La piratería en Costa Rica durante la época colonial: Principales protagonistas y leyendas

Por: Karol Cubero

Introducción

  La cultura, tal y como la entiende la mayor parte de la gente, es un conjunto de tradiciones, acciones, ideas o comportamientos que los miembros de una comunidad específica producen y reproducen a partir de las bases que le son inculcadas, ya sea en los primeros años, cuando se trata de la sociedad en donde nace, o aprendidos al incorporarse a una sociedad distinta a la suya. Este concepto incluye desde la lengua que se habla hasta la comida que se come, pasando por la ropa, la religión, y un sin número de otros aspectos practicados en la rutina diaria.

  Dentro de estos aspectos formadores de la cultura se encuentran las leyendas, tomando en consideración que este término no se refiere únicamente a esas narraciones orales que los mayores cuentan a los más pequeños para adoctrinarlos, también hace referencia a estos rumores de hechos o que alguien cuenta en alguna ocasión y, de tanto oírla y repetirla, llega a considerarse como verdad indiscutible.

  Si bien estas narraciones pueden tener solamente un aspecto lúdico o referencial, algo que se puede contar en una noche entre amigos o familiares, la principal función, o mejor dicho la que interesa para este estudio es la de la función social que las leyendas tienen como parte del colectivo cultural del individuo. Para Villa (s. f), quien en su artículo cita a  Arias  (1959), lo principal a destacar dentro de la conformación de las leyendas es que:

Una leyenda popular se nos presenta actualmente como anónima y como limitada a una región particular, es preciso seguir su desarrollo a través del tiempo y del espacio, ver que elemento s se han ido infiltrando en ella, cuál fue el origen o de qué hecho se deriva, qué in fluencias han intervenido en su transformación. (p. 41)

  Otro aspecto importante de las leyendas es que son atemporales, no en el sentido de ser invariables en el tiempo o ajustables a cualquier época, que si lo son, sino en el sentido de que pueden surgir en cualquier momento y espacio y ser igualmente válidas que aquellas presentes tiempo atrás.

… la leyenda no tiene ni espacio, ni tiempo sagrado para su narración: cualquier momento es oportuno para recordar algún texto bien sea con la finalidad de entretener y pasar el tiempo, o con el fin de que sirva para reforzar un comportamiento social. (Villa, s. f, p.41 )

  Ahora bien, estas consideraciones acerca de las leyendas y lo que ellas aportan dentro de la construcción de la cultura de un pueblo es importante aclararlas dado que la intención de este ensayo se enfoca en demostrar como el pueblo costarricense a construido parte de su imaginario cultura utilizando las figuras históricas de los piratas que algunas vez surcaron los mares nacionales,  especialmente relacionándolas con dos hechos concretos: el recate de la Virgen de Ujarras y el tesoro de la isla del Coco.

  Un último aspecto que debe tenerse en cuenta a la hora de analizar las leyendas, y por ende sus implicaciones en la imaginario colectivo de los individuos, es que la realidad identitaria de los habitantes del Caribe, como parte del Nuevo Mundo, esta estrechamente relacionada con la concepción de si mismos en comparación con la otra realidad europea. Edmond Cross, en su artículo El sujeto cultural colonial – La no-representabilidad del otro, ofrece la siguiente síntesis de este debate del sujeto ante su realidad social:

   Condenado a proyectarse con la forma de lo semejante y de lo desemejante, condenado a interiorizar su “alteridad” y, por lo mismo, buscaındose incesantemente a siı mismo en la medida en que, como decía anteriormente, la “alteridad” no puede representarse puesto que la identificación con el Otro solo puede producirse a través de mis propios modelos discursivos, producidos precisamente para expresar lo que soy, lo que sé o lo que imagino… (2007, p. 8 )

Algunos términos y nociones que se deben tener en cuenta a la hora de hablar sobre piratas

A pesar de que Costa Rica era, dentro del imperio español, una provincia pobre y sin grandes riquezas en lo que ha metales preciosos se refería, eso no impidió que fuera sometida a uno de los azotes más grandes de la época: la piratería.

   Pero ¿qué es y cómo surge la piratería? Para Cabrera Parra (2005), esta actividad tiene un origen lícito, surge como parte del intercambio de bienes entre los pueblos; sin embargo luego sufre un cambio radical en su modo de proceder, según su opinión “La piratería, ejercicio con fin lucrativo, nació hermanada a la navegación cuando apenas la mar se convertía en un medio de provecho económico-comunicacional.” (p. 91)

  Mucho es lo que se puede decir acerca de estos personajes, desde sus grandes hazañas hasta las terribles torturas y masacres que se asocian con esta particular y famosa profesión; sin embargo antes de entrar propiamente en el desarrollo de la temática de este artículo, existen ciertos conceptos que es necesario definir para entender mejor cual son las verdaderas dimensiones de este fascinante período de la historia costarricense.

  Como primer término, y aunque parezca innecesario, esta el concepto de pirata, el cual es definido por la Real Academia Española como Persona que, junto con otras de igual condición, se dedica al abordaje de barcos en el mar para robar, de esta definición se deduce que el pirata trabajaba en grupo, era una labor colectiva de hombres; sin embargo por regla general solo el nombre del capitán pasa a la historia.

  El siguiente término deriva del concepto de pirata y se usa para definir en sí la actividad, se trata de piratería, que se define como: [1]

…práctica de saqueo organizado o bandolerismo marítimo. Consiste en que una embarcación privada o una estatal amotinada ataca a otra en aguas internacionales o en lugares no sometidos a la jurisdicción de ningún Estado, con el propósito de robar su carga,…

De esta definición se destaca la idea de la acción del pirata como un trabajo organizado, planeado con antelación, lo cual coloca a estos personajes como profesionales en su área, con conocimiento y habilidad, y no como simples aprovechados de la ocasión.

Existen otros términos que son utilizados como sinónimo de pirata, tal es el caso de corsario o bucanero; sin embargo estos términos designan a un grupo de personas, que si bien realizaban actividades similares a las de los piratas, se definían dentro de campos de acción.

  Para el primer, caso un corsario era el “…  nombre que se concedía a los navegantes que, en virtud del permiso concedido por un gobierno en una carta de marca o patente de corso, capturaban y saqueaban el tráfico mercante de las naciones enemigas de ese gobierno”, por tanto estos hombres estaban dentro de la legalidad de su respectivo país, no eran piratas en el sentido exacto de la palabra, aunque atacaban a otros barcos lo hacían como medio de defender los intereses de sus empleadores.

El caso de bucanero se distingue porque este término designa a ciertos habitantes de la isla La Española, nombre antiguo de la actual Haití, los cuales se dedicaban a cazar animales para ahumar se carne y venderla a los barcos que navegaban por el mar Caribe. Por problemas relacionados con la burocracia española la isla fue invadida y las personas dedicadas a esta actividad fueron orillados a las actividades ilícitas asociadas a los piratas; sin embargo hay una diferencia significativa entre ambos, y es que “…mientras los piratas solían limitar sus actividades al mar, los bucaneros no desdeñaban las actividades en tierra firme ni dedicarse al pillaje.”

   Como tercer término se encuentra el de filibustero, un concepto menos sinonímico que los dos anteriores, pero que de igual manera designa a un grupo de personas que realizaban actividades de saqueo y atracos. El término era utilizado principalmente para referirse a los piratas que actuaban en el mar de las Antillas durante el siglo XVII. En este caso si son considerados como piratas propiamente dichos, solamente se diferencian en que “…no se alejaban de la costa, la bordeaban y saqueaban las localidades costeras.”. Como se verá más adelante, los piratas que atacaron a Costa Rica eran de este tipo.

¿Cómo ha sido abordado este tema anteriormente?

Este recuento de los antecedentes iniciara con los extractos que sobre el tema realiza  Molina y Bedoya[2] (1851) en su libro Bosquejo de la República de Costa Rica, quien desde su perspectiva considera como perversa y terriblemente perjudicial para el país la presencia de estos personajes. En el preámbulo del libro el autor menciona lo siguiente: “Durante la dominación española la prosperidad de Costa Rica esperimentó muchos alto y bajos, por el azote de los piratas y corsarios que infestaban las costas en uno y otro oceano.” (p.4)

   Continuando con su disertación, en el apartado denominado Decadencia y grande abatimiento, Molina vuelve a mencionar la presencia de los piratas en el desarrollo de la historia costarricense, al respeto refiere:

Las frecuentes incursiones de corsarios, filibusteros, y piratas que estuvieron invadiendo por uno y otro mas la provincia á fines del siglo 17º. y principios del 18º. y que cometian todo género de depredaciones, llenando de espanto á los habitantes; … (1851, p. 15)

Según el autor este constante ataque a las zonas costeras motivó a los habitantes a marcharse del lugar y establecerse en locaciones más centrales, como lo sería Cartago, con lo cual estaría relacionando directamente la agrupación de la población en el Valle Central con la presencia de piratas en las costas. Cabe señalar que a pesar de que con el paso del tiempo estos términos utilizados para distinguir los grupos dedicados a la piratería, todos ellos definidos con anterioridad, llegarán a confundirse o sinonimizarse para esta época esta claramente diferenciados.

  Por último se analizará un artículo publicado en la red social de Facebook por Marlon Ocampo B. Dicho artículo es considerablemente extenso y informativamente estimulante, el autor ofrece detalles de gran interés de una manera sumamente didáctica, abarcando diversos puntos sobre la historia de la piratería en Costa Rica en los siglos XIV y VXVII; sin embargo, y pesar de que Ocampo asegura haber consultado fuentes confiables y fidedignas, no ofrece ninguna bibliografía para constatar que lo expuesto en su artículo sea verídico. A pesar de esto, dada la escasa información sobre el tema, algunos de los datos, como  nombres de piratas famosos que estuvieron en aguas nacionales, así como también hazañas realizadas por ellos, por haber sido información existente en otros medios, si se tomara en consideración, y se hará la mención en los párrafos en que se utilice.

Los piratas que navegaron las costas nacionales: un recuento de las principales figuras

Llegados a este punto es importante recordar que siempre en la base de toda construcción de una leyenda existe un referente real, una persona que vivió o estuvo en ese sitio en esa época o una situación que en realidad ocurrió en ese contexto, aunque claro estas personas y hechos sufren un proceso de ficcionalización o adornamiento que los convierte de hechos cotidianos y simples  o prodigios y maravillas. Por tanto este apartado tratará sobre aquellos personajes históricos que, por su ubicación espacio-temporal, pueden ser rastreados hasta ubicarlos en los mares nacionales, apoyándose para esto en crónicas y documentos históricos.

Antes de iniciar este apartado, se hace necesario aclarar que si bien la visión actual de lo que es un pirata tiene más que ver con Johnny Deep en las cuatro partes de la saga de Piratas del Caribe, la realidad de lo que eran estos personajes se haya muy lejos de esa construcción heroica. Los propósitos de estos hombres, y mujeres, eran logrados por los medios que fueran y sus acciones son asociadas a actos de crueldad y brutalidad. Sáenz Carbonell (2000), en su artículo El Siniestro Meneer Mansvelt,sintetiza esta idea de la siguiente forma: 

Para los hispanoamericanos del siglo XVII, los piratas no tenían nada de la aureola romántica que les dieron más tarde las novelas de Emilio Salgari y las películas de Hollywood. La verdad pura y simple es que se trataba de hampones de la peor calaña, dedicados a robar, incendiar, violar, asesinar…

Eduard Mansvelt

  Era un pirata y corsario neerlandés que navegó los mares caribeños durante el siglo XVII. Fue contratado por Sir Edward Modyford, quien era gobernador de la colonia británica Jamaica, para utilizar sus servicios en los ataques, especialmente en las zonas de Curazao, Cuba y el reino de Guatemala. Según algunas fuentes puede que fuera reconocido como Almirante por parte de los británicos.

  Esta figura es de gran importancia para la historia de Costa Rica, ya que a él se le atribuye directamente un ataque en el territorio nacional. Según lo que cuenta la historia, en 1666, Mansvelt era el responsable de dirigir una importante expedición que tenía como propósito para apoderarse de la provincia de Costa Rica. Llevaba con él en esta expedición, como segundo a al mando, a Henry Morgan, otra de las figuras asociadas a la piratería en la zona nacional, de quien se hablara más adelante.

Las crónicas relatan como, luego de haber llegado hasta Turrialba, una zo

na que para la época estaba habitadas por indígenas, Mansvelt y sus hombres fueron atacados por una fuerza de oposición nacional, la cual fue enviada por el Gobernador de Costa Rica Juan López de la Flor y Reinoso. Los piratas fueron vencidos y emprendieron la retirada del territorio nacional. Este triunfo, más que a la bravura de los hombres del Gobernador, se le atribuye a un milagro de la Virgen de Ujarras, cuya leyenda se detallara en el apartado correspondiente.

Henry John Morgan

   Nació en 1635 y murió en 1688. Era un filibustero de origen galés que militaba en las fuerzas deEduard Mansvelt.

En su trayectoria como pirata asaltó puertos en México, Cuba y todo el Caribe español. Además fue el responsable de invadir las ciudades como Granada en Nicaragua, Maracaibo en Venezuela y Portobelo en Panamá. Luego de llevar una larga vida de dedicarse a la piratería Morgan recibió en 1674 el título de caballero de manos del rey Calos II de Inglaterra, y pasó a ocupar un cargo como Teniente Gobernador de Jamaica, donde, irónicamente, tenía como principal función la de perseguir a los piratas que navegaban la zona caribe.

Sir Francis Drake

  Era un navegante y explorador inglés que vivió entre los años de 1543 y 1596. Era originario de la  Devonshire, este corsario al servicio de la reina Isabel I, atacó el puerto de Nombre de Dios, en Panamá, y la ciudad de Cartagena de Indias, en Colombia, regresando a su patria con un gran cargamento de palta española. Además de la profesión de corsario, Drake se dedicaba a la exploración, al comercio de esclavos, a la política y fue vicealmirante de la Marina Real Británica. Dada su posición dentro del juego de potencias por el dominio de las aguas de el Nuevo Mundo entre España e Inglaterra, Drake, a quienes los españoles llamaban Francisco Draque, era considerado por los primeros como un pirata y por los segundos como un héroe, tanto es así que la reina Isabel I le concedió el título de caballero con recompensa por sus servicios a la corana.

Edward Davis

Era un bucanero inglés que estuvo navegando las costas caribeñas en la década de 1680. En el año de 1682  Davis formaba parte de la Hermandad de la Costa, una cofradía de bucaneros que estuvo activa desde 1620 hasta 1700, formada por hombres de todas las nacionalidades, unidos sin otro propósito más que el de buscar el beneficio propio, y su única bandera sería la Jolly Roger (nombre de la clásica bandera pirata de la calavera y las tibias). A Davis se le atribuyen grandes hazañas de atracos contra las colonias españolas de la época, en especial la del ataque a Panamá en 1685, por ser considerado este como el último de los ataques piratas a un fuerte español.


Leyendas asociadas con los piratas

La Virgen de Ujarras


  Primera patrona de Costa Rica, aunque ningún documento oficial l o reconociera de esa forma, esta virgen, al igual que la de Los Ángeles, tiene un origen asociado a una aparición o hallazgo ante un nativo costarricense. La leyenda cuanta como un indio que pescaba en las orillas de río Suerre, actualmente llamado Pacuare, encontró una caja de madera dentro de la cual se encontraba la estatua. Aún sin abrirla, el joven decidió llevarla al pueblo, pero cuando pasaba por la zona de Ujarras la caja se volvió tan pesada que ni con la ayuda de otros ocho indios pudieron levantarla, fue entonces cuando decidieron llamar a los franciscanos residentes del lugar, y fueron ellos los quienes descubrieron la imagen de la virgen. Dado que la imagen no se dejaba transportar más allá del Valle de Ujarras, decidieron construirle ahí un templo, interpretando de ese modo su deseo.

Ahora bien, esta narración presenta el origen mítico o milagroso de la imagen; sin embargo, existe otra versión más mundana que le atribuye esta estatua a un regalo del rey Felipe II de España para fray Lorenzo de Bienvenida en 1565, durante la estadía en la corte del conquistador Juan Vázquez de Coronado.

  Ligada a la presencia de los piratas desde su inicio, según otras versiones la caja fue arrojada al mar para evitar su robo durante un ataque pirata, a esta virgen se le atribuye el milagro de lograr la huida de un grupos de pirata, cuyo propósito era el de conquistar Costa Rica. La leyenda narra como en el año de 1665 un grupo de 800 hombres, al mando de Eduard Mansvelt, llego a la zona de Turrialba en su camino hacia la ciudad de Cartago. Mientras se encontraban en este lugar, posiblemente preparándose para el siguiente ataque, un grupo de hombres enviados por el Gobernador de Costa Rica llegó al sitio para defenderlo. En el momento de la lucha, ocurrió un milagro, la imagen de la virgen de la Inmaculada Concepción apareció en el cielo instándolos a abandonar la batalla y retirarse de la zona, esto según lo narraron algunos de los piratas capturados esa vez. Desde ese momento a la virgen se le nombre con el epíteto de la Virgen del Rescate.

La isla del Coco

 Geográficamente se encuentra ubicada a 532 km de la costa costarricense. Tiene un área terrestre es de 23,85 km², y mide 7,6 km de largo y 4,4 km de ancho, siendo su forma aproximadamente rectangular. La isla es uno de trece distritos del cantón de Puntarenas (Cantón Central) de la provincia de Puntarenas. Fue descubierta en el año 1526 por el navegante español Juan Cabezas.

  Según las crónicas la isla del Coco fue utilizada desde finales del siglo XVI y hasta el siglo XVII, como refugio y lugar de descanso y abastecimiento de piratas que recorrían las costas americanas. En fechas posteriores, a partir de 1793, fue visitada también por flotas balleneras.

   Debido a esta constante visita de piratas, corsarios y filibusteros, es que se han creado un sin número de leyendas acerca de tesoros de incalculables valor escondidos en sus entrañas.

 De entre todas estas posibilidades de tesoros se destacan cuatro:

  1. El del capitán inglés Edward Davis, que amasó una fortuna saqueando ciudades costeras desde México a Ecuador. Entre 1684 y 1702 este corsario tomó la isla en nombre de Inglaterra y la usó como refugio para sus expediciones durante casi 20 años. Se dice que allí depositó grandes tesoros, incluyendo uno de 300 000 Libras Esterlinas en barras de plata.
  2. El de Bennett Graham, que en 1818 se apoderó de un cargamento de oro procedente de Acapulco.
  3. El de Benito Bonito, un portugués que se apodaba “espada sangrienta”, quien arribó a esta isla en 1820 y dejó su fortuna bajo tierra o en alguna cueva.
  4. El fabuloso tesoro de Lima, un inmenso botín amasado por las autoridades civiles y religiosas españolas en los tres siglos de ocupación del Perú. Este tesoro esta actualmente valorado en  $ 60 millones.

 

Algunas fechas importantes sobre la cronología de la isla del Coco

  • 1526: Fue descubierta por el navegante español Juan Cabezas
  • 1542: Aparece por primera vez en los mapas.
  • 1832: Es declarada como parte del territorio costarricense por Juan Mora Fernández.
  • 1978: El Gobierno de Costa Rica creó el Parque Nacional Isla del Coco.
  • 1997: La Unesco la declaró Sitio Patrimonio Natural de la Humanidad.
  • 2002: El Gobierno de Costa Rica declaró a la Isla del Coco como Patrimonio Histórico Arquitectónico de Costa Rica.
  • 2008: Fue seleccionada como finalista en el concurso las “Siete maravillas naturales del mundo”.

Conclusiones

   Parte de lo que conlleva la construcción de una identidad nacional esta ligada a la utilización de las leyendas, sean estas cuentos para asustar a los niños para que se porten bien o creaciones fantásticas para explicar o dar realce a historias sencillas de nuestro diario vivir.

En el caso de la isla del Coco es curioso notar como la historia le ha dado más importancia al tesoro material que puede o no estar en sus terrenos que a la maravilla natural que el ecosistema en por si mismo.

  La mayoría de los piratas y corsarios que atacaron Costa Rica eran de las potencias que estaban en lucha con España.

A pesar de que Costa Rica era una provincia pobre y alejada del Imperio, existe cuatro razones que pueden ofrecer una explicación al porque de los ataques en la zona. Estas razones, expuestas por Ocampo (2011) en su artículo, son las siguientes:

  1.   Para asaltar una población en auge económico, como Matina en períodos de cosecha de cacao, o Esparza a mediados del siglo XVII.
  2.   Para pasarse del Mar Caribe al Océano Pacifico, vía Matina–Turrialba–Cartago–Esparza–Caldera.
  3.   En busca de provisiones.
  4.  Para apoderarse de la provincia y usarla como plataforma de ataques en Pacifico español.

Referencias

Cabrera Parra, G. J. (2005). La piratería: ¿Un oficio sólo para hombres? Mañongo. No 24, 2005, pp. 91-109. Recuperado el 02 de diciembre de 2011, de http://servicio.bc.uc.edu.ve/postgrado/manongo24/24-6.pdf

Cross, E. (2007). El sujeto cultural colonial – La no-representabilidad del otro. Recuperado el 09 de diciembre de 2011 de http://www.sociocritique.fr/spip.php?article21

Molina y Bedoya, F. (1851). Bosquejo de la República de Costa Rica. Nueva York: Imprenta de S.W Benedict.

Ocampo, M. (2011, mayo 21). Piratas en Costa Rica (1579 – 1821). Recuperado el 27 del noviembre de 2011, de http://www.facebook.com/note.php?note_id=10150246838535935

Sáenz Carbonell, J. F. (2000, diciembre). El Siniestro Meneer Mansvelt. Recuperado el 02 de diciembre de 2011, de http://www.tiquicia.com/columnas/historia/008q21200.asp

Villa, E. (s. f). La literatura oral: mito y leyenda. Recuperado el 09 de diciembre de 2011 de http://www.flacsoandes.org/dspace/bitstream/10469/821/13/07.%20La%20literatura%20oral.%20Mito%20y%20leyenda.%20Eugenia%20Villa.pdf

Link de páginas sin autor

http://www.mgar.net/var/piratas3.htm

http://tesorosymastesoros.com/Dibujos+de+mapas+de+tesoros_portaf


[1] Los términos pirata, piratería, corsario, filibustero y bucanero serán definidos con la información disponible en Wikipedia.

[2] Diplomático de Costa Rica, nacido en la ciudad de Guatemala, hijo de Pedro Molina Mazariegos, Canciller de la República Federal de Centroamérica, y María Dolores Bedoya. (Wikipedia)

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