Dialogismo y carnaval en torno a la figura del “polo” en la cultura costarricense

Por: Adriana Ulloa

Introducción

Según Gilberto Giménez, la primera función de la identidad es marcar fronteras entre un “nosotros” y los otros.Asimismo, el autor señala que la identidad está estrechamente ligada a la cultura, la cual define como un tejido de significados compartidos y duraderos. Dichos significados se encuentran en todo lo que rodea al individuo en su cotidianidad.

Relacionado con el tema en estudio, Giménez(Fuente)  señala que para que exista identidad, debe existir un actor social. Entre las características que señala de este, está la que señala que el actor social es un ente dotado de poder. Esto, en el sentido de que se traza objetivos y moviliza los medios de los que dispone para concretarlos.

Luego, el autor señala que la definición de la identidad de un individuo presenta una esfera individual y otra colectiva. La identidad individual se define como un proceso subjetivo de autodiferenciación con respecto a los demás individuos. En dicho proceso se identifica con determinados atributos culturales relativamente estables en el tiempo. Pero al mismo tiempo, dichos atributos deben ser aceptados por el resto de la colectividad para que dicho individuo exista social y públicamente.

Es así como se establece colectivamente una serie de patrones culturales que son los que oficialmente van a conformar la identidad de un grupo humano. Sin embargo, por lo general siempre existResultado de imagen de kitschen individuos que, por distintas razones, deciden pasar por alto estas normas establecidas socialmente y marcar una diferencia con respecto a los otros individuos. Esto provoca que sean criticados y etiquetados, en el caso de Costa Rica, como “polos”.Resultado de imagen de kitsch

El término “polo” aunque solo se utiliza en Costa Rica, su noción en el imaginario colectivo está presente en todos los países. Así, en México se identifica como “naco”. En Guatemala se le dice “muko”. En Chile, se le dice “roto”. En Venezuela, se le dice “niche” o “tierruo”. En República Dominicana, se le dice “chopo”. En Ecuador, se le dice “cholo”. En Perú, se dice “atorrante”. En Argentina, se le dice “grasa” o “villero”. En Panamá, se le dice “meña”. En Uruguay, se le dice “plancha”. En fin, lo anterior es por citar algunos ejemplos. Lo importante es que se trata de un personaje, cuya presencia es inevitablemente recurrente en cualquier entorno cultural.

Pero, ¿qué es ser polo?, ¿cómo reacciona un individuo cuando se le atribuye esta etiqueta?, ¿quiénes son los polos?, ¿por qué se dice que alguien o algo es polo? La concepción más general que se maneja de este término tiene que ver con tener mal gusto. Sin embargo, ¿qué es entonces tener mal gusto?, ¿quién decide esto? Pues bien, estas interrogantes serán abordadas en la presente investigación. Hasta ahora, es la propia colectividad la que cotidianamente se refiere a este tema. Dicha discusión se hace por medio de blogs de opinión y videos en internet.

Al tratarse de discusiones, inevitablemente se genera un diálogo colectivo en torno al tema, el cual trasciende hacia dimensiones culturales mucho más amplias. Se trata entonces de un dialogismo entre voces contestatarias. Debido a lo anterior, y a grandes rasgos, el propósito de la presente investigación es proponer, a partir del diálogo colectivo de quienes se refieren a este tema, una lectura de la concepción de polada, a la luz de la propuesta de dialogismo y carnaval de Mijaíl Bajtín

El Kitsch como punto de partida para entender la polada

Para entender el concepto de lo polo, inevitablemente hay que remitirse al concepto de lo kitsch. Dicho concepto, según lo expone Irizarri (2006), se originó en los mercados de arte de Munich, entre 1860 y 1870 (del alemán kitschen, que significa “vender barato”). Irizarri menciona que no existe una definición definitiva para referirse a lo kitsch. Lo único cierto es que el concepto se utiliza para hacer referencia a “todo objeto de pobre contenido artístico o gusto vulgar, cuyo consumo aspira acceder a un status social superior, mediante la paupérrima evocación o imitación de un estilo artístico preexistente.” (Irizarri, 2006, pág. 12). El autor también señala que, con el surgimiento del Posmodernismo en los años 80, la frontera entre lo que se consideraba kitsch y lo que se consideraba posmoderno era difusa. Ambas tendencias tienen en común el reciclaje de modelos y formas preexistentes, y el gusto por la iconografía, lo artificial, la saturación y el color.

Por otro lado, González Parrilla (2014) afirma que, con la Revolución Francesa, y al verse el individuo como un ente soberano y libre de opresiones, surge una autoconsciencia sobre la preferencia de estilos. Dicha autoelección de estilos, característica del Romanticismo, contribuyó al nacimiento de la noción de kitsch, ya que, según la autora, un objeto se torna vulgar cuando está fuera de lugar y se inserta en un contexto que no le corresponde.

La autora también enuncia algunas características de lo kitsch, como, por ejemplo, su vinculación con lo popular urbano y el hecho de articular categorías de élite, cultura de masas y cultura popular en un nuevo híbrido cultural.

También, Muñoz (2013) se refiere al kitsch diciendo que la relación entre este y la sociedad es intertextual, es decir, mantienen un diálogo constante en el que se promueve una considerable referencialidad. Según este autor, el mensaje artístico de lo kitsch, debido a su ambigüedad de forma y contenido, invita al receptor a generar su propia interpretación. Por lo tanto, se trata de un mensaje que genera múltiples lecturas. Finalmente, dice que lo kitsch está construido de tal forma que el receptor piensa que está viviendo una experiencia estética. Tal como lo dice el autor: “el espectador cree que el disfrutar estilos ya gastados implica una verdadera fruición artística. fuente?

Por otro lado, las investigaciones centradas en el tema de la polada son muy escasas. A lo sumo se encuentran blogs en internet que, mediante opiniones de sus participantes, ahondan en definir qué es ser polo o qué comportamiento o actividad se considera una polada. Un ejemplo de esto es el siguiente blog de internet, del cual se extraen las siguientes ideas con respecto a la polada:

-Enlace del blog: http://h3dicho.ticoblogger.com/2009/06/ser-polo-no-es-tuanis.html

-Ser polo es un adjetivo descalificativo aplicado a aquellos que infringen las normas de “glamour” (en palabras del autor) y educación impuestas por la sociedad costarricense.

-Ser polo no es sinónimo de pobre. La polada se da tanto en la persona pobre, como en la persona con solvencia económica o gran poder adquisitivo.

-La polada se relaciona más con el grado de formación académica que con el poder adquisitivo. De manera que se da más en persona con poca educación.

-El autor afirma que el polo es aquel criticado por personas quienes, por su baja autoestima, se sienten bien descalificando y humillando a otros. Por lo tanto, se señala que el criticar y calificar algo como polo es censurable y algo negativo.

-Relacionado con lo anterior, al polo no le importa que lo señalen o identifiquen como tal. La razón podría ser porque el comportamiento es algo inconsciente o simplemente le resta importancia a las normas impuestas por la sociedad.

-El autor señala que la polada es parte de “ser tico”, sería muy aburrido si nadie lo fuera en ningún momento, cosa que es imposible.

-Al final, el autor señala que lo más importante es ser uno mismo y no preocuparse por eso. El bienestar de uno mismo no tiene por qué depender de lo que digan los demás.

Como parte de la justificación de la presente investigación, el personaje del polo está presente en todas las culturas. Sin embargo, paradójicamente no hay una definición exacta de qué es ser polo. Lo único que se sabe es que está presente en el imaginario colectivo. Ahora bien, se sabe que dicha concepción se refiere por lo general a la preferencia por las imitaciones y al mal gusto. Esto genera toda una dinámica o debate entre quiénes son esos individuos con mal gusto. Este es uno de los aspectos a los que se dirige la presente investigación. Sin embargo, en mayor medida se centra la atención en el manejo del término como tal; en el sentido de cómo se vive el comportamiento polo como tal. Se busca con esto definir si ser polo es algo negativo o positivo, desde el punto de vista de quienes hablan sobre el tema. 

Debido a lo anterior se partirá de las siguientes tres premisas:

-La noción de polada tiene muchos elementos en común con la noción de kitsch.

-La concepción de polada en Costa Rica no tiene una definición clara y establecida; sin embargo, colectivamente se habla del tema todo el tiempo.

-La concepción de polada genera una serie de opiniones encontradas, es decir, un dialogismo entre diferentes voces contestatarias.

En relación con lo anteriormente expuesto, se maneja la hipótesis de que el manejo del concepto de polo entre los costarricenses implica, por un lado, un dialogismo entre diferentes voces contestatarias y, por otro lado, el manejo de este concepto en un entorno carnavalesco, según lo expone Bajtín.

Por todo lo anterior, el objetivo general de esta investigación es evidenciar la relación entre el manejo del concepto de “polo” y la teoría del dialogismo carnavalesco propuesta por Mijaíl Bajtín, con el fin de identificar las visiones identitarias de las voces contestatarias que intervienen en esta dinámica.

Dicho objetivo involucra también lo siguiente:

-Categorizar lo que el costarricense identifica como polo, con el fin de crear un acercamiento a una posible definición de polada.

-Contextualizar el concepto de polada, en relación con la noción de kitsch, con el fin de explorar el origen del concepto de “polo”.

-Interpretar la dinámica del concepto de “polo” a la luz de las ideas de dialogismo y carnaval, de Mijaíl Bajtín, con el fin de ofrecer una propuesta de lectura que permita entender el manejo de este término en el imaginario colectivo.

Para lograr dichos objetivos, se trabajará el dialogismo carnavalesco de Mijaíl Bajtín. Dicha teoría permite interpretar la dinámica del polo en la sociedad costarricense, en el sentido de que aborda aspectos como el humor (abordado por Bajtín a través de la risa carnavalesca), lo grotesco o deformación de las formas sublimes y la anulación de las jerarquías. También, como parte de la metodología, se trabajará un corpus o recuento de “poladas” propuestas por los participantes del siguiente foro de opinión y video:

http://www.soytico.com/2010/03/poladas-ticas.html

https://www.youtube.com/watch?v=7_p8qPHfAJA

Dichas fuentes servirán de punto de partida para tratar de establecer una noción de qué es ser polo. En dichos blog de opinión y video, se identifican los siguientes comportamientos catalogados como “polos”:

-andar el celular metido en la faja

-comer pollo en el bus

-andar en carro con el volumen del radio al máximo para que lo oigan

-andar un carro viejo y maltrecho, pero “jugando de rápidos y furiosos”

-fotos tomadas por uno mismo donde sale el brazo, o las fotos en el espejo y con flash

-hablar por teléfono en el bus sobre cosas privadas y riéndose a carcajadas

-ver Sábado Feliz, La Pensión, Quéjese o Intrusos (programas de televisión)

-andar una camisa Holystar

-ir en el bus escuchando música en el celular y cantando

-emplasticar los muebles

-tener un Ipod o dispositivo moderno y usarlo solo para mensajes y llamadas porque no sabe usar las demás funciones.

-tener computadora e internet solo para chatear y jugar

-decirle bicho a cualquier artefacto

-vestirse de modo estrafalario con la excusa de que es la moda

-decirse comunista en estos tiempos, y andar barba descuidada, boina y otros clichés

-salir con el perro (de raza), el carro, el celular, etc., para captar la atención de los demás.

-andar estuches de cuchillas, gafas, celular y otros en la faja

-decirle “mi tata” a cualquiera que supere su edad

-vestirse inadecuadamente para determinadas ocasiones

-utilizar el Facebook para subir selfies tomados en el espejo

-sacarle fotos a la comida

-sacarse selfies en cuanto lugar va, para subirlos en las redes sociales

-le dice “aló” al autoservicio

-tutea a los demás

-presume saber inglés (u otra lengua), y sus destrezas en el idioma son deficientes

-agrega “s” a la pronunciación de todas las palabras

-se come los mocos en los semáforos

-se tapa la nariz antes de entrar a la piscina

-toma agua en el gimnasio de una botella retornable

-lava el carro con la música a todo volumen

-andar zapatos y pantalón negro con medias blancas, y que el pantalón le quede un poco corto (lo que llaman “picapollos”)

Asimismo, se tomará en cuenta el estudio hecho por Unimer, ya que ofrece importantes datos, útiles para la presente investigación. Vale la pena mencionar que el abordaje de la investigación se hace desde la perspectiva de los que participan en los foros y “polómetros” presentes a menudo en internet.

Por otro lado, se encuentra el estudio de Unimer. Dicha organización, durante el año 2013, realizó una encuesta a 300 personas entre los 18 y 65 años de edad (hombres y mujeres). En esta encuesta, se les preguntó sobre cuándo se utiliza el calificativo de polo y hacia qué tipo de prácticas. De este estudio se extrajeron los siguientes datos:

-62% de los que fueron entrevistados no se considera polo

-Las prácticas y tradiciones campesinas y el folklore no se vinculan con la polada

-Entre los comportamientos más polos (según los resultados) que se destacan, están los siguientes:

  • Usar ropa ridícula o pasada de modaResultado de imagen de giccs
  • Forma de hablar diferente
  • Costumbres específicas de algunas personas, como tener un diente de oro, forrar la tapa del inodoro con peluche, aplaudir en el cine cuando ganan los buenos o pegarle calcomanías al carro como si este fuera de carreras.
  • Subir fotos a las redes sociales, tomadas por sí mismos, en el baño a través del espejo
  • Postear frases o comentarios emotivos o sentimentales en las redes sociales
  • Usar fondos de pantalla con la fotografía de alguna “estrella” de cine

-En este estudio, a diferencia de otras opiniones, no se relaciona la polada con un bajo nivel educativo.

-Un porcentaje menor de personas cree que es una polada lo siguiente:

  • Que alguien vista los pantalones muy bajos y se le vean los boxers
  • Ponerse un suéter con adornos navideños en Navidad
  • Andar un CD en el parabrisas del carro
  • Ponerse zapatos negros con medias blancas
  • Manejar el volumen del carro al máximo
  • Mandar saludos a la novia por la radio
  • Colgarse el celular en el pantalón
  • Usar cadenas de oro grandes

-Asimismo, las opiniones están divididas (es decir, la mitad considera que es una polada y la otra mitad no) en los siguientes comportamientos:

  • Gritar piropos
  • Llevar huevos duros a un paseo
  • Que las mujeres se tatúen las cejas (maquillaje permanente)
  • Participar en programas de concurso (programas tipo Sábado Feliz)

-Finalmente, vale la pena destacar de este estudio que un 74,6% de los entrevistados mantiene una tolerancia hacia las personas que incurren en estos comportamientos y ello no influye para nada en su forma de tratarlos.

A partir de todo este corpus brindado, se establecerá seguidamente una posible categorización o caracterización de la persona “pola”. Posteriormente, se analizarán estas conductas a la luz de la teoría del dialogismo y el carnaval de Bajtín.

Es importante reiterar que el análisis del presente trabajo de investigación se realiza desde la percepción que tiene el costarricense hacia la noción de “polada”.

Análisis de la dinámica de “la polada” en el imaginario del costarricense

Ahora el primer objetivo del presente trabajo de investigación se refiere a tratar de definir o establecer algunas características fijas de la persona “pola”. Por lo tanto, de los comportamientos expuestos en la metodología, se extrae que la persona “pola” se define por las siguientes características:

-Es aficionada a todos aquellos textos culturales dirigidos a la cultura de masas (principalmente en materia de espectáculos y entretenimiento).

-Ejecuta determinado comportamiento, basándose en la moda y en que todo el mundo lo hace. Es decir, actúa más por imitación que por decisión propia. Esto incluye también la enorme influencia que tienen los comportamientos y gustos de los individuos de más solvencia económica (clase alta) sobre los de clase baja (en el sentido de la imitación de comportamientos. Por ejemplo, cuando sale a pasear en carro, para que la gente vea que tiene carro).

-Mucho de lo que hace no tiene una justificación o no sigue una lógica (lógica en el sentido de la utilidad para la que fue echo determinado objeto), por ejemplo, comprar un celular a prueba de agua y jamás aprovechar esta utilidad porque no sabe nadar. También, comprar una cámara fotográfica profesional para sacar fotos de paseos familiares.

-No adecúa su comportamiento al contexto. Se sabe que existen convenciones sociales o actitudes esperadas según sea el contexto o situación en la que el individuo se encuentre. La persona pola, por lo general, no atiende a estas convenciones sociales.

-Por lo general, incide en comportamientos, los cuales resultan molestos para los que lo rodean; tal es el caso de ir comiendo pollo en el bus (esta actividad era muy común hace algunas generaciones atrás. Sin embargo, con el incremento en la demanda de servicios públicos, se ha vuelto una actividad criticada y mal vista por los demás) o escuchar música a todo volumen.

-No tiene un buen manejo de la lengua, tanto la lengua nativa, como una lengua extranjera; o también en dado caso, utiliza elementos lingüísticos que no suelen usarse en el habla nativa. En este caso, un ejemplo es el uso del tuteo. Esto resalta una de los principales rasgos del polo que es su particular forma de hablar.

-Busca reafirmar una pertenencia social con base en estereotipos (tal es el caso del que quiere aparentar ser comunista, o del que copia los gustos de la “clase alta”).

-En fin, toda sociedad establece convenciones sobre lo que se espera de un individuo en determinado contexto (en lo referente a lugar, espacio, tiempo, etc.).  Cuando un individuo toma la decisión de ignorar estas convenciones, entonces es catalogado bajo la etiqueta de “polo”.

Las anteriores son solo algunas características de la persona pola. Obviamente, al ser un término sin una definición definitiva, se podrían mencionar muchas más.

Ahora bien, entre las reacciones que tienen los costarricenses ante las categorizaciones de lo polo, se destacan las siguientes:

  • Aceptan la polada como parte de la identidad costarricense.

-Son recurrentes comentarios como los siguientes:

“Todos tenemos algo de polos en mayor o menor grado…Creo que el tico que no tiene algo de polillo, pues no es tico”

“Todos hemos sido polos una vez…”

“Todo en su medida, si ya la polada es mucha como que cansa, pero de vez en cuando que se salga lo tico es bueno.”

“Creo que todos hemos cometido nuestras poladas. Esas cosas que nos identifican como ticos, como gente que tiene sus raíces de pueblo.”

  • Se lo toman con humor y más bien agregan más comportamientos polos al repertorio

-En este aspecto, incluso sobresalen comentarios en el que el propio individuo acepta su polada sin ningún problema. Ejemplo de esto, es el siguiente comentario:

Ser polo Sí es tuanis y saco mi polada viendo La diosa del reggaetón…Gracias

  • Algunos se lo toman mal, pero dichos individuos constituyen una minoría

-En este aspecto, sobresalen opiniones como las siguientes:

“Pues a mí me parece muy de polos estar etiquetando a la gente. Qué cansado esa vara…si digo esto, soy un “fresa”, pero si hago lo otro, soy un polo…mae al chile, qué vida es esa…¡jodás!

Seguidamente, el segundo objetivo del presente trabajo de investigación tiene que ver con analizar la concepción de lo “polo” a la luz de la concepción de kitsch. En este aspecto, ambos conceptos son muy similares. Dicha similitud, ahora que se tiene un panorama de lo que se concibe como “polo”, se evidencia en los siguientes aspectos:

-Ambos conceptos reciclan modelos y formas preexistentes. Dichos modelos, en el caso de la polada, van referidos a estilos de vida, gustos elitistas, la moda (particularmente en la forma de vestir), clichés e incluso textos culturales de otras culturas ajenas a la propia (como en el caso de los que imitan el acento de los estadounidenses). Ambos conceptos se basan en una forma ya existente para generar un nuevo texto cultural a partir de esta.

-Lo kitsch suele insertar el texto cultural en un contexto que no le corresponde. Lo polo también. Ejemplo de esto, según lo que los costarricenses consideran polo, es vestir de forme desacorde con el contexto; como cuando alguien anda muy abrigado en día caluroso o andar ropa de playa en un día frío. La sociedad, de forma tácita, impone ciertas convenciones de lo que se espera de un individuo en determinadas ocasiones. Esto, obviamente, incluye detalles como la vestimenta.

-Lo kitsch se vincula más con lo popular urbano, al articular las categorías de élite con la cultura popular y de masas, para general una mezcla de estas tres esferas en un solo texto cultural. Como se ha podido ver en la caracterización obtenida sobre lo polo, este no se presenta vinculado con lo rural, es decir, con el campesino. La dinámica del polo, hasta el momento, ha demostrado llevarse a cabo principalmente en el espacio urbano.

-El kitsch promueve una alta referencialidad. El polo también. Dicha referencialidad se refiere principalmente con el estilo de vida de la élite, la moda y la concepción que se maneja sobre lo que se cree que caracteriza a un individuo exitoso.  

-El kitsch invita al receptor a generar su propia lectura o interpretación del texto cultural, ante el cual está. Este es uno de los aspectos que más se dan en la polada. Como se ha podido observar hasta ahora, no existe una definición clara de la polada. Cada quien tiene su propia concepción de lo que es ser polo. Los foros y encuestas, por lo general, lo que hacen es tratar de encontrar puntos u opiniones en común. Sin embargo, lo que para una persona es polo, muy probablemente para otra no lo sea.

Esta relación entre lo polo y lo kitsch es palpable incluso por los propios participantes de estos foros. Ejemplo de esto es el siguiente comentario:

En este comentario, se equipara el concepto de polo con el de kitsch. Asimismo, este último se define como “tener el gusto en las patas”, la cual es una expresión coloquial costarricense, utilizada para indicar que algo o alguien tiene mal gusto.

De todo lo anterior incluso se podrían categorizar las diferentes esferas o ámbitos del kitsch (o polada). Así podrían mencionarse algunos como los siguientes (con ejemplos):

Kitsch religioso:

Navidad (debido al carácter imitador de los modelos culturales de otros países, en torno a estas celebraciones). Entre algunas poladas que se podrían mencionar en este aspecto, está el uso de adornos navideños con nieve (lo cual en un país tropical, sería paradójico).

Kitsch visual:

Este tipo de kitsch se evidencia más en la forma de vestir o en las preferencias decorativas de la vivienda, por ejemplo. En este aspecto, sobresale el manejo del color, en el cual se combinan colores sin ningún criterio de armonía o apelando a colores fuertes (lo que llaman chillones). Otro aspecto que se destaca es el de la moda, de manera que toda aquella persona que vista fuera de la moda se considera pola.

Kitsch consumista:

El consumismo es una de las esferas en donde más se da la polada. Ejemplo de ello es la importancia de la marca, como un reafirmante de la pertenencia social, al tiempo de que se da una gran disponibilidad de artículos o productos no originales de determinada marca (o de las llamadas “marcas patito”). Un ejemplo clásico de dicha falsificación de marcas es la afluencia de tenis tipo “convers”. O también la ropa barata a la que se le pega el logo de marca. Uno de los aspectos que identifica a la persona pola es que recurre a estas marcas de imitación, y ya con eso, se siente como si estuviera portando la marca original.

Sin embargo, el kitsch consumista no solo se observa en los productos de consumo. También se observa en los patrones de consumo. De manera que es común que el individuo modifique su conducta (se siente como de un estatus superior) solo porque va a un mall o va a comer a un restaurante de comida rápida de cadena (Mc Donald, por citar un ejemplo). Aunado a esto, el estatus que el individuo experimenta lo empuja a una conducta segregadora hacia los de estatus más bajo.

Finalmente, el tercer objetivo de la presente investigación tiene que ver con brindar una propuesta de lectura de la dinámica del polo, a la luz de las ideas de dialogismo y carnaval de Mijaíl Bajtín. Dicho autor, en su obra La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento, expone la dinámica del carnaval medieval. A continuación, se expondrán las ideas de este autor, junto con su traslapamiento en el manejo del concepto de la polada costarricense.

Lo primero que señala Bajtín con respecto al carnaval es que se basa en el principio de la risa. Esta risa va de la mano del humor carnavalesco, el cual se identifica como un humor festivo. Dicho humor carnavalesco se evidencia claramente en el manejo del concepto de polada, por medio de los mismos foros de discusión donde se habla del tema. Uno de los propósitos por los que los costarricenses discuten sobre comportamientos y actitudes polas es con un fin humorístico. Se trata de gozar y reírse de estas actitudes, independientemente de quien las haga (aun si se trata del que opina sobre el tema). En los foros de discusión sobre el tema de la polada los participantes incluso aceptan y se ríen de sus propias poladas, lo cual, para ellos, es algo que incluso los fortalece a nivel identitario. Un ejemplo de esto es el siguiente comentario de un participante:“En cierta forma, algunas poladas ayudan a disfrutar la vida de una forma más alegre”

Con este comentario, se ilustra claramente el espíritu festivo, e incluso liberación de tensiones, que experimenta el individuo, a través de la vivencia de la polada. Esto también se relaciona mucho con la afirmación bajtiniana que afirma que “la risa popular expresa una opinión sobre un mundo en plena evolución, en el que están incluidos los que ríen”.(fuente ?)  En este caso, son quienes admiten su propia polada y se ríen de sí mismos y de los demás los que se incluyen en ese mundo.

Otra afirmación que señala Bajtín es que la vida de la cultura popular se construye como un mundo al revés. Esto, en el sentido de que se anulan las jerarquías. Pues bien, en la dinámica bajo la que se maneja el concepto de polada esto también pasa. Como se pudo ver, los participantes dejaron muy en claro que la polada no distingue clase social, ni poder adquisitivo.

Básicamente, cualquiera, sea hombre o mujer, sea de clase alta o baja, tenga poderío económico o no lo tenga, y sin importar la edad, ha cometido alguna polada en algún momento de su vida y la seguirá cometiendo.

En este aspecto, llama mucho la atención el hecho de que los individuos de clase baja pretendan imitar los gustos y estilo de vida refinado de las clases de élite. Esto implica por supuesto una relectura de un texto cultural para dar origen a otra reelaboración. Esta reelaboración es lo que se identifica como polada (o kitsch). No obstante, es una forma de reafirmar una pertenencia social a un estrato social superior. Es lo mismo que cuando el individuo quiere mostrar a la sociedad que él también puede ascender y lograr una especie de empoderamiento por medio del poder adquisitivo, aun cuando los medios para lograrlo sean textos falsificados.

Pero bueno, no deja de tener un carácter carnavalesco en el sentido de que el individuo, una vez que ha ejercido dicha reelaboración cultural (es decir, una vez que se ha comprado su carro de segunda, o se ha comprado su ropa de marca no original, o ha viajado al extranjero y corrido a subir las fotos a las redes sociales para que sus contactos vean y sepan que andaba fuera del país; por citar algunos ejemplos), realmente se siente a nivel con el estrato superior al que aspira. Gracias a esto, logra suplir su necesidad de reafirmar su pertenencia social y, además, no le importa que otros lo critiquen, puesto que ya se dijo anteriormente que al polo no le importa que lo tachen como tal. No es algo que lo avergüence o que le vaya a ocasionar algún complejo.

Por lo tanto, todo esto produce una nivelación de jerarquías, que ubica al polo al nivel de alguien con mayor poder adquisitivo. Sin embargo, también hay que recordar que el gusto por la imitación no distingue clase social. Debido a que cada individuo tiene sus gustos, siempre habrá algo que se quiera imitar, algo a lo que aspire llegar. Además, ya se ha dejado entrever en el corpus que incluso las personas con mayor poder adquisitivo pueden perfectamente ser “polas”.

Algunas opiniones de los foros en estudio llaman la atención por el hecho de brindar una lectura de la polada como un medio de empoderarse y de oponerse al refinamiento de clases sociales superiores. Esto lo vemos en comentarios como el siguiente:“Bueno estoy de acuerdo con Hedicho cuando dice que se trata de actitud y de ir en contra de la lucha de clases y su refinamiento inquisitivo”

En este comentario, se refleja la polada como un medio para rebajar (o incluso nivelar) los textos culturales de la élite, por medio de la parodia, la ridiculización o la burla hacia dichos textos. Este es un aspecto muy presente en el carnaval, por medio de la figura del bufón.

Un aspecto que hace carnavalesco el comportamiento del costarricense con respecto a la polada es la ambivalencia con la que aborda dicho concepto. El costarricense, por un lado, se genera un conflicto de identidad, ya que al tachar al otro de polo, está estableciendo una segregación social. Pero al mismo tiempo, al incluir el elemento humorístico, está aceptando el otro “yo cultural”. Con “yo cultural”, lo que se quiere decir a la vez es que por lo general el costarricense critica y tacha al otro de polo, pero a la vez no ve sus propios comportamientos polos. Esto genera una autocrítica en la que el individuo no es consciente de lo que pasa en la realidad.Por lo tanto, el individuo solo asume su realidad en el espacio humorístico. Este aspecto también coincide con la noción de carnaval de Bajtín en el sentido de que el carnaval es un espacio de caos en el que los individuos se abtraen de la realidad y construyen la propia a partir del espacio carnavalesco.

Finalmente, otra idea que expone Bajtín se relaciona con lo grotesco. Esto último se refleja en la degradación de las formas sublimes en el carnaval. Durante la Edad Media, dichas formas sublimes se referían principalmente a la divinidad. En el caso de “la polada”, y también de lo kitsch, la degradación se da por la imitación. Según el corpus estudiado, un aspecto que define algo como polada es que todo lo que un individuo de estatus bajo copie o imite de uno de estatus superior, inevitablemente, quedará degradado en el nuevo texto cultural resultante. Es aquí donde surge lo grotesco, que en este caso sería el texto original transformado en otro resultado nuevo. Dicho texto, por lo general, no es lo que el espectador espera, y eso es precisamente lo que lo hace chocante y por lo tanto criticado. Este es un elemento mucho más presente en el arte kitsch; por ejemplo, en el uso del color y en cómo modificaba el texto original para producir uno nuevo.

Conclusiones

En conclusión, la concepción de polada está estrechamente vinculada a la noción de kitsch. Asimismo, la figura del polo está inevitablemente presente en el imaginario de todos los costarricenses. No hay una definición clara de qué es, pero la colectividad se refiere constantemente al tema. Esto provoca constantemente un diálogo de voces contestatarias, el cual se desarrolla en un entorno carnavalesco, según la propuesta planteada por Bajtín.

Con respecto a la definición de polo, en general, se desprende que se trata de un imitador quien busca reafirmar una pertenencia social y lograr un estatus superior, a través de sus gustos, estilo de vida, etc. Se deduce también que la dinámica del polo se desarrolla en un entorno carnavalesco en el sentido de que se anulan las jerarquías, se distorsiona el texto original para dar paso a uno nuevo y es una discusión que no genera conflicto entre los individuos. Por el contrario, el humor está siempre presente, tanto para calificar a los que son polos, como para aceptar y calificar las propias poladas ( en otras palabras, el individuo se acepta culturalmente, en el sentido de que acepta a ese otro yo cultural).

En general, la visión que se tiene en torno a la polada no es una visión negativa. Al contrario, es parte del desarrollo identitario y se acepta la realidad de que es imposible no cometer alguna polada alguna vez en la vida.

Lo anterior es bastante acertado, ya que la hibridez es una realidad innegable en la historia de las culturas. Dicha hibridez ha estado marcada inevitablemente por la imitación de patrones culturales en aras de crear textos culturales nuevos.

Bibliografía

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