Soy tico, pero mira lo que no digo…

 

Por: Lésterh Núñez López

 

En este trabajo se hace una aproximación al audiovisual Soy tico, publicitado por Televisora de Costa Rica S.A.-Canal 7, durante el mes de setiembre pasado, y se ahonda en la ideología e identidad costarricense inscrita dentro de él, por medio del psicoanálisis, como método y enfoque facilitador para el análisis  en el mismo, de  una manera profunda y detallada tanto en su discurso verbal como visual.

«¡Somos lo que mostramos y lo que decimos, pero también forma parte de nuestra identidad, tanto lo que no mostramos como lo que no decimos!» De ahí que el audiovisual Soy Tico sea un constructo social excelente para revisar con sentido crítico y develar también qué forma parte del ser ciudadano costarricense y que no muestra. Pensar que en los pliegues de la oscuridad se encuentra la luz es una invitación formidable (a la manera de orientar de Jung) para favorecer la integración en cada individuo de los aspectos censurados por sigo mismo.

El audiovisual vende la sociedad costarricense como una población diversa, feliz, multicultural, rica en recursos naturales y capaz de ser generadora de un producto final concreto (como el mismo producto televisivo), en el que todas las voces y diversidades forman parte de una “sinfonía” que pareciera sonar “demasiado bien, unísona y generalizada”.

De lo anterior, se desprende la importancia de que se comience a hacer foco en la construcción identitaria actual, la cual no tiene nada de casual y forma parte de un acontecer histórico, subjetivo y lleno de singularidades que se interrelacionan para formar un colecti

Antecedentes

Decía Alexander Jiménez, en la entrevista que le realizaron dentro del programa Identidades de la Universidad Estatal a Distancia, que la identidad y la nacionalidad costarricense tienen un comienzo bastante reciente, y es en el siglo XIX donde comienza a desarrollarse, porque,  señala el entrevistado, invenciones como construcción cultural, nación y nacionalidad son creadas en un determinado momento y tienen una función. En relación a la identidad se refieren, durante la entrevista, a cómo estas suelen ser creadas por élites políticas e intelectuales que definen cuáles son sus características y quiénes están dentro y quiénes están fuera de ella. En palabras de Jiménez: “Toda identidad es una invención” (en entrevista, 2010).

Mónica Vul (2011) hace referencia a la importancia del lazo social como constructo para hacer una lectura psicoanalítica social de la época actual, refiriéndose al lazo como esa posibilidad de incluir y aprehender al sujeto dentro de lo social, al dotarlo de una identidad grupal. De esta forma los costarricenses buscan formar parte de ese lazo social que les da seguridad y sentido de pertenencia y recela de quienes consideran que no están a la altura de ser incluidas dentro de la comunidad.

El audiovisual hace pensar en lo inclusivos y tolerantes que son los costarricenses con el otro, pero es sabido que esto no sólo no es cierto, sino que es generador de violencia, la cual manifiesta de una manera más bien pasivo-agresiva. Vul (2011) plantea la importancia de crear un lazo social inclusivo entre todos los habitantes como país, ya que en donde el lazo es más abierto y permita la inclusión de todos ellos dentro de él, las posibilidades de poder trascender e incluirse dentro de un proyecto comunitario serán mayores, lo que genera que el mismo nivel de violencia disminuya, mientras que un lazo social más restrictivo tiende a ser garante de mayores desencuentros y, por tanto, de episodios de violencia. Por eso, se hace necesaria y urgente la capacidad de autocrítica y cuestionamiento, donde caben las interrogantes de: «¿Somos un país de paz? ¿Somos tan felices como nos mostramos en el video?»

Jiménez (2010) alude a cómo estas construcciones pueden tener un carácter positivo y donde, de repente, el pueblo se levanta contra el gobierno y anuncia que como país no participará en una guerra. Sin embargo, en ocasiones dificulta que pueda reconocer aspectos que lo constituyen como agente colectivo, ya que el mismo grupo social autocensura aspectos que forman parte de su personalidad. En donde no se da permiso de mostrar su enojo o ira, entonces, comienza a actuarlos. Ya lo advierte el psicoanálisis al recordar que “en donde el sujeto no le puede decir al otro y verbalizar cómo se siente, aquel comienza a actuarlo y lo manifiesta de manera conductual”. A manera de ejemplo, entonces, se dan comportamientos en donde no se dice a la otra persona que se está enojado, pero no se le saluda, no se le comparte comida y se trata de evitar, y si se le pregunta si ocurre algo, se contestará: ¡tranquilo, pura vida, todo está bien!  

 

Jiménez (2010) refiere entonces que la invención de una nación está ligada a estereotipos sociales que a su vez generan exclusión y violencia contra aquellos que no calzan dentro del imaginario, esta construcción no es casual, ya que la invención, por ejemplo de Costa Rica como la Suiza centroamericana, se apoyaría, según el autor, en la creencia de que todos los costarricenses son blancos y democráticos. En particular, este discurso alguna vez tuvo gran alcance debido a la coincidencia con lo que se «veía» en el país, puesto que la población negra se encontraba en zonas alejadas o fronterizas; este aspecto histórico ayudaba a reforzar el imaginario de la blanquitud nacional. Se reitera, esta construcción no es casual. Jiménez (2010) ahonda en la reseña histórica y comenta este matiz dentro del imaginario nacional, en donde ser blanco tenía un fin, ya que facilitaba el comercio con el europeo, puesto que este podía considerar la relación de igual a igual y al costarricense como un otro semejante en el que se podía confiar, al resultarle menos amenazante.

En el audiovisual se logra generar una interrelación parecida y se muestra una diversidad cultural y étnica en donde se puede llegar a creer que todos son felices y comparten por igual las bonanzas del país. No obstante, el material oculta algo arraigado dentro de la identidad propia de la nación: el nacionalismo etnocéntrico, donde “lo blanco” es considerado una extensión de Europa y el otro que no es blanco, según el autor, se presta para ser acusado de sospechoso, no pacífico, no democrático y no racional.  

Importancia del psicoanálisis para una (re)lectura del audiovisual Soy tico

Fromm (2011) plantea la importancia de saber articular, a nivel social, las necesidades que se deben satisfacer y que no son solamente del orden de lo físico, sino que atraviesan la parte existencial del ser humano y la relevancia que tiene que cada individuo pueda tomar decisiones de manera libre y responsable, con el fin de llenar, de manera adecuada, sus necesidades.

Plantea el autor, cómo el ambiente al depender de los recursos que brinda a los individuos puede potenciarles o limitarles en su desarrollo como sujetos hacia una mayor autorrealización, en donde se puedan establecer relaciones basadas en el respeto, la responsabilidad, el conocimiento y el cuidado, además de incorporar lo creativo en el quehacer profesional y el uso del pensamiento crítico. Satisfacer de manera adecuada estas necesidades apunta a una mejor salud mental y a la productividad de quienes conforman una sociedad determinada.

Al partir de la importancia de hacer consciente lo inconsciente, un acercamiento al audiovisual Soy tico, desde un enfoque psicoanalítico, permite develar aspectos censurados u obviados de la sociedad costarricense que suponen puntos ciegos en donde la población  real no se reconoce en algunos (o en muchos) de sus aspectos, lo cual dificulta una mayor conciencia de qué es lo que realmente se necesita y cuál la manera adecuada de poderlo satisfacer, tanto a nivel individual como grupal.

Como antesala

En este trabajo se parte de las siguientes tres premisas: 1) El audiovisual Soy tico evidencia, mediante el discurso verbal y visual, una construcción parcializada de la identidad e ideología actual costarricense, 2) El psicoanálisis permite abordar el discurso verbal y visual del audiovisual Soy tico y 3) Por tanto, el audiovisual Soy tico evidencia un método de construcción identitaria e ideológica del ser costarricense. Además, su propuesta investigativa se deriva de la siguiente hipótesis de trabajo: La construcción de un ideario, ideológico e identitario, parcializado en el audiovisual Soy tico.

Para dar cuenta de lo anterior se plantea como objetivo general de investigación: Determinar, desde el discurso verbal y visual, los componentes de la ideología e identidad incluidos en el audiovisual Soy tico, por medio del psicoanálisis, para generar un análisis crítico del ser costarricense. El cual, a su vez, se busca alcanzar por otros tres específicos, que son: 1) Analizar distintos aspectos de la ideología e identidad costarricense ocultos en el audiovisual Soy tico, con el fin de evidenciar aspectos negados en la sociedad costarricense, 2) Interpretar el discurso verbal y visual inscritos en el audiovisual Soy tico, con el fin de descubrir los contenidos ideológicos e identitarios del ideario costarricense transmitidos y 3) Evidenciar las características ausentes en el audiovisual Soy tico que determinan la sociedad costarricense actual, por medio de una lectura psicoanalítica, con el propósito de subrayar lo no dicho.

De tal manera que este trabajo de investigación se enmarca dentro de un enfoque cualitativo de investigación, a través de procesos de estudio deductivo-interpretativo y de corte psicoanalítico, con el cual se quiere pormenorizar y caracterizar los recursos empleados en la construcción del audiovisual Soy tico en la conformación de «una» identidad e ideología costarricense.

Abordaje del audiovisual Soy tico desde una perspectiva psicoanalítica integrativa

La propuesta del psicoanálisis se mueve desde un paradigma histórico-estructural, pues retoma la historia individual y colectiva de los sujetos. Cada individuo, desde que nace, está inscrito en estructuras sociales determinadas y a ideologías que le sujetan a la realidad, a la vez que le atraviesan; además, nace en un lugar y momento específico que le deja sus huellas sociales. El sujeto, entonces, tiene que emerger de la estructura buscando hacer consciente lo inconsciente.

Dentro de esta lógica, también, el ser humano sufrió tres heridas de las que aún debe recuperarse, los llamados tres golpes al narcisismo, que son: el primero, tiene que ver con la ruptura del geocentrismo, que consideraba que la tierra giraba alrededor del sol y no el sol alrededor de esta; la segunda herida narcisista la generó el Darwinismo, al proponer que la raza humana proviene del simio y que no es tan especial como se creía. Freud se encargó de generar la tercera herida narcisista, al decir que los individuos están determinados por el inconsciente y, en el tanto no revise y analice qué ocurre en esta parte constitutiva, continuará por repetir los mismo patrones y será víctima de sus deseos más ocultos por ellos mismos. Y es dentro de esta estructura en la que está inscrito cada sujeto de donde surge su identidad.

González (2010) permite articular lo social con la teoría psicoanalítica, al partir de los conceptos que propuso Freud como el de instancias psíquicas o las pulsiones. En relación a esto, la autora plantea que existen dos pulsiones en los individuos inscritos en la sociedad, la pulsión de vida (eros) y la pulsión de muerte (tánatos), ambas presentes en cada sujeto. Por una parte,  eros remite a la vida, a la creación, a la posibilidad de crear un lazo con el otro semejante, facilita que se pueda crecer a raíz del encuentro con el otro, nutrirse de lo diferente para integrarlo y poder apuntar a seguir creando. Caso contrario al tánatos que apunta a lo destructivo, a la disolución del vínculo con el otro: en donde cobra valor tánatos, se anula la posibilidad de conexión y aprendizaje con el otro.

El audiovisual muestra un “Ser tico” apoyado únicamente en el eros, en la pulsión de amor, ahí todo es hermandad, armonía y vínculo con el otro. No obstante, obvia por completo una pulsión tanánica intrínseca en el ser humano y a la sociedad; recuérdese cómo la violencia es algo que forma parte de las sociedades desde los orígenes, es decir, fue necesario una dosis de violencia para que el cazador matara al animal que requería para poder alimentarse y a su familia.

En la actualidad, la violencia desborda el país, no hay más que ver los noticieros una vez al día para darse cuenta de los asesinatos, balaceras y asaltos que ocurren. Así, en donde se niega la pulsión tanática y no se la reconoce, se refuerzan y generan actos de mayor violencia.

Parte de disminuir la pulsión de muerte y aumentar la pulsión de amor exige pasar por el reconocer lo que realmente se es: «ni tan pacíficos ni tan amorosos como nos mostramos», para poder identificar las cualidades y características que determinan a la sociedad costarricense, para asumirse y apuntar en otra dirección con la toma de conciencia de quién es cada sujeto y hacia dónde apunta su deseo.

En esta tarea de auto-reconocimiento, González (2010) recoge también las instancias descritas por Freud en donde el psicoanalista, después de depurar su teoría, fijó tres instancias psíquicas del sujeto: el ello, el superyó y el yo.

El ello alude a la parte instintiva, a los deseos sin censura, la violencia, el sexo, y los anhelos más profundos se encuentran  en este lugar. El superyó alude a la instancia psíquica encargada de fijar límites y reglas, se mueve desde el lado de la moralidad y reprime aspectos de la persona que considera que no tendrían aceptación social o que el individuo no es capaz de tramitar en determinado momento de su vida, de manera que funciona como el guardián moral de la persona. Finalmente, el yo representa la instancia psíquica que permite a los sujetos hacer un buen ajuste con la realidad. El yo se debate muchas veces entre los deseos instintivos del ello y las reglas y la moralidad del superyó, de ahí que sea vital, tanto para la salud mental individual como para la social, poder tener un yo flexible que permita tomar las mejores decisiones para que pueda satisfacer sus deseos de manera adecuada.

Trasladar las tres instancias psíquicas a una lectura social permite poder formular una posible hipótesis acerca de por qué “somos como somos” y por qué “nos mostramos de una u otra forma”, es decir, facilita hacer una hipótesis social que permite develar el nivel identitario.

De hecho, ocurre en Costa Rica que la moralidad y las instituciones religiosas tienen gran peso dentro de la sociedad. Desde que se nace, la mayoría de la población está inscrita en una estructura, con unos marcos y reglas rígidas, donde muchas acciones son “pecado” sin ni siquiera cuestionarlas. Además, los grupos religiosos del país tienen presencia no sólo en lo comunitario sino también en lo político; se podrían ubicar dentro del superyó (recuérdese pues, como guardianes de la moral).

Cuando este superyó está excedido y sin control acaba siendo contraproducente, ya que los aspectos de la sociedad que se ubican dentro del ello y que pulsan por salir y manifestarse se encuentran con los frenos o barreras que desean satisfacerse. Si se usa la imagen de una olla de vapor, es como si se la tuviera puesta al fuego y sin una válvula de escape, a mayor concentración de calor, mayor concentración de presión en el interior, y la olla acaba por explotar.

De igual manera, en donde las instancias que representan al superyó se vuelven muy censoras y represivas y no permiten ninguna manifestación de lo social vinculado con el ello, al final acaba revelándose de las maneras más violentas; piénsese, por ejemplo, en conductores que se bajan de sus vehículos con un arma, porque les chocaron en una presa o aquellos que patean retrovisores, porque otro se rió de ellos (de manera espontánea), al caérsele el pan sobre la calle… ¡Son puro ello! Lo interesante de este desajuste entre ello y superyó es que se dificulta poder hacer un buen amarre con el yo.

El yo, esa instancia conectada con la realidad, tiene serias dificultades para poder hacer un buen ajuste cuando existe tal desnivel entre ello y superyó; aquí es donde cabe la pregunta: ¿usted es violento?, y costarricense contesta: «¡nada que ver, pero si somos un país de paz!» El audiovisual Soy tico refuerza la solidaridad y un país de paz y belleza que se puede llegar a tener, pero insta a perder la noción, también, de que se realiza una venta. Encontrar un equilibrio entre eros y tánatos y realizar un buen ajuste entre el ello, superyó y yo es un trabajo constante que requiere de esfuerzo de mirar hacia dentro, donde se pueda sincerar cada quien con lo que es y lo que no es.  

Voy por aqui 

Recuerda González (2010) que la fuente más complicada de sufrimiento de la persona se vincula con la forma en que el ser humano se relaciona con el otro y cómo esto se inscribe en la cultura. Puntualizaba Freud, en relación a esto último, que la cultura puede imponer al individuo leyes y mandatos que van en contra de su propia naturaleza psicológica. A su vez, la violencia puede generar rechazo u otros sentimientos de malestar; sin embargo, conviene recordar, que desde el psicoanálisis, la pulsión de agresión es una tendencia intrínseca de la naturaleza humana, de manera que, en donde se pueda aceptar e integrar, se puede realizar un abordaje más efectivo de la misma, mientras que en la insistencia de negarla, se presenta contrariante y acaba por someter al individuo.

¿Cuáles niveles de consciencia se emplean dentro del audiovisual  Soy tico?

Jongerward (citado por Naranjo, 2014) plantea que todas las  personas tienen, al menos, cuatro niveles de consciencia en relación a sus motivaciones, formas de sentir y acciones, y estos son: el cuadrante abierto, el cuadrante desapercibido, el cuadrante oculto y el cuadrante desapercibido. La articulación de los cuatro niveles permite determinar de qué cosas está consciente la persona sobre sí misma y de cuáles otras no es consciente en el ámbito so
cial. Además, propone que los cuadrantes varían de tamaño al depender de con quién se mantenga una relación.

El cuadrante abierto se refiere a aspectos propios del individuo, como motivaciones, actos o formas de sentir, que conoce y está en disposición de compartir con otro. Se puede entender como un cuadrante “público”. Por otra parte, el cuadrante desapercibido hace referencia a circunstancias que otras personas conocen, pero que el mismo sujeto no percibe en su momento, de manera que el otro sabe qué ocurre, pero el mismo individuo no. El cuadrante oculto hace mención a aspectos que el sujeto sí conoce de sí mismo, pero los otros ignoran; es privado y solo cada quien sabe lo que le es pertinente o sucede. Finalmente, el cuadrante desconocido se refiere a aspectos de sí mismo, pero que nadie, ni la misma persona, conoce.

Naranjo (2014) formula la hipótesis de la correlación de estos cuadrantes con cuatro estadíos del yo que se integran en el individuo, a saber: el yo abierto, el yo desapercibido, el yo oculto y el yo desconocido. El análisis de la autora brinda la posibilidad de entender aspectos de la personalidad no solo en lo individual, sino en lo colectivo.

El yo abierto alude a cuando las personas se manifiestan de manera sincera, abierta y dispuestas a generar relaciones y cuando suelen resultar claras sus formas de sentir, pensar y hacer. El yo desapercibido, por su parte, remite a aspectos como impedimentos sutiles que dificultan el desarrollo del potencial personal, son elementos que el sujeto no percibe, pero que el otro identifica fácilmente en aquel; estas formas limitantes suelen ser aprendidas durante la infancia, a través de relaciones significativas que generan la incorporación inconsciente en las personas.

El yo oculto incluye aspectos de los cuales el individuo tiene consciencia, pero que decide, de manera consciente, no compartir, esto puede derivar de experiencias sucedidas en etapas tempranas en la vida, donde hubo censura y se aprendió a ocultar, desde lo cognitivo y lo emocional. Es decir, la persona aprendió a “ponerse una máscara”. Por último, el yo desconocido remite al lado más misterioso del sujeto, ya que los deseos y motivaciones pueden tener tal profundidad que ni ella misma sabe qué ocurre y suelen manifestarse en sueños o en temores muy primarios.

En relación con lo expuesto anteriormente se puede observar cómo el audiovisual Soy Tico muestra un cuadrante abierto magnificado; es decir, lo que se muestra en el video no se ajusta necesariamente a la realidad social tal cual sucede. A su vez, el mostrar un cuadrante abierto de dimensiones exageradas pone de relieve que existen dos cuadrantes que se están minimizando y dificulta hacer un buen ajuste con la realidad. Esto se inscribe en un cuadrante desapercibido y un cuadrante oculto de dimensiones extraordinarias e invisibilizadas en el audiovisual.

Con la intención de explicar las últimas líneas, cabe decirse que la negación del cuadrante oculto y su consiguiente aumento de tamaño es evidente al mostrar un audiovisual donde “no existe” la contaminación en los ríos o la deforestación incontrolada e ilegal o la construcción masiva de viviendas en zonas protegidas ni los desagües de aguas residuales de los hoteles en el mar ni los problemas de violencia e inseguridad socia.

Cualquier persona ajena al país y con escasos conocimientos de la realidad que se vive en él, que atienda sólo al audiovisual, podría tener una idea no tan real de lo que acontece en Costa Rica. De ahí que, en donde se generan estos puntos ciegos y ausencia de conciencia de los cuadrantes, surgen distorsiones en cuanto a la verdadera identidad nacional y a la percepción que se tenga de ella.

Igualmente ocurre con el cuadrante desapercibido, en donde adquiere un aumento de tamaño al no autopercibirse de manera integral, véase, por ejemplo, cómo en el audiovisual se promueve la imagen de un tico amable con el extranjero al que le solicita la oportunidad para mostrarle su patria, muy ligada a la concepción del costarricense siempre anuente y dispuesto a colaborar al foráneo, pero con un poco más de atención se puede concluir que no se es igual de anuente con todos los forasteros: mientras que con unos, se “derrite” en atenciones y cordialidad, en relación a otros surgen sentimientos de hostilidad y desconfianza.

Si lo anterior se traslada a lo social, y a la forma de relacionarse, pareciera que el audiovisual inscribe a un costarricense con tendencia a mostrar un  Yo abierto inflado, no porque use el pensamiento crítico y sus decisiones apunten a un nivel de consciencia superior, sino que tiene por función proteger que no se pongan de relieve debilidades de la sociedad nacional, de ahí que el cuadrante oculto y privado (lo que no se comparte con el otro) aumente de tamaño.

En donde no se puedan tomar decisiones que permitan ampliar y tomar conciencia de los actos, emociones y pensamientos que apunten a abordar el cuadrante desapercibido y el cuadrante oculto, no se podrá realizar un buen ajuste con el cuadrante abierto (entiéndase, mostrar cómo en verdad se es y siendo congruentes entre lo que se hace, piensa y dice) y el desconocido, el cual esconde aspectos inconscientes de la personalidad que, integrados y usados a favor del individuo, favorecen que la persona pueda trascender la vida con un mayor grado de autoconocimiento.

¿Cuáles arquetipos psicoanalíticos se revelan en el audiovisual Soy tico?

Los contenidos de inconsciente colectivo son los llamados arquetipos, a los que Jung también llamó dominantes, imágenes primordiales o mitológicas e imagos, pero el término de arquetipo es el más conocido. Se le puede entender como una tendencia innata (no aprendida) a experimentar las cosas de una determinada manera. El arquetipo carece de forma en sí mismo, pero va a actuar como un “principio organizador” sobre los elementos y circunstancias que se ven o se hacen.

Jung (2009) plantea la existencia de ciertos arquetipos presentes en todas las culturas a través de la historia, entre ellos el del ánima y el animus, el del padre, el sabio, el héroe y otros. En cuanto al trabajo realizado, se retoman, con el fin de poder hacer un acercamiento psicoanalítico al audiovisual Soy tico, el arquetipo de la máscara, la sombra y la madre.

El arquetipo materno se explica con el siguiente ejemplo: todos los ancestros tuvieron madres, el ser humano ha evolucionado en un ambiente que incluye una madre o un sustituto de ella; de manera que, en la indefensión como infantes, muy difícilmente se sobreviviría sin la conexión de una persona cuidadora. De este modo, el ser humano se construye en un ambiente evolutivo: se viene a este mundo predispuesto para desear una madre. Así, este arquetipo es una habilidad constituida evolutivamente y que redirige a la maternalidad. La teoría jungiana plantea que cada individuo proyecta este arquetipo de la generalidad del mundo a personas particulares (básicamente, a las propias madres).

Por otra parte, para Jung (2009), el arquetipo de la persona representa la imagen pública. La palabra se vincula con el término persona y personalidad, y proviene del latín máscara y hace referencia a aquella que usaban los actores durante las representaciones dramáticas, para dar así tal o cual carácter al personaje. De manera que, el arquetipo de la persona, se relaciona con la máscara que se pone al salir al mundo externo. Aunque tiene su inicio en un arquetipo, con el tiempo se asume y llega a ser parte del sujeto, integrado en el inconsciente.

En su mejor versión, va a constituir la buena impresión que los seres humanos quieren brindar al satisfacer las demandas y roles que la sociedad les impone, pero, en contrapartida, puede confundirse incluso con ellos mismos, donde se puede tender a creer que realmente se es lo que se pretende mostrar.

En cuanto al arquetipo de la sombra, la teoría jungiana propone que este integra aspectos relacionados con lo sexual e instintivo, derivado de un pasado animal, cuando las preocupaciones y demandas se limitaban a la reproducción y a la supervivencia y en donde la consciencia del individuo como sujeto estaba disminuida. La sombra se asemeja al lado oscuro del yo; es amoral (ni buena ni mala) como en los animales, el animal puede cuidar fervientemente a su camada, pero también puede ser un asesino implacable para obtener comida, por ejemplo.

Mas, desde una perspectiva humana, el mundo animal puede parecer violento e inhumano, por lo que la sombra se convierte en ese bulto que cargan las personas en las espaldas y

donde se guardan las partes que no se quieren admitir y que, normalmente, son censuradas por figuras significativas (y por ende, por la sociedad misma) mientras se atraviesa la infancia.

Así las cosas, el arquetipo materno, en el audiovisual, figura en las imágenes de mares, ríos, cascadas y aguaceros. El agua como elemento alude al inconsciente, ya que conecta con las motivaciones de mayor profundidad, las más misteriosas y desconocidas para muchos individuos, quienes al no ser conscientes de ellas se convierten en ocasiones en víctimas de patrones y deseos ignorados por la misma persona.

La teoría jungiana, apoyada en la proposición de Freud, recuerda la fantasía del “sentimiento oceánico”, como el formar parte de ese mar que brinda seguridad y que envuelve, lo que alude a momentos de infancia, cuando, antes de nacer, los bebés se encuentran dentro del vientre materno y
tienen sus necesidades fisiológicas y de seguridad satisfechas. La madre brinda la protección y los elementos incluidos en el audiovisual refuerzan ese arquetipo que remite a la figura de la madre-mujer-familia, este último término arraigado profundamente en la sociedad costarricense.

El arquetipo del personaje se revela en el audiovisual al mostrar a Costa Rica como un país verde, limpio, de paz, tolerante con la diversidad, etnoinclusivista, con la capacidad de integrar tradiciones antiguas con la modernidad y policultural que, además, tiene por función dar una imagen social reconocida y válidamente positiva. Acá se representa un papel que no se ajusta de manera óptima a la realidad.

En donde no se es capaz de percibir que se hace un uso excesivo a este arquetipo, se debilita al costarricense y se le crea una pseudoidentad, donde se cree que existe tal tolerancia y aceptación frente a lo otro, nuevo o diverso, cuando más bien la reacción típica suele ser censurarlo y criticar a la espalda, porque no se ajusta a los cánones y valores tradicionales.

Finalmente, el arquetipo de la sombra se invisibiliza por completo en el audiovisual. De esta manera, aspectos presentes en la sociedad costarricense como la violencia, la prostitución, el tráfico de armas, el consumo de sustancias tóxicas, la discriminación étnica, sexual, de género, a la diversidad, no sólo no figura en el audiovisual, sino que son aspectos presentes que forman parte del colectivo social y que se censuran o no se muestran, ya sea porque socialmente pueden ser reprendidos o porque la misma persona considera que no es “lo correcto”.

El aspecto negativo de ocultar tal sombra se manifiesta no sólo en que la imagen que se presenta no es real, sino que, al estar en una zona menos consciente del individuo, se dificulta el abordaje de la misma. Por ejemplo, al negarse que se es violento, porque existe un imaginario social “de paz”, tiene por consecuencia que se desarrolle una conducta pasivo-agresiva, donde la violencia se canaliza a través de microagresiones o puede ocurrir también que esa violencia latente se manifieste de manera imprevista y desproporcionada (como el sujeto que le dispara a otro, porque le rayó levemente el carro por accidente) y la reacción del individuo es desmedida.

Nuevamente, la violencia forma parte de la naturaleza humana y el arquetipo de la sombra hace referencia a esa cualidad intrínseca, pero en cuanto no se le reconozca el espacio que ocupa, permanece latente y oculta, dispuesta a detonarse en cualquier momento y cuando el sujeto menos la espera. A este respecto, es evidente que el audiovisual contribuye a reforzar el estereotipo de que “el tico” no posee una sombra de la que debe hacerse responsable para poder integrar aspectos y avanzar en el desarrollo y autoconocimiento de la sociedad costarricense.

¿Cuál orientación del carácter psicoanalítico se revela en el audiovisual Soy tico?

Ramírez (2013) dice que la personalidad se puede entender como la suma del carácter y del temperamento y que pueden parecer similares, pero no lo son. De ahí que el autor recuerde que desde el psicoanálisis se puede abordar el carácter. Para él, este tiene su raíz en las experiencias de vida y la manera en que socializa el individuo (a través de una socialización primaria, con el grupo familiar nuclear, y secundaria, con el barrio, la escuela, la comunidad y otros grupos con influencia en la persona).

Por otra parte, aclara el autor, que el temperamento alude a rasgos de la personalidad, prácticamente inamovibles y determinados por herencia genética. La ventaja de entender la personalidad, desde esta posición, estriba en que el área perteneciente al carácter está sujeta a revisión por parte de la persona y se pueden generar modificaciones que apunten a satisfacer, de manera adecuada, aquello que el sujeto o el grupo necesitan.

Planteaba Fromm (2011), acerca de la importancia de poder satisfacer las necesidades del orden existencial, que esta tarea no se limita a lo meramente físico del ser humano, sino que recuerda que este tiene que trascender la vida de manera libre para tomar decisiones que le hagan autoconocerse cada vez más y desplegar su potencial, además de ser capaz de responsabilizarse, en el sentido de responder por las decisiones que él mismo eligió.

Desde el psicoanálisis, entonces, se puede ver cómo la necesidad de relacionarse con el otro, la de tener un trabajo creativo, la necesidad de arraigo, la necesidad de identidad y la necesidad de orientación formulan una serie de necesidades que el ser humano está obligado a resolver de manera adecuada para poder apuntar a una mayor salud mental y bienestar. En palabras de Fromm: “Las necesidades psíquicas fundamentales que nacen de las peculiaridades de la existencia humana deben ser satisfechas de una manera o de otra para que el hombre no enferme, así como las necesidades fisiológicas han de satisfacerse para que no muera” (2011: 62).

Anteriormente, se mencionó el carácter, para agregar más detalles del mismo, es necesario saber que de la forma en que los individuos se relacionan con otros y asimilan e integran los objetos y las cosas es que se genera una orientación del carácter predominante. Fromm (2013) recuerda cómo la orientación mercantil es la que prevalece en la era moderna.

Para entender esta orientación, se puede señalar que es la que respalda la función económica de la sociedad en que se vive, en donde la arista monetaria ha adquirido tal valor que, como recuerda el autor, ha acabado por generarse una orientación del carácter, cuya raíz se posiciona en la de experimentarse cada quien como una mercancía y donde el valor se posiciona en el intercambio y la ganancia.

Esta orientación mercantil o de venta ubica el éxito en lo material y en una búsqueda desesperada de ser aceptado (y comprado) por el otro. Puntualiza Fromm (2013) al respecto:

El éxito depende en grado sumo de cuán bien una persona logra venderse en el mercado, de cuán bien puede introducir su personalidad, de la clase de “envoltura” que tenga; de si es “jovial”, “profunda”, “agresiva”, “digna de confianza” o “ambiciosa”; y aún más, de cuáles son sus antecedentes de familia, a qué clubes pertenece y si está conectada con gente influyente (83-84).

Resalta, entonces, en esta orientación del carácter, cómo el éxito depende de cómo cada sujeto o sociedad vende su propia personalidad, lo que genera en el individuo una doble experiencia, ya que es al mismo tiempo el vendedor y la mercancía en venta. Esta orientación del carácter, plantea el autor, tiene una serie de desventajas, entre ellas que la autoestimación depende del control externo de cada persona, pues quien determina si es estimable o no, es un otro ajeno; esta relación genera, a su vez, cierta angustia en el mercante, pues no controla en su totalidad el éxito de la venta.

Fromm (2013) recuerda que una orientación bien manejada pueda brindar aspectos positivos, tales como que la sociedad o los individuos sean más calculadores, previsores, de criterio amplio y adaptables, mientras que un manejo no adecuado de esta orientación puede derivar en una sociedad oportunista, sin conciencia de su pasado o futuro, carente de principios y sin capacidad de discriminación.

Es indudable que el audiovisual se posiciona en una orientación del carácter mercantil o de venta. El constructo creado por Televisora de Costa Rica busca vender al mismo pueblo una imagen de lo que podría ser, donde el éxito reside en qué tanto se es apetecible para el otro (foráneo) y la apuesta es hacer creer que está al alcance de todos y que se puede lograr de manera sencilla.

Se refuerza con esta orientación de venta, por ejemplo, la marca Esencial Costa Rica con la que se vende al exterior un país lleno de recursos naturales limpios, respetados y bien aprovechados, además repleto de riquezas naturales exuberantes (como cataratas, canales, volcanes, playas, diferentes tipos de bosques, praderas); también, el exotismo ancestral y tradicional-folclórico, además de la diversidad lingüística (desde la maleku hasta el basilecto caribeño del continuum inglés –según Franklin Perry–, y al incluir algunas de las variantes del español, como la del norte, sur y, por supuesto, la del valle central), que, en apariencia, cuenta con la aceptación, reconocimiento y prestigio para todos por igual.

De hecho, en la misma negación de la diversidad indígena (de pueblos ancestrales bribris, cabécares, térrabas, chorotegas, gnöbes, huetares, teribes, bruncas, otros) y la sola inclusión del pueblo ancestral guatuso (que de paso, no viste de esa manera) se confirma el carácter panfletario y comercial del audiovisual, pues promueve una Costa Rica como territorio de lo exótico, más que de inclusivista y favorecedor de todos los pueblos autóctonos.

¿Cuáles mecanismos de defensa, pertenecientes a la idiosincrasia costarricense, se revelan en el audiovisual Soy tico?

Stumm (2009) define los mecanismos de defensa como una actividad defensiva del Yo frente a exigencias pulsionales (afectos, percepciones y representaciones no placenteros). De esta forma, según el autor, se excluyen de la conciencia o se impide que afloren a ella de nuevo los afectos, exigencias y representaciones con sus conflictos psíquicos consecuentes. Estos mecanismos están al servicio de la conservación del Yo y de sus funciones, a la vez que buscan la protección del mismo.

Entre los mecanismos de defensa que se inscriben como recursos estilísticos en el audiovisual Soy tico se encuentran: la introyección, la confluencia y la negación, además de la formación reactiva. Con la introyección, el ambiente es generador de numerosos estímulos que el individuo percibe e interpreta. En ocasiones, este puede asimilar ideas, valores o patrones de conducta sin realizar ningún tipo de cuestionamiento; a este mecanismo de asimilación, sin el uso de la conciencia, se le denomina introyección.

Cuando el individuo ve el audiovisual podría introyectar aspectos que muestran una forma de ser del “tico” sin ni siquiera cuestionarlos, por medio del uso del pensamiento crítico, de manera que puede creer que “es verde y ecológico” por el mero hecho de asimilar las imágenes empleadas y sin necesidad de cuestionar la letra de la canción Soy tico. Además, la realidad del costarricense dista mucho de la construcción que se inscribe en el audiovisual bajo la imagen de personas que favorecen y estimulan el valor folclórico del país, ya sea a través de la vestimenta (el traje “típico” guanacasteco y “propio” limonense) y los mismos cantos del folclor nacional (como Caballito nicoyano, Luna Liberiana y Pasión) e inclusive con la mención de cantos cívicos (La Patriótica) que hacen vibrar al pueblo.

El audiovisual también hace referencia a formas de ser “típicas” del costarricense que busca reforzar la necesidad de pertenencia del individuo al grupo y que facilita que el espectador introyecte aspectos que refuerzan también la necesidad de arraigo; por ejemplo, las personas podrían introyectar que al ser costarricense le es implícito escuchar (…) La patriótica y Pasión, que acompañadas del sonido de la guitarra y la marimba, les alegra el corazón.

Por otra parte, está la confluencia, que se da cuando el sujeto y el ambiente se fusionan en alto grado. Este mimetismo o confluencia puede anular las diferencias individuales y singulares y puede llegar a fundirlas dentro de una colectividad que apunta a lo patológico; ya que se exige cierta similitud y se niega la individualidad y punto de vista propios.

Por ejemplo, en el audiovisual se acuña la imagen del Estadio Nacional, al abordar el fenómeno social vinculado al fútbol se puede ver cómo hay una confluencia, de repente la sociedad hace confluencia con “La  Roja” y “todos somos Costa Rica con La Roja”; ese pensar y percibir como colectivo anula las singularidades y genera dentro del grupo la falsa percepción de creer que se forma parte del equipo de fútbol, véase también cómo la colectividad se apropia de la camiseta de color rojo como indicador de pertenencia y visualizador de que se fusiona con lo que ocurre en el ambiente (un partido de fútbol).

También, se incluye como mecanismo de defensa a la negación; la cual consiste en un medio por el cual se refuerza la inexistencia de ciertas partes propias de cada individuo y crea vacíos que apuntan a la enajenación personal. Esta defensa del yo suele activarse cuando se ven aspectos en el otro y que no están resueltos en quien funge como espectador: este último ve la resolución antes en negarlo que en integrarlo.

En Soy tico se niega que realmente no se es pura vida, que se es petulante, violento e indiferente, que se es desconfiado con el otro, que hay poca conciencia ambiental y del adecuado uso de los recursos naturales, además, de la cantidad de trabajos ilícitos e irrupciones a la ley o violaciones al orden público que con tanta frecuencia abaten la sociedad actual costarricense.

Puede mencionarse aquí también, una pluralidad religiosa que convive y forma parte de la realidad costarricense, pero que es negada al presentarse la iglesia de Coronado, motivo por el cual, una vez más se reproduce e inserta el discurso oficialista de que el Estado costarricense el mayoritaria y favorecedoramente católico. La negación de la existencia de una pluralidad de cultos religiosos repliega a la sombra todas las otras formas gregarias seculares que no sean la oficialmente constitucional: la católica, apostólica y romana.

Otro de los mecanismos que se revelan en el audiovisual es el de la sublimación. Este refiere a la capacidad del ser humano de tramitar el deseo desde una posición creativa y que deriva en un constructo de carácter artístico. La sublimación se apoya en eros y su capacidad para crear lazo y construir vínculos con el otro. Este mecanismo se lleva a cabo en Soy tico por medio de la articulación de los distintos artistas que participan en el audiovisual y que son capaces de canalizar su potencial creativo por medio de la música y la puesta en escena que ofrece el mismo. La sublimación recuerda que, cuando se es capaz de apostar por lo creativo, se encuentra una manera de llevar a cabo el deseo que facilita la integración, lo novedoso y una forma de articular distintos discursos y saberes en pro de una misma dirección ideológica.

Dentro del psicoanálisis también se utiliza el concepto de formación reactiva como mecanismo de defensa, la cual se genera ante elementos perturbadores para el yo. Se conecta con aspectos de la persona, afincados en el inconsciente, amenazantes, que el yo tramita al generar una conducta opuesta que no le es tan invasiva psíquicamente. Este último mecanismo de defensa del yo podría interpretarse dentro del audiovisual bajo los siguientes indicios, tales como: en lo que es menos tolerante el costarricense (ante la diversidad, de cualquier tipo), más tolerante se muestra; en tanto más violento, destructor, irrespetuoso, descortés, más pacífico (nótese el color blanco que visten casi todos los cantantes a lo largo del video, como símbolo de la «paz que prevalece» en el país)
, respetuoso, tolerante y sonriente se muestra. Podría elucubrarse, de igual manera, que en tanto más xenofobia se tiene, menos xenófobo se muestra.

A modo de conclusiones

De esta manera, y a través del análisis realizado al audiovisual Soy tico, desde un marco psicoanalítico, que además no pretende agotar la discusión y cerrar paso a otras posibles interpretaciones al texto cultural citado, con esta investigación se concluye que:

El audiovisual Soy tico muestra tanto desde el discurso verbal como visual aspectos de la ideología e identidad costarricense que presentan ausencia de pensamiento crítico y un buen ajuste entre la realidad y lo que se proyecta en el material visual y audible, lo que dificulta al espectador poder hacerse un criterio adecuado de la realidad del país, menos idealizada y más objetiva.

  • El psicoanálisis devela cómo aspectos intrínsecos y arraigados en la sociedad costarricense son invisibilizados, ya sea por ausencia de conciencia en relación a las propias debilidades y amenazas que atraviesa el país, forjadas a nivel social por un “no darse cuenta” o la mera intención de generar una venta del país como marca que requiere de ocultar aspectos que a la misma sociedad le genera malestar. De ahí que esos “antivalores nacionales” no se encuentren integrados en la producción audiovisual estudiada, puesto que le restaría posibilidades de poder venderse como mercancía de un país ideal. 
  • Los medios de comunicación, a través de la producción de audiovisuales que articulan a distintos músicos (más o menos) reconocidos en el país, ocultan la intención de reforzar en la población costarriecense la necesidad de pertenencia y la necesidad de arraigo de esta, lo que genera que se active el mecanismo de defensa de la confluencia, por medio de la cual se evita que los ciudadanos se responsabilicen de sus propias decisiones y actos, ya que le es más conveniente y prefieren mimetizarse con el ambiente bajo un pensamiento pseudogregario, en el cual se genera menos angustia pensar como la mayoría, antes que tener un criterio propio y ser capaz de defenderlo.
  • Aspectos que son vitales integrar en el desarrollo personal y social para favorecer el crecimiento y autoconocimiento del individuo, en sí mismo y dentro del colectivo, como lo son el cuadrante oculto, el cuadrante desapercibido y el arquetipo de la sombra, son obviados dentro del audiovisual, lo que conlleva la dificultad para que el sujeto pueda hacerse consciente de cuál es su situación en el aquí y ahora, además de qué es lo que necesita y cuál es la mejor manera de satisfacerlo con los recursos con los que dispone, para apuntar a un mayor bienestar social.
  • La orientación del carácter predominante es la mercantil o de venta, esta orientación no apunta a que el individuo pueda autorrealizarse desde lo creativo, ya que la potencia se sitúa en el “soy lo que tengo”, en vez de “soy lo que hago” (e incluso en lo que se sabe). Al posicionar el éxito nacional, en relación a su proyección positiva al nativo y extranjero, en qué tanto puede venderse el país, se ubica en una posición dependiente, en tanto “se vale por algo, si se es deseado o codiciado por el otro”. La valía, entonces, queda reducida a una posición más extrínseca que disminuye las fortalezas internas que podrían surgir si el valor propio resaltado se generase de manera intrínseca.
  • Los mecanismos de defensa que se activan tanto a nivel personal como social, a saber, la introyección, la negación y la confluencia revelan que existe cierto nivel de angustia ante situaciones problema de índole social que la población costarricense aún tiene dificultades para abordar. Estos mecanismos funcionan a modo de escudo cuando se abordan temáticas para las que aún una mayoría de la población tiene dificultades de poder integrar en el discurso desde una posición crítica y lúcida.
  • Se añade, además, que el mecanismo de la sublimación se revela como estrategia de afrontamiento menos amenazante para la población, lo que genera una disminución en el nivel de ansiedad dentro del entorno social. Esto favorece un mayor posicionamiento del eros en la colectividad para establecer vínculos y permitir tramitar los deseos de creación que están presentes en la sociedad costarricense.
  • La mayoría de las imágenes que se incluyen en el audiovisual Soy tico (mar, montaña, cascada, lago, playa, iglesia) se conectan con el arquetipo materno, el cual permite inferir que la población tiende a dar valor a las figuras significativas del núcleo familiar como pueden ser los padres, madres o personas que cumplan estas labores de cuido/protección en el individuo; situación que manifiesta la importancia del sistema familiar dentro del colectivo costarricense.
  • Un ambiente potenciador para la población nacional se brinda cuando se puede definir de manera clara cuáles son las situaciones problema que enfrenta el país, así como favorecer el pensamiento crítico para poder identificar lo que ocurre y cuál es la mejor manera de abordarlo y resolverlo, al contrastar, de esta manera, a la sociedad con la realidad y empoderarse la toma de decisiones en un espacio de libertad, igualdad y justicia.

 

Bibliografía

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