IV LECTURA 2 : HUELLA CULTURAL DE LA 0RQUESTA SINFÓNICA NACIONAL

RESEÑA. LA ORQUESTA SINFÓNICA NACIONAL -OSN.

DESDE EL ÁLBUM DE FIGUEROA HASTA LA ACTUALIDAD

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Documento en Power Point  aquí Orquesta Sinfónica Nacional

 

Ana María Acosta Barrientos

José María Figueroa (1820-1900)

Hijo del comerciante portugués Antonio Figueroa Álvarez, quien llegó a Costa Rica en 1806 y de la dama cartaginesa, Ramona Oreamuno Jiménez. José María Figueroa nació en Alajuela, en 1820, pero vivió la mayor parte de su vida en Cartago. Desde joven su personalidad inquieta lo metió en apuros con los vecinos y con la justicia. Muy joven fue acusado formalmente ante los tribunales y a lo largo de su vida se vio envuelto en diversos procesos judiciales. De hecho, la fuente más a mano de la que disponen los investigadores interesados en su figura, además de su correspondencia, son los expedientes de las querellas en que se vio envuelto.

Aún así, se convirtió en un artista talentoso, multifacético, aunque polémico, irreverente, inquieto, provocador y misterioso también  ‒a pesar de todo‒, fue él, quien plasmó en su arte a la Costa Rica de principios del siglo XIX.

Víctima de la maledicencia de una sociedad con la que le resultaba difícil entenderse, Figueroa fue desterrado e incluso, condenado a muerte. Sin embargo, pese a que en varias ocasiones su cabeza tuvo precio, nuestro personaje logró llegar a viejo y morir serenamente en su cama.

Francisco Morazán, Braulio Carrillo y Juan Rafael Mora forman parte de la larga lista de contemporáneos contra los que Figueroa guardaba resentimientos y miraba con desconfianza. Aunque formaba parte de la clase privilegiada, adinerada y culta, las relaciones de Figueroa con quienes ocupaban el poder nunca fueron buenas.

Sus destierros decretados por órdenes superiores, así como, sus huidas del territorio nacional, le permitieron viajar por distintos países de Centroamérica. Pero sus viajes verdaderamente impresionantes fueron dentro del territorio nacional, que podría afirmarse recorrió en su totalidad. En una época en que para llegar a muchas regiones de nuestro país no había ni siquiera caminos abiertos, Figueroa recorrió de sur a norte y del Caribe al Pacífico las montañas vírgenes y por las zonas más remotas e inalcanzables.

Pero, a él lo motivaba una obsesión: encontrar las minas del Tisingal, una especie de mito de El Dorado tras el que muchos, como él, corrieron detrás. Aunque nunca encontró esas minas que tal vez, nunca existieron más que en la imaginación de quienes iban tras ellas, sus incursiones en regiones remotas de nuestro país le rindieron frutos. De acuerdo con las leyes de entonces, denunció terrenos en distintas partes del país, lo que aumentó su patrimonio que, sin llegar a ser enorme, sí le generaba rentas suficientes como para mantenerse ocioso. Pero el ocio no calzaba con su personalidad, pues emprendía con desbordante entusiasmo proyectos de toda índole. Su ocio, si se puede llamar así, más que un ocio creativo, era un ocio hiperactivo.

Su hermano Eusebio Figueroa fue diplomático, ministro de distintas carteras en distintas administraciones, rector de la Universidad Santo Tomás, fundador del Colegio de Abogados, presidente de la Corte Suprema de Justicia y hasta por esas cosas de la vida, Presidente de la República por un día. José María nunca pudo formar parte del aparato gubernamental y sus intenciones de contratos con el Estado por lo general terminaron truncadas, frustradas, sin concretarse o sin pagarse. De hecho, el único servicio público que brindó, ya en su vejez, fue de dibujante para el Museo Nacional recién fundado por Bernardo Soto y dirigido por Anastasio Alfaro.

Su gran obra, el Álbum de Figueroa, es una colección de documentos de gran formato que incluye mapas, planos, genealogías, apuntes de heráldica y numismática, crónicas de épocas coloniales, recortes y anexos diversos, así como todo tipo de anotaciones propias y ajenas. Este álbum fue formado por Figueroa durante los últimos cuarenta años de su vida y mientras él vivió, siempre permaneció en su poder y fue de su propiedad. En 1900, el Álbum fue expuesto en Barcelona en la feria internacional realizada a propósito del cuarto centenario del primer viaje de Cristóbal Colón.

El Álbum estuvo en custodia del Archivo Nacional, luego pasó a la Biblioteca Nacional y desde 1995, se conserva de nuevo en el Archivo Nacional. Fue restaurado, parte en España y parte en Costa Rica y en el año 2009, la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad.

 

El resto de la colección la adquirió personalmente, el ex presidente Rafael Yglesias, quedando después de su muerte, en 1924, en manos de su esposa, junto a toda la biblioteca personal de Yglesias; quien a la vez la heredó a una hija y ésta al señor Christian Tattenbach Yglesias, nieto del ex presidente. Al morir Christian, pasaron a manos de su hermana, la señora Manuela Tattenbach Yglesias, quien es cofundadora y gran benefactora de distintas organizaciones que brindan atención a los más desprotegidos de la sociedad.

Durante la presidencia de Rafael Yglesias Castro, Figueroa se desempeñó como explorador, expedicionario, aventurero, etnógrafo, geógrafo, cartógrafo, cronista, genealogista y dibujante; tenía una muy estrecha relación con el señor Yglesias. Con su aguda mirada y el interés personal por el registro, ilustró y documentó varios tópicos de la historia patria y del territorio costarricense, así como, de su propio contexto vivencial.

Por más de ciento diez años se creyó que el legado de Figueroa se limitaba al Álbum de su correspondencia, por lo que la aparición de seis cuadernos, en 2007, representa un descubrimiento histórico de gran importancia para el país.

Estos cuadernos, no forman parte del Álbum, sino que constituyen una obra nueva y distinta. Ante todo, por la diferencia de formato, ya que mientras el Álbum está formado por hojas de gran formato, estos cuadernos son de tamaño reducido, pero especialmente porque mientras el Álbum se refiere a asuntos históricos, geográficos, genealógicos, numismáticos, documentales o de la vida cotidiana, estos cuadernos tratan más bien de críticas amargas y duras contra sus más inmediatos contemporáneos, exceptuando al ex presidente Yglesias, por quien sentía una gran admiración, afecto y respeto, siendo para Figueroa una de las pocas personas honestas a su alrededor. No resulta lógico que el Estado costarricense en ese entonces estuviera interesado en adquirir sátiras burlonas contra los próceres a los que se apresuraba a levantar monumentos.

Citas adjuntas:

GABRIELA SÁENZ SHELBY. Animales inmoderados. Nación.com/ ancora martes 13 de julio de 2010.

Entre otras muchas cosas, Figueroa se dedicaría a censurar los defectos sociales y los vicios políticos de su país. A este lado del Atlántico, José María utilizó las referencias de los franceses y copió las figuras antropomorfas de J.J Grandvillecaricaturista francés. Su nombre real era Jean Ignace Isidore Gérard. Publicó diversas series de litografías satíricas. Es conocido por aquellas que representan a animales con forma humana. Tras la instauración de la censura para las caricaturas, en 1835, ilustró novelas como Robinson Crusoe, Don Quijote, y Los viajes de Gulliver, y las fábulas de La Fontaine. El grupo de rock Queen utilizó en 1991 parte de sus dibujos para decorar su álbum Innuendo. Su caricatura El malabarista del otro mundo ilustra la portada de La vuelta al día en ochenta mundos, de Julio Cortázar‒ en algunos de sus cuadernos. Figueroa daría así la palabra a los animales para enjuiciar a los humanos de Costa Rica.

No obstante, tras la copia preliminar, son evidentes las transformaciones de sus figuras con respecto a las de Grandville. Figueroa recompuso el lenguaje visual europeo: lo adaptó al contexto y a los escenarios locales. ¿El resultado?: hibridaciones y formas nuevas.

 

Hoy, al pasar sus páginas, los lectores se convierten en cómplices de la más ácida burla dirigida a la clase política y a la oligarquía costarricenses de finales del siglo XIX.

RODOLFO GONZÁLEZ ULLOA. Una historia que suena a sinfonía. El Financiero / ESTILOS DE VIDA

“Cuando para caprichos proponentes de maravillosas fantasías, basta y sobra lo creado por el mismo José María Figueroa”. Jorge Arroyo

“Si Figueroa viviera hoy, sería bloguero”, afirma el filólogo Carlos Porras.

“En la parte plástica, sus cuadernos revelan a un gran dibujante, precursor del arte contemporáneo, pero que no ocupa el lugar que merece en la historia de las artes plásticas costarricenses, puesto que ni la caricatura ni el dibujo lineal eran consideradas parte de las bellas artes en el siglo XIX. Por el lado histórico, ofrece una visión muy crítica y muy sarcástica del poder político y de la vida en Costa Rica durante los últimos 20 años de ese siglo; una visión personal y desinhibida. Aparte de lo documental, lo histórico y lo artístico, está el aspecto lúdico: se trata de textos e imágenes realmente placenteras”.

 

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Se nos habla con frecuencia del alma nacional, de la conciencia nacional. Pero no se nos dice que hay que hacerla. Hacen la conciencia de un país, entre otros, los poetas y los artistas (…) Palabras de Aida de Fishman. Ministra de Cultura, Juventud y Deportes en el periodo 19901994 (administración Calderón Fournier).

 “Para qué tractores sin violines, necesitamos los tractores para pagar los violines, pero si no tenemos violines ¿para qué los tractores?” (Guido Sáenz, 1992).

Según registra la Dra. Virginia Zúñiga Tristán, para el año de 1843, parece que se conforma la primera banda del país, compuesta por cuatro clarinetes, un pito, un serpetín, un fagot, un bombo y un tambor, a pesar que desde antes se daban pequeños movimientos como sociedades artísticas y escuelas de música (: p. 7)

La OSN es la institución costarricense dedicada a difundir la música clásica, el canto coral y las artes líricas, así como, a la formación instrumental.

En 1940, con directores de la talla de Hugo Mariani, Edward Fendler, Joseph Wagner, Ricardo del Carmen y Carlos Enrique Vargas, junto a directores costarricenses como Alfredo Serrano, Juan de Dios Pérez, Alcides Prado, Arnoldo Herrera, José Castro Carazo, Julio Fonseca y Alejandro Monestel se fundó la  primera Orquesta Sinfónica Nacional, la cual recibió una subvención del Estado durante el Gobierno del Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia y se le otorgó rango oficial como parte del Ministerio de Educación Pública.

En la década de los 60,  se da una escasez en la producción e interpretación musical, debido a la falta de profesionalización de músicos y la apatía consecuente del poco público que acudía a los conciertos. Ambas problemáticas que podían ser resueltas con una clara voluntad política.

Por esta y varias razones más, en 1970 se creó el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes durante la Presidencia de José Figueres Ferrer. Como Ministro se nombró al Lic. Alberto Cañas Escalante y como Viceministro, a Guido Sáenz González quienes con sus ideas iniciaron la denominada “revolución musical”, la cual posee tres puntos medulares:

² Elevar el nivel técnico de los ejecutantes de la Orquesta

² Compra de instrumentos

² Organización de un programa educativo, adjunto a la Orquesta, para la preparación de instrumentistas del más alto nivel

De este modo, lo primero fue reorganizar la OSN, que en ese momento estaba constituida por una mayoría de músicos autodidactas. De los 31 músicos, solo se conservaron 16. Luego se procedió a contratar un Director formado en el extranjero. Además, en respuesta a la carencia de formadores, surgió la contratación de músicos que aparte de integrar la Orquesta, sería los profesores de jóvenes y niños. Fue un gran cambio, tras la convicción de Sáenz, ya que el siempre dijo: “Es usual que en esta tierra tibia y amable, de paisaje ruiseñor y encantador, las situaciones difíciles se traten de arreglar sin profundidad, débilmente y que las modificaciones se hagan a medias, con suavidad imprecisa e inerte que deja como resultado el que todo el mundo quede más o menos contento y con el problema más o menos resuelto” (Sáenz, citado en Rojas 1992).

En respuesta a lo planteado en el cambio,  la OSN se consolidó como una Unidad Técnica del Centro Nacional de la Música, órgano con desconcentración mínima del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes (hoy, las otras unidades técnicas especializadas son: el Instituto Nacional de Música, el Coro Sinfónico Nacional y la Compañía Lírica Nacional).

De esta manera, el primer concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional, con su nueva estructura, se realizó el 7 de octubre de 1971, con 40 músicos, mitad extranjeros, mitad costarricenses y logró una ejecución altamente profesional.

Con el paso de un año y bajo la dirección del Maestro Gerald Brown, la Orquesta pasó de dar 10 conciertos anuales a interpretar 90 de notable calidad.

En 1972, como complemento al tercer objetivo de la revolución musical, se crea el Programa Juvenil, situación que permite que la música sea considera una disciplina de participación popular, inclusive, los programas de formación musical han sido gratuitos. La convocatoria para la carrera musical recibió un acogida de seis mil niños con sus padres en la afueras del Teatro Nacional.  De los seis mil, solo 250 podían ser recibidos por razones de espacio y económicas.

La consolidación de ambas orquestas permitió que grupos de damas diplomáticas organizaran actividades para recaudar fondos o recibir donaciones de partituras de música clásica de gran valor. Asimismo, surgió una postura solidaria de parte de los artistas y grupos teatrales, quienes organizaban veladas a favor de la Sinfónica Juvenil.

Los estudiantes del programa juvenil iniciaron clases el 2 de mayo de 1972. El debut de la Sinfónica Juvenil aconteció el 3 de noviembre del año siguiente, en el Teatro Nacional, con 150 jóvenes, con edades entre 7 y 18 años. El repertorio incluyó obras de Schumann, Beethoven, Kent Kenan, Mozart y el himno patrio, con un arreglo del compositor nacional Benjamín Gutiérrez.

Tras varios conciertos, la Sinfónica Juvenil recibió el nombre de “El Milagro de América” por parte del director del Conservatorio de Moscú, Mijail Terán, lo cual les generó un reconocimiento aún mayor del que ya estaban ganando. Tras ese gran reconocimiento internacional surgieron varios méritos, tanto para los integrantes como para el país:

² la Organización de Estados Americanos –OEA–  otorgó a Costa Rica la sede del Centro Interamericano de Estudios Instrumentales –CIDESIN– inaugurado en setiembre de 1977.

² En 1978, el Presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter y la Primera Dama, Rosalyn Carter recibieron en la Casa Banca a la Orquesta Sinfónica Juvenil.

² Ese mismo año, Las Naciones Unidas en Nueva York, también les recibieron en la Plaza de Baltimore y en Delaware.

Asimismo, el reconocimiento que obtuvo el programa juvenil, permitió que la institución recibiera becas para los estudiantes, sin que estas fueran solicitadas, para que asistieran a formarse en centros especializados de gran prestigio en Europa y Estados Unidos.

En 1986, como parte del programa juvenil, se desarrolla el Programa Nacional de Bandas, bajo el patrocinio exclusivo de la Republic Tobaco Company. Esta Banda es conformada cada año, por los mejores jóvenes músicos que integran bandas del país: municipales, de provincia o bien, del Conservatorio Castella, de la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica y del Programa Juvenil.

Casi una década más tarde, durante la primera administración (1986-1990) del presidente Oscar Arias Sánchez y bajo la dirección del Maestro Irwin Hoffman, la cual comenzó en 1987, la Orquesta Sinfónica Nacional logró alcanzar un nivel sin precedentes en su historia.

Bajo su dirección, la OSN se presentó en Estados Unidos, Hungría, Checoslovaquia, Alemania, España, México, Panamá y Taiwán. En todos estos países, fue ovacionada por el público y aclamada por la crítica.

Pero, todo este triunfo de las orquestas ha sido cultivado en casa ajena. Los miembros de estas orquestas no tenían un local propio para estudiar y ensayar, lo hacían en un agregado que se le había hecho al Teatro Nacional, tras paredes reforzadas con un material elaborado con cáscaras de huevos para aislar el ruido. De manera que para el  año de 1988, la Asociación OSJ, integrada por padres de familia de los alumnos, inicia las gestiones para la construcción de una sede para las orquestas. Lo cual lograron de manera paulatina, tras el apoyo de:

² El Instituto de Desarrollo Agrario (dona los primeros 2000m2)

² El diputado Angelo Altamura (genera la aprobación en la Asamblea Legislativa de una ley que permite a la JPS donar ¢150 millones para dar continuidad a la obra)

² Rafael Ángel Calderón Fournier, Presidente de Costa Rica de 1990 a 1994, apoyó la gestión junto con Aída de Fishman, Ministra de Cultura, Juventud y Deportes, de esa época.

Tras ese largo proceso, se logra la Casa de la Música, la cual tuvo un costo final de  ¢160 millones.

En 1990, surge un nuevo espacio de oportunidades musicales, esta vez, dirigida para los más pequeños, de nivel elemental, niños con edades entre 6 y 12 años. Esta Orquesta Sinfónica Infantil, se creó bajo el apoyo exclusivo del programa de ahorro infantil del Banco de Costa Rica.

En 1994, se graba el primer disco compacto de la OSN con música de compositores costarricenses y en 1998, se graba el segundo disco compacto con música nacional e internacional.

Tras la partida del maestro Hoffman y luego de un arduo proceso de selección, fue nombrado como Director Titular, en el 2004, el director japonés Chosei Komatsu.

En setiembre de 2005, la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica realizó una exitosa gira por Japón, presentándose en las ciudades de: Kanazawa, Fukui, Aichi, y Kobe. Grandes salas de conciertos lograron una audiencia total con la OSN, bajo la dirección del titular Chosei Komatsu. Con obras de los compositores costarricenses Benjamín Gutiérrez, Eddie Mora y arreglos de Vinicio Meza, además de la presencia del pianista Jacques Sagot y la soprano Ivette Rojas como solistas invitados, la OSN marcó una página exitosa en la historia de la música.

Actualmente, la Orquesta Sinfónica Nacional está integrada por setenta y dos músicos profesionales que ensayan diariamente. El 87% son costarricenses y la gran mayoría de ellos son producto del Programa Juvenil.

La Orquesta Sinfónica Nacional mantiene aproximadamente los noventa conciertos durante el año, lo cual la convierte en una de las instituciones culturales más prolíficas del país.

La actividad de la OSN se divide en varias temporadas:

² Temporada Oficial, en el Teatro Nacional

² Conciertos Escolares

² Extensión Cultural

² Programación lírica

² Temporada navideña y

² Conciertos especiales

La Orquesta Sinfónica Nacional visualiza el futuro con el optimismo y la esperanza de que esta nueva etapa sirva para consolidar aún más el alto nivel alcanzado hasta el momento.

Instituto Nacional de la Música

 

A partir de 1997, por un convenio suscrito con la Universidad Estatal a Distancia (UNED), y con base en el Decreto número 26994-C, el nombre de Programa Juvenil pasa a ser Instituto Nacional de Música y por ende, a convertirse en la Facultad de Música de esta Universidad, ya que con su respaldo y programas de estudio a nivel superior, se abre la carrera de música con énfasis en ejecución instrumental a nivel de Bachillerato y Licenciatura.

Actualmente el Instituto Nacional de Música tiene aproximadamente 800 estudiantes con edades entre los 4 y los 26 años.

Los estudiantes en el proceso enseñanza-aprendizaje, y de acuerdo a su nivel, formarán parte de la:

² Banda Sinfónica Elemental

² Banda Sinfónica Juvenil

² Banda Sinfónica Avanzada

² Camerata Preparatoria

² Camerata Avanzada

² Orquesta Sinfónica Infantil

² Orquesta Sinfónica Intermedia

² Orquesta Sinfónica Juvenil

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

  1. Alfaro Ocampo, Rosario. (1974). Reseña histórica de la Orquesta Sinfónica Nacional y Orquesta Sinfónica Juvenil de Costa Rica. Colegio La Salle. [Mimeo].
  2. Ministerio de Cultura Juventud y Deportes. Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica. [Mimeo].
  3. Ministerio de Cultura Juventud y Deportes. Programa Juvenil de la Orquesta Sinfónica Nacional [Mimeo].
  4. Rodolfo González Ulloa. Una historia que suena a sinfonía. El Financiero.com/ ESTILOS DE VIDA. 21 de junio de 2010.
  5. Sáenz González, Guido. (1982). Para qué tractores sin violines. San José: Editorial Costa Rica.
  6. Sáenz Shelby, Gabriela. Animales inmoderados. Nación.com/ancora. Martes 13 de julio de 2010.
  7. Zúñiga Tristán, Virginia. (1992). La Orquesta sinfónica Nacional. San José: Editorial Universidad Estatal a Distancia.

Páginas web consultadas:

  1. http://josemariafigueroa.org/index.htm
  2. Orquesta Sinfónica Nacional. En: http://www.osn.go.cr
  3. http://www.geo.mtu.edu/~jaherric/Documents/Las%20leyendas%20de%20las%20minas%20del%20Tisingal.pdf

 El resaltado a lo largo del documento es propio.

Una respuesta a “IV LECTURA 2 : HUELLA CULTURAL DE LA 0RQUESTA SINFÓNICA NACIONAL

  1. Ruego me pasen un mail para poder contactar con el pianista Jacques Sagot de Costa rica. Agradeciendo su amabilidad les envío un afectuoso saludo desde España.

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