GEOGRAFIA LINGÜÍSTICA

Káñina, Rev. Artes y Letras, Univ. Costa Rica. Vol. XXVIII (2), pág. 161-178, 2004

EL LENGUAJE ESTUDIANTIL DE COSTA RICA:
EL DISFEMISMO COMO MEDIO DE IDENTIFICACIÓN

Tanja Zimmer*

ABSTRACT

The following sociolinguistic investigation presents an analysis of the Costa Rican students’ lexicon1. The very frequent
use of dysphemisms seems to be one characteristic of that variety. Authors like López Morales denoted euphemisms
typical of students’ speech; therefore it will be analyzed whether the frequency in the use of euphemisms is
comparable to that of dysphemisms. First, the two phenomena will be analyzed structurally and semantically in order
to detect the linguistic mechanisms used to build them. Second, it will be focused on the pragmatic functions and the
motivations for students to use euphemistic and dysphemistic substitutions in their variety.
Key words: euphemism, dysphemism, structural and semantic analysis, pragmatics, students’ speech.

RESUMEN

El presente estudio sociolingüístico ofrece un análisis del léxico de los estudiantes2 costarricences. El uso frecuente
del disfemismo llama la atención en el habla estudiantil. Dado que, varios autores, como López Morales, entre otros,
han clasificado al eufemismo como una característica del lenguaje juvenil; también se investigará si se establece un
balance entre la frecuencia del uso del eufemismo y del disfemismo. Primero, se presentará un análisis estructural y
semántico de los eufemismos y disfemismos con el propósito de conocer los mecanismos lingüísticos que emplean los
informantes en la formación de los dos fenómenos. Además, se analizarán las funciones pragmáticas y la motivación
de los estudiantes para crear las sustituciones eufemísticas y disfemísticas.
Palabras clave: habla estudiantil, eufemismo, disfemismo, análisis estructural y semántico, función pragmática.

1. Introducción
(1) A [ <Diay qué güevón>1 <diay tuanis mae y vos>5 1
[
B [ <diay>2 <qué mae>3 <todo bien>4 <mae>6 2
A [ <fiesta de quién>8 3

[
B [un poco hecho picha de la <tafies>7 de ayer diay mae ahí donde 4
A[ un despiche seguro mae . siempre es un despiche 5

[
B [Checho y esa gente mae 6
A [ esa gente mae <sí y qué que tal. 7

[
B [ sí sí mae hasta el culo todo el mundo 8
A [las chicas>7 <qué>9 <no hubo chicas>10 9

[
B [ las chicas . sí mae diay sí pero usted sabe 10
B [que esa gente son como playos ya10 […] 11

< ? >1, 3, 4, 5, 8, 9, 10

< ‘y de ahí’, costarriqueñismo idiomático>2
< tratamiento juvenil en Costa Rica >6 < fiesta>7 < ! >10

* Estudiante del Doctorado en la Universidad de Colonia, Alemania.

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KÁÑINA

Al escuchar el habla estudiantil3 costarricense,
el oyente nota rápidamente las divergencias
de esta variedad con la variedad estándar del
español de Costa Rica. La abundancia de disfemismos4
y vulgarismos tanto como las formas de
tratamiento particulares entre jóvenes y estudiantes
llaman inmediatamente la atención. El tipo de
léxico usado en el ejemplo (1) seguramente no se
habría utilizado en una conversación entre mayores.
¿Pero por qué los estudiantes dicen me siento
hecho picha en vez de me siento mal? ¿Por qué
no se ofende el receptor cuando su compañero lo
llama güevón? ¿De dónde proviene el lexema
despiche, qué significa y en cuáles situaciones
comunicativas se suele usar?

Sociolingüistas y sociólogos siempre han
explicado la importancia de la lengua como medio
de identificación dentro de un macrocontexto
de la comunidad del habla. Según Assman (1993:
130-140), la identidad se constituye principalmente
a través de la interacción que se transmite
y tiene su base en el lenguaje. En el caso de los estudiantes,
aparte del idioma, existen otros factores
que forman la identidad, por ejemplo, la creencia
política, la música, la vestimenta, etc. El habla estudiantil
les brinda a los estudiantes un marcador
intragrupal que hacia afuera los diferencia de los
demás grupos, especialmente de los adultos.

En el habla estudiantil costarricense se
pueden encontrar fenómenos lingüísticos similares
a otros que varios autores han declarado característicos
del habla juvenil en otros países: el
uso frecuente de anglicismos, palabras truncadas
y baja entropía, es decir, el uso abundante de lexemas
con una gran extensión semántica, etc.
(Rodríguez 1989 2002; Casado Velarde 1985).
Empero, la característica que más llama la atención
en Costa Rica es el disfemismo. En contraposición
a esta percepción preliminar por parte
de la autora, en Puerto Rico, López Morales
(1993: 117) observó un mayor uso del eufemismo
en el lenguaje juvenil en comparación generacional,
por lo cual el eufemismo causa un efecto
contrario al disfemismo; de tal modo, en el
presente estudio se analizarán ambos fenómenos.
El objetivo es saber si se establece un balance entre
la frecuencia del uso del eufemismo y del disfemismo
en Costa Rica.

Primero, se presentará un análisis estructural
de ambos fenómenos, con el propósito de
conocer los mecanismos lingüísticos que emplean
los jóvenes. Además, se analizarán las
funciones pragmáticas de las sustituciones eufemísticas
y disfemísticas para encontrar cuál es
la motivación de los estudiantes para crearlos,
formarlos y usarlos.

2.
El marco sociolingüístico:
metodología y corpus
2.2.
La variación
Todos los idiomas se caracterizan por su heterogeneidad.
Cada uno tiene diversos subsistemas,

o sea dialectos, variedades grupales, diversos registros
o variedades según las clases sociales. Tradicionalmente
se distingue entre tres dimensiones de
variedad: la dimensión diatópica (diferencias según
regiones, territorios), la diastrática (variedad entre
el habla de grupos o clases diferentes) y la diafásica
(diversos estilos de un idioma) (véase Flydal
1951; Coseriu 1980: 111). Fishman introdujo el
término variedad (Fishman 1971: 226) como un
término neutral para definir diferentes estilos del
habla determinados por diversas condiciones extra-
lingüísticas. Hudson describe la variedad del lenguaje
como un conjunto de estructuras lingüísticas
relacionadas con el entorno social y las compara
con el campo de la música, dentro del cual se pueden
distinguir diferentes “varieties of music”:
What makes one variety of language different from
another is the linguistic items that it includes, so we
may define variety of a language as a set of linguistic
items with similar social distribution. […] the defining
characteristic of each variety is the relevant relation
to society (Hudson 1980: 24).

El habla estudiantil pertenece a la dimensión
diastrática, ya que es una variedad de un
grupo determinado que se usa solamente en
ciertas situaciones y, por ende, siempre hay que
considerar la dimensión diafásica también. Solamente
cuando los estudiantes se encuentren en
una situación entre amigos, en un contexto informal,
usarán su variedad.

El lenguaje estudiantil de Costa Rica: el disfemismo como medio de identificación

En la sociolingüística se diferencian variables
sociales que determinan la variedad lingüística.
En general, se toman en cuenta las siguientes
variables: la edad, el sexo, la clase social, la
educación, la profesión, la procedencia y la etnia
(Moreno Fernández 1998: 33-70). En el presente
estudio, las variables edad y educación son las
más importantes. Por ejemplo, la edad es una variable
constante que funciona independientemente
de factores socioeconómicos, es uno de
las variables que más determina la variación, en
comparación con otras como la clase social. Muchos
autores han destacado que la variación generacional
es muy significativa en sociedades modernas
(Walter 2001: 328; Lázaro Carreter 1980:
233). Con referencia al habla estudiantil, la motivación
para la diversificación léxica puede ser la
identificación con los miembros de su grupo y el
distanciamiento hacia otros grupos de la sociedad:

[…] existe un lenguaje específicamente estudiantil,
que desde un punto de vista sociolingüístico, tiene en
común con los argots marginales su función de identificación
grupal […] (Rodríguez, 2002: 25).

López Morales observó que la diferencia
más grande entre distintos grupos etarios se encuentra
en el léxico, la fraseología y el discurso que
serán también el focus de la presente investigación.

2.2. El corpus
El presente estudio tiene como objetivo
analizar el léxico de los estudiantes de Costa
Rica entre 19 y 29 años. Dado que no se ha documentado
esta variedad en ningún corpus, este
trabajo se basa en grabaciones de la autora realizadas
en el 2002. Se grabaron 18 conversaciones
con una duración total de cinco horas. Todos los
informantes viven en el Valle Central, en los alrededores
de la ciudad capital, San José, así que
no se presenta mucha variación dialectal.

Igualmente, ya que el registro informal es
una característica del habla estudiantil y se buscó
lenguaje espontáneo, las conversaciones se grabaron
en situaciones informales, por ejemplo, en el
campus de la Universidad, en comedores, cafeterías
o en casas de los entrevistados. Como temas

de conversación se escogieron situaciones sociopolíticas
actuales, trabajos estudiantiles, el amor,
la vida en San José, etc.

Esta es una investigación sintópica y sincrónica;
es decir, los resultados no se comparan
con otros estudios realizados en otros países ni se
analizan diacrónicamente. En este microestudio
se usa un análisis principalmente cualitativo y, en
segundo plano, cuantitativo.

3. El marco teórico
3.1. El eufemismo
El eufemismo es un fenómeno muy ligado
al tabú y, por ende, es un fenómeno determinado
por la sociedad, la situación comunicativa y los
participantes en la conversación. Existen varias definiciones
del eufemismo. Según Casas Gómez, se
pueden dividir en dos grandes bloques: las extra-
lingüísticas y las meramente lingüísticas. La mayoría
de los autores solamente toma en cuenta los
factores extralingüísticos y estudia las motivaciones
para el uso del eufemismo en una perspectiva
psicológica y social, en vez de considerar incluso
los mecanismos lingüísticos. Kany, por ejemplo,
define el eufemismo de la siguiente manera:

A euphemism is the means by which a disagreeable,
offensive or fear stilling matter is designated with an
indirect or softer term. Euphemisms satisfy a linguistic
need. For his own sake as well as for that of the
hearers, a speaker constantly resorts euphemisms in
order to disguise an unpleasant truth, veil an offence
or palliate an indecency (Kany 1960: V).

En todas las sociedades existen conceptos
mágico-religiosos, social-estéticos o éticos que
son “tabuizados” por razones políticas, sociales,
convencionales, religiosas o supersticiosas. Sin
embargo, el hablante siente la necesidad de referirse
a esos conceptos en determinados contextos.
Para no provocar al receptor y no ofenderlo
(face) (Brown/Levinson, 1987: 68)5, el hablante
utiliza un eufemismo con el propósito de evitar
el término interdicto del inventario léxico del
idioma (Sánchez 1999: 135). Entonces, no es
que no se conversa sobre el tema “tabuizado”,

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sino simplemente se usa una forma lingüística
que es socialmente aceptada para comunicarse: el
eufemismo. El hablante escoge una variante del
habla que no expresa el material “tabuizado” directamente,
sino lo sustituye por un lexema o por
varios, los cuales llevan una connotación positiva,
pero que se refieren al mismo referente.

La intención del interlocutor juega un papel
sumamente importante. Un eufemismo no
siempre disfraza el término obsceno, pues en
ciertos casos tiene casi el mismo impacto psicológico
y, en consecuencia, según algunos autores,
por ejemplo, Grimes (1978: 53), no se pueden
considerar eufemismos. Sin embargo, siguiendo
a Carnoy y Casas Gómez, en la presente investigación
sí se consideran eufemismos, dado que
el eufemismo parte de un hecho social y logra
cuidar el nivel de comunicación según las reglas
sociales. Con la intención de disfrazar los conceptos
tabúes, los hablantes utilizan varios mecanismo
lingüísticos que cumplen funciones
pragmáticas socialmente aceptadas.

Casas Gómez da una definición del eufemismo
que toma en cuenta tanto los factores sociales
como los procesos lingüísticos. Explica:

Podríamos definir el eufemismo como proceso lingüístico
que, a través de unos mecanismos asociativos
de orden formal o semántico, logra como resultado
una neutralización léxica del vocablo interdicto
(Casas Gómez 1986: 35).

Mientras muchos autores evitan una clasificación
exacta, Senabre distingue entre eufemismos
denotativos y no denotativos. Los eufemismos denotativos
existen ya en el código con un significado
que pueden perder accidentalmente para así adquirir
el del término interdicto, el cual se basa en
los componentes semánticos periféricos. No pierden
el significado núcleo y lo pueden recuperar.
Por otro lado, los eufemismos no denotativos son
eufemismos que se basan en la similitud formal y
son deformaciones de un lexema, de tal modo que
la forma resultante puede ser reconocida (Senabre,
1971: 186). Por ejemplo, la interjección ¡pucha!
(en vez de ¡puta!) pertenece a este grupo.

En el presente estudio se tomarán los factores
sociales tanto como los lingüísticos como
determinantes para el análisis del eufemismo.

Falta explicar el mecanismo cognitivo de una
creación eufemística. Para referirse a un hecho
socialmente estigmatizado que se podría denotar
con un lexema de connotación negativa, se elige
un lexema que conlleva una connotación posititiva:
el eufemismo. Esta sustitución eufemística
pertenece a un campo referencial no marcado por
la sociedad, por ejemplo, ‘doctor’ para referirse a
una persona que negocia con drogas (Sánchez
Corrales, 1999: 138). En su formación, tanto el
eufemismo como el disfemismo se basan en mecanismos
asociativos.

3.2. Mecanismos asociativos
Los hablantes disponen de varios mecanismos
lingüísticos para crear eufemismos y
disfemismos, los cuales aplican de manera inconsciente
en la mayoría de los casos. A través
de mecanismos asociativos que se basan en la similitud
y la contigüidad, crean las sustituciones
(Ullmann 1957: 223, 235; Blank 1997: 131). Ullmann
nombra cuatro mecanismos asociativos: similitud
entre los significados, similitud entre los
significantes, contigüidad entre los significados y
contigüidad entre los significantes.

Se pueden diferenciar las sustituciones que
se basan en lo formal de las que se basan en el significado.
En el nivel formal se encuentran aquellos
medios lingüísticos que se adscriben a distintos
planos formales como la fonética, la morfología, la
sintaxis; mientras que en el segundo nivel, los mecanismos
actúan sobre el léxico (Casas Gómez
1986: 109). El lexema que se usa de manera eufemística
o disfemística no pierde su significado
principal, es decir, su núcleo semántico. Los hablantes
simplemente aprovechan los componentes
semánticos secundarios y terciarios como contextuales
para formar disfemismos. Especialmente,
estos componentes semánticos juegan el papel decisivo
en el marco de las uniones semánticas.

3.3. El disfemismo
Existen muy pocos estudios sobre el disfemismo.
De las definiciones que se encuentran,

El lenguaje estudiantil de Costa Rica: el disfemismo como medio de identificación

prevalecen las explicaciones de las motivaciones
sociales y los efectos pragmáticos de las sustituciones
disfemísticas. Verbigracia, Carnoy define
el disfemismo como:

[…] un effort pour se libérer de l’attitude admirative
ou respectueuse qui pèse en général à l’humanité
moyenne. Il consiste, avant tout, dans la substitution
aux termes «nobles» ou simplement normaux d’expressions
empruntée à des domaines plus vulgaires,
plus familiers, plus réjouissants (Carnoy 1927: 351).

En vez de utilizar un registro del idioma
que muestre respeto frente al oyente, como en el
caso del uso del eufemismo, el hablante busca la
ruptura con las reglas sociales y escoge lexemas
chocantes y vulgares que sustituyan palabras normales,
neutrales o hasta nobles. Casas Gómez
clasifica el disfemismo como “contrario del eufemismo
que no busca evitar el vocablo interdicto,
sino, contrariamente motivar las connotaciones
negativas e intensificarlas” (Casas Gómez 1986:
84). La función del disfemismo es la evocación
del concepto tabú a través del cual el hablante
puede expresar sus emociones con mayor fuerza.
El tono puede ser drástico, agresivo, irónico, humorístico,
etc. Una de las definiciones más recientes
la expresan Allan y Burridge, la cual también
se refieren a funciones pragmáticas:

A dysphemism is an expression with connotations
that are offensive either about the denotatum or to
the audience, or both, and it is substituted for a neutral
or euphemistic expression just for that reason
(Allan/Burridge 1991: 26).

Las definiciones dadas no son satisfactorias
ya que se enfocan principalmente en la motivación
sociocultural de la utilización de disfemismos
en determinados contextos y situaciones; y,
en consecuencia, en los efectos pragmáticos del
uso. Empero, no explican suficientemente los
procesos lingüísticos que los hablantes aplican
cuando utilizan eufemismos y disfemismos.
Cuando se crea un disfemismo, se usa una palabra
de un campo referencial que está “tabuizado” por
la sociedad, pero el referente no forma parte de
este campo sino de otro no “tabuizado”. Por ejemplo,
una estudiante utiliza la palabra vulgar mierda
para referirse a cuentos de terror, los cuales no

le agradan y dice a mí esta mierda no me gusta. En
este caso, la palabra de bajo registro mierda no se
refiere a la excreción, sino sirve para denotar un
referente no “tabuizado”: los cuentos. Usando el
disfemismo, la hablante logra transmitir su disgusto
sobre los cuentos de terror sin necesidad de dar
una mayor explicación.

En esta investigación se van a diferenciar
vulgarismos de disfemismos. En la literatura, muchas
veces se evita separar estos dos conceptos
(Allan/Burridge, 1991: 26). De ahora en adelante,
se usará el término vulgarismo solamente para
denotar palabras que son de bajo registro que
tienen una connotación negativa, pero que se refieren
al referente directamente sin que se establezca
una relación de similitud, contigüidad o
contraste. Es decir, si un hablante usa la palabra
culo y se refiere a la parte del cuerpo, se clasifica
esa palabra como vulgarismo. Cuando el hablante
toma una palabra vulgar y usa ese significado
para referirse a un concepto no “tabuizado”,
estableciendo una de las relaciones asociativas
anteriormente mencionadas, se clasificará esa palabra
como un disfemismo.

En lo que respecta al vocabulario que se
usa como disfemismo, vale decir que no son solamente
palabras que forman parte del léxico de
un idioma. Es muy común que se creen innovaciones
con los mecanismos de derivación morfológica
partiendo de una palabra del registro
vulgar. Los estudiantes derivan disfemismos de
palabras “tabuizadas”, por ejemplo pichazo (picha
+ -azo) que significa mucho. También usan
perífrasis que contienen una palabra vulgar, la
cual se refiere a un hecho particular, por ejemplo,
estar hasta el culo, que en el habla estudiantil de
Costa Rica significa estar muy ebrio.

Las sustituciones eufemísticas y disfemísticas
pueden ser formaciones innovadoras, nuevas,
espontáneas que los usuarios utilizan pocas o muchas
veces, las cuales, en última instancia, pueden
lexicalizarse. En este caso pierden el valor afectivo
y con el paso del tiempo forman parte del cambio
del idioma, de modo que ya no pueden ser clasificados
como eufemismo o disfemismo.

¿Cuáles son los grupos que usan disfemismos
con mayor frecuencia? Blank observó que el
disfemismo nace especialmente en determinadas

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KÁÑINA

comunidades de habla y situaciones comunicativas,
por ejemplo, en variedades de habla juvenil,
habla popular, registros vulgares, etc. (Blank,
1996: 402). En el análisis del corpus se verá si se
comprueba esta observación en Costa Rica y si
en comparación cuantitativa con el eufemismo
prevalece el uso del disfemismo.

4.
Análisis del corpus: Eufemismos
y disfemismos en el léxico
de los estudiantes costarricences
4.1.
Eufemismos y disfemismos
por cambios fonéticos
Los estudiantes de Costa Rica usan relativamente
pocas sustituciones formadas únicamente
por cambios fonéticos. En la mayoría de
los casos son combinaciones entre diversos mecanismos,
que son muy productivos. Primero se
presentarán los eufemismos y disfemismos, los
cuales se basan principalmente en la relación fonética
de similitud. Después, se analizarán las
sustituciones que se dieron por combinación de
mecanismos.

La paronomía consiste en la sustitución
de un significante (Casas Gómez, 1986: 126), de
uno o varios fonemas o sílabas por otros que son
fonéticamente similares y que suavizan la connotación
negativa. Si un hablante desea expresar un

hecho que pertenece a un concepto tabú y, por
ende, quiere evitar el término interdicto, el eufemismo
le permite expresar sus emociones de una
manera no marcada socialmente. En el siguiente
ejemplo, una estudiante se queja sobre el comportamiento
de un amigo de su compañera:

Es una miércoles de primera.

En vez de usar la palabra mierda, opta por
la palabra miércoles, que es fonológicamente
afín a la sustituida. El eufemismo se puede formar
gracias a la similitud fonética entre las primeras
sílabas de los dos lexemas. El hablante logró
comunicarse satisfactoriamente, ya que no
ofendió a su interlocutora con un término interdicto.
Sin embargo, su compañera entiende su
enfado. Además, es interesante el uso del artículo
femenino. La congruencia se daría con el lexema
mierda, pero no con miércoles, que es masculino.
El artículo y la primera sílaba que son isomorfos
generan en el oyente la expectativa de la palabra
vulgar. La exclamación ¡qué madre! brinda otro
ejemplo que tiene su base en la similitud. Si sustituye
¡qué mal! se da una similitud entre los primeros
fonemas /m/ y /a/, si quiere decir ¡qué mierda!
se basa solamente en el primer fonema.

En el siguiente ejemplo, se encuentran dos
sustituciones eufemísticas, pues se dan dos pasos.
Se usa también la paronomía. Se cambia pechos
por pechugas, y después por pechonalidades
para alejarse todavía más del concepto tabú.

A [ De todos modos también ando ventilando mis pequeñas pechugas 1
A [ ((risa)) la pechonalidad la ando ventilando hoy demasiado . 2
[
B [ pechonalidades pechonalidades 3
A [ <mae>1 ahora que venía por San José un hijueputa viejo se me quedaba 4
[
B [ estoy antojada . creo que 5
A [ a la puta ya me asustastes mae . es . se me quedaba viendo 6
[
B [ voy a tener un bebé ((risa)) 7
A [ y me dice me dice ‘mi amor que 8
[
B [ usted es la madrina . no Emilia es la primera madrina 9
A [ lindas pechugas’ . y hago yo ‘ah sí . gracias’ y seguí ya […] 10
< forma de tratamiento juvenil en Costa Rica >1

El lenguaje estudiantil de Costa Rica: el disfemismo como medio de identificación

Como en los ejemplos anteriores, la similitud
formal, es decir, las primeras sílabas de las
palabras, brindan la relación entre los significantes
que hace posible la sustitución eufemística.
Incluso: El eufemismo pechonalidad incluye la
palabra pecho, solamente en singular. Es interesante
que el hablante B corrige a su compañera y
añade la congruencia numérica diciéndo pechonalidades
en vez de pechonalidadØ. Estas sustituciones
demuestran también el uso lúdico del

lenguaje. La risa muestra que existen situaciones
en las cuales se forman las sustituciones conscientemente.

En el habla estudiantil existen muchas reducciones
en general y también se encuentran en
la sustitución eufemística. Una forma de reducción
eufemística es la acrosemia, que reduce la
palabra interdicta a su letra inicial.

En el ejemplo siguiente la interlocutora
usa la acrosemia junto con la paronomía:

A [ es es lo que decíamos nosotros . entre más delicado es con uno con un mae y más 1
A [ cariñoso y usted le hace más cariñitos y lo apapacha más el mae más hijue.peta 2
A [ con uno sí sea usted una gran . zeta con él 3
[
B [ en cambio sea bien hijueputa con él 4
A [ y el mae ay mirá . comiendo de las manos de uno […] 5

En vez de pronunciar la palabra vulgar zorra,
una metáfora para una prostituta, la emisora
reduce el lexema a su letra inicial. Hace una pequeña
pausa antes de decir zeta, de modo que
ayuda a la receptora a deducir mentalmente la palabra
evitada. Esa interpretación por parte del
oyente se da gracias al mecanismo asociativo de
la acrosemia que es la contigüidad sintagmática.
El otro ejemplo en el extracto de comunicación
es la sustitución paronímica del lexema “tabuizado”
puta que se transforma en peta. La hablante
cambia el fonema /u/ por /e/. También la estudiante
hace una pausa y así anuncia en cierto modo
la ocurrencia de una sustitución.

4.2.
Eufemismos y disfemismos por
mecanismos fonéticos y morfológicos
La combinación más productiva entre mecanismos
fonéticos y morfológicos es el uso de
paronomía y composición. La composición describe
el procedimiento de formación de una nueva
unidad léxica mediante la combinación de dos

o más palabras o de dos o más piezas léxicas.
Etos mecanismos se emplean en la creación eufemística
y disfemística.
Los estudiantes utilizan los dos mecanimos
para unir las morfemas hijo + de + puta

para formar la composición hijueputa. En el
corpus presente, esa palabra no se usa en su significado
literal ni una vez, pues está lexicalizada.
Considerando los cambios formales, se da
una elisión del fonema /-d-/ en posición intervocálica,
y la vocal /o/ se transforma en el diptongo
/ue/. Pero el hecho de que se use hijue- en
vez de hijo es simplemente una asimilación, no
tiene ninguna función pragmática. No es un
morfema libre, sino solamente aparece en esta
composición. La palabra hijueputa es polifuncional
en el habla estudiantil de Costa Rica:

En el ejemplo se usa como insulto, referiéndose
a una persona que no estaba presente en la
conversación. La estudiante demuestra su evaluación
negativa del comportamiento de la persona de
la que habla usando el disfemismo hijueputa:

“¿Pero por qué nos está pidiendo campo?”, dice la
hijueputa! […] ¡Íbamos contra vía mae!

La composición también se usa junto con
la aféresis. La aféresis denota la elisión de vocales,
consonantes o sílabas al inicio de un lexema.
En el siguiente ejemplo, se dan tres pasos de
transformaciones. De hijo de puta se forma la
composición hijueputa, y de esa se crean la interjecciones
secundarias6 jueputa (disfemismo)
y juepucha (eufemismo) derivadas de hijuepucha.
Esas expresiones aferéticas exclamativas

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han perdido casi por completo su carácter referencial.
Expresan solamente una emoción. Por ejemplo,
una estudiante quiere expresar que los costarricences
no tienen tanto dinero para asistir a eventos
culturales regularmente a altos precios y exclama:

¡Juepucha, no estamos tan sueltos!

4.3.
Eufemismos y disfemismos por
cambios morfológicos
Los estudiantes costarricences emplean
vocabulario que pertenece al registro vulgar para
crear varios disfemismos por medio de sufijación

o prefijación, por ejemplo, las innovaciones despiche,
despicharse, pichazo y playada. En comparación
a los disfemismos presentados anteriormente,
estos no tienen su base en las relaciones
de similitud o contigüidad, sino que todos tienen
en común que sus raíces conllevan el componente
semántico [+vulgaridad]. Todas perdieron su
sentido referencial por completo.

Si se toma como base el componente semántico
vulgaridad, uno puede entender qué les
motivó a los estudiantes a inventar lexemas como
despichar(se) y despiche. Vienen de la palabra
vulgar picha. Según los diccionarios de costarriqueñismos,
las dos tienen que haberse formado
en los últimos años. Agüero todavía no las incluye
en 1996, mientras que Quesada Pacheco las
clasifica dentro del lenguaje juvenil y dice que
significa ‘destrozar’ (Quesada Pacheco 2000:
119). Una explicación posible puede ser que el
sufijo des-adscriba a los verbos un tema opuesto
a su sentido primario, como lo hace este sufijo en
muchos casos como en deshacer, por ejemplo.
Según Pacheco, el sustantivo despiche denota
‘caos’ y ‘desorden’ y los siguientes usos lo comprueban:

A [ < qué dijo precioso >1 1
[
B [ que vamos a ir hoy otra vez a la casa de Vilma y de Frank 2
A [ … o sea se despichó Tere otra vez vieras 3
[
B [ < van a tomar otra vez martinis >2 4
A [ que desorden la vez pasada mi hermanilla […] 5
< ? >1,2
A [ […] pues a ver el lunes <qué llegue> 1
[
B [ mae imagináte si uno con cada bronca dejara 2
A [ mae yo nunca habría trabajado en mi vida. 3
[
B [ de ir a <bretear>2 . con cada despiche 4
A [ mae ni estudiado […] 5
[
B [ ((risa)) 6
< ! >1 < trabajar>2

El ejemplo (7) demuestra que el verbo
definitivamente tiene el significado figurativo
de ‘desordenarse’. En (8), despiche sustituye de
manera disfemística ‘problemas’ de variado tipo.
Pero en el habla estudiantil costarricense
despiche es polisémico, no siempre se refiere a
asuntos negativos. En la primera conversación

(1) se ve un ejemplo cuando despiche tiene una
connotacion positiva, se refiere a una fiesta con
un buen ambiente. El significado y el tono de
muchos lexemas dependen del contexto, de la
situación comunicativa y de la confianza entre
los interlocutores.

Otro cambio morfológico, muestra la
creación de la palabra pichazo por medio de la
derivación con el sufijo aumentativo –azo. Como

El lenguaje estudiantil de Costa Rica: el disfemismo como medio de identificación

A [ Además así no hay como este ride del pichazo de luces así como . como 1
A [ una disco ni nada que uno se siente como aturdido. pero es buenísimo . a mí me 2

A [ gusta […]

Van a jugar un pichazo.

se mencionó anteriormente, significa ‘mucho’ en
el habla de los estudiantes costarricences.

En el 2000, Quesada Pacheco incluye esa
palabra en su Nuevo Diccionario de Costarriqueñismos,
la clasifica como jerga juvenil, pero da la
explicación de “golpe”. En las conversaciones
grabadas en el 2002 que forman la base de este
estudio, se encontraron varios casos, en los cuales
pichazo no significa golpe sino ‘mucho’. Tiene
el valor drástico y fuerte, “rebelde” porque
contiene la palabra vulgar picha. La creación fue
motivada por el componente semántico [+vulgaridad]
y sirve para un reforzamiento expresivo
que es una función importante del disfemismo.
Practicamente ya no provoca la asociación con el
referente, es decir, el órgano masculino, sino los
estudiantes entienden esa palabra como ‘un montón’.
De este modo, los estudiantes disponen de
un lexema propio de ellos que lleva un contenido
semántico particular de su grupo en su variedad
y que les sirve como medio de identificación entre
ellos. Muchas personas mayores valoraron

3

esa palabra como muy vulgar e inadecuada en
una conversación. Ese hecho reafirma la función
intragrupal y, al mismo tiempo, el distanciamiento
de los mayores.

La derivación denominal playada también
llama la atención y presenta un ejemplo interesante
de una innovación con una gran extensión semántica
propio del habla estudiantil. Quesada Pa-
checo le adscribe el mismo contenido semántico
que tiene culiolada, que según él es una “actitud o
acción propia de homosexuales. Por extensión, necedad,
sandez, majadería, remilgo” (Quesada Pa-
checo 2000: 216). Añade que los dos lexemas forman
parte de la jerga juvenil. Playo tanto como
culiolo se refieren a homosexuales en un registro
vulgar. En los ejemplos siguientes se ve la extensión
semántica. En el lenguaje estudiantil playada
ya no se refiere a homosexuales de ninguna manera,
sino a comportamientos o hechos no aprobados,
evaluados de manera negativa. Verbigracia,
en (10) y (11), dos muchachas hablan sobre el mal
comportamiento del novio de una de ellas:

A [ Entonces usted dijo que qué playazo este mae que qué playada la que hizo 1
[
B [ <quién>1 2
A [ este mae aha aha <por qué por qué por qué te parece así>2 3
B [ no sé es…para mí fue así como . en parte tenía razón y en parte no . en parte es 1
A [ playada por usted porque usted se levantó . usted se vino desde Guanacaste y 2
[
B [ sí pero pero yo le. 3
A [ todo solo para chinearlo a él 4
[
B [ no . yo . lo único que le dije fue . y a él no le dio la gana […] 5

Las innovaciones léxicas son una característica
del lenguaje juvenil en general, las cuales
están muy ligadas a la versatilidad. Muy frecuentemente,
las palabras pierden la actualidad, caen
en el olvido o cambian su matiz semántico. Este

fenómeno se pudo observar con los lexemas playada
y pichazo. El último perdió rápidamente el
significado de ‘golpe’, y por contigüidad semántica
muy periférica, se adscribió el significado de
‘mucho’.

170
KÁÑINA

4.4.
Eufemismos y disfemismos por
cambios sintácticos
Los estudiantes también aplican mecanismos
sintácticos para disfrazar términos sometidos
a interdicción. La reticencia se basa en la contigüidad
sintagmática y sirve para crear un eufemismo
a través de la omisión de los componentes tabúes.

El contexto pragmático y fraseológico le
facilita al oyente deducir el término interdicto

–existente en la mente–, ya que conoce el dicho
te cayó en una teta y te rebotó en la otra. En un
ejemplo de este tipo, la intención del hablante
juega un papel importante. Por un lado, quiere
expresar sus sentimientos negativos acerca de la
persona, por otro lado, no quiere expresar el término
tabú. La receptora repite el dicho para comunicarle
a su interlocutora que entendió lo que
ella quería transmitir.

A [ ah y te cayó en en una y te rebotó en la otra . así de sencillo fue 1
[
B [ uy sí me cayó 2
A [ ay qué mal que te haya caído mal ahh 3
[
B [ en una y me rebotó en la otra … sinceramente sí me 4
B [ cayó mal me cayó mal […] 5

4.5.
Eufemismos y disfemismos por procesos
semánticos
4.5.1. Metáfora y metonomia
En el habla estudiantil en Costa Rica, los
mecanismos semánticos son los más productivos
para crear disfemismos y eufemismos. No sorprende
la gran cantidad de metáforas y la fraseología
metafórica. En otros trabajos sobre el habla
juvenil, siempre se ha destacado la preferencia
por mecanismos semánticos de parte de los jóvenes
para enriquecer su propia variedad. La formación
de metáforas, muchas veces, se basa en
una relación de similitud periférica, en componentes
semánticos secundarios o terciarios.

En comparación con la metáfora, la metonomia
usa las relaciones de contigüidad extra-
lingüística dentro del mismo frame (Fillmore).
Estas relaciones existen antes de que se use la

metonomía, mientras que en la creación de la
metáfora, el hablante puede establecer nuevas
relaciones, que pueden trasladar los límites de
los frames. El contexto de vida compartido por
los estudiantes les facilita la creación de metáforas
particulares que permiten que se entiendan
entre ellos mismos.

Las metáforas que se encuentran en el corpus
pueden ser clasificadas según varios campos
semánticos. Se formaron muchas metáforas animalescas,
la mayoría de ellas son disfemísticas.
Por ejemplo, una persona entrevistada dijo soy
una bestia completa para expresar que es muy
poco hábil en el uso de aparatos técnicos. La manera
de moverse y actuar de una bestia, que uno
se imagina torpe y poco cuidadosa, sirve como
relación de similitud para crear esta metáfora disfemística.
Después, un informante evalúa de manera
negativa el desempeño del equipo de fútbol
costarricense diciéndo:

A [Los ticos eran unas grandes perras y no llegaron exactamente más allá porque 1
A [los maes . muy bien . dicen ‘ay pero caímos con las botas puestas’ […] 2

El lenguaje estudiantil de Costa Rica: el disfemismo como medio de identificación

Otras metáforas y transformaciones metonímicas
se basan en el campo de frutas y verduras.
Verbigracia, se formó el eufemismos ¡qué se
vaya a la porra! en vez de pronunciar el dicho
vulgar ¡qué se vaya a la mierda!

Se empleó la metonomía para disfrazar la
marihuana, utilizando varias frutas:

A [el mae empezaba así . empezó ‘< no les interesan unos limones> 1
[
B [ todo un verde 2
[
C [ naranjas 3
A [ naranjas algas ‘algas’ y todo el mundo ‘ah’ 4

[
D [ hasta que dijo ‘algas’
[
E [
< ? >1

Como todas las sustituciones pertenecen
al mismo frame de naturaleza, los estudiantes
entendían que esas frutas y las algas se referían
al mismo referente, esto es, a la droga. El contexto
situacional y el hecho de que comparten
el conocimiento mundial, garantizan el éxito de
la comunicación.

4.5.2. Metáforas disfemísticas
y expresividad comunicativa
En la oralidad, el hablante busca intensificar
sus emociones con mayor fuerza que en textos
escritos. Las metáforas disfemísticas que son
muy productivas en el habla estudiantil de Costa
Rica sirven como “intensificadores” con valores
pragmáticos (Briz Gómez 1998: 113ss).

Como modificadores semánticos, […], intensifican la
cualidad o la cantidad del enunciado o de parte del

5

ah no gracias 6

mismo, si bien como valoraciones del YO intervienen
en los procesos argumentativos del diálogo; es decir, a
los fines semánticos, se añaden, si cabe mayor fuerza,
los valores pragmáticos. (Briz Gómez 1998: 113)

En la variedad estudiantil costarricense, se
encuentran varios lexemas que sustituyen a palabras
passe-partout (Koch/Oesterreicher 1996) o
términos genéricos (Casas Gómez 1986) que son
lexemas con una gran extensión semántica, pero
muy poco expresivos como nada y cosa. De nuevo,
transmiten emociones y ayudan distanciarse
del habla culta. El uso de las palabras mierda, culo
y picha es muy común. El semema inherente a
estas palabras [+vulgaridad] da la relación de similitud
cuando se trata de una sustitución. Cuando
se usa la palabra en una negación, evalúa el
estado o el comportamiento que el verbo tematiza
de manera negativa como se puede observar
en la tabla siguiente:

172
KÁÑINA

TABLA 1
Metáforas disfemísticas y sus funciones semánticas-pragmáticas

Lexema Frase de discurso Significado Función semántica-pragmática
culo Vale un culo lo demás. No vale nada lo demás. intensificación de la cualidad
picha A mi tata no le doy ni picha. A mi padre no le doy intensificación de la cantidad
absolutamente nada.
mierda Yo no me acuerdo de esa mierda. Yo no me acuerdo de eso. intensificación de la cualidad
picha No sirve ni picha. No sirve absolutamente nada. intensificación de la cualidad

Una rica fraseología con comparaciones hu-hiperbólicas adquirieron un carácter idiomático,
morísticas o hipérboles es característico de la jer-y se pueden considerar fraseologismos de la vaga
juvenil7. Por el uso frecuente, unas metáforas riedad de los estudiantes:

TABLA 2
Fraseología

Lexema Frase de discurso Significado Función semántica-pragmática
mamar Estoy mamando. Me está yendo mal. intensificación del tema del verbo
picha un poco hecho picha sentirse mal intensificación drástica del estado físico
cagar cagados de la risa reírse mucho intensificación de la cantidad
Culo Estaba hasta el culo. ebrio intensificación drástica del estado físico

5.
Eufemismos disfemísticos y
disfemismos eufemísticos
Hay creaciones que por su estructura parecen
ser eufemismos o disfemismos. Pero analizándolas
en su contexto situativo, los parámetros
de intimidad, confianza entre los interlocutores,
viendo críticamente la intención del hablante y
poniendo atención a la entonación, se nota el
opuesto: existen eufemismos por su estructura
formal con valor peyorativo y disfemimos formales
con función eufemística.

El ejemplo más claro es la palabra poli-
funcional hijueputa. Ya se mencionó que no se
usó en su sentido literal en el corpus. Ahora bien,
tampoco se empleó siempre como disfemismo.
Es el típico caso de un disfemismo eufemístico.

En el siguiente ejemplo hijueputa se utiliza claramente
como un tratamiento cariñoso:

Me vas a hacer falta. ¡Hijueputa vos!

En este caso, el disfemismo ha perdido su
valor negativo. Este proceso también se da mucho
en el cambio lingüístico. Una palabra con un valor
muy expresivo y negativo se usa con tanta frecuencia
y se extiende a nivel semántica, de modo
que pierde poco a poco el valor peyorativo y negativo
(Blank 1996). Con referencia a la jerga juvenil
española, Fajardo explica este fenómeno:

Si en una lengua general las palabras pueden modificar
o incluso cambiar totalmente el significado según
el contexto en que se utilicen o la entonación que se
les dé, en la jerga esta posibilidad se lleva al extremo,

El lenguaje estudiantil de Costa Rica: el disfemismo como medio de identificación

de forma que palabras que en una situación determinada
pueden ser insultos muy graves en otro contexto
o con una entonación adecuada pueden ser cariñosas
fórmulas de tratamiento (Fajardo 1991: 170).

Este disfemismo emotivo contrasta con
los otros estudiados anteriormente. Su uso depende
mucho de la intimidad entre los hablantes,
es común en situaciones que comparten personas
del grupo estudiantil.

Aunque hijueputa parece haber perdido el
valor peyorativo en muchas situaciones, se crean
formaciones eufemísticas del lexema. Podría ser
que depende de los interlocutores. Aunque, en
general, no se puede establecer una diferencia
entre el habla de mujeres y varones dentro del
lenguaje estudiantil costarricense, en este caso sí
se nota que exclusivamente las mujeres emplearon
los eufemismos juepucha, puchazo e hijuepucha
en este corpus. Así, parecen “cuidar” más
su forma de hablar.

Juepucha, no estamos tan sueltos.

Les sorprende un puchazo saber que Marta es casada,
verdad.

En el nivel formal aparentemente usan un
eufemismo, pero la palabra o la interjección tiene
casi el mismo peso que el disfemismo. Sus
efectos son un poco más suaves que los de los
disfemismos, pero igual transmiten emociones
como interjecciones disfemísticas.

6.
La polifuncionalidad expresiva
de interjecciones
Las interjecciones secundarias se diferencian
de interjecciones primarias como ah, oh, ay
etc. porque pertenecen al inventario léxico de un
idioma. Son palabras o fraseologismos, por
ejemplo, joder, madre mía, etc. en el español
peninsular. Se clasifican como interjecciones

dado que son convencionalizadas. Las interjecciones
secundarias no se entienden por medio
de la semántica de los lexemas de los cuales
provinieron diacrónicamente, sino tienen una
cierta función pragmática dentro de una situación
comunicativa que está marcada diastrática
y diafásicamente y, a su vez, sirven para transmitir
las emociones del emisor.

Las interjecciones secundarias disfemísticas
y eufemísticas se forman también por medio
de los mecanismos lingüísticos analizados anteriormente.
En comparación con los eufemismos
y disfemismos analizados hasta aquí, las interjecciones
sirven, principalmente, para transmitir
emociones y no para disfrazar un término interdicto
o para referirse a un referente neutral con
un significado con una connotación negativa, peyorativa
o vulgar. Han perdido su valor referencial.
Drescher explica: “Traditionally interjections
have been considered to be the most evident
and linguistic manifestation of expressivity. And
indeed, they are prototypical expressive linguistic
elements“ (Drescher 1997: 234).

La polifuncionalidad se demuestra en el
hecho de que una interjección tiene diversas funciones,
sea simultáneamente o en situaciones diferentes.
Las funciones dependen del contexto y
de los participantes en la conversación. Halliday
llama a este hecho “polifonía funcional” (Halliday
1994). Reisigl (1999) distingue entre las funciones
interpersonales e intrapersonales. Las funciones
interpersonales se dividen entre la función
apelativa (conativa y fática) y la función expresiva
(emotiva y cognitiva). Reisigl llama a esta
función Kundgabefunktion (1999: 65). Dentro de
las funciones intrapersonales se distinguen la auto-
función apelativa y la auto-función expresiva
(Selbstkundgabefunktion reisigl 1999: 65), también
emotiva y cognitiva, que comprenden las interjecciones
con las cuales el interlocutor se dirige
a él mismo, apelando a su persona o verbalizando
una emoción y no se dirige a ningún oyente
particular.

174 KÁÑINA

CUADRO 18
Polifuncionalidad de interjecciones secundarias

Función interpersonal

Función intrapersonal

función expresiva

función apelativa

función auto-psíquica

función auto-apelativa

emotiva
cognitiva

conativa

fática

emotiva
cognitiva

De nuevo se encuentran interjecciones eufemísticas
y disfemísticas en el corpus. Se extrajeron
las siguientes interjecciones eufemísticas
del corpus: hijuepucha, juepucha, jueputica, putica,
híjole, jueh, santísima. Ya se analizaron las
palabras hijuepucha y juepucha formalmente
(véase 3.2.). (Jue)putica se derivió de jueputa,
añadiendo el sufijo diminutivo –ica.

Interjecciones secundarias disfemísticas
son las siguientes: hijueputa, jueputa, a la puta,
puta, mierda, manda güevo9. Se darán solamente
algunos ejemplos: la interjección ¡a la puta! es
polifuncional. Por un lado, se puede clasificar
una función interpersonal emotiva cuando una
estudiante exclama:

¡A la puta! ¡Ya me asustaste, mae!

En otra situación puede ser una transmisión
interpersonal cognitiva cuando se refiere al
tema de la conversación y simultáneamente una

auto-apelación fática, para recordarse de que sería
mejor decir plata en vez del vulgarismo güevo.
Irónicamente, eso pasa con una interjección
que también se formó partiendo de un vulgarismo.
Pero dado que ya son convencionalizados, el
emisor no siente la relación con el referente.

No hay güev.[o] ¡a la puta! Hay plata.

La interjección secundaria eufemística hijuepucha
también es polifuncional; por ejemplo,
en el nivel intrapersonal. Transmite una función
cognitiva en (27). El hablante se da cuenta de que
no ha guardado un documento en la computadora
antes de cerrarlo. Además, es emotivo, muestra
el enfado.

Ay, hijuepucha no lo guardé.

El hecho de que los estudiantes usen muchas
interjecciones disfemísticas comprueba de

El lenguaje estudiantil de Costa Rica: el disfemismo como medio de identificación

nuevo que el habla poco convencional, palabras
chocantes etc., les permite distanciarse de las
normas prescriptivas del lenguaje y así de otros
grupos sociales.

Conclusión

El habla costarricense tiene como característica
el uso abundante de disfemismos. Los estudiantes
usan el eufemismo con menos frecuencia
que el disfemismo; consecuentemente, no se
establece un balance entre el habla cuidadosa y el
habla chocante y vulgar. La tabla siguiente muestra
la prevalencia de disfemismos en comparación
con eufemismos

También existe una diferencia entre la frecuencia
de uso de los mecanismos empleados para
crear eufemismos y disfemismos. En el cuadro
3 se ve la frecuencia de código (message frequency),
es decir, se mide la cantidad de lexemas

diferentes que se formó a través de los diversos
mecanismos. El uso abundante de la metáfora se
puede explicar con la gran cantidad de metáforas
hiperbólicas como cagarse de risa.

CUADRO 2
Uso total de eufemismos y disfemismos

CUADRO 3
Cantidad de lexemas disfemísticas y eufemísticas

En este caso no se reafirmaron los resultados
de López Morales, quien mostró que los
jóvenes en Puerto Rico usan muchos eufemismos.
En Costa Rica, los estudiantes los emplean
para respetar las “reglas convencionales” de una

conversación. Empero, muchas veces solamente
encontramos una estructura formal del eufemismo
que muestra la buena intención del hablante,
pero que al final tiene casi el mismo peso peyorativo
que la palabra vulgar. El disfemismo, con

176
KÁÑINA

sus connotaciones negativas y chocantes, parece
brindarles una manera de transmitir su “contracultura”
(Rodríguez 2002: 30), el distanciamiento
de otros grupos sociales.

Estudios en España han mostrado que el
antinormativosmo es una tendencia en la cultura
juvenil y de estudiantes que se refleja de manera
contundente en el lenguaje. Zimmermann describe
el lenguaje juvenil en España como una “cultura
idiomática” (Zimmermann 2002: 140).

No se puede establecer un balance entre
uso del eufemismo y del disfemismo, dado que el
disfemismo les da la posibilidad de crear un ambiente
en contra de las normas lingüísticas y, al
mismo tiempo, en contra de las normas sociales.
Como el disfemismo se rompe con los tabúes de
la sociedad, los estudiantes tienen así una forma
de deslindarse de otros grupos sociales. El hecho
de que forman innovaciones disfemísticas y las
usan de manera polifuncional, para enfatizar, chocar,
o de manera que pierdan su valor negativo
(disfemismos eufemísticos) y con mucha frecuencia
como interjecciones, muestra la importancia de
marcadores típicos para su variedad. Parecen estar
de acuerdo con el escritor uruguayo Mario Benedetti
quien explicó “cuando el diccionario niega la
insustituible palabra que necesitamos, sencillamente
hay que inventarla”10 (1984: 9).

Muchas veces las palabras juveniles se
trasladan a registros coloquiales mientras los jóvenes
todavía los usan o cuando ya dejaron de
formar parte de esa variedad y han sido sustituidas
por otras innovaciones (Fajardo 1991: 171).
Es difícil saber con certeza cuál grupo usó un
cierto lexema por primera vez. En Costa Rica, el
disfemismo se escucha mucho en la clase baja y
en niveles académicos bajos también. No es solamente
una característica de los jóvenes o estudiantes.
Pero carecemos de un estudio empírico
para presentar datos exactos.

También hace falta mencionar que el disfemismo
es solo una característica del lenguaje juvenil.
Es muy frecuente y llama mucho la atención;
sin embargo, existen otros fenómenos como
los anglicismos o los tratamientos, los cuales enfatizan
la identificación grupal también. Investigaciones
acerca de estos temas quedan por hacer

para obtener una vista más global de la variedad
de los estudiantes costarricences.

Notas

1.
La investigación se pudo realizar gracias al financiamiento
de parte de la Fundación Hans-Böckler de
Alemania.
2.
En este trabajo se usará el artículo masculino referiéndose
a estudiantes femeninos y masculinos.
3.
Evidentemente hay un trasvase lingüístico entre las
diferentes jergas grupales. La autora es consciente de
que es difícil deslindar una de la otra. Los estudiantes
forman un grupo extendido, y sus miembros forman
parte de otros subgrupos en el ámbito de la música,
política, etc. En este estudio se intenta ver los
fenómenos globales que utilizan los estudiantes sin
prestar atención a los subgrupos. Por limitación temporal
del estudio se dio este focus.
4.
Por disfemismo se entiende el uso de un lexema “interdicto”,
cuyo referente pertenece a un campo semántico
“tabuizado” socialmente. Para una definición
más detallada, véase 2.2.
5.
Brown y Levinson explican este fenómeno: “Our notion
of face is derived from that of Goffman (1967)
and from the English folk term, which ties face up with
notions of being embarrassed or humiliated, or ‚losing
face’. Thus face is something that is emotionally invested,
and that can be lost, maintained, or enhanced,
and must be constantly attended to in interaction. In
general, people cooperate […] in maintaining face in
interaction, such cooperation being based on mutual
vulnerability of face.” Brown/Levinson 1987: 61.
6.
Una interjección secundaria es una palabra que no
lleva significado léxico o referencial, sino que principalmente
transmite emociones.
7.
Véase Fajardo (1991) para la jerga juvenil española.
8.
Reisigl se basa en las funciones comunicativas de Jakobson
(1969), quien especificó y expandió la investigación
de Bühler.
9.
Quesada Pacheco incluye ese fraseologismo en su
Nuevo Diccionario de Costarriqueñismos (2000:
175). Lo clasifica una interjección principalmente
usada por ‘varones’.
10.
Se refiere al lexema desexilio que él creó.

El lenguaje estudiantil de Costa Rica: el disfemismo como medio de identificación

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