El imaginario nacional en dos filmes: Los secretos de Isolina y El regreso : reproducción o transgresión del discurso

Wordle: filmografia costarricense

El imaginario nacional en los filmes

Los secretos de Isolina y El regreso : reproducción o transgresión  del discurso oficial

Roxana Garita Alvarado

Introducción

El siguiente trabajo se ocupa  de un campo de producción cultural en Costa Rica que muchas veces se ha dejado de lado: la producción cinematográfica. Por consiguiente, esta investigación propone una relectura de dos textos del  cine nacional: Los secretos de Isolina (1986) de Miguel Salguero y El regreso (2011) de Hernán Jiménez, como productos culturales que dialogan con el contexto sociocultural costarricense.

Cine en Costa Rica: ¿Para qué y por qué un acercamiento?

Como bien apunta Arnoldo Mora (1992), a pesar de que el campo del cine ha venido creciendo, mayoritariamente se trata de cortometrajes o documentales, por lo que  los largometrajes ficcionales, es decir, textos cinematográficos, están en desventaja debido a la gran cantidad de recursos económicos y técnicos que requieren, también por tratarse de dimensiones pequeñas, o por la presencia de obras extranjeras que gozan de mucha publicidad y fama mundial.  Se le suma a los argumentos de Mora, el poco apoyo de entidades nacionales hacia estos proyectos.

De esta forma, si tal es el panorama que enfrenta el cine costarricense, la falta de reflexión crítica y académica en relación con qué se ha producido y se está produciendo en Costa Rica es todavía mayor.

Los textos del corpus son producidos con un período de tiempo distante entre sí, lo que permite comparar cómo la representación del referente Costa Rica, se ha modificado debido a los cambios de referentes culturales. En este sentido, se tomará en cuenta los espacios temporales de producción para no hacer una lectura anacrónica. En relación con el sétimo arte, el Centro Costarricense de Producción Cinematográfica es una institución estatal que busca preservar el texto cultural audiovisual como referente de identidad costarricense.

Respecto al tema de análisis, si se considera que el  imaginario nacional está constituido por el discurso oficial, y por lo tanto, la constitución de este imaginario está atravesada por otros discursos, por ejemplo, la institución familiar, el discurso de género y el discurso identitario, sedimentados como huellas culturales, la representación de estos discursos en los filmes toman un lugar de enunciación y se pronuncian como reproductores y/o transgresores de este discurso oficial.

Por lo tanto, este análisis parte de las siguientes premisas:

Primeramente, la producción audiovisual costarricense no intenta representar sólo el modelo o arquetipo del costarricense, es decir, el sujeto cultural, sino, que los elementos audio-visuales permiten identificar los referentes culturales de esta sociedad de una manera más directa.En segundo lugar, la función del Centro Costarricense de Producción Cinematográfica en el panorama del cine costarricense es indispensable, dado que es la única institución estatal en este campo. Por consiguiente, el CPCC es importante tanto como ente preservador del patrimonio cultural, y como ente legitimador y determinante en la cinematografía nacional.

Por otra parte, las condiciones de producción, la época, el referente contextual y el tipo de receptor al que se quería llegar son factores que varían entre los filmes Los secretos de Isolina (1986) y El regreso (2011).

Por último, a pesar de estos cambios, dentro de los imaginarios nacionales prevalece un discurso oficial legitimador, aunque también cambiante. Por lo tanto, los textos en estudio están inmersos dentro de esta legitimación, que caracterizó la época en que se produjo.

Lo anterior, permite plantear como hipótesis del análisis que la mayoría de textos audiovisuales producidos en Costa Rica, “intentan” construir un espacio de identificación para los espectadores, por medio del referente cultural de la sociedad costarricense, de esta forma, el contexto coyuntural en el cuál fue dirigido el filme es de suma importancia, ya que constituye una reacción, ya sea de ruptura o de adhesión a los acontecimientos inmediatos.

 Así, se plantea  como objetivos evidenciar  el imaginario nacional representado en el corpus con el propósito de identificar la reproducción o transgresión  del discurso oficial. De manera específica, en primer lugar se estudiará brevemente los tópicos en la producción cinematográfica costarricense como representación del imaginario nacional, con el fin de comprender la tradición temática que abordan los textos del corpus; en segundo lugar, se pretende identificar el discurso familiar, el discurso de género y el discurso de identidad nacional en los textos para evidenciar la reproducción o transgresión  de la cultura oficial.

 Reflexiones críticas en torno al corpus

Como se mencionó anteriormente, la producción cinematográfica nacional no posee una gran proyección tanto técnica, académica o popular, por lo tanto, es comprensible el hecho de la poca indagación crítica en relación con textos cinematográficos. Los textos encontrados que hacen mención a los filmes Los secretos de Isolina (1986) y El regreso (2011) se resumen a artículos publicados en periódicos nacionales o páginas especializadas en producción cinematográfica.

Como excepción a lo anterior, se encuentra el artículo titulado Literatura y cine: Procesos de reescritura y transformaciones discursivas en la película Caribe (2011) de Bernardo Bolaños Esquivel y Guillermo González Campos, quienes al analizar Caribe, hacen un recorrido por las producciones audiovisuales anteriores, así en relación con el texto  Los secretos de Isolina mencionan que:

“… se pretende un rescate de las tradiciones y las costumbres costarricenses en consonancia con el discurso identitario forjado desde finales del siglo XIX, lo cual es hasta cierto punto reprochable, pues estas producciones no logran superar los estereotipos de la nacionalidad forjados y mantenidos por el discurso oficial “(Bolaños y González, 2011: 19)
 

No obstante, esta afirmación puede ser cuestionable, si bien se rescatan tradiciones y costumbres, existe cierta transgresión en cuanto al discurso hegemónico de la época  como se señalará más adelante. Sin embargo, el carácter tradicionalista y promocional de la identidad costarricense en el filme de Salguero, también lo comparte en Centro Costarricense de Producción Cinematográfica al considerar que esta película “se presentó como un homenaje a la provincia del norte del país, Guanacaste y a los personajes de los sabaneros. Es tanto una historia de costumbres como un relato de amor con una pizca de magia” (CCPC, 2012).

Por otro lado, las referencias al filme El regreso de Hernán Jiménez radican en la dinámica que expone al incorporan un personaje: Antonio que regresa del extranjero y lo que se encuentra es que él se convirtió en un extranjero en su propio país. Así por ejemplo, en un artículo publicado en la Nación: “El regreso: Antonio desespera en un San José estropeado” (2011) por Alexander Sánchez, de manera muy general, se enfatiza el contraste que se establece entre la llegada del protagonista a San José, la cual es presentada como un ciudad de manera subjetiva caracterizada por la decadencia física, por el humo, las casas encerradas, y con problemas de seguridad y burocracia.

Por último, el artículo El regreso: ¿nuestro Woody Allen en San José? (s.f.) de Ernesto Calvo propone que esta película incorpora mediante Antonio y su relación con la ciudad (San José) los dilemas de las identidades tanto individuales como colectivas, en donde el personaje enfrenta un choque con el ambiente que encuentra ya que le es ajeno. Asimismo, Calvo señala el carácter renovador de la producción de Jiménez en el cine costarricense.

Hacia una lectura y confrontación de la cinematografía nacional 

Para releer los textos del corpus se recurre a un análisis de tipo descriptivo  argumentativo, mediante la propuesta de una hipótesis y la búsqueda de material referencial entorno al corpus seleccionado. Arellano define la investigación descriptiva como:

“El estudio que se propone describir, retratar en aspectos relevantes una realidad particular. Lo que pretenden es resolver un problema particular, echando mano de recursos teóricos y metodológicos aportados por la ciencia” (Aguirre, 1998: 109)

Asimismo, se contrastará la posición de la crítica o lo que se ha dicho de los textos con la propuesta de análisis. La búsqueda de fuentes de información se realizó en las bases de datos del SIBDI, el repositorio de revistas científicas de la Universidad de Costa Rica: latindex, así como el rastreo en línea.

Consecuentemente, a partir de una base teórica-conceptual se abordarán los textos del corpus  para una posterior conclusión.  El objeto de estudio está compuesto por dos largometrajes costarricense Los secretos de Isolina (1986) de Miguel Salguero y El regreso (2011) de Hernán Jiménez.

El cine: otro discurso polifónico 

La perspectiva teórica que se seguirá está configurada por la propuesta de Mijail Bajtín acerca de las nociones de texto, dialogismo y polifonía en el libro Estética de la creación verbal (1999).

Según Bajtín, el texto es la única realidad inmediata de donde parte toda disciplina y pensamiento humanístico, es decir, es el objeto de estudio. De esta manera, entiende el texto ampliamente como: “….cualquier conjunto de signos coherente” , por consiguiente una pintura, una película etc, puede considerarse como texto. Cada texto implica un sistema comprensible acordado por una colectividad, consecuentemente, no existen textos puros debido a que su significado es aportado históricamente. En este sentido, Bajtín afirma lo siguiente:

“Un acto humano es un texto en potencia y puede ser comprendido (como acto humano, no como acción física) tan sólo dentro del contexto dialógico de su tiempo (como réplica, como postura llena de sentido, como sistema de motivos)” (Bajtín, 1999:298)
 

El texto depende de las condiciones socioculturales en las que se produce, además, Bajtín enumera dos momentos indispensables que hacen que el texto se convierta en enunciado: su proyecto o intención y la realización de éste, asimismo, cada enunciado puede ser repetido pero siempre aporta algo nuevo debido a que hay un cambio de lugar de enunciación. Así, el enunciado “….representa un estilo, un visión de mundo, un tipo humano, huele a contextos, en él se perciben dos voces, dos sujetos…..” (Bajtín, 1999:299)

El diálogo entre los enunciados conforma la comunicación discursiva, en donde cada individuo se convierte en un sujeto discursivo, así un discurso es un diálogo complejo entre enunciados en el cual se puede identificar una pluralidad de voces dialógicas. Esta presencia de voces conforma la polifonía bajtiniana,  que propone que el individuo está constituido de numerosos “yoes” que ha adquirido a través de su vida, que vienen de distintas voces habladas por otros. De esta forma, las voces pertenecen a la ideología y se manifiestan mediante los discursos, que a su vez dialogan mediante la jerarquización de relaciones de poder. Así, Bajtín aborda el texto como producto de un sujeto discursivo, que conforma un espacio de relación entre los sistemas ideológicos y los sistemas lingüísticos.

Lineamientos sociales de la cultura occidental 

Cultura

Según Cross, la cultura es “el espacio ideológico cuya función objetiva consiste en enraizar una colectividad en la conciencia de su propia identidad” (Cross, 2009: 9) que sólo se manifiesta a través de manifestaciones concretas. De esta manera, siguiendo con este autor, la cultura desempeña el  papel de una memoria colectiva referencial que a su vez asegura la continuidad. En este campo, lo ideológico se manifiesta fuertemente, lo que hace que las subjetividades se subliman en la representación de colectividad que aliena. Cross, además, incorpora la noción de sujeto cultural, el cual es dominado discursivamente (compartido con Bajtín), ocupado por un “yo subjetivo” pero que a su vez es colectivo.

Identidad

Entre los términos identidad y cultura existe una relación muy estrecha que condiciona su carácter indisociable. La identidad se construye solamente, a partir de la apropiación diferenciadora de esquemas culturales que forman parte de las coordenadas socio históricas del sujeto.  Por consiguiente, la identidad tiene como función marcar fronteras entre “yo” y “el otro”, así que se ha afirmado que la identidad es “…..la cultura interiorizada en forma específica, distintiva y contrastiva por los actores sociales en relación con otros actores” (Giménez, 2005).

Imaginario

Moreno y Rovira dan la siguiente definición de imaginario :

“El concepto de imaginario ha sido utilizado para enfatizar el carácter construido de la realidad social, es decir, el postulado de que toda comunidad de sujetos actúa en función  de instituciones que son creadas por ellos mismos y que tienen la capacidad de  reglamentar la vida cotidiana” (Moreno y Rovira, 2009: 2).
 

De esta forma, se   puede argumentar que esta imaginación de la realidad se da por medio de las relaciones de poder entre las instituciones sociales las cuales se asumen como “naturales”, por lo que se caracterizan por un fuerte arraigo en los referentes de una cultura, por ejemplo los diferentes tipos de discriminación.

Discurso oficial

Muy relacionado con la noción de imaginario se encuentra el término de discurso oficial, el cual puede también interpretarse como cultura legitimada. Como se estudió en el curso Huellas culturales y siguiendo un poco la propuesta bajtiniana, las sociedades están constituidas por diferentes niveles o esferas de cultura: de masas, popular y legitimada. De esta forma, la conformación cultural de las sociedades no es estable, sino que se encuentra en continuo diálogo; sin embargo, el discurso oficial es la cultura institucionalizada a través de factores legitimadores como la educación formal o la geografía.

Familia

La familia se ha constituido como la institución de organización social a pequeña escala. Sin embargo, este término ha mostrado cambios sustanciales, de ahí la división que hace Donald (2009) de los últimos modelos de familia que se ha hecho en las ciencias sociales:

  • El patriarcal: autoritario, caracterizado por una división rígida de los roles sexuales y en el que el Estado otorga la autoridad absoluta al padre sobre los restantes miembros del núcleo familiar, incluyendo el servicio.
  • La familia democrática: presenta la misma división sexual del trabajo, pero las mujeres tienen ya los mismos derechos que el hombre. Comparten la autoridad y la patria potestad de los hijos, así como los derechos sobre los bienes familiares. Las relaciones sexuales exceden la esfera reproductiva al entenderse como parte de la relación afectiva entre los cónyuge. Desaparece la indisolubilidad del vínculo del matrimonio.
  • La familia igualitaria: La mujer se ha incorporado al mercado de trabajo, ha roto las fronteras de la privacidad del hogar y sale al mundo del trabajo asalariado, pero manteniendo, al mismo tiempo, sus funciones tradicionales de madre, esposa y ama de casa, por lo que se encuentra sujeta a una “doble” jornada laboral. Este modelo sólo se da en las sociedades súper desarrolladas de occidente.

Género y sexualidad

Giddens (1993) define como sexo lo referente a las diferencias biológicas o anatómicas que caracterizan a los hombres y las mujeres. Por otro parte, género lo define como las diferencias psicológicas, sociales y culturales entre los hombres y las mujeres. De esta manera recalca el hecho de que el género es una conducta aprendida y aprehendida, como institución social. 

 

Los secretos de Isolina y El regreso en el contexto cinematográfico costarricense

Bolaños y González (2005) concuerdan junto con otros estudiosos del cine costarricense de que la película El retorno (1930) de Walter Bolandi es quien inaugura la producción fílmica y las temáticas predominantes en los posteriores proyectos: el carácter costumbrista y reivindicador de la identidad nacional.

Según la página oficial del Centro Costarricense de Producción Cinematográfica (CCPC),  en el año 1973 que el Gobierno junto con la UNESCO fundó un departamento de cine subordinado al Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes que posteriormente en 1977 se consolidó como el (CCPC). Las producciones estatales de estos años se puede dividir panorámicamente en tres etapas: la primera (1973 a 1976) predominan los problemas sociales que presentaba el país, por ejemplo: La pérdida de los recursos naturales, la desnutrición, el alcoholismo, la delincuencia, la prostitución, el abandono del campesinado y la dependencia del país de intereses extranjeros.

 No obstante, a pesar de tener buena recepción,  debido a la fuerte denuncia que emitía a la Nación y al ser una entidad estatal, otras entidades gubernamentales criticaron el quehacer del CCPC, lo cual terminó en la censura del filme Costa Rica: Banana Republic (1976), y la renuncia de la Ministra de Cultura de entonces, Carmen Naranjo, en mayo de 1976.

Lo anterior ocasionó grandes cambios en la administración del Centro, así, la segunda etapa (1976 a 1980) se caracteriza por el tratamiento de temas menos polémicos, y se incorporó temática sobre cultura popular, programas de desarrollo así como el rescate en texto fílmico de la labor del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE). Como última etapa, influenciada por la crisis económica de los ochentas, las temáticas recuperaron un poco el carácter polémico y los cineastas incursionaron en el campo ficcional. A partir de este momento, la labor del CCPC se resume en labores de difusión y ocasionalmente, apoyo a la producción independiente.

La producción independiente también presenta dos tendencias, la primera se sitúa entre 1977 a 1982, en estas fechas la empresa Istmo Film apoya una serie de producciones que se relacionan con las guerras centroamericanas, por ejemplo la nicaragüense y la salvadoreña, asimismo el documental La guerra de los filibusteros (1980).

Un segundo momento lo constituyen las temáticas míticas, históricas y legendarias a partir de 1982, en donde en cinco años hubo cinco largometrajes en cine. La Negrita (1983-85) de Richard Yñiguez intenta presentar a Costa Rica como un país pacifista en contraste con las guerras centroamericanas. Por otro lado Senda ignorada (1983) expone las razones históricas de la democracia costarricense, en un intento de llevar el mito nacional al orden de la historia. Un año después, aparece La Segua (1984) de Antonio Yglesias que retoma el tema de la colonia y la leyenda popular de la mujer que se convierte en caballo.

Consecuentemente, se produce Los secretos de Isolina (1986), la cual  evoca el tradicionalismo de la zona Norte del país, en este sentido, es interesante destacar que, un año después sale a público el filme Eulalia (1987), de Oscar Castillo, que mediante la parodia incorpora nuevamente el sentido crítico en el cine, es decir, las dos producciones a pesar de ser publicadas seguidamente, difieren mucho en cuanto a temática.

Posteriormente, hay una pausa en la producción hasta el 2001 con la comedia Asesinato en El Meneo (2001), Oscar Castillo para marcar la producción reciente, en donde se ubica El Regreso (2011) de Hernán Jiménez. Estos filmes recientes se caracteriza según Bolaños y González por:

“Por último, ha surgido un cine contextualizado en la Costa Rica actual, el cual se caracteriza por una diversidad temática, pero siempre con contenido social. Son películas ancladas ya no en el imaginario idílico de la “suiza centroamericana”, sino en un país lleno de problemas sociales” (Bolaños y González, 2005:19).

Por lo tanto, la producción cinematográfica nacional, ya sea estatal o con fondos independientes, ha transcurrido históricamente vinculada al entorno social del país. En diferentes intentos, sirvió como instrumento de denuncia social transgresora del discurso oficial pero debido a las condiciones de producción, movidos posiblemente por intereses políticos, se censura y se prefiere seguir con la representación de una Costa Rica pacífica e igualitaria. Es importante señalar, cómo el imaginario nacional se inscribía en algunas de estas producciones como diferenciador en relación con los países centroamericanos que estaban en disputas políticas, asimismo, esto se vio influenciado por el premio nobel otorgado a Oscar Arias en 1987, ya que el reconocimiento internacional promovió el imaginario de la Costa Rica pacífica.

En relación con Los secretos de Isolina, es evidente el carácter costumbrista que intentaba proyectar a Costa Rica como “la suiza centroamericana” y profundamente pacífica.  Al tomar en cuenta que Eulalia ya se inscribe dentro de otra tendencia temática más de denuncia, a pesar de ser de la misma época, la película de Salguero reproduce muchos de los imaginarios de la época. El contexto cinematográfico reciente, ejemplificado con El Regreso trae a acotación ecos de la tradición de denuncia social en una Costa Rica del siglo XXI.

Discursos de identidad, familiar y de género como reacción ante el discurso oficial 

Discurso de identidad

Para Güendel (2009), el imaginario de la nación costarricense  se ha reconfigurado debido a los distintos periodos de acuerdo a situaciones políticas particulares. Este autor propone tres momentos de reconfiguración:

  1. Hacia finales del siglo XIX con la configuración de un régimen de costumbres.
  2. Hacia la segunda mitad del siglo XX con la configuración de la relación inalienable patria – democracia.
  3. Hacia finales del siglo XX con la revaloración de conductas y gentes que resultaban obviadas por su disfuncionalidad económica.

Siguiendo con este autor, se plantea que la imagen del “tico” se construye genealógicamente a partir de la negación de la diversidad racial y lingüística, pues se considera únicamente “tico”  lo vallecentraleño, ya que se homogeniza toda la población a unos rasgos diversos característicos de solo una parte de esta. De esta manera, durante muchos años se redujo “lo guanacasteco” y al limonense afrocaribeño a sub-nivel humano. Bajo esta homogenización ideológica el “tico”  se considera a sí mismo más blanco, pacífico, culto, y más piadoso que el resto de Centroamérica (Güendel, 2009: 31).

Los secretos de Isolina

En este sentido, Los secretos de Isolina,  como ha apuntado la crítica, se inscribe dentro de un discurso de identidad de representación costumbrista, comentario que a su vez viene reforzado con la el primer momento de reconfiguración que propone Güendel. Asimismo, si se toma en cuenta la noción del “tico” anteriormente reseñada, “lo guanacasteco” que este caso es representado en el filme de Salguero adquiere un matiz interesante.

Como bien se aprecia en la película, la familia  Morales conformada por Lorenzo el padre, Benigna la madre, Eduviges e Isolina las hijas y Isidro el hijo menor, son oriundos de San Ramón, no obstante, al llegar a Guanacaste ellos mismos se perciben con otra identidad, ya que  enfatizan que son “cartagos”, debido a que así le llaman en Guanacaste a quien es del Valle Central. Es importante señalar que son una familia de campo, al igual que las familias guanacastecas con que se encuentran como por ejemplo don Pedro y doña Adoración que representan a dos grandes sabaneros.

De esta forma, se da una diferenciación identitaria entre los sabaneros y vallecentraleños, no sólo por las costumbres y por la determinación geográfica, sino también por las distintas variedades dialectales del español que utilizan, otra distinción se encuentra con la familia de David Rojas el finquero, el cual vive en el centro “urbano” Liberia que pertenecen a otro nivel social. De acuerdo a lo anterior, se visualizan distintas voces con diferentes lugares de enunciación que se interrelacionan discursivamente, sin embargo, podría afirmarse que estas relaciones no se dan se manera jerárquica, ya que se es posible que por el carácter costumbrista, se quiere representar una Costa Rica imaginada pacífica y  solidaria.

Un elemento que se constituye como transgresor del discurso oficial de alguna manera, es la incorporación del elemento indígena representado por “la cajita maravillosa” con la cual Isolina cura a los hombres. Este elemento es determinante en el desarrollo de la diégesis, ya que mediante el recurso de no presentar claramente el momento en que Isolina cura a los hombres, tiende a interpretarse que se prostituye, es sino hasta el final de la película que Lorenzo sede la cajita a Eduviges y se revela el secreto de que es el elixir del amor de las montañas regalo de un sukia.

En este sentido, el carácter fantástico ligado a lo indígena funciona como la ruptura con el logocentrismo al introducir las voces indígenas presentes en la cotidianidad del “tico”, en donde se evidencia la polifonía en la construcción de las identidades.

Por otro lado, relacionado con la identidad costarricense, en la película de Salguero existen constantes referencias a la geografía de Costa Rica, lo cual funciona como elemento identificador, por ejemplo el río Tempisque, el Parque Nacional de Santa Rosa en donde se recalca la flora y la fauna, los paisajes del campo, el Volcán Rincón de  la Vieja.

El Regreso

 El filme de Jiménez se desarrolla en el espacio urbano de la ciudad del San José contemporáneo. Por consiguiente, estamos ante la representación de la vida citadina costarricense, la cual es vislumbrada por Antonio quien regresa de Estados Unidos después de muchos años de estancia, este acontecimiento es determinante para contrastar la ciudad que dejó Antonio cuando partió con la que se encuentra ahora.

Este texto, establece una ruptura con el imaginario de la nación costarricense como la “suiza centroamericana” y se incorpora como señaló la crítica en una corriente cinematográfica de denuncia social, al incorporar un San José degradado, inseguro, por ejemplo con el asalto que sufre el protagonista, las casas encerradas con verjas, el sistemas estatal sumido en un profunda burocracia, por ejemplo con la escena del pasaporte, así como las carreteras en mal estado.

Aunado a lo anterior, se ve representado el imaginario de homogenización de la sociedad costarricense, más aún si se toma en cuenta que se ubica espacialmente en el Valle Central. Asimismo, el protagonista regresa a su pasado, del cual está ligado identitariamente, a pesar de haber estado en el extranjero tanto tiempo. Sin embargo, el protagonista experimenta una reacción de extrañeza y de querer no identificarse con Costa Rica, aquí se hace importante el papel de César el mejor amigo, que le dice de manera tajante que poder elegir donde vivir es un privilegio, en este sentido la identidad cultural se representa determinada por el espacio físico.

La crisis existencial y también de identidad que experimenta el protagonista, pone en manifiesto la polifonía del discurso entrelazados en un sujeto cultural que en su relación con el espacio que lo rodea, se encuentra determinado por la confluencia de los discursos en relaciones de poder.

Discurso familiar y de género

 Como se mencionó en el marco conceptual, la familia constituye la base de la sociedad occidental. Esta institución está legitimada en el discurso oficial y muchas veces se ha limitado a la concepción de padre, madre e hijos. Sin embargo, la consolidación de imaginarios sociales y formas de pensar la realidad están en constante cambio según cambian las situaciones culturales. Ligado a la institución familiar, se encuentran los roles de género, ser hombre o mujer implica una serie de condicionamientos que regulan el comportamiento del individuo en sociedad.

En esta dirección, la institución familiar y los roles de género se comportan como discursos que a su vez, están en diálogo con otros discursos. Como se señaló anteriormente, uno de todos estos discursos se legitima y funciona como la norma. No obstante, identificar la polifonía en la comunicación permite comprender las distintas voces que lo conforman. Bajo estas premisas, la construcción del núcleo familiar y los roles de géneros en las películas son muy importantes en la representación del contexto cultural de Costa Rica.

En el caso del filme Los secretos de Isolina se identifica la familia patriarcal, caracterizada por la división tajante de los roles de género y en donde la autoridad le corresponde al padre sobre el resto del núcleo familiar. De esta forma, en las tres familias que aparecen en el texto: la familia Morales, la familia Rojas y la familia de doña Adoración y don Pedro, se destaca el hombre como jefe del hogar. Asimismo, estas familias se representan como unidas, amorosas y pacíficas, lo cual evidencia su adhesión al discurso oficial.

Por otro lado, los roles de género están determinados por el quehacer cotidiano. Así, los trabajos que implican fuerza, como arreglar una cerca, manejar el ganado, establecer negocios, que a su vez implican el espacio público, son desempeñados por hombres. Mientras que el espacio privado, la casa y su manejo, le confiere a la mujer, así por ejemplo, se evidencia en la película cuando Adoración prepara el desayuno para toda la familia Morales, o cuando Isolina desempeña el papel de sirvienta en la casa de la familia Rojas.

Es importante añadir que dentro del núcleo familia, en Los secretos de Isolina,  parte de que las relaciones cotidianas se establecen según el género, es decir, el padre pasa el día con su hijo en labores del campo y así le enseña todo lo necesario para construirse como hombre. En el mismo sentido, las hermanas y la madre permanecen juntas de día en tareas del hogar.

Por último, en el desenlace de la historia de Isolina se entrecruzan nuevamente los discursos de género y de familia, pero en este caso, lo hacen de una manera transgresora por las siguientes razones, primero, se expone la transgresión por parte del sujeto femenino, de las normas y compromisos sociales, dado que en la boda de Isolina con el hijo del hacendado, esta huye con otro hombre y no se lleva a cabo el matrimonio; segundo, se evidencia la aprobación de esta huída por Lorenzo, el padre de Isolina, que en este caso representa el jefe de familia, así, la figura del padre se caracteriza hasta cierto punto como permisivo y comprensivo. De esta manera, se cuestiona la propuesta de Bolaños y González, pues el filme de Salguero marca una ruptura con los estereotipos de la época.

Por otra parte, El Regreso de Hernán Jiménez se evidencia una ruptura con la familia ideal del imaginario nacional. La familia de Antonio está conformada por su padre, su hermana y su sobrino. Cuando el regresa a Costa Rica se enfrenta con su padre enfermo, su hermana una ama de casa soltera con un hijo, la cual se encarga de la casa y del cuido del padre. El protagonista intenta convivir y acostumbrarse a la casa y a su familia pero las relaciones con estos, pero por ejemplo, el protagonista mantiene un gran resentimiento hacia su padre lo cual queda plasmado con el reclamo que Antonio le hace cuando le hace una crítica a su libro.

En este sentido, la crisis del protagonista se entabla en torno a la no identificación con su familia y el país, que sin embargo, forman parte de su identidad, es decir, son constituyentes del los cuales está relacionado que por más que quiera negar, funcionan como discursos que lo atraviesan como sujeto cultural. Además, la escena en que el padre del protagonista le comenta que “estamos atados a aquellos de quienes más queremos huir” recalca la condición de pertenencia a la familia como institución determinante en el sujeto cultural.

Por último, cabe destacar el papel de  Amanda la hermana de Antonio, la cual durante el desarrollo de la película pasa de ser una ama de casa soltera abandonada por su esposo, a conocer un hombre en un bar con el cual comienza una relación. En este sentido, existe una transgresión del discurso oficial conservador y se propone una reivindicación de la figura femenina como dueña de su cuerpo y su vida.

Conclusiones

  • La producción cinematográfica costarricense, ya sea de capital estatal o independiente, ha seguido ciertas tendencias temáticas como por ejemplo la costumbrista, de denuncia social o promotora de la cultura costarricense. No obstante, al calor de la historia de cine en Costa Rica, factores como intereses políticos o falta de presupuesto han determinado la producción audiovisual de ficción.
  • A pesar de pertenecer a épocas distintas, las películas Los secretos de Isolina (1986) de Miguel Salguero y El regreso (2012) de Hernán Jiménez dialogan con el contexto sociocultural costarricense. Asimismo, mediante la representación de ciertos imaginarios colectivos funcionan como un espacio de identificación cultural nacional.
  • El filme de Miguel Salguero se inscribe dentro de una corriente costumbrista y reproductora del discurso oficial de la época, en donde la familia y el género están definidos a partir de los presupuestos del sistema patriarcal. Sin embargo, en relación con la identidad, se identifican una serie de voces, por ejemplo, la indígena o guanacasteca, que forman parte de la identidad costarricense que se representa en el texto.
  • Por otro lado, el texto El Regreso si bien está presente la institución familiar dotada de mucha importancia en la conformación del sujeto social, las relaciones en cuanto a género no son tan tajantes como la propuesta de Salguero. En cuanto a la identidad, se proyecta el espacio del Valle Central como núcleo de irradiación cultural identitario, asimismo, el protagonista experimenta un proceso de aceptación y conocimiento de su realidad cultural.
  • De esta manera, se evidencia como un texto cultural como los estudiados en el corpus, se interrelacionan voces y discursos que desmitifican de alguna manera el discurso legitimado en la sociedad costarricense.

 

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