Deconstrucción de la figura oficial del costarricense en el documental: “Tico promedio: un documental que vas a odiar” (2014) Por: Marco Soto Castro

0919-land-costa-rica

La figura oficial del costarricense ante el mundo

La identidad del “tico” o la significación de este término dentro de la sociedad mundial ha sido construida por el discurso dominante. El  “tico” es presentado como pacífico, trabajador y ecologista, pero existen discursos no oficiales que lo deconstruyen, tal es el caso del documental Tico promedio: un documental que vas a odiar (2014) en donde se construye otra idea del “tico” a partir de la deconstrucción de la figura mítica del mismo.

A lo largo de la historia se ha presentado a Costa Rica y, por consiguiente, a los “ticos” como personas que se caracterizan por su pacifismo, humildad e igualdad; por su mentalidad ecologista, su espíritu de hermandad, su pensamiento democrático, entre otras. Estas características han pasado a formar parte del referente ideológico que se tiene del tico en el exterior, situación que no es extraña puesto que esta es la imagen con la que el discurso oficial y dominante ha promocionado, vendido y construido la figura e identidad costarricense.

A pesar de ser esta la construcción oficial del tico, existen otras versiones y significaciones de este símbolo, es decir, existen discursos en los cuales esta imagen del tico pacífico, humilde, trabajador y ecologista, no se percibe de la misma manera. Tal como lo hicieron Yolanda Oreamuno en “El ambiente tico y los mitos tropicales” (1938) e Isaac Felipe Azofeifa en “La isla que somos” (1971), en donde en lugar de exaltar la figura del costarricense, realizan una serie de críticas a la actitud y forma de ser del costarricense, alejándose de lo que el discurso oficial promulgaba.

En el presente siglo, también, se han llevado a cabo denuncias o críticas a esta idea del costarricense ideal, un ejemplo de ello es la creación y publicación en las redes sociales del documental: Tico promedio: un documental que vas a odiar (2014), donde se presenta la versión no oficial de la figura del costarricense en el siglo XXI, es decir, una figura más cercana a la realidad.

Por lo tanto, en la presente investigación se analizará la desconstrucción que se realiza de la figura oficial del costarricense en el documental: Tico promedio: un documental que vas a odiar (2014). Esto a partir de la Teoría deconstruccionista de Jacques Derrida, así como la Teoría del signo expuesta por Charles Pierce. Además, de los aportes de Yolanda Oreamuno en “Ambiente tico y mitos tropicales” (1938) e Isaac Felipe Azofeifa en “La isla que somos” (1971) sobre la deconstrucción del costarricense oficial. Esto con el fin de profundizar y analizar  la verdadera imagen del costarricense actual.

Para lograr el objetivo planteado anteriormente, se llevará a cabo un análisis de la estructura del documental Tico promedio: un documental que vas a odiar (2014), seguido de un estudio de los principales símbolos relacionados con la figura del costarricense, luego, se indagará sobre la construcción discursiva generalizadora que presenta el documental, el cual hace que fenómeno del “tico promedio” sea colectivo y no individual.

El tico promedio pasa a representar a la población costarricense en general, solamente que esta figura no es pacífica, ecológica, humilde, sino “rajona”, “serrucha pisos” y “vaga”. Una construcción completamente opuesta a lo que el discurso oficial y dominante presentan al mundo como el costarricense o tico promedio.

Historia de la construcción oficial de la figura del costarricense

Patrocinada por la oligarquía

Carreta-Típica-Costarricense1

Al tratar de analizar el proceso de deconstrucción que se lleva a cabo de la figura oficial del costarricense en el documental, es necesario mencionar cómo se fue dando la creación y construcción de la identidad nacional..

Por lo tanto, se puede hacer referencia a lo desarrollado por Álvaro Quesada Soto en Uno y los otros (2002) , ya que dentro de este texto se habla de cómo se creó un modelo de ser nacional que permite a todos los habitantes del territorio sentirse pertenecientes a un sector geográfico, con ideas en común, con una realidad compartida. Un asunto que importa tomar en cuenta es el hecho de que estas identidades responden a los intereses de una clase dominante, al respecto menciona el autor:

El proceso pasa por la gestación de una identidad y una mitología nacionales, con sus héroes, su literatura, sus símbolos y tradiciones, que permiten interiorizar como propios de todo habitante del territorio nacional, los intereses y representaciones del poder oligárquico (Quesada, A. 2002: 17-18).

Según menciona el autor este es un proyecto estructurado por la oligarquía cafetalera para poder consolidar su posición como clase hegemónica en la Costa Rica que apenas venía formándose. De esta manera, otros discursos dentro de la nación se ven reprimidos, pero a su vez se enfrentan y niegan a reconocer totalmente a la voz oligárquica.

Dado este proyecto de construcción de una identidad nacional, Quesada Soto (2002) comenta que se ocultan dos situaciones; primeramente, oculta la existencia de un otro interior, esto quiere decir que no permite mostrar la pluralidad de prácticas discursivas pertenecientes a los grupos populares, tales como la voz de las mujeres, luchas de poder, temas sexuales, etc. En segundo lugar, oculta la relación conflictiva entre el poder metropolitano y el otro poder internacional que superpone al oligárquico.

Asimismo, este proyecto oligárquico propone un discurso que define la “identidad nacional”, pero que a su vez se quiere diferenciar del otro exterior y reprime la existencia de un otro interior; esto quiere decir que es enajenador, ya que en su propósito de diferenciarse del otro oculta lo demás.

Ahora bien, todo el proyecto civilizador legítima y elabora un:

(…) concepto de nación que permite identificar el orden oligárquico con la realidad nacional, y sus representaciones oligárquicas con el patriotismo. Pero, ¿cómo se instaura este proyecto? Mediante la educación estatal, la cual busca promover obediencia y respeto a las tradiciones y a la autoridad y así preservar los valores y la moral en la mayoría del pueblo, y solo la educación universitaria se daba para una ínfima minoría que viajaba al extranjero. Por esto la educación juega un papel fundamental, ya que introyecta en cada ciudadano dentro del territorio nacional, el proyecto civilizador del liberalismo oligárquico (Quesada, A. 2002: 27).

Un punto que el poder oligárquico no toma en cuenta es el hecho de que por medio de la educación la clase popular empieza a adquirir conciencia mediante una visión más científica y racional, lo que fortalece la autoconfianza y la capacidad crítica. Tampoco toman en cuenta una posible crisis del modelo cafetalero, el cual sufre el país y por eso se inserta el enclave bananero, que llegó a ser más poderoso que el propio estado, de esta manera, empieza la enajenación, ya que lo extranjero se empieza a imponer dentro de lo propio lo que crea un discurso ambivalente, por un lado se aprecia lo tradicional y por otro la modernidad como algo positivo y negativo a la vez.

Consecuentemente, para Quesada Soto (2002) esta construcción de la nación abarca varios ámbitos, tales como: las leyes, códigos, educación, la cotidianeidad, la estructura de la capital, etc. Y así surge una nueva clase social, una plebe urbana que lucha por una organización política alternativa que mejora la vida de la clase popular. Dentro de los signos de progreso que muestra Costa Rica en esta época se pueden mencionar:

  • La inauguración del Teatro Nacional en 1897: reflejo del poder de la oligarquía, ya que a pesar de que el teatro es nacional tiene reglas discriminatorias.
  • Producción de gestas nacionales: la batalla de Rivas (1856).
  • Creación de héroes nacionales: Juan Santamaría, que es un héroe que no tiene voz propia.
  • Consolidación de periódicos y revistas a finales del siglo XIX.
  • Circula la primera literatura nacional.
  • Introducción del cine a principios del siglo XX.

Vista-nocturna-Teatro-Nacional

aasantamariaPor consiguiente, dentro de estas primeras literaturas nacionales se elabora el modelo nacional oligárquico. Este proyecto, según Quesada Soto (2002), está a cargo de una élite intelectual, la cual es denominada: El Olimpo; quienes fueron los encargados de fundar una mitología nacional costarricense. Por ejemplo, se empiezan a escribir cuadros costumbristas, que versan sobre la vida de los campesinos y la gente de pueblo. Es decir, se construye una figura mitológica de la imagen del costarricense, donde se le considera a este como trabajador, educado, humilde, pacífico, ecológico, etc.

Tras todo el proceso mencionado anteriormente, la oligarquía logró la construcción de una idea de nación, de una identidad nacional consolidada en la cual Costa Rica era ejemplo para el mundo y, por consiguiente, el costarricense. El cual pasó a ser educado, pacífico, ecológico, tranquilo; y así, fue presentado ante las naciones del mundo.

Tanto así que el pensar en Costa Rica en el mundo es sinónimo de: “¡Pura vida!, es decir, felicidad, paz, naturaleza, humildad, etc. Con esta idea se ha vendido durante varios años al país, lo que ha provocado que el mismo costarricense se asimilara y percibiera como la figura que la oligarquía construyó, lo que lo llevó a identificarse y sentirse orgulloso con esa caracterización ideal y mitológica.

Ante esta imagen ideal del costarricense, aparecen otras imágenes que buscan desmitificar, destruir o deconstruir la figura oficial costarricense, acciones que llevan a la construcción o aparición de una figura del costarricense más cercana a la realidad. Es decir, la otra cara de la moneda, la otra versión de la historia. Entre estos trabajos desmitificadores de la figura oficial del costarricense se pueden mencionar los ensayos escritos por Yolanda Oreamuno (1938) e Isaac Felipe Azofeifa (1971), donde realizan grandes críticas contra la figura mítica del costarricense.

cq5dam.web.1280.1280

Desconstrucción de la figura oficial del costarricense, desde el siglo pasado

Si se piensa en trabajos en los que se realice un proceso de deconstrucción o desmitificación de la figura oficial del costarricense son pocos los resultados, puesto que al tratar de oponerse a lo que el poder dominante promulga, pocos son quienes se atreven a realizarlo y más de manera pública. Aunque en material literario si se han realizado varias producciones.

Entre estos trabajos se puede mencionar el ensayo de la escritora costarricense Yolanda Oreamuno, “Ambiente tico y mitos tropicales” (1938), donde la autora denuncia una serie de vicios que presenta la sociedad costarricense y el costarricense en sí.

Entre los vicios que denuncia Oreamuno se encuentran: “el cómodo estatismo”, “la ausencia absoluta del espíritu de lucha”, “la deliberada indiferencia”. Menciona además, que “nuestro paisaje es un cromo” donde “la linda casita se recuesta aperezada en el potrero, el maizal o el cafetal, es limpia como un ajito; el árbol está siempre verde (…). También, menciona tres cosas importantes de Costa rica: “las mujeres bonitas, el color y demoperfectocracia”, el individualismo imperante, el choteo, entre otras cosas.

Oreamuno se encarga de construir una versión muy alejada de lo que el discurso dominante proponía como el costarricense ideal. Denuncia los principales vicios que presenta la sociedad costarricense, los enumera y termina creando una figura del costarricense muy familiar, pero de la que pocos se atreven a hablar o aceptar como la figura real del tico.

También, se puede mencionar el ensayo “La isla que somos” (1971) de Isaac Felipe Azofeifa, donde al igual que Yolanda Oreamuno, el autor realiza una radiografía de la sociedad costarricense. El autor caracteriza al costarricense como un ser vago y conformista, que no es productivo, sino que se encuentra quieto e indiferente. Además, lo presenta como: egoísta, irrespetuoso, serrucha pisos, corrupto, entre muchas otras características.

Azofeifa presenta una figura del costarricense muy alejada de la idea que se tenía sobre este a mediados del siglo XX, donde se percibía como un ser trabajador, blanco, educado, pacífico, ecológico. Idea que se mantiene actualmente. Isaac Felipe muestra un tico egoísta, vago, maleducado, conformista.

También, se puede mencionar el trabajo de Rafael Ángel Sanabria Méndez en “Idiosincrasia costarricense a partir de “Mitos tropicales” y “La isla que somos” ” (s/f) donde realiza un análisis de la construcción identitaria del costarricense que se lleva a cabo en los ensayos de Oreamuno y Azofeifa. Puesto que ambos, mantienen una misma línea temática y son similares en varios aspectos. Para su análisis se apoya en los postulados de Edmond Cross sobre el sujeto cultural.

Igualmente, en “El mito de la tiquitud” se realiza un análisis sobre la desmitificación que realiza Yolanda Oreamuno en su ensayo “El ambiente tico y los mitos tropicales”. Esto desde una perspectiva más crítica, esto por medio del del análisis de los elementos culturales y sociales en el ensayo.

Los anteriores trabajos resultan importantes para la presente investigación, puesto que en el material en estudio también se lleva a cabo la deconstrucción de la figura oficial del costarricense, pero esta vez no en un ensayo o libro sino en una producción audiovisual, publicado en las redes sociales, lo que lo hace de acceso público y masivo. Por tanto, se analizará la desmitificación o deconstrucción que se realiza del costarricense promedio en el documental “Tico promedio: un documental que vas a odiar” (2014).

La razón por la cual se lleva a cabo la presente investigación es para indagar, profundizar y analizar la verdadera figura del costarricense actual, tal como lo realizaron los autores costarricenses, ya mencionados, en el siglo pasado. Puesto que la idea que se mantiene sobre el tico en el mundo es solamente una construcción discursiva e identitaria.

5294338352826424  Carreta-Típica-Costarricense1

Figura oficial del costarricense es un constructo

Las premisas que se plantearon en la presente investigación fueron:

La figura oficial del costarricense ha sido construida por el discurso dominante por tanto es un ideal, una construcción identitaria. Igualmente, existen versiones que deconstruyen esta figura oficial del tico, las cuales la ven solo como una construcción idealista y una manera de vender positivamente al costarricense. Por lo tanto, la figura oficial del costarricense es solo una construcción ideológica que funciona para presentar una figura atractiva y positiva de Costa Rica ante el resto del mundo.

Las premisas mencionadas anteriormente, permiten la formulación de una hipótesis, la cual consiste en que la figura oficial del costarricense es un constructo de la clase dominante, el cual sirve para dar una imagen positiva ante el mundo. Puesto que es mejor venderse como ecológico, pacífico y humilde que como vago, “serrucha pisos” y borracho. El costarricense sabe cómo es él realmente, pero se jacta y enorgullece de la figura idealista que presenta la clase dominante, incluso, llega a sentirse estrechamente identificado con esta construcción.

1c548918ea42ed94f037786474ef3fb0

Por lo tanto, en la presente investigación se analizará la desconstrucción que se realiza de la figura oficial del costarricense en el documental: Tico promedio: un documental que vas a odiar (2014). Esto a partir de la Teoría deconstruccionista de Jacques Derrida, así como la Teoría del signo expuesta por Charles Pierce. Además, de los aportes de Yolanda Oreamuno en “Ambiente tico y mitos tropicales” (1938) e Isaac Felipe Azofeifa en “La isla que somos” (1971) sobre la deconstrucción del costarricense oficial. Esto con el fin de profundizar y analizar  la verdadera imagen del costarricense actual. Imagen de la que muchos o la mayoría de costarricenses tienen conocimiento, pero prefieren no referirse a ella o hacerse los desentendidos.

La deconstrucción de la figura oficial del costarricense permite la aparición de la figura del tico promedio

Para realizar un análisis minucioso del documental “Tico promedio” y la deconstrucción que se realiza del costarricense, se partirá de la perspectiva semiótica que plantea Charles S. Pierce en su Teoría del signo, esto en su libro La ciencia de la semiótica, donde menciona que:

Un signo, o representamen, es algo que, para alguien, representa o se refiere a algo en algún aspecto o carácter. Se dirige a alguien, esto es, crea en la mente de esa persona un signo equivalente, o, tal vez, un signo aún más desarrollado. Este signo creado es lo que yo llamo el interpretante del primer signo. (Peirce, Ch. (S/f): 22)

Pierce dice que “La palabra Signo será usada para denotar un Objeto perceptible, o solamente imaginable, o aún inimaginable en un cierto sentido.” Además, plantea que “Para que algo sea un Signo, debe “representar”, como solemos decir, a otra cosa, Ilamada su Objeto” (Peirce, Ch. (S/f): 23)

En relación con la definición o explicación de los signos, Peirce menciona que:

(…) el Signo y la Explicación conjuntamente constituyen otro Signo, y dado que la explicación será un Signo, requerirá probablemente una explicación adicional, la cual tomada conjuntamente con el Signo precedentemente ampliado, constituirá un Signo aún más amplio; (…) (Peirce, Ch. (S/f): 23)

De lo anterior, se puede mencionar, que la figura del costarricense se puede considerar un signo construido, entendido y definido por la colectividad, como un ser pacífico, ecológico, democrático, tranquilo, entre otros. El ser tico es un símbolo con el cual se siente identificada la mayoría de la sociedad costarricense; según menciona Pierce, el signo debe representar, el tico oficial representa la figura del costarricense ante el mundo, con esta imagen son vendidos y presentados en el exterior. Imagen que es comprada y asimilada por los extranjeros.

Pierce consideraba que a la hora de definir un signo se llegaba a la creación de otro signo más amplio o detallado. Cosa que ocurre en el documental “Tico promedio”, puesto que tras definir la figura del tico promedio se da la construcción de un nuevo signo que hace referencia al “tico promedio” o la versión no oficial del costarricense.

Construir un nuevo signo a partir de la deconstrucción de otro

La mejor manera de definir algo es a partir de lo que no es ese algo

Por otra parte, se utilizará la teoría deconstruccionista de Jacques Derrida, donde el mismo Derrida en Cartas a un amigo japonés, menciona que:

La palabra “deconstrucción”, al igual que cualquier otra, no posee más valor que el que le confiere su inscripción en una cadena de sustituciones posibles, en lo que tan tranquilamente se le suele denominar un “contexto”. Para mi, para lo que yo he tratado o trato de escribir, dicha palabra no tiene más interés que dentro de un contexto donde sustituye a y se deja determinar por otras tantas palabras, por ejemplo: “escritura”, “huella”, “différance”, “suplemento”, “himen”, “fármaco”, “margen” (…). (Derrida, J. 2003: 3)

También, se hará uso de una relectura de la Teoría deconstruccionista de Derrida, por parte de Everardo Reyes García (2005), en su artículo “Breve introducción a Jacques Derrida y la deconstrucción” donde el autor menciona que:

Cuando se habla de deconstruir un texto, por ejemplo, nos referimos a interrogar los supuestos que lo conforman para dar una nueva perspectiva. Lo que propone Derrida en sus libros es una lectura minuciosa a textos literarios o filosóficos para llevarlos al extremo de darles una significación diferente de lo que parecían estar diciéndonos. (Reyes, E. 2005: 1)

Reyes, además indica que:

Derrida señala que históricamente nuestra sociedad occidental está organizada en pares opuestos, como espíritu y cuerpo, sentido y signo, lo dentro y lo fuera, lo cual es un legado de la metafísica que desde Platón se sustenta entre lo sensible y lo inteligible. Y es aquí en donde Derrida propone hacer una deconstrucción de estas oposiciones, que parecen naturales a toda reflexión filosófica. (Reyes, E. 2005: 1)

Continúa, con el planteamiento de Derrida que dice que “(..) nosotros no tenemos una influencia directa en el ser, más bien en lo que la tradición metafísica nos ha legado como interpretación del sentido del SER.” (Reyes, E. 2005: 1).

Por último, según Reyes, la deconstrucción es en palabras de Derrida:

uno de los nombres posibles para designar, por metonimia, lo que sucede o lo que no llega a suceder, como lo puede ser una cierta dislocación que se repite regularmente” (Derrida, 1972). Esta dislocación consiste en cuestionar participando en la transformación. Para Derrida, se trata de un intento de ver desde el otro lado del borde lo que somos. (Reyes, E. (2005): 1).

Lo anterior, es útil para el análisis del documental Tico promedio: un documental que vas a odiar (2014), puesto que en este se da la deconstrucción de la versión oficial del tico, se cuestiona y presenta a un tico opuesto, “al otro lado del borde”. Se deconstruye la figura oficial del tico, lo que permite la creación o aparición del signo opuesto, es decir: el tico promedio, figura que se analizará más adelante.

Estructura y temas del documental Tico promedio: un documental que vas a odiar (2014)

Para continuar con el desarrollo de la investigación es necesario visualizar el documental en estudio.

Ahora bien, tras ver el documental y tener los planteamientos teóricos claros, se puede analizar la estructura del documental Tico promedio, para esto se divide el documental en tres partes: introducción, desarrollo y conclusión, así como la mención de algunos de los temas que se desarrollan dentro de cada una de ellas. Lo que permite realizar un análisis más ordenado e impede pasar por alto aspectos importantes del material audiovisual.

En la introducción del documental Tico Promedio, lo primero que se puede apreciar es una frase del escritor costarricense Isaac Felipe Azofeifa, la cual pertenece a su ensayo La isla que somos (1971), esta frase dice: “Este país no es una isla, no una tierra en medio del mar, sino una nación, un país hecho de sustancia distinta de las demás que componen el mundo” (Azofeifa, I. 1971: 1).  A lo largo del documental aparecen citas del ensayo de Azofeifa, alusivas a las imágenes que se presentan, y que además, mantienen esa idea de denuncia y crítica hacia el costarricense.

g_costarica_300x200La primera imagen que aparece como representación del tico promedio es la del recordado, por los costarricenses, Mundial de Fútbol de Italia de 1990, esto con el fin de introducir el tema del auge nacional en esta década, destacando a Costa Rica en diversas áreas como el deporte, el turismo verde, la ciencia; se habla de Costa Rica como el país de la paz, que no tiene ejército e invierte en educación.

Después, se mencionan distintos personajes costarricenses como representantes del país: Claudia Poll, Nery Brenes, Franklin Chang, la Selección Nacional de Fútbol. Cabe mencionar que esta enumeración de personajes se ajusta a la tesis del star system que plantea Edmond Cros en El sujeto cultural, sociocrítica y psicoanálisis (1997), donde menciona que:

Este actor-ídolo es también percibido más allá de su función profesional: todas las revistas especializadas se apoderan de su vida privada y transforman a este “fantasma de la pantalla” en ciudadano ordinario y excepcional a la vez. Excepcional, porque en él y en torno a él se acumulan todos los parámetros de la felicidad y se materializan todos los sueños propuestos incansablemente a una sociedad de consumo; ordinario, porque esos mitos deben aparecer como accesibles a todos. Al interesarse por tal o cual ídolo la prensa especializada vende, de hecho, esperanza, seguridad o sueños. La estrella sigue siendo únicamente un mediador cosificado cuya función objetiva consiste en permitir que las masas se integren en el sistema socioeconómico (Cross, E.1997:42)

claudiacrDe lo anterior se puede mencionar que el documental presenta a estos personajes, pues son considerados ideales del costarricense, sujetos en los cuales se debería de inspirar la sociedad y tratar de imitarlos y ser como ellos. Estos ticos se convierten en los modelos a seguir, en figuras inspiradores que han logrado llegar lejos en el mundo y aportar a la construcción idealista que se tiene de Costa Rica en el mundo.

Tras mencionar estos logros y destacar las diversas áreas por las cuales deben sentirse orgullosos como ticos, el documental realiza un giro de 180 grados, puesto que se dice que después de dos décadas, ya no se siente el mismo orgullo de pertenecer a esta nación, que Costa Rica ha bajado en indicadores de desarrollo humano, en competitividad; que los distintos factores por los cuales el país no avanza y más bien va en un acelerado retroceso, se debe a un único culpable el cual se denomina “tico promedio” o la figura no oficial del costarricense.

En el desarrollo del documental se lleva a cabo la aparición de diversos temas. El primero tiene que ver con la percepción que tienen algunas figuras reconocidas del medio artístico costarricense sobre el “tico promedio”.  Participan figuras como Norval Calvo, Marcia Saborío, José Medrano, Jaime Ordóñez, entre otros.

De estas declaraciones se puede definir al tico promedio como: alguien a quien “no se le queda bien”, es “indisciplinado”, “conformista”, “le gusta el chingue”, “solo piensa en él”, es “chauvinista”, “irresponsable”, “arribista”, “solo piensa en su bienestar”, es “serrucha pisos”, es “poco competitivo”, “se cree superior”, es “rajón”, “perezoso”, “choteador”, “criticón”, “pasivo”. Una caracterización muy distante de la oficial.

El slogan del documental es: “un documental que vas a odiar”, y junto a esto un logo emulando el escudo nacional fusionado con una bomba. Los creadores mencionan que es un documental para pensar, para que el costarricense reflexione sobre sí mismo, sobre su identidad.

Aparecen partes de las entrevistas realizadas a personajes reconocidos, en esta ocasión hablan de la sociedad en la cual se desarrolla el tico promedio. Se menciona que “la identidad nacional viene en un proceso de debilitamiento”, que “se nos va yendo de las manos nuestra cultura”.

Además, se tratan temas relacionados con lo más importante para el tico actual, donde salen a relucir aspectos como el consumo televisivo del país y la asistencia a festejos nacionales, como por ejemplo: los festejos de Palmares.

En cuanto al tema político, se dice que el político costarricense es también un político promedio, pues se menciona que la política en Costa Rica está mal por haber escogido a los mismos gobernantes de siempre.aspirantes

Otro de los temas en el documental es el de la corrupción, se menciona que esta no es solamente política, sino que es algo de la cotidianidad costarricense, como el hecho de salir unas horas antes del trabajo, el sobornar a un oficial de tránsito, o utilizar para fines personales el material de oficina.

En relación con este tema aparece, nuevamente, una frase del escritor costarricense, Isaac Felipe Azofeifa, la cual dice: “Así se instala una moral alienadora que generó en el costarricense medio, la búsqueda loca de seguridad a toda costa, y el miedo a todo cambio. Esta es la historia de todos los días”. (Azofeifa, I. 1971: 8)

Enseguida, aparece a colación un tema importante en la vida de los costarricenses, como lo es su comportamiento en la carretera, donde se menciona que el tico es “buchón”, es un irresponsable y falto de cortesía. Se trata la figura del tico como “rajón” y “choteador”. Además, se plantea la idea de que se puede dejar de ser tico promedio para volver a recuperar la identidad costarricense.

En la conclusión del documental se dan una serie de razones por las cuales es “válido” odiar al “tico promedio”. Algunas de estas razones son: el haber votado por oportunistas y demagogos, dejar las responsabilidades en gente ineficiente y conformista, jactarse de tener el país más feliz,  aunque sienta auto decepción, por ser corrupto y de igual forma criticar la corrupción, entre otras.

El material audiovisual finaliza con la una frase de Azofeifa que dice: “Y las voces de alerta, los gritos de protesta, aún débiles, no inquietan a nadie…Nuestro hombre sigue durmiendo tranquilo el sueño de sentirse inmune al descontento del siglo…gozando del aire fresco de esta isla fantasmal que es nuestra Meseta” (Azofeifa, I. 1971: 9)

El documental Tico promedio: un documental que vas a odiar (2014), se encuentra estructurado de tal forma que conforme avanza agrega más características a la figura del tico promedio que construye el material. Se inicia con un tico triunfador, una Costa Rica en total auge y llena de orgullo. Luego, se da un giro de 180 grados que lleva a decir que el orgullo y la identidad costarricense han desaparecido, pues factores como la corrupción, el conformismo, el consumismo, la irresponsabilidad, entre otras; se han encargado de construir al tico promedio. Termina dejando como reflexión que a pesar de los gritos e intentos el tico sigue ahí, dormido, sin reaccionar, sin ganas de luchar por recuperar su nación.

Principales símbolos en el documental relacionados con la figura del tico promedio

Tras haber analizado la estructura del documental, se explican a continuación los principales símbolos expuestos dentro del video Tico promedio: un documental que vas a odiar (2014), según lo explica Pierce. Para ello se agrupará temáticamente varios términos con los que se caracteriza al costarricense en el documental.

En primer lugar, como símbolo del video aparece una imagen del escudo nacional, inclinado de lado, de color rojo, con una mecha arriba, como si fuera una bomba a punto de estallar. Dentro de la historia de Costa Rica, el escudo nacional es uno de los primeros símbolos promulgados, este se instauró en 1848 y ha sufrido una serie de cambios a través de la historia. Por lo tanto, es importante ver cómo se utiliza un símbolo de tanto peso en Costa Rica para simbolizar que algo está a punto de estallar, como diciendo que ya no se puede más.

En segundo lugar, cabe destacar que “el tico” es visto negativamente, por lo tanto, todos los términos que se usan para definirlo dentro del documental poseen una carga negativa. Por ejemplo, menciona el entrevistado Dionisio Cabal, que  “la identidad nacional sufre un proceso de debilitamiento, y los medios de comunicación trabajan por destruir la identidad nacional”, aquí se muestra como la identidad del costarricense está en deterioro.

suiza-centroamericana-switzerland-of-central-america-lugares-traducidos-twitter-costa-rica-viral-ilustracion-lorenzo-lors-designUn primer grupo de calificativos negativos sería los que se refiere a la actitud del costarricense como un humano egocéntrico y superior, dentro de los términos utilizados se encuentran: se interesa únicamente por su bienestar, se cree el cuento de la suiza centroamericana, el tico se cree más de lo que es, le gusta burlarse de los demás, es arribista, tiene un sentimiento de superioridad, piensa en él, es “rajón”, entre otros.

Un segundo grupo, un poco contradictorio con respecto a los calificativos anteriores, define al costarricense como una persona perezosa con pocas aspiraciones, aquí se utilizan expresiones como: conformista, serrucha pisos, indisciplinado, irresponsable, que le gusta el “chingue”, que no se atreve a decir lo que piensa, que se queja de todo pero sin dar soluciones a los problemas, es poco competitivo, es perezoso.

Combate_LAsimismo, parte de la imagen negativa se refuerza con la presentación de campañas políticas pasadas que prometen y nunca se cumplen. También, se presentan imágenes del programa “Combate” de la cadena Repretel, para exaltar la imagen del tico como poco cuestionador, que se deja llevar por este tipo de programas. Cabe destacar que el programa lo presentan como de entretenimiento fácil y poco inteligente, es decir, el tico ve televisión basura.

Por otra parte, cuando “el tico” adquiere carga positiva es cuando se asocia a épocas pasadas, las cuales se ven como mejores, y se eligen momentos e imágenes pertenecientes al ámbito deportivo tales como el mundial de Italia 90, en donde la selección de Costa Rica hizo un buen papel, o la medalla de oro de Claudia Poll. En estos momentos de la historia de Costa Rica el documental lo marca como punto de partida para después empezar a desarrollar su crítica a la sociedad actual costarricense.

El documental muestra los principales vicios actuales de la sociedad costarricense, se menciona la corrupción, el preferir “choricear” antes de hacerlo de la forma correcta, el soborno a oficiales de tránsito, para obtener citas en el hospital, para sacar una licencia. Se dice que el tico es un “choricero”, un “cara de barro”, que le gusta brincarse las leyes.

gollo-logo-200x200Se retrata al tico promedio como un ser poco crítico, que no sabe ni elegir qué programas de televisión ver. Además, no le interesa el rumbo del país, solamente piensa en divertirse, en enfiestarse. No le interesa ni inquieta la corrupción.

El tico promedio se “enjarana”, se endeuda para obtener lo que desea, los “credi – algo” son comunes. El tico nunca tiene plata, pero cuando se trata de la fiesta, siempre tiene dinero. Situación que ha sido bien aprovechada por los políticos, puesto que al ser el tico tan fiestero “conforme surgen los problemas se inventa un carnaval más”. Se menciona que “en Costa Rica vivimos en un permanente escape de la realidad”.

Imbécil al volante DC2

El costarricense se siente orgulloso de estar siempre en fiestas, de tomar licor, lo cuenta y exalta como si fuera positivo. En carretera, este se cree el dueño de vía, es un buchón, se salta la doble línea amarilla, conduce contravía, crea carriles inexistentes, y si pasa algo en carretera, pasa a formar parte del efecto mirón.

Por último, en el documental, se plantea que toda esta destrucción de la identidad costarricense no se ha llevado a cabo sólo por la culpa del tico promedio, sino que los políticos han tenido mucho que ver en ello, puesto que como lo indica un Informe del Estado de la Nación se dice que en treinta años los gobiernos han destruido todo, se han olvidado de la inversión social, la seguridad ciudadana, han dado todo en concesión a la empresa privada, y dejaron de crear puertos y puentes. Es por eso que Costa Rica y el tico se encuentran como están.

Tico promedio como una construcción discursiva generalizadora

ticos1 (1)Luego de analizar los principales símbolos en el documental Tico promedio: un documental que vas a odiar (2014), se prosigue a estudiar la construcción discursiva generalizadora que se realiza del tico promedio, esto a partir de que el director y narrador del documental no hacen diferencia entre el tico promedio y otra categoría de tico, tanto así que se atreve a decir que a como hay ticos promedio también existen los políticos promedio.

El mismo documental menciona que es un material que los ticos pueden llegar a odiar, pues este sigue las ideas de Derrida, cuestiona, deconstruye y presenta la otra cara de la moneda, es decir, presenta a un “tico” muy lejano y diferente del tico que se promociona alrededor del mundo.

En esta imagen de tico promedio, el tico no es humilde, ni trabajador, ni pacífico, ni educado, sino que es vago, fiestero, “limpio”, “juega de vivo” o “rajón”, y egocéntrico. Para el director del documental esta es la imagen de ticos que abunda en las calles, imagen que como lo mencionan los entrevistados es la que ha ocasionado el declive de la identidad y el orgullo costarricense.

Dentro de esta construcción o mejor dicho deconstrucción o reconstrucción de la figura del tico promedio no hay quien salga librado, puesto que es una afirmación generalizadora, ya que como él mismo término lo menciona es el tico “promedio” es decir, la mayoría de los ticos son así o la colectividad.

La representación del tico como vago, fiestero, “rajón”, “limpio”, es una imagen que no agrada a la sociedad costarricense, pues como se indicó al principio de la investigación la figura mítica del tico es completamente lo contrario a la construcción que se realiza en el documental.

La figura mítica del costarricense llegó a penetrar dentro de la ideología colectiva de la sociedad, pues no sólo los extranjeros perciben al tico y a Costa Rica como un paraíso, lleno de felicidad, humildad, paz, ecología, tranquilidad, entre muchas otras; sino que el mismo tico ha llegado guardar y transmitir esta idea dentro de su inconsciente colectivo.

Además, como se mencionó, se generaliza al tico como un televidente poco crítico, que pone de número uno en listas de popularidad a un programa sin contenido inteligente. Los ticos prefieren ver Combate que ver los noticieros para estar al tanto de lo que ocurre con la realidad nacional. O puede ser que el tico sepa lo que ocurre pero hace lo mismo que con la corrupción, sabe que la hay, pero no hace nada para combatirla. Se pasa a ser una especie de observador que no actúa, un sujeto pasivo.

En el documental se menciona cómo con el paso del tiempo en el país se han multiplicado los almacenes con ventas a crédito así como los lugares de préstamos rápidos, pues el tico se endeuda cada día que pasa.

Se presenta al tico como una figura que no tiene dinero, para solucionar sus problemas, que se endeuda, pero cuando se trata de la fiesta siempre tiene dinero. Esta deconstrucción de la imagen del costarricense presenta una figura del tico muy cercana a la realidad, figura que ni él mismo desea conocer o se hace el desentendido.

06A pesar, que dentro del mismo país se perciba al tico actual como un ser totalmente diferente al de inicios de la construcción del estado-nación, o de la década de los noventas, en el mundo el tico continúa siendo promocionado y vendido como lo hacían desde hace muchos años, como una figura trabajadora, pacífica, humilde, democrática, que vive en un país lleno de bellezas naturales y felicidad.

Es interesante analizar la frase con la que concluye el documental, la cual dice:

Y las voces de alerta, los gritos de protesta, aún débiles, no inquietan a nadie…Nuestro hombre sigue durmiendo tranquilo el sueño de sentirse inmune al descontento del siglo…gozando del aire fresco de esta isla fantasmal que es nuestra Meseta. (Azofeifa, I. 1971: 9)

La cita anterior demuestra como siempre se le ha visto al tico como un ser conformista, poco competitivo, a pesar de que la imagen que se venda en el exterior sea otra. El tico no se mueve, no hace nada por mejorar, como lo menciona Azofeifa, continúa durmiendo, se siente inmune, a pesar de que otros luchen y le grite que despierte.

El documental Tico promedio: un documental que vas a odiar (2014)  pareciera que lo que busca es despertar a ese tico que se encuentra dormido, en un estado de inmunidad y meditación, ajeno a lo que ocurre. El video generaliza y presenta una imagen del tico que a ninguno le parece agradable, pero quizás esta sea la manera de hacer conciencia y despertar al tico para luchar por esos ideales del pasado, por los que tanto lucharon quienes construyeron la gran nación llamada: Costa Rica.

CONCLUSIONES

A modo de conclusión, la presente investigación permitió analizar la figura del costarricense desde una perspectiva totalmente diferente a la que presenta el discurso oficial, esto por medio del documental Tico promedio: un documental que vas a odiar (2014). Puesto que en este se dio una construcción de la figura del tico promedio a partir de lo que no es el tico para el discurso dominante, lo que sigue la teoría deconstruccionista de Jacques Derrida que planteaba que la mejor manera de definir a un signo era a partir de lo que no era, pues daría la definición más exacta del signo mismo. Es decir, el tico no es pacífico, humilde, democrático, ecológico.

El documental muestra una figura del costarricense opuesta y lejana a la idea que tienen los extranjeros y la mayoría de los costarricenses sobre sí. El costarricense se cree pacífico, ecológico, educado, democrático, tranquilo, aunque muchas de estas características hayan desaparecido. Situación que conocen pero prefieren mantenerse al margen o hacerse los desentendidos.

El documental “Tico promedio: un documental que vas a odiar” (2014), al igual que los textos de Oreamuno y Azofeifa, realiza una crítica al estilo de vida y aptitud del costarricense promedio, cada uno en épocas distintas, pero todos con denuncias a los mismos vicios.

Por medio de este material audiovisual se puede tener una imagen de la figura actual del tico promedio en Costa Rica, la cual se aleja muchísimo del discurso oficial. Este costarricense es vago, rajón, maleducado, irrespetuoso, serrucha pisos, entre otras características. Pareciera que sea en el siglo pasado o en este, la figura no oficial del tico promedio es la misma. Cosa en la que coinciden Oreamuno, Azofeifa y los creadores del documental “Tico promedio”.

El costarricense sabe que esa figura ideal es solo eso: un ideal, pero no se enfrenta a ello puesto que prefiere ser vendido en el mundo con las mismas características de siempre, las cuales resultan sumamente positivas en muchos aspectos para el país. Consideran que es mejor que digan: el tico verde, pacífico, humilde y tranquilo; que el tico sucio, conflictivo, rajón y serrucha pisos.

El costarricense debería de luchar porque esos adjetivos con los que se le ha conocido en el mundo y con los que el mismo se ha autodefinido, sean reales y no solo una idealización. Debería de no mantenerse dormido y dejar de ser solo un observador, sin criterio.

Bibliografía

Azofeifa, Isaac F. (1971) “La isla que somos”. Disponible en: http://www.lospobresdelatierra.org/textos/azofeifalaislaquesomos.html

Bonilla, C. Fernandez, J. (2014) “Documental tico promedio: un documental que vas a odiar” . Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=uRnMNNVGf_g

Cros, Edmond. (1997) El sujeto cultural. Sociocrítica y psicoanálisis. Ediciones Corregidor: Buenos Aires, Argentina.

Derrida, Jacques. Carta a un amigo japonés, (1997). Traducción de Cristina de Peretti, en: El tiempo de una tesis: Deconstrucción e implicaciones conceptuales. Proyecto A Ediciones: Barcelona. Disponible en: https://docs.google.com/file/d/0B15Y4qXJ4QVeZjBmOGE5NDItZTAyYi00NTk3LThhOWEtMDk5ODlkNzhjMWQ5/edit?hl=en

Hidalgo, Marcela. (s/f) “El mito de la ´tiquitud´”. Disponible en: https://huellasculturales11.wordpress.com/temas-de-debate/el-mito-de-la-tiquitud-yolanda-oreamuno/

Oreamuno, Yolanda. (1938) “El ambiente tico y los mitos tropicales”. Disponible en: https://huellasculturales11.wordpress.com/temas-de-debate/204-2/

Peirce, Charles. La ciencia de la semiótica. (s/f). Ediciones Nueva Visión: Buenos Aires. Disponible en: http://s8.baycdn.com/dl/4b12de00/53bbafb9/0/b5c267/13/17383850/TUsPLV/06eb1a3e4246c48bc3b5f16f0f682aef7e8746ad/1371244725874.zip

Quesada, A. Uno y los otros (2002). Editorial Costa Rica: San José.

Reyes, Everardo. (2005) “Breve introducción a Jacques Derrida y el deconstruccionismo”, . Disponible en: http://hipercomunicacion.com/pubs/derrida-decons.html
Sanabria, Rafael A. (s/f) “Idiosincrasia costarricense a partir de ´Mitos tropicales´y ´La isla que somos´”. Disponible en: https://huellasculturales11.wordpress.com/trabajos-de-los-estudiantes-ii-2013/rafa/

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s