“Esencial Costa Rica: La utopía del país modelo en el marco de la sostenibilidad ambiental” Por: WENDY PRADO

INTRODUCCIÓN

Marca país:  un discurso ecológico de la identidad cultural del costarricense

En este trabajo se exploran los elementos constitutivos que conforman el discurso ecológico nacional como un constructo identitario  que asimilan los costarricenses por medio de las etiquetas o marca país.

En la actualidad este concepto publicitario se ha materializado bajo el nombre de Esencial Costa Rica y es parte del discurso ecológico que sustenta una imagen utópica del país ante el mundo con el fin de atraer inversionistas, impulsar la economía y fortalecer el turismo como objetivo fundamental.0919-land-costa-rica

Los cuestionamientos que dieron origen a esta investigación plantean la interrogante sobre la forma en la cual estos discursivos logran legitimarse como parte de la identidad nacional por medio de  imaginarios colectivos.

Estos imaginarios colectivos en los que la sostenibilidad ambiental se transforma en una realidad ideológica conlleva a la apropiación de discursos, en donde la situación ecológica resulta paradójica frente a los hechos que muestran una escenario ambiental distinto del imaginario colectivo.

Con base en las propuestas de Cros, Azofeifa, Amoretti y las voces contestatarias del ecologismo nacional, se abordarán los mecanismos en los cuales el sujeto se apropia de los discursos mercantilistas de la ecología para impregnar la cultura de una forma particular en el fortalecimiento de ideologías por medio de discursos.

Las primeras huellas ecológicas del ser humano en el mundo

Para desarrollar esta investigación se debe tomar en cuenta que desde la aparición del hombre en el mundo se tienen las pruebas suficientes para demostrar que con su existencia el planeta se ha ido transformando. A través de la historia el ser humano  se ha visto en la necesidad de cambiar el entorno en el que habita con el fin de conseguir alimento y protección.

Estas necesidades básicas ocasionaron un cambio drástico  en los ecosistemas, y una vez que las poblaciones se asientan, su demografía va en aumento hasta el punto en que la demanda de alimentación y otras necesidades implican una explotación de la tierra y de los recursos naturales.

W24Al realizar una mirada hacia el pasado Ponting relata cómo con la agricultura y el pastoreo (6000 años a.C cuando la agricultura estaba extendida por todo el sureste de  Asia) requería de la deforestación y la quema para lograr éxito en las cosechas y generar alimento para las poblaciones en la antigüedad.

Si en un inicio las cosechas eran un bien común, con la aparición de sociedades especializadas:

“…posibilitó las consecución de un excedente de comida de los territorios dependientes de ellos induciéndoles, por diversos medios, a cultivar cosechas destinadas al poder dominante.” (Ponting,1992, p 68)

Esta situación produjo que las sociedades dependientes pasaran de una agricultura de subsistencia a una producción alimentaria mucho más intensiva que requería nuevas tecnologías para dar abastecimiento a la demanda alimentaria para su desarrollo cultural, económico, político y militar.

Como bien lo menciona Ponting:

“…a pesar de las variaciones en los logros culturales, ninguno de estos imperios y estados cambiaron la forma que tenían los seres humanos de procurarse su sustento una vez adoptada la agricultura permanente […] son estos los primeros ejemplos de alteración humana del medio ambiente y de su importante efecto destructivo.” (Ponting, 1992, p 76)

Estas alteraciones a los ecosistemas se han incrementado desde la antigüedad y con la revolución industrial llega hasta la actualidad a convertirse en una de las problemáticas más graves con las que se tiene que lidiar.

El calentamiento global, la inseguridad alimentaria,  la contaminación de la naturaleza en todos sus ámbitos, implica que la incursión del hombre en el planeta ha conllevado a un detrimento de las condiciones de bienestar y salubridad que rompen el equilibrio y la sostenibilidad ambiental.

En este sentido, se observa por ejemplo la forma en la cual el sistema agrícola artificial que en su momento fue el fundamento de la civilización sumeria era muy frágil y al final provocó su propia caída.

La historia posterior de la región refuerza la tesis de que todas las intervenciones humanas tienden a degradar los ecosistemas, y muestra lo fácil que es inclinar la balanza hacia la destrucción ambiental cuando el sistema agrícola es sumamente artificial, las condiciones naturales son muy difíciles y las presiones para aumentar la producción son implacables.

Ante esta realidad, Ponting sugiere que es muy difícil equilibrar la balanza o invertir el proceso una vez que se ha iniciado” lo cual implica que este desbalance lleva siglos perjudicando el medio ambiente pero se ha hecho mucho más notorio en la actualidad gracias a las investigaciones y a las campañas en los medios de comunicación.

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Ahora bien, se puede notar cómo el imaginario exótico de la naturaleza ya desde tiempos en los que se da el “descubrimiento de América” se hace latente el imaginario de un paraíso de riquezas desde época colonial. Como muestra de ello se rescata la cita que hace Cros de la descripción del paisaje del nuevo continente que hace Colón:

“…todas fermosíssimas, de mil fechuras, y todas andábiles y llenas de árboles de mil maneras y altas, i parecen que llegan al cielo; y tengo por dicho que jamás pierden la foia […] En ella ay pinares a maravilla e ay campiñas grandísimas, e ay miel i de muchas maneras de aves y frutas diversas. En las tierras ay muchas minas de metales e ay gente instimabile numero. […] Ellos no tienen fierro no azero  ni armas, ni son para ello; no porque no sea gente bien dispuesta y de fermosa estatura, salvo que son muy temerosos a maravilla”. (Cros, 1992 p.49)

Si bien esta reseña es sobre la isla de La Española, hoy actual isla de Santo Domingo, la descripción no queda exenta de aplicarse al imaginario que se utiliza también a Costa Rica, pues se sabe que desde tiempos de la conquista se extrajeron grandes riquezas del territorio. Azofeifa afirma que:

“…más allá de esta Meseta existen llanuras extensas, bosques vírgenes, fértiles hondonadas, ríos caudalosos, lagunas ricas en pesca, y en la linde de los dos mares, playas para el ocio, y costas desoladas y bahías para contrabandistas, y tierras bajas, húmedas, rica presa del neocolonialismo de las compañías bananeras.” (Azofeifa,1970, p 1)

Este afán por promocionar a Costa Rica como un país ecológico y amigable con el ambiente hace que el discurso se vuelva contradictorio al querer forzar un mito como si fuese una realidad.

Por un lado Colón describe las nuevas tierras como si de un paraíso se tratara y por otro Azofeifa confirma que esa exuberancia de la naturaleza sigue siendo parte del paisaje sólo que pasados los siglos esta sigue estando en  peligro dado la negligencia y la política ineficiente en cuanto a la protección del medio ambiente.

Deja claro que si bien los tiempos coloniales han quedado atrás el nuevo sistema (neocolonial) continúa con el mismo objetivo de extraer cuanta riqueza se pueda de las tierras con las que cuenta el país.

Otra característica identitaria que se ha presentado a nivel histórico en Costa Rica , es el de considerarse “Suiza Centroamericana”. Ante esta concepción discursiva Láscaris menciona cómo este concepto se construye con fundamentos insostenibles.

En primer lugar el concepto de pacifismo es diferente entre uno y otro, Costa Rica es famoso por la abolición del ejército y el estandarte de paz mundial que ha hecho alarde en todos sus discursos,:

“En cambio…, Suiza ha sido un país de población belicosa por excelencia […] Pero, además, cuando no eran atacados (lo cual era casi constante) se ofrecían como soldados “condotieros” al mejor postor, tanto que en toda Europa “suizo”  llegó a significar soldado profesional. (Láscaris, 1994, p 437-438)

Lo más notable de esta ambigüedad discursiva es cuando históricamente el estado costarricense le ha declarado la guerra a Alemania y a Irak, aún sin tener un ejército y  rompen con un discurso pacifista. Asimismo, Láscaris (1994) resalta diferencias gigantescas  entre estos dos países como por ejemplo en materia económica, geográfica-política, derechos humanos y  folklore.W12

Dos han sido los cultivos que a nivel histórico han hecho famosa a Costa Rica por su calidad ante el mundo: café y banano. Hoy en día estos monocultivos se conforman por  productos como la caña de azúcar, la piña y la madera y junto con los lácteos y la carne, que implican deforestación y quemas para modificar la tierra a las necesidades de producción.

Estos productos, por mencionar los más sobresalientes en el país, son uno de las tantas situaciones que implican el uso de pesticidas y agroquímicos nocivos para la naturaleza y para el hombre; además se ubican en zonas especializadas del país y se extienden por vastas zonas agrícolas.

Queda claro que las bases que mueven a Costa Rica son  la agricultura y por ende la exportación e importación de productos con los cuales se generan miles de empleos y ganancias económicas para las grandes compañías. Este modelo de producción a gran escala ha dejado de lado al pequeño agricultor y además incurre en la explotación de la tierra a un nivel desmedido que  imposibilita la sostenibilidad ambiental.

Al hacer referencia a la historia ambiental de Costa Rica la problemática del país no es ajena:

“….la pérdida de cobertura boscosa a nivel mundial y sus efectos sobre el medio ambiente, la capa de ozono y los mantos acuíferos, ha llenado la agenda de los organismos internacionales y se  han organizado múltiples eventos, conferencias y declaraciones en pro de la protección de los bosques existentes y la regeneración de nuevas áreas de bosques secundarios” (Torres y Zúñiga, 2010, p 92)

Dada la preocupación por las consecuencias del deterioro del medio ambiente es que se desarrollan propuestas discursivas tales como: Cuidar la Tierra, un informe que se dio en octubre de 1991, en Suiza. Dicho informe plantea un tratado de objetivos necesarios para lograr dicha meta, tales como:

“1.Respetar y cuidar la comunidad de seres vivos, 2. Mejorar la calidad de la vida humana, 3. Conservar la vitalidad y diversidad de la Tierra, etc.” (Gafo, 1999, p 42).

Esta propuesta fomenta los movimientos de “consumidores verdes”,  es aquí donde se pueden observar los primeros intentos por teñir el discurso de “verde”. A través de estas propuestas los discursos sostenibles  comienzan a teñir  el imaginario con el color que se encuentra en peligro  de extinción a nivel mundial.

Otro aporte a este mismo interés es impulsado en la Conferencia de las Naciones Unidas de Río de Janeiro, en junio de 1992,  cuyo principal objetivo era formar una alianza mundial nueva y equitativa mediante la creación de nuevos niveles de cooperación entre los Estados, los sectores clave de las sociedades y las personas.

El objetivo consistía en alcanzar un desarrollo sostenible que satisfaciera las necesidades básicas, elevara el nivel de vida de todos los seres humanos, consiguiera una mejor protección de los ecosistemas, reconociendo la naturaleza integral e interdependiente de la Tierra, nuestro hogar.

Los resultados de este encuentro no fueron los deseados, sin embargo implantó el concepto sobre la necesidad que existe en el planeta de impulsar la sostenibilidad ambiental, ya que no todos los países que participaron contaban con las facilidades económicas para hacerle frente al nuevo reto que era mantener un equilibrio entre la parte ambiental y la económica. Factores tales como el endeudamiento externo, el subdesarrollo y las condiciones particulares de cada país  imposibilitaron que estas propuestas se materializaran.W6

Actualmente una de las voces que se ha manifestado para hacer un llamado de atención a la población mundial sobre la situación ambiental es la del Papa Francisco, en su encíclica sobre el medio ambiente. Su interés ha calado profundamente en la toma de conciencia y repercute como una voz de alerta ante el panorama que se vive.

Esencial Costa Rica: una apuesta por el desarrollo económico

W33 (2)La marca país es una herramienta de mercadeo, de percepción y de posicionamiento para Costa Rica. Luego de estos antecedentes en materia de propuestas para la sostenibilidad ambiental es que surge  Esencial Costa Rica, presentada como marca país el 3 de setiembre del 2013.

Esta marca sirve para promocionar  la atracción de inversiones, turistas y también busca impulsar el  desarrollar el tema comercial a nivel local y las exportaciones a nivel internacional. Esencial Costa Rica es una de las primeras certificaciones emitidas por el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) y  facilita  que las empresas utilicen la marca por todos los medios de comunicación necesarios que deseen impulsar el crecimiento económico.

“La inclusión de la marca representa un  compromiso intrínseco de los empresarios turísticos que ven en ella una herramienta de competitividad, capaz de transmitir un mensaje único y positivo de nuestro país, al mundo entero. Además, una marca país bien posicionada promueve el crecimiento económico y social de la industria turística” indicó Castro. (La Nación, 17/07/2014, p  21A)

En la promoción de Esencial Costa Rica, estuvieron a cargo de realizar la marca durante cinco años, los jerarcas de Comercio Exterior, Procomer, ICT y Cinde, quienes estuvieron armando la marca en los últimos cinco años y contaron con el apoyo de firmas mundiales que han hecho otras marcas país en el mundo.

Para la confección de esta marca se realizaron encuestas dentro del país como fuera de este, para conocer la percepción que tenían sobre Costa Rica. Según los datos que recopiló Future Brand, empresa contratada para esta marca,  se confirma cómo el imaginario que se tiene del país se ha construido bajo discursos utópicos de la ecología ambiental nacional.

Etiqueta país: un discurso paradójico

Con base en lo anterior se hace notorio la forma en que el discurso  que vende la marca país respalda un constructo identitario lejano a la  situación ambiental  que se vive, sin embargo el mundo reconoce que el país es un “paraíso tropical” que protege la naturaleza de forma excepcional y se establece ante el mundo como un país modelo con el fin de alcanzar  la mayor fuente de ingresos posibles.W16

En este sentido la sostenibilidad ambiental implica un equilibrio de: la economía, la parte social y la naturaleza, si uno de ellos falla ya no existe desarrollo sostenible. Este triángulo hace que la fragilidad de la naturaleza sea un aspecto inevitable dado que la intervención del hombre en la naturaleza implica una alteración inevitable en el ecosistema.

Una aproximación al desarrollo sostenible

Por esta razón, los discursos que promueven  a Costa Rica dentro de un constructo identitario de la sostenibilidad ambiental son un objetivo secundario cuando la prioridad es vender al país como un destino turístico que genere ingresos, lo que ocasiona que al darle prioridad al capital se desvíe la atención hacia un espejismo peligroso para la identidad cultural del país.

De esta forma las marcas publicitarias venden una ilusión en la cual Costa Rica se vende como un producto más por medio de la marca país legitimando ese imaginario de cultura ambiental del que se apropian los costarricenses en su imagen ante el mundo. Estas manifestaciones culturales evidencian la dualidad del pensamiento costarricense que se manifiesta en los discursos de identidad nacional.

Es por ello que el presente trabajo pretende explorar los elementos constitutivos del discurso ecológico nacional como un constructo  que define la identidad del  costarricense  con el fin de demostrar que el imaginario nacional en el cual Costa Rica es símbolo un  de  “paraíso tropical” es sustentado por la etiqueta país.

Para ello se  establecerá el dialogismo del  concepto de la etiqueta Esencial Costa Rica con las voces contestatarias del ecologismo nacional con el fin de precisar la congruencia del discurso ecológico con la realidad del país ante las denuncias por el deterioro ambiental producto de la negligencia política y estatal.

W2Análogamente  se interpretará el discurso ecológico que tiene el país por medio de las etiquetas que promueven en la identidad colectiva de los costarricenses un imaginario de sostenibilidad ambiental con fin de evidenciar que los discursos que se promueven y se legitiman son parte del constructo identitario costarricense.

De esta forma quedará expuesta la forma en la que el discurso identitario del costarricense como sujeto cultural  legitima un discurso ecológico con el fin de establecer que las etiquetas país son parte de un constructo identitario de la identidad costarricense.

Conceptos clave para la comprensión del discurso ecológico en Esencial CR

Esta investigación pretende dar un enfoque ecológico que visibilice las voces que dialogan en la conformación del imaginario ecológico del país. Para incursionar en el tema se utilizaran como fundamentos teóricos las propuestas de Cros, quien al hacer referencia sobre el significado de cultura  afirma que esta constituye  el espacio ideológico cuya función objetiva consiste en enraizar una colectividad en la conciencia de su propia identidad y es el dominio donde lo ideológico se manifiesta con mayor eficiencia. (1992)

W19De esta forma el costarricense incursiona en la cultura como un “sujeto cultural” que se encuentra inmerso en una sumisión ideológica que se manifiesta a su vez como sujeto colectivo que lo hace parte de una identidad colectiva.

Esta identidad colectiva le permite al costarricense ser parte de un conjunto, con el cual se identifica y tiene un grado emocional gracias al conjunto de prácticas sociales y valores en los que se encuentra.

Pero como cita Cros a Benveniste al referirse sobre la forma en la cual el lenguaje es el medio por el cual el sujeto se conforma: “En el lenguaje y por el lenguaje es como el hombre se constituye como sujeto; porque sólo el lenguaje fundamenta en realidad…” (1992, p 11) Es decir, gracias al discurso se constituye la realidad y así se legitiman grados de pertenencia ideológico en la sociedad.

Así es como inevitablemente las instancias que rigen los valores de una sociedad y los paradigmas éticos y la visión de mundo están permeados  por los señuelos de la subjetividad.

Esto es precisamente lo que se crea con el lenguaje, cuya propiedad para Cros es la constituir una ruptura entre la realidad y aquello que la representa, pues el sujeto sufre la imposibilidad de ser congruente entre lo que dice y lo que representa. (1992, p 17)

Por medio del desglose  de los discursos que ofrecen las etiquetas, es que se puede observar la forma en que se conforman modelos de realidad con la cual se legitima una ideología aceptada por la colectividad como una parte inherente de la realidad cultural en Costa Rica.

Al buscar una forma de trazar esta red de signos que constituyen la cultura del costarricense se observa cómo los trazados ideológicos se legitiman por medio de discursos oficialistas quedando el costarricense inmerso dentro de una colectividad identitaria que calla las voces de denuncia ante las problemáticas ambientales que sufre el país. Citando las palabras de Azofeifa:

 “Así se instala una moral terriblemente alienadora, que ha llegado a generar en el costarricense medio la búsqueda loca de seguridad a toda costa y el miedo cerval a todo cambio. Esta es la historia de todos los días. El joven, —sea político o artista— rebelde, original, ansioso de lo nuevo si es justo y necesario, tiene dos vías abiertas: o se instala pronto y cómodamente en el régimen, o se aísla, rechazado por el régimen. Se dice que en esta Arcadia, a nadie se le corta la cabeza: con bajarle el piso basta.” (1970, p 8)

Cuando se presentan las voces oficialistas como las designadoras de la realidad, la forma en la cual el sujeto cultural forma parte de un sistema discursivo ocasiona que se suprima el razonamiento individual y lo haga parte trazados ideológicos enajenadores. Por esta razón, la noción de sujeto cultural forma parte de la problemática que se da en la apropiación del lenguaje en sus relaciones con la formación de la subjetividad. (Cros, p 15)

Pero cuando el sujeto no se identifica con ese discurso oficialista es coaccionado  por medio del silencio, la indiferenciación o la anulación por parte de las voces oficialistas que en el caso de Costa Rica se manifiesta por medio de un discurso ecológico que deja a un lado las problemáticas ambientales del país, porque no las resuelve ni se preocupa por lograr la sostenibilidad ambiental.W27

Es así como el proceso de asimilación ideológica del discurso ideológico tiene un mecanismo acelerado por la mayoría de la población, lo que constituye que se generalice la ideología ecológica gracias a los medios de comunicación y a la historia que arrastra el país como parte de su identidad cultural.

Este discurso de identidad ecológica costarricense se entiende como la percepción de un “nosotros” relativamente homogéneo frente a “los otros” en función del reconocimiento de caracteres, marcas y rasgos compartidos que funcionan como emblemas.

En el caso del discurso de  Esencial Costa Rica lo que viene es a reforzar la identidad ecológica de los costarricenses como resultado de las representaciones y las creencias sociales e históricamente condicionadas a través de la conformación del país.

Esta identidad nacional tiene dos vertientes, una que se conforma en un discurso articulado, altamente selectivo, desde las voces oficialistas, en este caso con las etiquetas que conforman un discurso de carácter oficial.

Esta es la marca que el país presenta al mundo y  por otro lado el discurso que plantean los costarricenses lo que conlleva a un proceso de asimilación del discurso oficial ya que es una imagen positiva que significa beneficios económicos y esta es la necesidad primordial que se perfila en el país.

Carreta-Típica-Costarricense1La identidad nacional según Garro (2013, p 184), está compuesta por una serie de características inmanentes. Es evidente que su selección no es casual, sino que responde a la posición política del medio, y esta es precisamente la forma en que se estructuran las etiquetas para posicionar a Costa Rica dentro de ese imaginario de la verde ecología.

Cuando se habla del discurso se debe hacer una referencia directa al modelo triangular (símbolo-referencia-referente) en donde el signo hace referencia a modelos de realidad que se aceptan como tal en una sociedad en la cual impera la comunicación consigo misma y con el mundo.

El discurso es por tanto lo que se formula, en este caso lo que se manifiesta por una voz oficialista que refuerza la idiosincrasia del pensamiento de una colectividad que en su mayoría defiende los enunciados ecologistas como una verdad que es sagrada.

De ahí que el discurso que se aprecia en las etiquetas son estructuras ideológicas conformadas por discursos que estimulan la formación de realidades por medio de la palabra. Por esta razón Amoretti afirma que:

“[…] la relación del lenguaje con las cosas no es la simple nominación; el lenguaje les asigna a las cosas, además, un lugar, las clasifica, las agrupa, las jerarquiza a su imagen y semejanza y estructurándolas.” (1993, p 209)

Este proceso de la conformación de la “realidad verde” del país  es designada por la publicidad que necesitan las etiquetas con el fin de afianzar un imaginario en todos los niveles posibles de comunicación.

Por medio de las mismas la relación que tiene el costarricense con la realidad se ve mediada por un conjunto de palabras e ideas particulares que conforman un discurso, a través del cual se identifica el costarricense y lo hace parte de su discurso individual.

Para dar una mejor comprensión de los aspectos que se mencionan a lo largo de la investigación se deben de tener claros algunos conceptos clave: al hablar de ecología, este famoso término nos remite al año de 1866, cuando aparece por primera vez para sustituir el término de biología.

Significa literalmente “ciencia del hábitat” por su etimología proveniente del griego (oikos-logos). A partir de aquí el término se refiere a las relaciones que tienen los organismos con el medio ambiente y las relaciones orgánicas e inorgánicas para que surja y se conserve la vida.

Al hablar de biodiversidad se hace referencia a la riqueza de especies que habitan en la biosfera. Para estimar la biodiversidad se utilizan medidas logarítmicas especializadas, sin embargo aún no se ha logrado estimar las especies que habitan en la Tierra.

De esta forma al hablar de biodiversidad se está hablando de la cantidad de seres vivos que viven en un espacio y a la variedad de las mismas.

Entre más biodiversidad mayor riqueza de especies; esto es precisamente lo que ocurre en Costa Rica, que a pesar de ser un territorio pequeño encierra miles de especies distintas en un solo espacio y por eso se le considera un país privilegiado en cuanto a biodiversidad.

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El crecimiento económico es una manifestación de carácter simplemente contable del incremento  de determinadas magnitudes macroeconómicas. Tales como la inversión, el consumo, el gasto público, la producción entre otras. Se utilizan los aumentos en el producto interior bruto (o en el PNB) como exponentes del crecimiento económico de un país en la medida en que el PIB constituye la suma del valor de los bienes y servicios finales producidos en el interior de un país al año.

Y ello se hace sin deducir ni tener en cuenta los costes en términos de otros recursos de difícil cuantificación, como son los del medio ambiente o la desigualdad social.

El desarrollo económico implica transformación bajo el nombre de progreso con el cual se limita a buscar un aumento en  el ranquin de la economía. Entre más alto se esté esto equivale a desarrollo, concepto que no incluye la sostenibilidad ambiental, si no la sostenibilidad de una economía exitosa. Por esta razón,  el desarrollo económico y el desarrollo sostenible se rompe al no estar vinculado de forma equilibrada y al presentarlas como cuestiones separadas.

W18El desarrollo sostenible implica un equilibrio entre la mejora de los medios de subsistencia, la generación de mayores oportunidades de empleo y la protección del ambiente. Como menciona Morillas (1998, p 240) La búsqueda del desarrollo sostenible implica una atención constante en todo momento hacia las personas y la capacidad del ecosistema en general.

Esta idea supone animar los esfuerzos encaminados a acelerar la calidad de vida, más que los niveles de vida, incorporando al mismo tiempo los objetivos de una ordenación y sostenibilidad apropiadas a la formulación de las políticas y proyectos de desarrollo. Al mismo tiempo, implica que se le debe dar más importancia al ser que al tener y por tanto reducir la ambición consumista y hedonista que caracteriza a las sociedades actualmente.

Las voces contestatarias y la construcción de los discursos ecológicos

Para establecer el dialogismo del  concepto de la etiqueta Esencial Costa Rica con las voces contestatarias del ecologismo nacional es necesario conocer las investigaciones que en torno al tema se han dado en el país, y no se les ha dado la respectiva importancia.

W7Con el fin de precisar la congruencia del discurso ecológico con la realidad del país ante las denuncias por el deterioro ambiental producto de la negligencia política y estatal es que se utilizarán los datos ambientalistas que proveen tanto los medios de comunicación como las investigaciones académicas.

Aunado a esto, se contrastará con el discurso ecológico que tiene el país por medio de las etiquetas que promueven en la identidad colectiva de los costarricenses un imaginario de sostenibilidad ambiental

De esta manera, se logra  evidenciar que los discursos que se promueven y se legitiman son parte del constructo identitario costarricense, esto permite mostrar los mecanismos en los que  el discurso identitario del costarricense legitima un discurso ecológico gracias al refuerzo ideológico que brinda Esencial Costa Rica.

Parte de estas voces que dialogan, se encuentra esta titulada: “Gasto ambiental de Gobierno cumple cinco años estancado” (La Nación, 05/06/2015, p 20A) Esta noticia proviene de los resultados emitidos por el Vigésimo Estado de la Nación, en esta se hace manifiesta la dualidad del pensamiento costarricense ante el doble discurso ambiental dado que las instituciones gubernamentales son incapaces de utilizar los recursos eficientemente, además a pesar de que  los recursos destinados al gasto ambiental son bajos.W23

Actualmente, se cuenta con 17.800 millones de colones sin invertir y a pesar de que el país ha impulsado campañas tales como Esencial Costa Rica con tal de dar una imagen positiva ante el mundo no cuida en absoluto la buena administración de los recursos para incrementar la sostenibilidad de la que tanto hace alarde.

En esta misma noticia se agregaron las palabras dadas por el Ministro de Ambiente y Energía Édgar Gutiérrez quien afirmó que:

“Los costarricenses nos sentimos orgullosos de ser un país verde y el de la conservación. Nos asusta cuando vemos camiones con troncos de madera, pero, desde hace muchos años, el tema del ambiente se tiene solo en el discurso […] Hay una deuda con el ambiente no solo en cuanto al presupuesto, sino en decisiones de hacer cumplir la ley” (La Nación, 05/06/2015, p 20A)

Aunado a esta noticia se encuentra otra que confirma lo anterior: “Ticos producen 5.735 toneladas métricas de basura al día” (La Nación, 05/06/2015, p 20A) Según esta nota, en los últimos catorce años los costarricenses han duplicado la producción de basura producto del crecimiento de la población y la tendencia consumista del tico.

Ahora bien, otro punto que resalta esta noticia es que el esfuerzo educativo no está bien dirigido ya que se enfoca en la forma de darle tratamiento a los residuos y no en disminuir la producción de los mismos.

Asimismo, deja en evidencia que  existe un involución  que golpea cualquier mito de pulcritud verdosa en un país donde faltan condiciones y no se cuenta con el apoyo del sector industrial y comercial que se limita a general productos para su venta y nunca para incentivar una forma adecuada de tratar los futuros desechos o de brindar una solución a la contaminación que sus productos generarán una vez consumidos.

Lo paradójico de estas noticias es que contrastan con el discurso verde del costarricense pues afirma que siguen tirando la basura en cualquier parte, además, continúan con la práctica de mezclar los desechos orgánicos en los desechos que van a dar a los rellenos sanitarios. Igualmente, se denuncia cómo de las 81 municipalidades en el  país solo 19 realizan reciclaje.

V38Esta alarmante noticia deja en evidencia cómo  esas 4000 toneladas de residuos que se generan por día en el país ocasionan  consecuencias nefastas para la sostenibilidad ambiental, ya que  los jugos de lixiviación que producen los residuos en  rellenos sanitarios  se filtran través de las capas de la tierra y llegan a los mantos acuíferos envenenando las aguas.

Como si fuera poco, ante este panorama aparece otra noticia: “Grandes sectores auguran economía débil en II semestre” (La Nación, 12/06/2015, p 19A), lo cual implica un deterioro en la generación de ingresos y un detrimento de la sostenibilidad ambiental debido a que con pocos recursos se invierte muy poco.

Al parecer, el paraíso que pintan las etiquetas con su verde pincel publicitario no buscan otra cosa que no sea vender, pero vender a toda costa sin mirar las problemáticas del desarrollo sostenible que ocasiona al país esta política consumista.

Análogo a esta situación, en la página oficial de Esencial Costa Rica se afirma que  Costa Rica es como una esencia, es decir, es un país concentrado y lleno de un valor único y selecto, generado principalmente por su gente:

“En nuestra esencia se concentran las grandes riquezas de nuestra tierra: hogar de bellezas naturales reconocidas en el mundo y de frutos sabrosos, coloridos y de la más alta calidad. Una tierra que, a pesar de representar sólo el 0,03% del territorio global, es hogar de alrededor del 5% de la biodiversidad y que con una población de 4,6 millones de habitantes produce y exporta más de 4.500 productos a 146 países.” (http://www.esencialcostarica.com/)

Los atributos que sostienen la esencia es la autenticidad de los costarricenses, en la concentración por la biodiversidad que tiene y en lo orgullosos de lo que es el país y de lo que ha alcanzado a lo largo de su historia.

“La gente también conforma nuestra esencia: ticos trabajadores, talentosos y capacitados, listos para asumir trabajos altamente especializados. Auténticos, solidarios, emprendedores, “empunchados”, innovadores, pura vida… Los ticos formamos una nación orgullosa de su legado y dispuesta a hacer historia ante el mundo.” (http://www.esencialcostarica.com/)

Como parte impulsora de esta campaña, El Financiero viene a promocionar también esta campaña para que las empresas vean en esta marca la oportunidad de generar ganancias económicas:

“El reglamento define a la marca país Costa Rica como “un instrumento estratégico y para la competitividad, mediante la cual se identifica al país, se maneja la reputación, se sinergiza la promoción y se construye un posicionamiento diferenciador ante las audiencias externas e internas que favorecen el desarrollo de los sectores de exportación, inversiones, turismo, así como la cultura”. (El Financiero, 21/11/2013, s.p)

Esta invitación para participar en dicha marca remite a  un artículo reciente sobre el modelo turístico con los espacios protegidos estatales en Costa Rica, Morera (2013:149) afirma que la destrucción ecológica, la sobreexplotación de los recursos naturales y la degradación ambiental son producto del proceso acumulativo del capital que demanda siempre nuevas formas de producción.

Debido a lo anterior, el país se ha visto en la necesidad de fortalecer las relaciones globalizadas como una estrategia que le permite incrementar la eficiencia en la explotación de los recursos naturales y la fuerza laboral.

Este es el factor principal que ha generado condiciones para el crecimiento del turismo como una actividad económica que conecta varias naciones y regiones por medio de los ejes de los turbo-capitales hoteleros.

La alarma ambiental se enfatiza cuando los intereses de los consorcios turísticos se expanden y el interés por proteger la sostenibilidad ambiental se convierte en un factor secundario, cuando el primario es obtener muchas ganancias.

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Para lograrlo, estos consorcios se preocupan por atraer al turista con la belleza y exotismo del país. Lo que sucede es que en ese afán por construir una imagen hermosa se limita solo a lo estético y con el fin de posicionar sus instalaciones en los lugares paradisíacos, sacrifican la sostenibilidad y violentan los reglamentos ambientales:

“De tal forma que las mega empresas turísticas han superado las regulaciones nacionales, ubicándose como parte de grandes poderes capaces de exigir a los débiles estados tercermundistas, infraestructuras costosas (puertos, carreteras y aeropuertos), acceso y disponibilidad permanente de agua y de electricidad, además de exoneraciones de impuestos, como requerimiento del cumplimiento  de todas estas condiciones para el establecimiento.”(Morera, 2013, p 129)

Esta situación,  ocasiona daños irreversibles al medio ambiente, todo se ve alterado con el fin de obtener ganancias económicas, y aunado a esto, muchas investigaciones que utilizan el ecoturismo como una forma de conservación de la ecología turística no tienen un estudio profundo sobre el impacto ambiental; es decir, no existen estudios que evalúan en forma realista los efectos de estos modelos turísticos.

El turismo en Costa Rica se transformó desde 1993 en una de las actividades económicas  que generan más ingresos económicos y es así como se convierte en una de las prioridades trayendo como resultado que en la mentalidad del costarricense se  desarrollara una sensibilidad por el entorno que tenía y las ganancias que de esa exuberancia “verde”  podría aportar con el turismo.

En el establecimiento de esta mentalidad de país privilegiado por su riqueza natural ha habido aportes por parte de científicos naturalistas famosos que han resaltado el lugar privilegiado de Costa Rica en el mundo gracias a su biodiversidad.

Además, otro de los factores que han ayudado a que se expanda esta noción de país como destino turístico ha sido el desarrollo de las comunicaciones y el fácil acceso a la información con la que se cuenta para conocer los destinos paradisíacos.

Como parte de la promoción de la marca país se encuentra “La Gran Aventura de Tomás, Un día en Esencial Costa Rica” un cuento corto impulsado por Esencial Costa Rica para estimular los valores esenciales del ser costarricense.W27

La aventura del niño está a cargo unos monos cariblancos que llevan al niño por una selva exuberante en donde unos mangos hablantines están felices de ser exportados. Luego llegan a una escuela donde los niños están al tanto de los avances tecnológicos y se encargan de confeccionar aplicaciones en internet. Por último, la aventura culmina con una celebración de carretas y el niño regresa a su casa asombrado de las maravillas que vivió en su país.

A lo largo de este cuento se busca reforzar los valores de innovación, sostenibilidad, excelencia, progreso social y origen:

“Todo parecía un espejismo: desde un cocotero, dos cariblancos lo miraban y más allá, sus papás conversaban con un pescador, sobre una playa de arena tan blanca que su brillo le inundó los ojos y lo hizo cerrarlos…” (Gamboa, 2014, p 2)

Los valores que impulsa Esencial Costa Rica son:

La innovación: “Lo esencial de la aventura de la vida, es tener una buena actitud ante lo inesperado” (Gamboa, 2014, p 10). Mensaje que infiere la actitud positiva ante las posibilidades que ofrece esta marca.

Sostenibilidad: “Un camino los condujo hasta un sembradío habitado por miles de árboles de mango […]” (Gamboa, 2014, p 14). Una vez más se posicionan los monocultivos como la forma adecuada de producción de ganancias económicas.

Excelencia: “Allí los jugosos mangos iban conversando: -Yo voy para Holanda, ¿y vos?” (Gamboa, 2014: 16) Es decir, el éxito implica que se den las exportaciones en el País, por medio de un producto exótico que diferencia al país ante mundo.

Progreso Social: “Pronto vieron a un grupo de talentosos escolares con computadoras y teléfonos celulares, que trabajaban u programaban una aplicación para localizar en segundos las mejores golosinas del mundo” (Gamboa, 2014, p 21)

Una vez más se tergiversa la idea de lo que significa Progreso Social, en este cuento se limita a la generación de tecnologías, dejando de lado su relación con el ambiente.

Origen: “En la ciudad los recibió el colorido de una gran fiesta tica: cientos de carretas pintadas de miles de colores inundaban las calles.” (Gamboa, 2014, p 24)

Estos son los valores primordiales del ser costarricense que se identifican con los símbolos nacionales. Este imaginario confirma que la identidad costarricense se promociona desde todos los ángulos discursivos oficialistas.

Este cuento es una forma publicitaria de incursionar a los niños en este ideario de verdosidad y exuberancia, el problema es que no ayuda a tomar conciencia de la sostenibilidad ambiental no incentiva al lector a cuidar la naturaleza.

W17Esencial Costa Rica plantea la existencia de un paraíso en el cual no se ve la necesidad de proteger ni de modificar las prácticas consumistas. Todo el enfoque está dirigido a asimilar la publicidad de Esencial Costa Rica como un ejemplo de bienestar y el bienestar en estos términos se constituyen únicamente a nivel económico.

Esta fama de arcadia turística ha sido reforzada por el discurso del que hace gala la identidad cultural del costarricense y es la de ser un país libre de ejército lo hacen aún más atractivo como destino a visitar.

Sin embargo, la ambigüedad del discurso radica en la  terrible inseguridad ciudadana con la que se tiene que enfrentar el turista una vez que ha arribado al país y se da cuenta que la publicidad siempre es una fantasía:

“El costarricense las visita como turista y los políticos también. Pero es que hay razón: toda la historia del país durante tres siglos de coloniaje español y siglo y medio republicano se desenvuelven primero en el escenario de bosques, plantaciones de tabaco, campos de trigo, siembras de caña, y luego, desplazando aquellos cultivos, a partir del siglo XIX, todo ocurre sobre el fondo verde del cafetal, fundamento económico de la oligarquía de costumbres rurales, republicana, liberal, chata, miope y de vuelo corto que ha gobernado el país. Campesinos, en fin, con un miedo esencial a la aventura de las ideas y a la aventura del progreso.” (Azofeifa, 1970, p 1)

Por otro lado, uno de los discursos que más se venden es el mito de la naturaleza intocable y no toma en cuenta que el modelo de turismo que se aplica en Costa Rica deteriora profundamente la conservación ecológica.  Aunado a esto, Morera menciona que el sistema económico en el que se vive, no reconoce que la destrucción basada en el máximo rendimiento económico al menor tiempo posible, es profundamente excluyente, respecto de las dinámicas ecológicas y hasta de las formaciones sociales locales, expuesta a las presiones de la globalización. (2013, p 130) Ante este panorama, se aplica perfectamente las palabras de Azofeifa:

“El nombre del país es paradojal, pues su vida no está en las costas, que las tiene en ambos océanos. Y estas costas son las más pobres y abandonadas […] Desconfiado y astuto como un montañés; cortés pero tímido; trabajador sin constancia, buscando el provecho fácil de esfuerzo; campesino egoísta pero bondadoso, cazurro1 siempre, vive aquí un pueblo que no ha sido ni miserable ni inmensamente rico; ni guerrero ni sumiso; ni servil ni rebelde; ¡independiente sin guerra de independencia; liberado del coloniaje español por virtud de un oficio llegado de Guatemala día de octubre de 1821, en que se le hacía saber que desde el 15 de Setiembre… En suma, un pueblo sin sentido trágico de la existencia. Un pueblo sin héroes, y que si alcanza a tenerlos, los destruye o los olvida, que es otro modo de destruir.” (Azofeifa, 1970, p 2)

Este imaginario forma parte de las problemáticas que tienen sumida la realidad del país en una fantasía que se conforma con legitimar un discurso de sostenibilidad ambiental. Ante este panorama se hacen válidas en la actualidad las características del costarricense como sujeto sociocultural que afirma Azofeifa:

“[…] abandono de todo interés por la vida colectiva, en comunidad: ni escuelas, ni calles, ni estímulos al trabajo individual ni menos al colectivo, ni interés por la suerte de la ciudad, del grupo. Nada más allá de mi casa, mi hacienda, mi familia.” (Azofeifa, 1970, p 2)

La paradoja discursiva entre la supuesta sostenibilidad ambiental que impulsan las marcas o etiquetas país frente a la problemática ecológica que vive el país sustenta la forma en que:

“La industria y el comercio en agudo desarrollo, generan una nueva clase gerencial, ambiciosa, sin principios, sin escrúpulos, dirigida sólo por la moral utilitaria […] Las contradicciones de la nueva situación del país generan desempleo, miseria, desnutrición, analfabetismo, aguda crisis habitacional, inflación, carestía, delincuencia.” (Azofeifa, 1970, p 9)

Estas son las contradicciones  en las  que se basan para la apropiación de discursos falaces  en los cuales no se miden las consecuencias nefastas para la naturaleza y el ser humano; y  son parte del imaginario que se construye como parte de la cultura del ser costarricense.

El constructo identitario de la ecología y su inconsistencia pragmática

Al interpretar  el concepto de sostenibilidad ambiental en el marco de la etiqueta país, se logró un acercamiento  del discurso ecológico que tiene el país por medio de Esencial Costa Rica. Con base en esta exégesis se determinó la forma en que las etiquetas promueven en la identidad colectiva de los costarricenses un imaginario de sostenibilidad ambiental y a su vez se identificaron las pautas  que originan el imaginario colectivo de país verde ante el mundo.

Asimismo, como parte de esta investigación se pudo comprender que la sostenibilidad ambiental implica un equilibrio de la parte  económica, social y  de la naturaleza. Es así como se comprobó que las etiquetas buscan únicamente ingresos económicos con el fin de tener ganancias y posicionarse ante el mundo como uno de los países competitivos.

Por esta razón, gracias a las evidencias que ofrecen las voces contestatarias del ecologismo nacional se puso de manifiesto la manera en la cual este triángulo del desarrollo sostenible es prácticamente obsoleto ante la realidad ambiental del país. Como se pudo evidenciar, al fallar uno de estos tres pilares con el fin de fortalecer la parte económica  ya no existe una congruencia con el discurso de desarrollo sostenible.

En consecuencia, este triángulo bajo las condiciones en que se encuentra hace que la fragilidad sea un aspecto inevitable dada la negligente intervención del costarricense en la naturaleza y en consecuencia implica una alteración inevitable en el ecosistema, rompiendo así con la congruencia discursiva de país amigable con el ambiente.

 De esta forma al contraponer el dialogismo que ofrecen  Esencial Costa Rica bajo el respaldo de identidad ecológica del país a la luz del concepto de sujeto cultural, con las investigaciones y denuncias ambientales, permitió interpretar el discurso ecológico que tiene el país con la identidad nacional y asimismo correlacionar el discurso identitario del costarricense como sujeto cultural con el discurso ecológico. En resumen, Esencial Costa Rica legitima ese imaginario de cultura ambiental del que se apropian los costarricenses en su imagen ante el mundo de manera que estas manifestaciones culturales evidencian la dualidad del pensamiento del tico.

Por consiguiente, el discurso  que vende la marca país respalda un constructo identitario lejano a la situación ambiental  que se vive, sin embargo el mundo reconoce que el país es un “paraíso tropical” que protege la naturaleza de forma excepcional y se establece ante el mundo como un país modelo con el fin de alcanzar  la mayor fuente de ingresos posibles.

Dado que, se estableció un diálogo entre las propuestas que ofrece Esencial Costa Rica con las investigaciones y denuncias ambientales se logró precisar la incongruencia del discurso ecológico ante la gran cantidad de evidencias que confirman todo lo contrario a la fantasía que venden las marcas país.

 Y al  determinar los antecedentes  económicos de Costa Rica  para conocer el origen del interés por vender el imaginario de país ecológico, se identificó el impacto que tiene el país a nivel mundial al vincularse con las etiquetas internacionales para impulsar un imaginario utópico de sostenibilidad. Igualmente, al vislumbrar los efectos ambientales que ofrecen al país las etiquetas publicitarias de Esencial Costa Rica   se logró precisar la incongruencia del discurso ecológico con la realidad del país ante las evidencias brindadas por las voces contestarías.

El discurso  que vende la marca país respalda un constructo identitario lejano a la situación ambiental  que se vive, sin embargo el mundo reconoce que el país es un “paraíso tropical” que protege la naturaleza de forma excepcional y se establece ante el mundo como un país modelo con el fin de alcanzar  la mayor fuente de ingresos posibles.

Por lo tanto, este hecho demuestra que el imaginario del costarricense está permeado por imaginarios de exotismo y verdosidad absoluta que vienen desde tiempos coloniales y se establecen como una verdad aunque a sus ojos se presenten las evidencias que demuestran todo lo contrario.

Igualmente se confirmó que el imaginario del costarricense permanece en la ignorancia sustentado por la publicidad que brindan las etiquetas como un medio de crecimiento económico disfrazado de ambientalismo y compromiso con el desarrollo sostenible. De esta forma, las marcas publicitarias venden ilusiones, lo que interesa es hacer que el país sea un producto atractivo para obtener la mayor cantidad de ganancias económicas posibles.

Sin embargo, a pesar de que las nuevas generaciones han crecido con un modelo educacional que impulsa la sensibilización por la protección del medio ambiente, a pesar de los esfuerzos que promueven la concientización estos no obtienen los resultados deseados porque no existe un verdadero interés por solucionar los problemas ambientales aunado a que el lucro es lo primordial para considerarse desarrollado.

Se concluye que, las etiquetas país lejos de fortalecer la sostenibilidad ambiental se enfocan únicamente en el crecimiento económico y este desequilibrio es lo que rompe cualquier posibilidad de que exista una congruencia discursiva entro lo que se dice y lo que se hace.

Con base en los datos presentados anteriormente, se puede concluir que  tanto los discursos ecológicos de las voces ambientalistas como  los discursos oficialistas de sostenibilidad ambiental se contraponen. No hay una forma congruente  en la cual las etiquetas puedan sostener sus argumentos frente a la realidad ambiental que se vive actualmente.

Esencial Costa Rica se convierte  únicamente en un mecanismo más para la mitología de la verde Costa Rica que no incentiva el equilibrio ni la responsabilidad ambiental,  sino únicamente el lucro a costa de la imagen idealizada de la  naturaleza. Como afirma Azofeifa:

“Un pueblo feliz, contento de vivir bobaliconamente el sainete sin hieles de su historia, anclado en el mar de verdura de su Meseta Central, como una isla.” (Azofeifa, 1970, p 3)

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