Museología en Costa Rica: por una mejor apreciación de la cultura y de la identidad nacional

A. Gabriela Pacheco 

IDENTIDAD CULTURAL MUSEOSIntroducción

En la esfera de la museología, diversos tópicos se interrelacionan para estructurar de manera concatenada los factores que la definen y aquéllos en los cuales influye de manera directa o indirecta. Pero varios de estos conceptos son aún ambiguos para el sujeto cultural, pues son en ocasiones interpretados de manera subjetiva por cada individuo.

A continuación, se expondrá con más detalle algunos conceptos ambiguos, así como la propuesta de la Nueva Museología y la reacción que esta ha provocado en la comunidad algunas décadas después de su implementación.

El presente trabajo se ha basado en una serie de artículos de profesionales en museología de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA), así como de revistas digitales del Instituto Latinoamericano de Museos (ILAM), con interesantes aportes de la señora Georgina DeCarli, miembro fundador y directora del ILAM, quien se ha dedicado, de la mano con la UNA, al estudio de la relación entre museo y comunidad desde la década de los ochentas hasta la actualidad.

Existen algunos conceptos que interactúan de manera más significativa que otros de la mano con la museología, como por ejemplo, el término de comunidad, comprendido según Georgina DeCarli como

“…grupos o sectores de la sociedad que comparten intereses, vocabulario especializado y desarrollan actividades conjuntas (comunidad académica, científica, artística, educativa, deportiva, etc.). Bajo este sentido comunidad se asemeja al de público (entendido como el -conjunto de personas que participan de unas mismas aficiones o con preferencia concurren a determinado lugar.- DRAE), ya que el público de museos está integrado por varias de estas comunidades, y es también de alguna manera una comunidad en sí mismo. Así, muchas veces, vemos el concepto de comunidad como sinónimo de público, principalmente de uso común en los museos de Estados Unidos.”

Por consiguiente, la comunidad es un concepto muy importante para los museos, pues es con quien estos interactúan de manera directa en primera instancia.

También, éste término se define como un grupo social completo pero a menor escala, cuyos miembros comparten actitudes, creencias y valores, así como propósitos e intereses concretos que los unen. El término fue introducido por Ferdinand Tönnies en 1887, el cual contrapuso el concepto de comunidad al de sociedad. Explica al respecto que la comunidad aparece como un vínculo sentido como anterior a los miembros que la constituyen, en el que aparece evidente que la conducta y los deseos individuales se rigen por los del conjunto. Se apoya la comunidad en la inclinación, el amor y aún en la racionalización de estos afectos como sentimiento de deber. La sociedad en cambio, es una relación en que las partes permanecen sustancialmente apartadas y extrañas entre sí; en ella el fin no es el conjunto, sino el interés de cada una de las partes.

Ahora, haciendo alusión a Edmond Cross, este explica sobre el sujeto cultural que el sujeto cultural se forma a partir de las diferencias que hayan de un individuo a otro depende de cómo se apropie cada quien de esa misma cultura y de cómo se adecue a la ideología en la que se basa, de allí nacen las diferencias de clases. En otras palabras, cada individuo tiene su propia apropiación de su cultura, la cual es definida por una ideología. Pero en el campo de la museología, hay cierta afinidad que comparten los distintos sujetos culturales, reflejados en la forma cómo concibe la comunidad los museos y lo que ellos conllevan.

Por otra parte, es importante familiarizarse con los conceptos más sobresalientes de la Nueva Museología, puesto que “cada objeto tiene un significado, el significado lo da el hombre, el objeto deviene símbolo de una realidad, el hecho museológico confronta al hombre con su realidad y la realidad es la totalidad naturaleza del hombre.” (Lacoutur: 1994).

Para comenzar, según DeCarli (2004) la Nueva Museología proviene de “La  Mesa de Santiago (como se la conoce)”, la cual

“Tuvo su origen oficial en dos importantes reuniones, en 1971 cuando se llevó a cabo la IX Conferencia Internacional del ICOM en Grenoble, Francia, donde se gestó el concepto de Eco-museo; y en 1972 en Santiago de Chile, organizada por UNESCO, donde se acordó desarrollar experiencias con base en el concepto de Museo Integral[…]En esta reunión, una docena de museólogos latinoamericanos, acompañados por expertos en urbanismo, agricultura, educación e investigación científica, determinan las grandes líneas de definición de un museo integral respondiendo a las condiciones económicas, sociales, culturales, políticas de América Latina.”

Por consiguiente, se puede apreciar cómo éste es el inicio de una serie de propuestas aplicadas a los museos para fomentar un cambio positivo en la participación de la comunidad.

Inicialmente la museología, se definía según la UNESCO, por sus siglas en inglés (The United Nations Educational, Scientific and cambio filológicoCultural Organization) de acuerdo a que desde

“1946, la UNESCO constituye el Consejo Internacional de Museos (ICOM), el cual ha ido variando las definiciones de museos presentes en sus Estatutos, dando énfasis en un primer momento al concepto de “colección abierta al público”; posteriormente amplía el concepto agregando las dimensiones de “conservación, investigación, educación y deleite del público” (afirmado en las Asambleas de 1956 y 1961). En 1974 agrega el concepto de “una institución al servicio de la sociedad y su desarrollo” (ratificado en las asambleas de 1989, 1995 y 2001) conformando la definición que conocemos actualmente: “Un museo es una institución permanente, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y su desarrollo, abierta al público, que adquiere, conserva, investiga, comunica, y principalmente exhibe los testimonios materiales del hombre y su medio ambiente, con propósito de estudio, educación y deleite”. Sin embargo, esta definición se encuentra hoy en proceso de una crítica revisión.” (ICOM: 2004)1.

Como apunta el texto anterior, el concepto se continúa renovando. A partir de las propuestas que comenzaron a surgir de la Nueva Museología, nacieron conceptos más específicos de museos según su estilo, ofreciendo una amplia variedad para todos los gustos, como por ejemplo, el Eco-museo, nacido en Francia, 1971 por Georges Henri Reviere y Hugues de Varine Bohan. Tiene dos perspectivas, según indica DeCarli, (2003):

-Eco-museo de medio ambiente: es la modernización de dos tipos de museos combinados: el museo al aire libre, de origen escandinavo, en el cual el hábitat tradicional se reconstruye en un medio ambiente reconstruido, y la casa del parque americana, centro de información a la entrada de un parque natural. Bautizada por el francés Lacouture F., Felipe (1996) como eco museo, concuerda con estos modelos. Utiliza el espacio natural y tradicional, así como los problemas actuales, en una perspectiva global, sin remover los elementos que conservan su contexto normal. Se dirige a un público nacional que busca comunicarse con su medio ambiente. Toma en cuenta, a la población local, considerada a la vez como sujeto del estudio (al igual que los objetos y los sitios), público privilegiado de la acción educativa.images-3

-Eco-museo de desarrollo comunitario: de carácter urbano, constituido por colectividades organizadas y asociaciones de todo tipo que se desarrollan en el seno de estas comunidades.

Como se puede apreciar, es una nueva alternativa, así como también lo es el Economuseo. Señala DeCarli que esta variante presenta la opción de que la empresa artesanal se asocie al de la museología,  para garantizar las bases financieras de un organismo destinado al desarrollo y la difusión de la cultura material de un país.” (Ibíd).

Según lo anterior, esta variante se constituye de las siguientes funciones básicas:

–  El taller de la producción: es el corazón del economuseo. El artesano produce objetos de calidad usando los métodos tradicionales en presencia del público.

–  La interpretación de objetos patrimoniales: la demostración a los visitantes de la habilidad y creatividad de los artesanos tradicionales por medio del significado de objetos de colección, textos interpretativos e iconografías.

– La interpretación de colecciones contemporáneas: la exhibición de objetos contemporáneos con el propósito de mostrar al público cómo las ocupaciones tradicionales se adaptan a las necesidades contemporáneas.

–  El centro de documentación: para el visitante que quiere saber un poco más sobre la actividad artesanal.

–  La boutique: les permite a los visitantes comprar productos fabricados por el artesano, a quien ahora ellos están en capacidad de apreciar.” (Ibíd.)

De esta manera, el visitante puede familiarizarse de manera directa con el artesano nacional, así como con los productos que tiene por ofrecer.

El experto en museología, el máster Óscar Navarro, define la Museología como

“una disciplina científica  que estudia cierta relación entre los seres humanos y su medio y conlleva la expresión, valorización y afirmación  de varias formas de identidad y por consiguiente, tiene una significación  social amplia. Si bien la museología  estudia los procesos internos de los museos (i.e. investigación,  documentación, registro y exhibición de objetos) sus alcances trascienden las paredes del museo, estudia el lugar y el papel de los museos en la sociedad, sus raíces políticas, sociales y económicas así como su posible rol en el mejoramiento de la sociedad en la que se enmarcan.” (Navarro, s.f.)

Por ende, el papel que ejercen los museos sobre la sociedad es clave para reforzar la identidad nacional de cada región. Otras nuevas alternativas provienen del museo comunitario, el cual es muy flexible debido a las variantes que ofrece, como indica DeCarli (2008), por ejemplo, como explica el Museo Regional Comunitario del Distrito Federal, México:

-La Casa del Museo: extensión suburbana del Museo Nacional de Antropología y busca la participación de las comunidades de colonias  populares.

-El museo escolar: busca la promoción de padres, maestros y alumnos para recrear  pequeños espacios museales a modo de complemento didáctico.

-Museo comunitario: espacio donde la comunidad realiza acciones de adquisición, resguardo, investigación, conservación, catalogación, exhibición y divulgación de su patrimonio cultural y natural, para rescatar y proyectar nuestra identidad fortaleciendo el conocimiento de su proceso histórico a través del espacio y el tiempo.

Tal como se puede apreciar, con el paso de los años, se han creado muchas variantes en cuestión de museos de acuerdo a lo que cada comunidad y su ubicación geográfica tiene por ofrecer al turista. Por otra parte, existe también el Museo didáctico comunitario, del cual explica Decarli, (2008) que, es una propuesta de museología activa desarrollada durante la década de los ochenta, por la museóloga brasileña Ione de Carvalho. Como técnica de la OEA y UNESCO, coordinó varios proyectos de Museos Didácticos Comunitarios en Brasil, Nicaragua, Ecuador, Costa Rica y Colombia. Explica que “los Museos Didácticos Comunitarios son hechos por el pueblo, sobre su mundo y siempre se debe empezar por lo que está mas [sic] próximo de la comunidad […] Del micro al macro mundo. Del presente al pasado, para que se pueda proyectar al futuro.”

Por ende, el museo didáctico-comunitario es una opción para apreciar con detalle las piezas artesanales que concatenan la historia de un lugar determinado con el presente. Por otra parte, agrega DeCarli (2003), que mediante el museo productivo se desarrollan actividades tradicionales de rescate, investigación y difusión e incorporar la identificación y el apoyo a los cultores populares, responsables de poseer los conocimientos tradicionales de su comunidad, transmitiéndolos a través de su práctica creadora concreta; proponiendo la generación de beneficios al museo y a la comunidad por medio del desarrollo de actividades de reactivación productiva de las prácticas y oficios tradicionales.

Esta modalidad de museo es clave para preservar las tradiciones de un lugar específico, algo que en el caso de Costa Rica se ha ido perdiendo de manera significativa con el paso de los años, pues no sólo se reduce el elemento oral o de actividades tradicionales, sino que la misma asimilación cultural de otros países interfieren con ello.

Existe también el Museo vecinal, propuesta de John R. Kinard (1985), citado por DeCarli, quien afirma que en la década de los sesenta, inicia mediante la creación de centros culturales capaces de responder a las necesidades de las comunidades culturales empobrecidas. Es evidente que la condición de un museo situado en una de esas inner-cities pueda tener éxito al adoptar de una manera totalmente nueva la forma de entender los museos y al público que sirven. Pero primero hay que haber entendido y abordado los principales problemas sociales.

La propuesta del Museo Sostenible ofrecida por DeCarli (2004) se comprende como toda institución que realiza actividades de investigación, preservación, comunicación y reactivación del patrimonio a través de una gestión museológica adecuada a los requerimientos de su entorno. Esto con el fin de generar tanto un desarrollo local sostenible como beneficios para el museo. Se lleva a cabo en conjunto con miembros de las comunidades,  proyectos y actividades de preservación activa ejerciendo un usufructo responsable de los recursos patrimoniales.

Por lo tanto, sin importar la modalidad que el museo practique, debe de cumplir con el elemento sostenible para el beneficio de sí mismo y de la comunidad.

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English: Logo of the United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization (UNESCO) (Photo credit: Wikipedia)

Pero más allá de todas las propuestas anteriores, la Nueva Museología “es algo más que un intento de innovación museológica permanente. Moviliza a quienes abogan por una transformación radical de las finalidades de la museología y, en consecuencia, preconiza una mutación profunda de la mentalidad y las actitudes del museólogo”. (Mayrand: 1985).

Sin duda, resultaría ideal por parte de los museos el practicar una preservación Activa, pues según explica DeCarli (2004), la planificación y ejecución de actividades y medidas tendientes a proteger, mantener y acrecentar el patrimonio cultural y natural; tiene el propósito de ejercer un usufructo responsable sobre dicho patrimonio para su propio beneficio y el de futuras generaciones.

El término de “patrimonio” es esencial en el marco de la museología. Según DeCarli (2007), existen diversos tipos, por ejemplo,

-Patrimonio local: todo patrimonio se genera localmente, y es producido en un espacio y en un tiempo histórico determinado, con el fin de que pueda llegar a ser asumido como patrimonio regional, nacional o mundial.

-Patrimonio integral: es el conjunto de bienes culturales y naturales, tangibles e intangibles, generados localmente y que una generación hereda y transmite a la siguiente con el propósito de preservar, y acrecentar dicha herencia.

-La comunidad preserva su patrimonio: al ser un fenómeno fundamentalmente local (cultural, natural, tangible o intangible) depende para su transmisión y preservación, en primera instancia, de la comunidad en donde tuvo origen., o la cual estuvo de alguna manera involucrada en su desarrollo.

-Patrimonio regional: el conjunto de bienes materiales, naturales y espirituales que posee una población, representados por sus lugares, edificios y objetos históricos; sus manifestaciones artísticas, festividades tradicionales, conocimientos y técnicas de saber popular; formas de producción tradicional, entorno ecológico y su cultura oral. (Fundación Educativa de los Museos de México, 1988).

Cross hace referencia al patrimonio, en términos generales, según explica a partir de algunos diccionarios que han seguido su evolución semántica. Por ejemplo, Covarrubias  (1613) agrega que “lo que el hijo hereda del padre. Patrimonial, lo que pertenece al patrimonio”. Sin embargo, este concepto no ha cambiado mucho con el pasar del tiempo, pues en general, remite en gran parte a la imagen del padre, el bien que transmite a su hijo, la perpetuación de los bienes, pero también del nombre y de su longevidad, lo que se relaciona con la identidad. Cross agrega que el lenguaje es el primer patrimonio de cualquier sujeto, ya sea individual o colectivo.

También se deben tomar en cuenta los tipos de patrimonios que existen, como identifica DeCarli, (2008)

-Patrimonio cultural: conjunto de bienes tangibles e intangibles como herencia de un grupo humano que refuerzan su identidad propia de comunidad.

-Patrimonio cultural-natural: elementos de la naturaleza dentro de su contexto original, intervenidos por los seres humanos.

-Patrimonio tangible: objetos producto de alguna técnica artística. Se subdivide en bienes muebles e inmuebles.

-Patrimonio intangible: conjunto de elementos no físicos. Manifestaciones no materiales, como saber cultural, celebraciones, expresiones y lugares. Se transmite oralmente y mediante gestos.

Por tanto, con tantos conceptos al servicio de la Museología, es necesaria una reactivación productiva, así como de responsabilidad compartida, como aquél acuerdo entre el museo e institución que, según explica DeCarli (2004), custodia del patrimonio y la comunidad poseedora del mismo, como resultado de un proceso de concientización de la comunidad sobre su incidencia directa en el manejo y uso de sus recursos patrimoniales.

El término de territorio o región también es muy importante tomarlo en cuenta, puesto que según lo define George Henry Riviere, citado por DeCarli (2008), es “el espacio en el que una comunidad (actual) está enraizada y en el que se sucedieron todos los pueblos que la precedieron, en la continuidad o discontinuidad de las generaciones.” Mas la autora prefiere la propuesta de la museóloga Olga Nazor; “porción territorial y cognitiva que engloba homogeneidad topográfica, productiva y cultural”.  Esta definición engloba de manera más general y a la vez sencilla el concepto de región, sumamente importante en la elaboración del museo que se desarrolle en un lugar específico.

En definitiva, tanto el sujeto cultural como el individual son usuarios de lo que ofrecen los distintos tipos de museos, entendidos en este marco como “internos a la institución patrimonial, externos especialistas e investigadores, del sector educativo, miembros de la localidad, entidades independientes de ocio, turismo o negocio y público en general.” (DeCarli: 2003).

Museología: antes y después

aplausos En la actualidad, Latinoamérica ofrece una amplia gama en cuanto a diversidad cultural y natural, y Costa Rica no es la excepción. Ambos factores son clave para fomentar la identidad de cada país, pues se parte de la cultura para estructurar lo que caracteriza a cada lugar y diferenciarlo con el resto del mundo, de la mano con la historia y la geografía.

La museología tiene el compromiso social de preservar tanto la cultura como la naturaleza de cada región, pues los museos simbolizan el puente entre el pasado y el futuro. Son joyas que permiten a las futuras generaciones conocer su pasado histórico, saber de dónde proviene y hacia dónde va. El legado ancestral, así como el arte representativo de cada nación, son huellas culturales que conllevan a una identidad nacional determinada. Ambos factores son clave para fomentar la identidad de cada país, pues se parte de la cultura para estructurar lo que caracteriza a cada lugar y diferenciarlo con el resto del mundo, de la mano con la historia y la geografía.

Sin embargo, incluso en la actualidad, aun persiste una incertidumbre con respecto a algunos conceptos, como por ejemplo museología y cultura, lo que no permite en su totalidad valorar el trabajo que se lleva a cabo en estas instituciones. Aunado a esto, hay muy poca participación de la comunidad que responda a lo que ofrece la museología. Incluso, en Latinoamérica, según Navarro, los profesionales en esta materia son escasos, así como la importancia que se le da a esta profesión a  nivel de enseñanza superior. Sin embargo, América Latina muestra consciencia ante esta problemática. Es por esta razón que

“en los años setenta se dio inicio a una corriente teórico-metodológica como propuesta de museólogos conscientes de la necesidad de renovar o inclusive superar la institución museo. Estos planteaban la necesidad de generar diversas experiencias donde el museo integrara como dinámica propia la investigación, preservación y comunicación del patrimonio natural y cultural con las comunidades, fortaleciendo así su identidad cultural.” (DeCarli, 2008).

Por ende, nació de la necesidad de hacer una nueva propuesta de cambio importante en los museos y la visión que la sociedad en términos generales tenía de ellos para mejorar la participación de las distintas comunidades en su desarrollo.

Según la autora en mención, también juegan un papel muy importante el reconocer los factores más comunes que los expertos en museología han encontrado con relación a la causa de que tanto en América Latina como en el Caribe no haya un turismo cultural de calidad, lo que se debe en su mayoría a tres razones principales: carencia de información de los recursos patrimoniales y de su accesibilidad, escasez en productos y servicios culturales representativos de la cultura y tradición oral de cada localidad y si se da el caso en el que estos productos/servicios existen, son reconocidos muy poco, debido a su deficiente mercadeo y promoción.

A raíz de los cambios propuestos, se dio origen a la Nueva Museología, la cual se entiende como un “llamado al cambio (y por ende a la reflexión) de todos los museos contemporáneos; y que no pretende necesariamente la creación de un nuevo tipo de institución, sino la transformación de la presente, poniendo énfasis en la función social que todo museo debe cumplir.” (DeCarli, 2003). No obstante, agrega la museóloga que esto conllevó a la ambigüedad en ciertos conceptos, a la vez que se intensifica el problema al traducirlos de una lengua a otra, por las particularidades propias de cada idioma.

Por ende, una serie de propuestas sumamente interesantes se han venido dando desde la Mesa Redonda de museólogos, en Santiago de Chile, pero ¿se puede apreciar realmente una aplicación de la “nueva museología” desde la década de los 70, hasta la actualidad en Costa Rica?

Por otra parte, en el contexto nacional, alrededor de la década de los ochentas, “una ola de restricciones  económicas  que buscaba promover el equilibrio  fiscal en los diferentes países, se movió a lo largo del mundo; uno de los sectores más afectados  fue el sector cultural y dentro de éste las instituciones museológicas.” (Navarro, s.f.).

Según el autor, lo anterior significó una reducción presupuestaria, dejando la responsabilidad en manos del gobierno. Como consecuencia de la crisis económica, museos en Europa, Norte y Latinoamérica tuvieron que explicar su existencia y su razón de ser. Agrega que   “al verse las comunidades enfrentadas a esta nueva situación desarrollan respuestas a partir del reforzamiento de las identidades locales mediante acciones tendientes a la  puesta en valor del patrimonio  dentro de estrategias de turismo cultural.” (Ibíd).

Por lo tanto, debido a la ausencia de visitantes se intentó buscar soluciones para mejorar su educación y participación, enfocándose más en la práctica que en la teoría.

Por otra parte, gran parte de los museos en Latinoamérica no cuentan con profesionales especializados del todo en museología y tampoco hay un apoyo a nivel de capacitaciones acorde con el tema.

El “yo”, los ideales y el mundo exterior

Cros hace referencia en variadas ocasiones al trabajo de Freud en lo concerniente al “Ego”, pues menciona los factores que en conjunto lo moldean, como el “yo”, los demás (“los ideales”) y lo que acontece en el mundo exterior. Ciertamente todos se interrelacionan y se definen en algunas ocasiones por oposición.

En el marco de la museología, estos factores de igual manera, están presentes. Tanto el sujeto individual como el cultural se relacionan con el exterior, en este caso, con la museología y lo que esta conlleva: patrimonio e identidad nacional. Cada individuo que conforma con otros una comunidad establecida en un territorio o una región, comparten un patrimonio y una cultura que asimilan según cada cual. Estas comunidades son el resultado de años de desarrollo de la civilización humana que ha legado de comunidades ancestrales patrimonios de distinta clase, como se explicó supra, y la obligación del museo en sus distintas variantes es la de preservar de manera activa todas esas riquezas identitarias que definen una cultura específica, atrayendo a la misma comunidad a la que pertenecen esos legados.

Cros menciona cómo la historia y la sociedad son textos sumamente ricos por estudiar y por aprehender, por lo que la museología es el punto clave para unir estos conceptos y verlos materializados al mismo tiempo que inmersos en la sociedad y cómo ésta reacciona en respuesta a ella.

Existen dos conceptos de museos; el real y el ideal. El ideal es aquél que proyecta la museología per se (a nivel nacional), y el real el que l. escritola comunidad deduce de lo que experimenta al visitar un museo.

Cros trata sobre la “doble problemática de la identidad”, punto de anclaje ideológico, pues señala quién soy y de dónde provengo. Ambas cuestiones convergen en el retrato propiamente dicho, guardián contra la falsedad. Por tanto, el sujeto cultural es la instancia que regula las relaciones que el Ego mantiene con el Otro.

La museología tiene la obligación de preservar y exponer los elementos culturales y naturales para fomentar la identidad nacional, así como el deber de ofrecer a la sociedad la versión verídica y oficial de los elementos que conforman la historia de su país. Es con base en estas premisas cómo la Nueva Museología se ha generado, para verse aplicada de manera satisfactoria en todos los países que desde su inicio, se vieron interesados en producir nuevas respuestas en las distintas poblaciones de cada región. De esta manera, podría decirse es promotora social de cambios y no preservadora pasiva, a la vez que satisface las expectativas del turismo nacional y extranjero.

Sin embrago, la Nueva Museología no ha logrado establecer una reacción más participativa en el sujeto cultural costarricense a pesar de sus intentos, debido a que su aplicación no se ha hecho del todo efectiva, pues no es la única responsable de generar una conciencia de valorización en la comunidad con el fin de fomentar una cultura museológica en la sociedad en general.

Debido a los conceptos que trata Edmond Cros en su texto sobre el sujeto cultural, se ha optado por utilizar su propuesta para concatenar ciertos conceptos de la mano co la museología y desarrollarlos en el presente trabajo.

Museología en Costa Rica: por una mejor apreciación de la cultura y de la identidad nacional por parte del sujeto cultural costarricense

Es una realidad tanto como una necesidad que el término “cultura” sea un catalizador para el desarrollo de una nación y lo que conlleva. En la actualidad, los museos tienen la responsabilidad y obligación de velar por transmitir de diversas maneras el sentido de cultura que identifique a las comunidades que les rodean, sin embargo, esto no ha sido tarea fácil.

Desde hace aproximadamente cuatro décadas atrás, con la propuesta de la Nueva Museología por parte de expertos en la materia, se tenía la esperanza de que esto conllevara a un cambio en la respuesta de las comunidades, mas en el caso de Costa Rica, esto no ha resultado tan bien como se imaginaba. Para comenzar, sin importar las ideas, los aportes o actividades que los museos planifiquen, no siempre obtienen la respuesta ni la participación que desean. (Ver fig. #1).

                            Revista Un Museo Sostenible:

          “El concepto de comunidad en la nueva museología”

                                         Georgina DeCarli

ACCIÓN

REACCIÓN

El museo decide realizar una exhibición sobre un tema de interés de la comunidad que  elige el curador/director del mismo museo. La exhibición se complementa con actividades relacionadas: charlas temáticas, presentación de video, material de difusión, entre otras. En general este tipo de iniciativa, recibe una fría acogida por parte de la comunidad, la cual rara vez participa en las actividades relacionadas.
El museo decide adaptar temporalmente un espacio en sus instalaciones para invitar a los artesanos de la comunidad a exponer y vender sus productos todos los domingos. Para ello el museo despliega una campaña de difusión. La participación del público si bien es buena la compra de productos es poca; como consecuencia los artesanos dejan de asistir y la feria debe cerrarse.
El museo realiza una investigación participativa en la comunidad (con el apoyo de estudiantes de colegio que entrevistan a adultos mayores, etc.), rescatando información sobre un importante hecho histórico, por medio de historia oral. El museo se lleva las entrevistas, fuentes documentales y las fotos. Los entrevistados reciben su agradecimiento en un acto oficial organizado para presentar los resultados de su investigación.
El museo lleva a cabo actividades de extensión comunitaria: un programa de educación ambiental como la protección del desove de tortugas o brigadas de vigilancia de sitios arqueológicos, entre otros. Esto implica un alto costo (en tiempo, energía y recursos) por parte de los participantes.
El museo organiza y ejecuta eventos sociales populares fuera del museo (bailes, concursos, presentaciones de cantantes populares, entre otros) que luego quedan en manos de los participantes. Se difumina el papel protagónico del museo.
Figura1. Fuente: DeCarli, Georgina. (2003) El concepto de comunidad en la nueva museología. Revista electrónica: Un museo sostenible. Museo y comunidad en la preservación activa de su patrimonio. I ed. P. 31-32. Recuperado el 03/11/13, de http://www.ilam.org/ILAMDOC/ILAM_pub/Edit3_Art_VigenciaNM.pdf‎

En consecuencia, la autora concluye a partir de este fenómeno que

“todas estas propuestas tienen en común que: son acciones aisladas, sin continuidad y de impacto relativo, la participación de los miembros de la comunidad es gratuita, pero ellos han invertido su tiempo, su esfuerzo, su dedicación y hasta recursos económicos, el museo, por su parte, ha hecho un gran esfuerzo y ha invertido recursos (de los pocos que tiene) sin que esto le genere un verdadero cambio en su relación con la comunidad.” (ibíd).

Este análisis evidencia la gran problemática que hasta la fecha no se ha podiso resolver en algunos países donde el museo no ha logrado obtener la fuerza necesaria para salir de este círculo vicioso. Por desgracia, es un fenómeno presente en Costa Rica, el cual no parece estar cerca de presentar cambios positivos.

Por otra parte, la participación comunitaria aun no tiene una definición clara, a pesar de que existan grados de participación y compromiso por parte de algunos sectores de la sociedad. Sin embargo, los pocos que hay, no se aprovechan al máximo al no apreciar también el potencial que tienen como partícipes de la relación museo-comunidad y los importantes aportes que éstos pueden contribuir al campo de la museología, de la cultura y de la identidad nacional.

También, cuando se ha logrado reunir material importante de manera significativa gracias a la participación y aporte de la comunidad,factoides.com.ar sería ideal que

“el Inventario sea un instrumento que posibilite ser utilizado como fuente de información por los diferentes sectores o “actores sociales” de la localidad para diversos propósitos que incidan en su nivel y calidad de vida.” Además, de contar con “información disponible con lenguaje no técnico para que sea accesible a todos los usuarios potenciales de la comunidad.” (DeCarli: 2008).

Por tanto, el potencial de la información que ofrecen los museos es sumamente importante para fortalecer la estructura de la identidad nacional de cada sujeto individual y cultural. La idea es que estos utilicen esa información de manera productiva, que se apropien de ella y no que la vean como algo ajeno o inalcanzable. Como se puede apreciar en el análisis realizado por DeCarli, la problemática existe y no se ha llegado a una solución que logre superar estas limitantes.

I. Causas más comunes de la problemática

Supra se hizo alusión a algunas de las causas de la problemática con respecto a la museología, pero podría decirse que el dilema es aún más profundo de lo que se podría imaginar. Por ejemplo, los factores más comunes que afectan a la mayoría de museos a nivel nacional y latinoamericano en general, son la ignorancia del patrimonio con el que se cuenta y su nivel de accesibilidad, los escasos servicios y productos representativos, los cuales,  si existen, tienen una muy deficiente promoción y mercadeo. Pero gran parte del público en general, tiene la noción de que los recursos patrimoniales no son accesibles a la comunidad y por tanto, la otra parte concluye que por el límite en la educación, estos recursos no los cuidan.

Por tanto, sin duda, se requiere de acciones que responsabilicen e involucren más a la comunidad. De este modo, al integrarse con la museología, se fomente un respeto hacia la diversidad cultural. Pero hasta la fecha, la sociedad no se identifica del todo con la identidad que los museos ofrecen. De hecho, el sujeto que visita un museo, parece extrañado de lo que ve, simulando prácticamente un extranjero, puesto que las propuestas que aprecia pareciera le resultaran por completo desconocidas, de su contexto, de la historia que conoce, de su realidad como ciudadano y como individuo.

Aunado a esto, agrega el máster en museología Óscar Navarro que, por otra parte, según la teoría de Paul K. Feyerabend, los museos suelen basar su acción en la presentación de mitos, y no muestran el verdadero proceso de producción de conocimiento científico. En el caso nacional, “el mito que se enseña consiste en la defensa de ciertas visiones no sólo cerca de la ciencia, sino de la historia y de la relación entre el conocimiento y la realidad en general.”

Agrega que la museología a nivel nacional no ha educado a sus visitantes en el arte de reconocer sus “mitos arcaicos” que ofrecen mediante narrativas dominantes, y por ende, no se desarrolla por parte del escaso visitante una actitud crítica. Para concluir, afirma que los museos nos “entrenan” bajo una perspectiva externa y extraña”, lo que genera impotencia al confrontar las realidades del “Tercer imagesMundo.”

Por otra parte, si se es más realista y menos idealista, no existe una educación a nivel de primaria o secundaria que refuerce la identidad nacional que se preserva mediante la museología, sino una vida pasiva con  tradiciones idealistas y erróneas en algunos casos, que no permiten estrechar un vínculo con la realidad nacional histórica.

Museólogos reconocen que a pesar de que existan lugares donde se han heredado tanto recursos naturales como bienes culturales, no realizan un uso adecuado de sus recursos patrimoniales en vista de que  tanto sus condiciones socio-culturales, como educativas no les permiten establecer un sentido de pertenencia e identificación con su legado patrimonial, por lo que se convierten en ocasiones, en destructores de estos recursos.

Por tanto, es indispensable un plan estratégico que facilite “acciones de concientización, capacitación, investigación, organización, mercadeo y difusión, entre otras, que posibiliten que las  mismas comunidades puedan llevar a cabo un usufructo responsable de estos recursos.” (DeCarli: 2008).

Presupuesto limitado

No es un secreto que, por otra parte, poco dinero se destina al área cultural (al menos hasta hace algunos años atrás), y en menor medida, a la preservación, por lo que piezas artísticas de distinta índole se encuentran olvidadas o en deterioro en alguna vieja bodega.

Una propuesta necesaria sería el de ejecutar un aumento en los fondos  para la contratación de colaboradores, pero como se mencionó, el presupuesto es limitado y lamentablemente, no representa una prioridad para muchos.

Globalización

En la actualidad, la globalización conlleva al consumismo y a la asimilación cultural de otros países, como Estados Unidos. Éste fenómeno no permite que el sujeto cultural costarricense logre consumar una relación con su identidad nacional “original”. Por tanto, el etnocentrismo actual amenaza nuestra identidad, así como la preservación del patrimonio, de la mano con la poca valorización e interés que despierta en la comunidad.

Pocos profesionales en la materia

En América Latina, hay una carencia lamentable en grados y posgrados en materia de museología, y  los pocos profesionales que existen en este campo no son aprovechados al máximo, a pesar de contar éstos países con un acervo  significativo de diversidad cultural y natural. En gran parte, esto es producto de que a pesar de intentos importantes por fomentar un cambio en la imagen del museo tradicionalista, los museos siguen siendo preservadores pasivos y no han logrado inspirar un verdadero cambio. Esto anterior, resulta interesante, debido a que luego de la re-estructuración mediante la Nueva Museología, no ha habido resultados notorios a nivel de museos que la comunidad aprecie.

Museo como “santuario”

Tampoco se ha permitido desarrollar una  interacción de espacios al dar la impresión de ser los museos “prohibidos” por su condición de estar preservados. Esto no permite que el visitante logre crear una sensación de familiaridad o seguridad en el espacio cuasi santificado que conlleva la noción del museo per se.

Por lo tanto, con las propuestas de la Nueva Museología, se ideó un museo que prescindiera del edificio tradicional, para que trascendiera de alguna manera el “concepto de museo-colección encerrado en arquitectura.” (DeCarli: 2003). Esto se refiere a las propuestas en la variante de museos que existen a raíz de la re-estructuración que la Nueva Museología ofrece actualmente, como lo son el Eco-museo, el Economuseo, Museo comunitario, vecinal, productivo, didáctico, escolar, etc.

Turismo

En cuanto al turista extranjero, podría decirse que es exigente con los museos nacionales, sus productos y sus servicios, pero, el turista nacional, ¿es exigente también? Las expectativas de un turista que visita por primera vez Costa Rica podrían pecar de ingenuidad y pretender encontrar una representación perfecta de la identidad nacional, sin embargo, es interesante reconocer que sus intereses se desvían significativamente hacia el lado de la preservación natural que la cultural o artística.

Sin duda, es importante reconocer que en ocasiones, se puede apreciar cómo éstos al descubrir alguna técnica oriunda o un animal poco conocido por ellos, lo aprecian y respetan con más devoción que el costarricense mismo. En conclusión, el turista sabe que en Costa Rica, sus opciones se dividen en la escogencia de entornos rurales o zonas naturales atractivas. Esta situación conlleva a la escasez de propuestas más atractivas para el turista, y tampoco permite tomar en cuenta otros determinantes culturales sumamente importantes como la gastronomía de una región en particular.

Historia ¿ideal o real?

 Cabe agregar, que la invención de un pasado mitológico no permite al individuo social arraigarse a un pasado histórico como única realidad, pues esto confunde los ánimos de lo que se enseña desde primaria y lo que se tiene que re-aprender posteriormente, al reconocerse que no todo lo que se aprende de primera instancia es necesariamente verídico, ni tampoco que hay que saber leer el entorno social de las calles que nos rodean. Entonces, ¿cuál realidad se debe de creer? Esa inconstante logra confundir al sujeto cultural, al no permitirle sentirse identificados con los hechos y personajes que conformaron la Costa Rica actual. Y a esto se debe agregar el hecho de que la identidad es intangible, inmaterial, por lo que cuesta encontrar una identidad nacional común que sea similar a la que venden en la escuela, en la universidad, en la calle, en la vida diaria del costarricense. Navarro, explica que

 “el objeto musealizado llega a ser patrimonio (i.e., patrimonializado en su sentido más amplio) una vez que es exhibido y usado como medio educativo. Así, un objeto deviene objeto de museo pleno o completo cuando alcanza su máximo potencial como portador de información y como herramienta educativa.” (Navarro, s.f.)

Por consiguiente, según lo señalan expertos en la materia, el proceso de musealización conlleva a la descontextualización de sus obras, razón por la que es importante tener muy claro el conocimiento y el valor de lo que en ellos se exhibe.

II. La Nueva MuseologíaEsferas de Piedra

De acuerdo con Lacouture (1994) el «museo» que propone la Nueva Museología se basa en confrontar “al hombre con elementos naturales y seres vivos, objetos o monumentos. Transforma al museo tradicional, -pues- de un edificio hace una región, de una colección hace un patrimonio regional -y- de un público hace una comunidad participativa.” Y por último, pero no menos importante, “trata de recuperar la identidad natural y cultural de los espacios regionales y nacionales a través de las imágenes y memorias colectivas.”

Efectivamente es importante comprender los objetivos de la museología, como lo son también los siguientes, expuestos por DeCarli (2008):

• Fomentar la identidad y la conciencia patrimonial de las comunidades que conforman el nuevo museo, mediante su acción conjunta en el rescate, conservación, mejor uso y difusión de su patrimonio natural y cultural, en un verdadero acto pedagógico para el eco-desarrollo.

• Fomentar el conocimiento de ambos patrimonios, mediante el turismo cultural y social, tanto regional interno como nacional o ajeno a la región.

• Confrontar al visitante con los objetos culturales y con su realidad natural, en el ámbito y contexto originales, prefiriéndolos a la concentración patrimonial limitante del museo tradicional.

• Coadyuvar al mejor aprovechamiento del territorio, de los recursos culturales y de los recreativos.

Por otra parte, la Nueva Museología debe reconsiderar buscar apoyo y participación en diversas fuentes, para revertirla posteriormente a los posibles usuarios. “Hay dos fuentes principales: la proveniente de las alianzas con otras instituciones (como universidades) y la proveniente de la investigación participativa con miembros de la comunidad.” (DeCarli: 2008). Por desgracia, la segunda fuente es mucho más difícil de obtener, pues la participación de la comunidad es aún menor que la de ciertas instituciones que apoyan la labor de los museos.

¿Se aplican las propuestas?

Según los expertos, una cantidad significativa de museos se han mostrado desconfiados ante la aplicación de nuevas políticas y la participación social ante los cambios propuestos con la Nueva Museología. En realidad, han llegado a la conclusión de que la sociedad concibe al museo como aquél que se dedica a resguardar patrimonio a manera de rendición de cuentas hacia la comunidad. Pero es posible promocionar la cultura como producto, lo que resultaría en un producto cultural que genera una oferta cultural y como resultado produzca consumo cultural.

El problema radica no sólo en que las propuestas no se aplican del todo o que se crea si quiera en ellas, sino en que esta tarea titánica no es responsabilidad sólo de la museología, sino de otros actores importantes de la sociedad, como gobierno, Ministerio de educación y comunidad.

Beneficios para la comunidad

Es importante reconocer dentro del papel de la comunidad, como lo señala Bonfil, citado por DeCarli, que

“tales patrimonios tienen en primer lugar, el valor de documentos del transcurrir del hombre y la sociedad a través de la historia y factor de identidad y cohesión social del grupo que lo genera, y que su valor en tanto que atractivo turístico generador de riqueza, si bien es innegable e importante en el actual momento, es un valor agregado que nunca debe sustituir la primacía del primero” (Bonfil: 2003).

Sin duda, los beneficios obtenidos al relacionarse y participar de manera significativa en los museos, pues estos “beneficios” varían según su nivel de compromiso e interés. No se gratifica con salarios, sino con responsabilidad de desarrollar una actividad de carácter privado. Agrega también que la ganancia recibida por parte del turismo es importante, pero no debe sustituir el valor principal: el factor de identidad y cohesión social.

III. Propuesta

Para comenzar es importante reconocer el concepto de “museo”, el cual, según explica Navarro,

“producen reconstrucciones visuales, textuales y significativas de la realidad histórico-social de los seres humanos que buscan comunicar un mensaje que tiene como objetivo  el mejoramiento de la calidad de vida de los individuos de la sociedad…Agrega que los museos deben pasar de ser un espacio de confluencia e intercambio a un lugar donde se dude, se confronte y se discuta no sólo las formas de representación y comunicación, sino lo que se presenta y comunica.”Por lo tanto, añade que “la enseñanza de la museología debe contener un elemento teórico, profundización de las disciplinas afines y una museología comprometida con la comunidad.”
 
Encuentro de culturas se celebra en Guayabo....

Por ende, es interesante cómo el concepto de museo, expuesto anteriormente,  va de la mano con la idea de producto cultural, definido por Jordi Juan-Tresseras (2003), quien explica que:

“es resultado final de un proceso de puesta en valor del  recurso patrimonial (cultural, natural, tangible e intangible), el cual pasa por diversas fases: de identificación, conceptualización, creación y gestión del  producto cultural.” Agrega que una vez que “el producto cultural se promociona (se hace accesible al público) se convierte en oferta cultural, es decir que se realiza un programa con acciones de comunicación, generales o específicas, dirigidas a un público determinado (publicidad, folletos, libros, webs, catálogos,…).”

Consecuentemente, el público, atraído por el  producto cultural promocionado, realiza el consumo cultural. Por tanto, es un hecho que museos y sus respectivas colecciones deben estar interrelacionadas entre sí, a la vez que con el medio ambiente natural y social del ser humano. También, se debe de tener presente el marco socio-político y económico en el que éstas se desenvuelven.

Para llevar a cabo un cambio en la valorización de lo que ofrece la museología, se debe comenzar por comprender el contexto socio-histórico de los museos y sus colecciones, (según apunta Navarro), y de los procesos de construcción de sus discursos. También se deben analizar las estrategias comúnmente utilizadas por los museos. Asegura también, este es un paso muy importante que en América Latina no se ha llegado a consolidar, pausando el ideal de ofrecer en ellos un lugar de intercambio y difusión.

Por consiguiente, se debe de apuntar a los actores sociales que se han auto-invisibilizado a la tarea de participar o ayudar a crear un cambio de la mano con la Nueva Museología. De manera más directa, el gobierno mismo, pues los museos son los encargados de preservar los elementos clave que conforman la historia, el legado, la identidad y la cultura de una nación. No tiene sentido que se deje esta tarea tan grande e importante a instituciones con bajo presupuesto. Para levantar un proyecto, se debe creer en él.

El tiempo y el ser humano, son los encargados principales de deteriorar éstos invaluables legados, imposibles de sustituir. Porque, si no se cuenta con un pasado (ni su narrativa oral), ¿cómo saber quiénes somos y hacia dónde vamos como nación? Nada nace por generación espontánea. Todos los hechos se concatenan para llegar al minuto de hoy. No se debe permitir el aren manos de nadie la responsabilidad de cuidar un bien común de todos y que nadie se muestre interesado por preservarlo, más que los mismos museos, los cuales dan en muchas ocasiones y según los resultados de las investigaciones propuestas por DeCarli, dan la impresión de encontrarse solos en esta tarea.

Por otra parte, es imprescindible dentro de esta ardua tarea la participación del ministerio de Educación. Esto, debido al papel que desempeña en las nuevas generaciones que tiene bajo su tutela y responsabilidad. Es más fácil y llevadero enseñar a la población infantil mediante el sistema educativo el valorar la cultura y la identidad nacional, que comenzar por el sujeto cultural adulto promedio costarricense. Y no se trata sólo de planear excursiones a museos, sino de idear un plan estratégico que vaya de la mano con éstas giras. Su comprensión y valor radica en comprender y asimilar las propuestas que ofrecen los distintos museos al público en general, generada como una constante que perdure durante el desarrollo y la vida del costarricense. De este modo, la acción se verá complementada de manera circular, con la educación desde la casa, pues el núcleo familiar es el que en la mayoría de los casos que educa de manera directa a la población infantil durante los primeros cinco años de vida del menor, años críticos en la estructuración de la personalidad de cada individuo según estudios científicos.

En tercer lugar, y como es conocido, la misma comunidad en sí. Acciones interesantes y proyectos innovadores pueden generar propuestas que activen la creatividad de la museología desde la perspectiva de la otra cara de la moneda. No es un secreto que toda historia tiene dos caras. ¿Cómo entonces, va a haber un cambio efectivo por parte de la Museología, si no se experimenta ni se obtienen opiniones, críticas ni propuestas por parte de la comunidad? Este fenómeno sólo conlleva a un círculo vicioso que no permite una adecuada implementación de técnicas creativas que resulten productivas, quitándole a la sociedad y al patrimonio mismo, la oportunidad de vivir lo que tiene la museología por ofrecer.

Museología críticaunesco

Parafraseando a Navarro, los objetos de las diferentes culturas, buscan de alguna manera  producir una misma cultura y por tanto, una ciudadanía homogenizada. Es por esta razón que la museología crítica defiende la idea del museo como una institución que propicie las condiciones adecuadas para producir –y reproducir- conocimientos por medio de la preservación del patrimonio para fomentar el desarrollo de la condición humana en términos generales. De la mano con esta idea, su objetivo primordial busca la promoción de una sociedad cada vez mejor mediante “el estudio y el análisis crítico de la comunicación del conocimiento del patrimonio y de los pueblos que lo crearon.” (Navarro, s.f.).

Conclusión

Integrar a las comunidades a las que sirve la museología para que sientan el patrimonio como suyo y aúnen esfuerzos en su protección y difusión no es trabajo fácil. Sin embargo, es obvio que si hubiese una mayor participación de la comunidad dentro de la museología, existiría por tanto, un mayor peso del museo dentro de la sociedad. Por ende, la Nueva Museología propone que si la comunidad no va al museo, el museo vaya a la comunidad. Lo anterior es una excelente idea, mas sería apropiado considerar esta relación bilateral una segunda vez. Esto, debido a que la responsabilidad de preservación-identificación-valoración no es dual, sino que, a mi criterio, conlleva más entes implícitos en la tarea. Por ejemplo, particularmente en el caso de Costa Rica, el gobierno debe participar de manera importante en este proceso mostrando su apoyo y no dejarlo todo en manos de la Museología. También, el Ministerio de Educación, debido a que es su responsabilidad y misión el velar por la educación intelectual y cultural del estudiantado desde su inserción en el sistema educativo. Y finalmente, de los mismos miembros de la comunidad, para que descubran que la institución del museo no es un espacio elitista ni de exclusión, sino, al contrario, de inclusión social.

En síntesis, según Arias (2013), el museo se transforma en un aglutinador de identidad nacional, donde se incurre a que el otro yo es trasladado, al absorber y centralizar la herencia cultural, quitándole a los pueblos su herencia cultural al descontextualizar sus obras ancestrales para trasladarlas al edificio del museo donde éstas se exhiben para ofrecerlas al público en general, pero por desgracia, sólo un grupo elitista los visita, dejando de lado al sujeto cultural promedio.

Sin embargo, las iniciativas que la Nueva Museología ha implementado para preservar la memoria histórica de ciertos lugares de Costa Rica, con especial énfasis en la zona de la provincia de San José, no ha funcionado. Esto debido al “yo ajeno” que se ha impuesto con el pasar de los años y no acepta la cultura que le rodea, como en el caso de zonas turísticas donde se ha dado un empoderamiento de la cultura local y de la región, dejando de lado la cultura ancestral al marginarla.

 

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Bibliografía

  • DeCarli, Georgina. (2003). Vigencia de la Nueva Museología en América Latina. Revista electrónica ABRA de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional, Editorial EUNA, Costa Rica, julio-diciembre. Recuperado el 7/11/13, de http:// http://www.fundacionilam.org/ …rg/ ILAMDOC/ ILAM_pub/ Edit3.
  • DeCarli, Georgina. (2004). El concepto de comunidad en la Nueva Museología. Un museo sostenible. I ed. San José, Costa Rica: Oficina de UNESCO para América Central. Recuperado el 15/11/13, de http:// ilam.org/ ILAMDOC/ UnMuseo%2520Sostenible. pdf
  • DeCarli, Georgina. (2008). Innovación en museos: museo y comunidad en la oferta al turismo cultural. Revista de Ocio y Turismo. Fundación ILAM. Recuperado el 15/11/13, de http:// http://www.ilam.org/ capacitacion/ materialesdeapoyo. html y de http:// http://www.ilam.org/ documentos/ revistas.html
  • Navarro, Óscar. (s.f.) a. Museos y museología: apuntes para una museología crítica. Maestría Virtual en Museología. Universidad Nacional. Recuperado el 10/11/13,http:// prehistoriayarqueologiajvg.blogspot.com/ 2009/ 08/ museosymuseologiaapuntesparauna.html
  • Navarro, Óscar. (s.f.) b. Museología y capacitación: los retos de la enseñanza museológica vistos desde la museología crítica. Maestría Virtual en Museología. Universidad Nacional. Recuperado el 11/11/13, de http:// http://www.ilam.org/…ntos/ centrodedocumentacion.html
  • Cros, Edmond.  1997.  El sujeto cultural: sociocrítica y psicoanálisis. Buenos Aires, Argentina: Editorial Corregidor.
  • Pacheco, Gabriela. (2013, diciembre).  [Emilio Arias, profesor de la Universidad de Costa Rica: curso Huellas Culturales]. Sin publ. Grabación de audio.

ANEXOS

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