La huella cultural y el discurso simbólico enmarcado en la letra del “Himno Nacional”.Por: Cinthya Muñoz Blanco.

El discurso idílico costarricense:

La huella cultural y el discurso simbólico enmarcado en la letra del “Himno Nacional”.

Por: Cinthya Muñoz Blanco.

Introducción

El presente trabajo de investigación llamado “El discurso idílico costarricense: La huella cultural del costarricense enmarcado en la letra del Himno Nacional”, es una investigación acerca de la relación entre el texto musical –en este caso el Himno Nacional- y la huella cultural que emana de él en el presente.

Se toma, para el presente trabajo, como punto de partida, que los textos que enmarcan la cotidianeidad de los seres humanos, son signos culturales y discursos sociales en los que se entrecruzan diferentes lenguajes.

Arte, danza, teatro, pintura, literatura, música… Todo tiene una huella cultural en la mente de sus receptores y toda esa representación artística depende de una cierta concepción de mundo, de valores, de actitudes y de perfiles que se desea para la comunidad en general.

La música, como texto, es un sistema de representaciones y visiones de mundo.  A través de ella el ser humano llega a la plenitud del espíritu, pero también ella se emplea para evidenciar valores, corregir conductas, alabar virtudes y, en general, presentar un conjunto de valores que determinen a los individuos que pertenecen a una colectividad.

Los Himnos Nacionales que representan a cada país engloban, en sus letras, un individuo idóneo, una comunidad ‘perfecta’ y un estado de vida ‘idílico’ en el que se desarrollen una serie de valores.  Cada himno, trata de reflejar la unión y un  sentimiento de solidaridad y cooperación de la comunidad, además de recordar y revivir las glorias de la Patria y de sus habitantes.

Justificación.

Trabajar con textos musicales es un tema de interés personal y, más aún, cuando el texto refleja ‘el sentir de cada ciudadano en el contexto costarricense’.  Además de ello, vincular ese texto musical con un discurso nacional que parte de la gesta heroica del 56, permite visualizar la trascendencia de esa huella cultural.

Cuando los países logran la Independencia, una de las herramientas más idóneas para lograr la unión social y la confraternidad en sus habitantes, es la creación de textos culturales que reflejen el sentir de la mayoría y que sea espejo de lo que debe ser “el sujeto nacional”.

Además de que los Himnos tratan de crear un sistema de valores que organiza a los habitantes en un denominador común, muchas veces, éstos se fundan a partir de las hazañas heroicas de personajes de la región o acontecimientos bélicos o militares que despertaron, en algún momento histórico, un sentimiento nacionalista.

En todo caso, mediante la creación de dichos textos musicales, se pretende crear un perfil de ciudadano que responda en forma positiva y satisfactoria, a los requerimientos de la sociedad.

Aunado a lo anterior y siguiendo los argumentos de Cross, podemos decir que los Himnos Nacionales son una representación concreta de la cultura de un territorio y, por tanto, es un bien colectivo que se reproduce en el seno de la sociedad y es compartido colectivamente.

Por lo tanto, el presente estudio, tiene como finalidad realizar un análisis textual de la letra del Himno Nacional de Costa Rica y ratificar por qué dicho texto musical responde a un perfil de ciudadano temporalmente ubicado en la Campaña Nacional de 1856 y cómo ello, entonces, responde a un territorio idílico que, sin embargo, ya no encuentra conexión con el ciudadano actual.

 

Planteamiento del problema

* Fijación del corpus:

El corpus para el presente trabajo de investigación se concentra en el análisis de la letra del Himno Nacional de Costa Rica y cómo ésta responde a la necesidad de crear un ‘sujeto nacional’ con un sentido patriótico, a raíz de la gesta heroica de 1856.  No sólo se enfocará en analizar el sentido de la letra y lo que subyace bajo el canto del Himno, sino que también se valorará cómo ese contenido ha dejado una huella cultural en el alma del costarricense.

Por otra parte, se asumirá que el Himno constituye un discurso idílico, en el tanto refleja la realidad de 1856 y los combatientes de la guerra contra los filibusteros y que el ‘sujeto nacional’ estará enmarcado allí por un discurso bélico pero paradisiaco.

* Estado de la cuestión:

 

Algunos autores, han realizado análisis tanto a nivel estructural como simbólico-textual, del Himno Nacional de Costa Rica.  Dichos textos forman parte del estado de la cuestión del presente trabajo y han sido revisados cuidadosamente para innovar el material que ellos contemplan.

Como primer texto, se puede mencionar la carta que don José María Zeledón envía a una maestra para explicar la génesis de la letra del Himno. Desde su punto de vista, la lista de autores y letras que se involucraron en el concurso en el cual él también participó, no traducían la ‘auténtica modalidad del alma costarricense y, por tanto, él vendría a revolucionar ese contenido y a reflejar el “sujeto nacional”.

Además de este texto, el historiador Lic. Carlos Meléndez en 1953, realiza un análisis minucioso sobre la carta que el jurado envío a Zeledón y el decreto que declaró la letra como letra oficial del Himno Nacional de Costa Rica.  Según él, la letra evidenciaba la lucha de los abuelos contra los filibusteros y así, recreaba el sentimiento nacionalista.

Posteriormente, en 1977,  el músico Dr. Bernal Flores, realiza la transcripción de letras y la descripción técnica de la obra y apunta que la motivación para crear el Himno Nacional, tal y como lo afirmó Meléndez, fue la gesta heroica de 1856.  Así, asegura, detrás de cada enunciado, se ofrecía una captación particular de la realidad.

A partir de estos autores, se puede encontrar como factor común, el hecho de que la gesta heroica de 1856 efectivamente va a crear un sentimiento nacionalista en los costarricenses y va a tratar de reflejar quiénes eran los “sujetos nacionales” que la Patria necesitaba en ese momento y que se ha trasladado hasta el presente.

* Objetivo general y objetivos específicos:

 El presente trabajo tiene como finalidad,analizar el discurso idílico que se  desprende de la letra del Himno Nacional de Costa Rica como huella cultural costarricense y como manifestación de la conciencia del costarricense sobre su propia identidad.  Para ello, me centraré en de definir los Himnos Nacionales como representaciones simbólicas concretas que caracterizan a una cultura  e identificar el Himno Nacional de Costa Rica  como representación histórica de los sujetos culturales, en este caso, los que pervivieron en la gesta de 1856.

Monumento Nacional de Costa Rica.

 

* Hipótesis:

Si la letra del Himno Nacional de Costa Rica engloba un discurso idílico que se desprende de la gesta heroica de 1856, entonces, ello permite crear una conciencia nacional que funciona como memoria colectiva.

Marco teórico.

ü  Sujeto cultural.

El autor Edmond Cross presenta en su texto “El sujeto cultural. Sociocrítica y psicoanálisis”, en el capítulo primero, una línea temporal que intenta definir el sujeto cultural desde Benveniste hasta Lacan.

Según el autor del texto, todo individuo, desde su nacimiento, está predestinado a vivir en sociedad y ello implica, pertenecer a una noción de cultura.  Ésta, es definida como el elemento ideológico que permite enmarcar en una colectividad un sentido de conciencia de la propia identidad.

Debido a ello, la cultura funciona como una memoria colectiva que el individuo debe tener presente para responder en forma satisfactoria a los requerimientos que ella demanda.

Como sujeto cultural, Cross designa tanto a la instancia individual (el ‘yo’), como al sujeto colectivo que interactúan en un proceso de ‘sumisión ideológica’ (Cross: 1997: 9)

Según el mismo autor, la cultura “…es un bien simbólico colectivo que existe precisamente porque es compartido colectivamente” (Cross: 1997: 10).  A partir de ello, se puede asegurar que la cultura nace en el seno de la sociedad, se manifiesta a partir del lenguaje y de toda práctica social y se reproduce a partir de los mismos sujetos que la conforman. Aunado a ello, se puede decir que la cultura permite integrar a todos los individuos que forman parte de una colectividad.

Precisamente aquí sería necesario incluir un paréntesis para afirmar que el Himno Nacional de Costa Rica fue creado con la intención de manifestar un sentido patriótico en la mentalidad del costarricense y para crear conciencia de la importancia de la Patria como madre que alberga a sus hijos y les provee lo que necesitan para vivir.

Es lógico, entonces, pensar que la cultura se hace y rehace en textos musicales como el del Himno pues el reflejo del sujeto nacional (aunque estuviera enmarcado en la gesta heroica de 1856) se diluye en la colectividad que entona sus notas y proclama su letra.

A raíz de esta afirmación, podemos decir que en el caso del Himno Nacional, el sujeto actual aparece ‘representado’ por el lenguaje.  Allí se encuentra el sujeto desvanecido, él es hablado por un discurso idílico que lo retracta como un labriego sencillo, pero el mismo discurso trata de inculcar en él un sentido de pertenencia a su tierra, a su colectividad, a su memoria cultural reproducida por más de un siglo.

Cross también afirma que el sujeto cultural implica un proceso de identificación del individuo, pues él se debate entre el yo y los otros.  Precisamente, el texto musical estudiado en el presente trabajo, permite crear una identificación de cada sujeto con los otros, pues la identidad nacional responde a un espacio ideológico compartido por todos los habitantes.

En el Himno, se haya toda la colectividad reflejada, y no sólo el colectivo del cual se desprende la letra, es decir, los habitantes de 1856, sino todos los individuos que años después hemos venido a formar parte de la cultura costarricense y a compartir un sentido de pertenencia y de identidad hacia ella. Y algo muy importante: en el Himno se marca una distinción entre el sujeto nacional (llámese costarricense) y el que no lo es (el que pretenda su gloria manchar).

Se refleja así el proceso de identificación del yo con el resto de los habitantes, el ‘yo’ costarricense que canta un Himno que pertenece a todos.  Cuando se canta el Himno, aunque sólo sea una persona, ella lleva el sentir de la colectividad, pues la letra es sentido de pertenencia para todos, por tanto, es el canto de todos.

Cuando volvemos a Althusser (citado párrafos anteriores), nos damos cuenta que una de las manifestaciones concretas de la cultura es el lenguaje y, a través de él, se transmiten –al ciudadano- una serie de valores, actitudes, formas de ser y actuar. El Himno Nacional responde, por ello, a un perfil de ciudadano y, a través de un lenguaje idílico que será analizado posteriormente, pretende crear un sentido patriótico que sea interiorizado por cada uno de sus habitantes.

La noción de Himno Nacional.

Los himnos, y sobretodo los Himnos Nacionales de cada país, forman parte de su imaginería cívica, en el tanto remiten a conformar, mediante héroes o acontecimientos heroicos, un imaginario nacional que responda a una idea de Nación.

Además de ello, los himnos constituyen un eje de representaciones que evidencia un cierto modo de ver el mundo, enmarcado en un sistema de valores y una concepción de ‘sujeto nacional’ determinado.

Tomando en cuenta a Duchet, se asume que la sociedad involucra tres componentes: sujeto (el cual constituye una instancia individual pero sujeto a una instancia colectiva que lo va determinando), una ideología (producto de una sociedad histórica) y las instituciones (repercute en los aparatos ideológicos del Estado).

A raíz de lo anterior, se asume que el ‘sujeto costarricense’ está supeditado a una ideología, la cual –en el caso que nos compete en este trabajo- se retrata en la música como un monumento nacional que transmite ciertos valores y organización de conductas del individuo; y ello junto se deriva de una cierta concepción de ‘lo que debe ser’ que ha formulado la instancia política del país.

ü  La creación de la música y la letra del Himno Nacional.

Bien se dice que detrás de cada enunciado (que se enmarca dentro de un discurso) se ofrece una captación de la realidad.  Precisamente, la música del Himno Nacional respondió –en su momento- a una manera de percibir el mundo, y en el año de 1903, del concurso propuesto por altos jerarcas políticos del país pretendía dotar de una visión de mundo (a través del lenguaje escrito) a un texto musical que tenía más de medio siglo de haber sido compuesta.

La música del Himno Nacional tuvo que ser solicitada con urgencia debido a una recepción oficial que se iba a realizar en nuestro país con altos jerarcas y diplomáticos que visitarían Costa Rica.  El ganador del concurso fue Manuel María Gutiérrez, quien es considerado un ‘cronista musical’ de la Campaña de 1856, pues fue hijo de esa coyuntura histórica.

Creador de la música del Himno Nacional

 

 Cuando José María Zeledón intenta escribir la letra del Himno y así responder a un encargo por parte del Gobierno, se decía que él no sabía ni siquiera en qué ritmo o tonalidad se hallaba el texto musical, sin embargo, estuvo determinado por la tradición de la música y así buscó los orígenes en el entorno militar, es decir, en el enfrentamiento de la Campaña de 1856. Debido a ello, la música del Himno se enmarca en un plano de lo bélico.

 

 

ü  La noción de cultura.

Para efectos del presente trabajo de investigación, se acudirá a la noción de cultura que establece Cross, debido a que ella responde de manera satisfactoria a la temática que se desarrolla en este estudio.  Según el autor, la cultura “…funciona como una memoria colectiva que sirve de referencia y, por consiguiente, es vivida oficialmente como guardiana de continuidad y garante de la fidelidad que el sujeto colectivo debe observar para con la imagen de sí mismo que de este modo recibe”. (Cross: 1997: 9).

A partir de esta noción, el presente estudio pretende determinar cómo el Himno Nacional de nuestro país funciona como una memoria colectiva y es oficializado como el ‘modo de vida’ que debe seguir el costarricense para responder en forma efectiva a los requerimientos que la sociedad le demanda.

Marco Metodológico

El presente estudio utiliza como metodología el análisis del tipo de discurso y algunos símbolos que se desprenden de la letra del Himno Nacional de Costa Rica y como ello se presenta actualmente como una huella cultural para nuestra sociedad.

Para ello, se inicia retomando la noción de Himno Nacional que ya fue definida en el marco teórico para mostrar cómo la letra de éste repercute en la noción de un ‘sujeto nacional’ determinado.  Posteriormente, ese ‘sujeto nacional’ se enmarcará en un contexto histórico y contextual determinado y cómo ello se perfila actualmente como una huella cultural.

Líneas posteriores se procederá a determinar el tipo de discurso que se desprende de la letra de nuestro Himno y cómo ello responde a un contexto bélico caracterizado por la Campaña de 1856.  Además de ello, se enumerarán los símbolos que funcionan como intertextos en el desarrollo del Himno y, por último, cómo ese Himno nos marca actualmente y cómo se ha llegado a constituir en una importante huella cultural y a ser parte de nuestra imaginería cívica.

Desarrollo

Análisis del texto escrito que se enmarca en el texto musical.

El texto por analizar en este desarrollo, es la letra del Himno Nacional de Costa Rica y cómo ella está cargada de términos asociados con el discurso bélico y otros que conllevan un significado particular.

Es importante tener en cuenta que el Himno Nacional de nuestro país presenta una serie de discursos que, en su mayoría, se relacionan con el tema de la identidad nacional, el patriotismo y la defensa de nuestra Patria.  Es importante por ello, recordar sus letras en el siguiente recuadro:

Noble patria tu hermosa bandera,

expresión de tu vida nos da

bajo el límpido azul de tu cielo,

blanca y pura descansa la paz.

En la lucha tenaz de fecunda labor

que enrojece del hombre la faz,

conquistaron tus hijos, labriegos sencillos,

eterno prestigio, estima y honor

¡Salve oh tierra gentil!

¡Salve oh Madre de amor!

Cuando alguno pretenda tu gloria manchar

verás a tu pueblo valiente y viril

la tosca herramienta en arma trocar.

¡Salve oh Patria tu pródigo suelo

dulce abrigo y sustento nos da,

bajo el límpido azul de tu cielo

vivan siempre el trabajo y la paz!


A continuación aparece el Himno Nacional con letra y música en la dirección:

http://www.youtube.com/watch?v=Rn5noyZNGhs

ü  Discurso como memoria colectiva.

El discurso que se enmarca dentro de la letra del Himno Nacional, hace referencia a la actitud que debe tener el costarricense en cuanto a la defensa de su soberanía y la actitud que debe adoptar en la defensa de la Patria.

A partir de ello, se asume que el sujeto cultural aquí representado responde a un sujeto individual, pero también colectivo pues, a través de un canto que lo representa, se manifiesta como individuo que pertenece a un grupo social y se manifiesta como alteridad ante lo extranjero, precisamente en la frase “…Cuando alguno pretenda tu gloria manchar”.

Desde este punto de vista, el discurso del Himno excluye a todos aquellos que no comparten cierta colectividad y que no manifiestan una cercanía y una defensa de la Patria tal y como la hicieran sus hijos.  Es esa colectividad la que conforma una cercanía con el otro, una vinculación con lo que es ‘nacional’ y una identidad como conglomerado que comparte una serie de valores y actitudes determinadas por el aspecto ideológico de la sociedad.

Precisamente, el discurso del Himno constituye un discurso simbólico en el tanto crea signos que son compartidos por una colectividad y esos signos los identifican como semejantes, como individuos que comparten una comunidad, una cultura.

Nótese, en este punto, la relación entre lo que se acaba de exponer y la noción de cultura que fue expuesta líneas atrás, en donde Cross la asume como una memoria colectiva que sirve como referencia para la sociedad.  Es decir, los Himnos van a recordar un antepasado común de los pueblos y una visión de mundo asociada con problemáticas bélicas y heroicas que determinaron lo que el pueblo es en su actualidad.

El ‘sujeto nacional’ y el contexto que se desprende del Himno Nacional.

Desde el inicio de este estudio, se ha hecho hincapié en que el contexto y el discurso que se pretende con la letra del Himno Nacional, remite a la gesta heroica de la Campaña Nacional de 1856, en la cual los costarricenses se enfrentaron contra los filibusteros y salieron victoriosos.  De hecho, relata María Isabel Carvajal, que “…la Campaña Nacional, en sus inicios fue conocida como la “Campaña Nacional Centroamericana”, y no fue sino años después que se optó por llamarla “Nacional””. (Carvajal: 2009: 160)

A partir de esta cita, se puede inferir que esa insistencia por agregarle el calificativo ‘nacional’ a la Campaña, vendría a afianzar el imaginario de nación que se pretendía lograr en ese momento.

Precisamente, el Himno pretende –a partir de la imaginería de la Campaña Nacional- manifestar el sentido patriótico que se necesitaba en ese momento en nuestro país y lograr que el ciudadano costarricense cobrara importancia de lo que la Patria era para él, así como traducir la ‘auténtica modalidad del costarricense’.

Mediante esta composición musical se buscaba, además de exaltar un hecho histórico importante, la identificación de cada ciudadano costarricense con los valores de la comunidad (responde así a la memoria colectiva que se desprende del término <cultura>) y así reforzar la conducta individual del sujeto para procurar el sometimiento del individuo a los elementos considerados ‘valederos’ de la colectividad.

A partir del párrafo anterior, se desprende que los símbolos –y en este caso los Himnos- sean creaciones que se utilizan para designar acciones de los individuos que se vean dignificadas, con el fin de que se privilegien ciertos valores y se crea una voluntad de verdad.

Esas voluntad de verdad, si bien es cierto nace en el seno de una cultura determinada, responde –en la mayoría de los casos- de un discurso político que manipula al sujeto y le hace creer que lo dice el Himno es la actitud que él debe asumir para ser parte de la colectividad compartida, y si no es así, se verá expulsado por el desacatamiento de las normas que han sido establecidas.

ü  La esencia simbólica que subyace en el Himno Nacional.

Son varios los símbolos que forman parte del discurso del Himno Nacional y ellos serán definidos en las líneas siguientes, por orden de aparición en el Himno.  Cabe destacar que dichos símbolos vienen a reforzar la imaginería cívica y ello va a reforzar la construcción de las identidades a partir de un pasado, más o menos lejano, además de que forman parte de la conciencia social de comunidad que se desprende de su carácter ideológico:

> Patria: se equipara con la imagen del a Madre, aquella que cuida a sus hijos, que les brinda el sustento diario, los alimenta, los amamanta y les nutre de todo lo necesario para vivir.

Es importante destacar aquí que, a pesar de la huella ideológica de carácter patriarcal que se desprende del Himno, la imagen que aparece es la de una Madre, entorno a la cual se reúnen los hijos: ella es quien los mantiene vivos y quien los mantiene unidos en una sola comunidad.

> Bandera: constituye el elemento simbólico de la Patria y, según Chevalier es “…un símbolo de protección, concedida o implorada // un signo distintivo que pone bajo protección a la persona moral o física de la que ella es signo”. (Chevalier: 1995: 173).

Esta imagen lleva consigo una fuerte carga, primero porque es calificada como hermosa (es la imagen con la que se reconoce a los miembros de una colectividad) y, además de ello, porque se menciona que a través de ella se muestra la expresión de la vida de la Patria y, si la Patria tiene vida, puede entregársela a sus hijos como regalo incalculable.

Ligado a ello, es importante realizar un análisis particular de la superposición de los colores tal y como aparecen en el texto musical y esto es:

> bajo el límpido azul de tu cielo:  remite a los dos colores extremos de la bandera y, según la significación dada por Chevalier, el azul designa“…calma y apacigua, pero a diferencia del verde, no tonifica, pues no proporciona más que una evasión sin asidero en lo real”. (Chevalier: 1995: 196).  Desde este punto de vista, el azul remite a la pasividad y a la calma que, en el inicio del Himno, retrata al costarricense.

> blanca y pura descansa la paz:  las siguientes dos franjas de la bandera son blancas y ello aparece en la línea posterior a la referencia de lo azul.  Es notorio considerar que, según Chevalier “…el blanco, color iniciador, se convierte en su acepción diurna, en el color de la revelación, de la gracia, de la transfiguración que deslumbra, despertando el entendimiento al mismo tiempo que trascendiéndolo”. (Chevalier: 1995: 192).

Por semejanza, lo blanco se asocia casi siempre con la paz y aquí el adjetivo va a calificar precisamente a ese sustantivo.  Luego de la pasividad que se retrataba en las líneas primeras, ahora se rescata esa cualidad ‘pacífica’ del costarricense, esa pureza que se destaca en la Patria y, por consiguiente, en él también.

Además de ello, se presenta aquí la paz como un elemento amancillado, en donde lo único que la puede contaminar se encuentra en el extranjero, el cual se vislumbra como la alteridad que debe ser enfrentada por la colectividad.

Precisamente, y siguiendo los análisis de Cross, “…la alteridad se moldea en un primer momento en lo semejante” (Cross: 1997: 50), por ello, si para el costarricense el pan de todos los días es la paz, cualquier circunstancia va a ser analizada desde esta perspectiva y todo aquello que atente contra la seguridad y la tranquilidad vivida aquí, será digno de ser desechado.

> que enrojece del hombre la faz: en el verbo expresado en la frase anterior, aparece retratado el color de la franja central de nuestra bandera y ese color rojo remite, en su mayoría, a las nociones de vida y muerte, sangre, ardor y virtudes guerreras.

Aunque cuando aparece no lo hace dentro de un contexto bélico, sí se puede argumentar que esa noción de sangre remite a lo dura que es la faena del campo y cómo ese trabajo vendrá a enrojecer el rostro de los agricultores.

En este punto sería bueno recalcar que en la época en que fue escrita la letra del Himno, la agricultura constituía la labor más generalizada de los ciudadanos costarricenses y de ella se desprendía –ante todo- el cultivo del café como empresa nacional.  Precisamente, la frase expuesta sería metáfora de aquella que dice “Te ganarás el pan con el sudor de tu frente”.  Así, subyace en esa frase la imagen de un sujeto costarricense pobre, aislado (pues trabajaba solo en su hacienda y para subsistencia), pero en completa libertad.

> El discurso bélico:  es de destacar a esta altura del análisis, la relación entre el color rojo y el sentido bélico que se destaca en el Himno Nacional por cuanto el rojo, que en un inicio fue para retratar el rostro quemado y cansado del labriego sencillo, será símbolo de la sangre que se derramaría en la Campaña Nacional en contra de la presencia de los filibusteros en nuestro territorio.

El Himno mantiene el tono militar en varios extractos:

> blanca y pura descansa la paz: descansa, en el Himno, la oposición entre la paz y la guerra, en donde la primera es caracterizada –como símbolo universal- como blanca y se relaciona con la estabilidad de la armonía social y la tranquilidad que muestran los habitantes de un territorio, con respecto a su gobierno y la forma de vida.

Por el contrario, la guerra –descrita como la ausencia de la paz- mantiene una capacidad destructiva, ya sea como defensa propia o para dar una enseñanza a ciertos territorios que no se organizan de manera adecuada. A pesar de ello, no debe verse la guerra sólo como un elemento negativo, pues es de destacar que –en muchas civilizaciones- la imagen del guerrero destacado como viril, mantiene una connotación, más bien, positiva.

De lo anterior se desprenden dos ideas que mantienen relación con el Himno Nacional:

> la imagen del labriego sencillo que logra ganar prestigio, estima y honor: la única forma de que un hombre logre ganar lo anterior, es por medio de una lucha, una guerra, un enfrentamiento tenaz que le permita defender a su Madre, a la Patria que lo ha visto nacer.  Además de ello, se destaca que ese labriego constituye la autoimagen del costarricense en la época en que se enmarca el Himno Nacional.

> verás a tu pueblo valiente y viril: aquí, se realiza una acotación importante que se relaciona con esa visión del guerrero: si alguien (entiéndase alguien como la ‘alteridad’, en palabras de Cross) pretende manchar la gloria de la Patria, el pueblo (conjunto de ciudadanos labriegos) tomará la justicia y defenderá –aún a costa de sangre- el valor de su Patria.

> ¡Salve oh…!: en varios de los documentos consultados para la realización del presente estudio, se destaca que la secuencia de ‘salves’ que se proponen a través del Himno Nacional, remiten a los saludos militares que se enmarcan dentro del espacio bélico.  Es una forma de saludar, pero también de enaltecer algunos elementos que forman parte de la cultura cívica de cada territorio.

> la tosca herramienta en arma trocar: la lucha tenaz (que, en un inicio, fue sinónimo de laboriosidad en las faenas del campo) se va convirtiendo, conforme avanza la lectura, en un núcleo semántico relacionado con la guerra, en donde la amenaza del enemigo en contra de la Patria, permite cambiar una tosca herramienta (seguramente, de labranza) en un arma, mediante la cual poder defender, junto con otros habitantes, el territorio, de todos aquellos enemigos que quieran profanarlo.

> vivan siempre el trabajo y la paz: el núcleo semántico de la paz se menciona en la primera estrofa y en la última pero mantiene una sutil diferencia: en la primera se recuerda el carácter pacífico del costarricense y se destaca que la paz descansa pura, mientras que en la última estrofa, ya cuando se ha repetido que los ciudadanos defenderán con armas la Patria, se recuerda nuevamente esa noción de paz.

Allí estaría en juego el hecho de que al ciudadano costarricense le interesa estar tranquilo y gozar de completa libertad y, mientras pueda mantener esa condición, seguirá trabajando arduamente.

> La autoimagen del costarricense:

 A lo largo del texto del Himno Nacional, se destaca un sujeto pacífico y dedicado completamente a las labores del campo.  Ello se evidencia en calificativos como ‘fecunda labor’, ‘enrojece la faz’, ‘labriegos sencillos’, ‘tosca herramienta’, ‘viva el trabajo’.

Lo anterior, estuvo marcado –como ya quedó establecido- por el auge del café como empresa nacional y porque en la época en que fue escrita, los ciudadanos trabajaban en sus propias haciendas y lo que extraían de los terrenos era, más que todo, para subsistencia.

Aunado a ello, se presenta la autoimagen de un sujeto pacífico que solamente se verá inmerso en cruentas luchas cuando alguien esté atentando contra la concordia y la armonía del territorio.

Así entendido, la imagen que se desprende del Himno Nacional sobre el costarricense, lo define como amante de la paz, devoto de su labor agrícola y la defensa de su territorio, aún cuando ello demande, tener que dejar de lado la labor cotidiana.

Conclusiones

Después de haber realizado el presente estudio, se pueden determinar las siguientes conclusiones:

> El Himno Nacional de nuestro país constituye un símbolo cultural y un discurso social en el cual interactúan una serie de lenguajes cuya función es lograr que los habitantes se sientan identificados y compartan una serie de valores y se relacionen mediante un conglomerado de actitudes aceptadas socialmente.

> El Himno Nacional constituye una huella cultural a nivel ideológico sumamente importante, en el tanto refleja la realidad vivida por los costarricenses en el marco del desarrollo de la Campaña Nacional de 1856 y trata de reflejar el sentir del corazón del costarricense durante esa época, es decir, interpreta el alma del ‘tico’ como amante de la paz y devoto de sus faenas agrícolas.

> El Himno pretende que los sujetos culturales se identifiquen como parte de una colectividad caracterizada por un cierto sistema de valores y trata de reforzar sus conductas individuales, para el logro del sometimiento a la ideología dominante que forma parte de lo ‘normado’ socialmente.

> Es claro que el Himno de nuestro país es el espejo de lo que debía ser, en su momento, el ‘sujeto nacional’ y, por tanto, hoy funciona como una huella cultural profunda, ya que no nos dice nada de lo que es el costarricense hoy día, pero sí nos remonta a considerar que la lucha contra los filibusteros en la Campaña de 1856 forjó parte de lo que es el alma nacional y alimentó la lucha nacionalista que emergió en las últimas décadas del siglo XIX e inicios del siglo XX.

> Por último, la letra compuesta por Billo Zeledón, contiene un profundo sentido bélico sobre el cual giran núcleos semánticos como la paz, la guerra, la amenaza de lo extranjero y la lucha mediante la cual, las herramientas se trucan en armas.  Todo ello es debido, tal y como aparece en la conclusión anterior, a los acontecimientos socio-políticos que se quisieron retomar como parte de la letra del Himno Nacional.

Bibliografía.

Amoretti, María. Debajo del canto. Un análisis del Himno Nacional de Costa Rica. 1987. San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica.

Carvajal, María Isabel. Discursos y símbolos del Himno Patriótico al 15 de setiembre. 2009. Revista Estudios. Universidad de Costa Rica, número 22, pág. 155-168.

Chevalier, Jean. 1995. Diccionario de los símbolos. Barcelona, Editorial Herder.

Flores, Bernal. Lo que se canta en Costa Rica. 1980. Revista Káñina: Revista de artes y leras.  Vol 4, número 1, págs. 217-219.

González, Luis Felipe. Himno Nacional de Costa Rica: Documentos relativos a la celebración del Centenario. 1952. San José: Imprenta Nacional.

Meléndez, Carlos (recopilador). Cincuentenario de la letra del Himno Nacional de Costa Rica. 1953. San José: Ministerio de Educación Pública.

75 años de la letra del Himno Nacional de Costa Rica. 1978.  San José: Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes: comisión Nacional de Conmemoraciones Históricas.

Anexo 1

Biografía del creador de la letra del Himno Nacional,

señor José María Zeledón.

Nace en San José el 26 de abril de 1877  ) fue poeta, escritor y periodista, apodado Billo Zeledón, es más conocido como autor de la letra del Himno Nacional de Costa Rica.

Hijo de Hilario Zeledón y Concepción Brenes, fue huérfano desde temprana edad pues su madre falleció cuando dio a luz y estando también muy pequeño murió su padre, por lo que fue criado por dos tías, hermanas de su padre, mujeres de escasos recursos, ancianas y solas. Por esta razón, asistió a la escuela pública y luego al Liceo de Costa Rica en donde sólo pudo cursas el primer año, ya que las necesidades del hogar lo obligaron a trabajar desde la más tierna edad.

En 1892 comenzó a trabajar como copista en la Corte Suprema de Justicia, posición que le ayudó a formarse en el periodismo. Sus primeros artículos aparecieron en un periódico estudiantil fundado y dirigido por él y que se llamaba “El Chilillo”.  Posteriormente, sus artículos fueron editados en el año 1898 en El Diarito, y desde este año hasta 1948 escribió en todos los periódicos y revistas importantes de Costa Rica.

Desde que trabajaba en la Corte Suprema de Justicia, se fue revelando su espíritu de combate y su aptitud lírica y de escritura en prosa.

El 24 de diciembre de 1899 contrajo matrimonio con su prima Ester Venegas Zeledón con la cual tuvo cinco hijos.

Cuando tenía 27 años, participó en el concurso para componer una nueva letra al Himno Nacional, cuya música compuso Manuel María Gutiérrez y así logró ser el primer premio.  Dicha letra, es cantada desde el año de 1903.

Como escritor, se destacó en cuanto a dos libros de versos para niños: Jardín para Niños (1916) y Alma infantil (1928). Sus libros de versos Campo de Batalla y Germinal se perdieron antes de ser publicados, ya que fueron quemados.

Gracias a su labor como contador en diversas instituciones y en empresas particulares, pudo llevar el sustento propio y el de su familia. De 1914 a 1917 fue director de la Imprenta Nacional; de 1917 a 1924 estuvo como administrador de la Botica Francesa.

En 1920 fue elegido Diputado al Congreso por la provincia de San José y desempeñó sus funciones en forma honorífica y por ello distribuyó sus sueldos entre la Escuela Colón y la Escuela Maternal, ambas consideradas escuelas pobres de nuestro país.  Además de ello, discutió sobre batallas parlamentarias que tuvieron profundas repercusiones en la vida política de nuestro país, ya que él era defensor de profundos ideales revolucionarios.

Del año 1924 a 1936 laboró como Auditor de la Municipalidad de San José. En 1925, fue directivo del Banco Nacional de Seguros, hasta 1936. En este año pasó a trabajar en la Contraloría de Hospitales hasta 1940, año en el cual se fue a vivir a Puntarenas como Auditor de la Compañía Atunera hasta 1944.

En 1946 fue nombrado Secretario General de Hospital San Juan de Dios, cargo que desempeñó hasta 1949. En el año 1948, durante la Guerra Civil fue maltratado y encarcelado.

En 1949 apoyó la creación del partido Unidad Nacional y llegó a la Constituyente como representante de ese partido. Ya por esta época su salud era delicada y no pudo volver a la Asamblea, por lo que decidió irse a su finca “La Pastora” en Esparza, donde murió el 6 de diciembre de 1949, a la edad de 72 años.

 

Anexo 2

Video

En una entrevista realizada por la Universidad de Costa Rica, Don Manuel Gavilán S. comenta la génesis de la idea de cantar el himno Nacional de Costa Rica la víspera del 15 de setiembre a las 6 de la tarde:

 

3 Respuestas a “La huella cultural y el discurso simbólico enmarcado en la letra del “Himno Nacional”.Por: Cinthya Muñoz Blanco.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s