El héroe de Italia 90. SEBASTIÁN ALTAMIRANO PACHECO


 Italia 90:

El jugador de fútbol como héroe nacional

Sebastián Altamirano Pacheco

Introducción

El presente trabajo de investigación llamado El héroe de Italia 90: El jugador de fútbol como héroe nacional, es una investigación sobre la figura del futbolista de la selección nacional y su apreciación de héroe como un texto cultural. La investigación se focaliza en el seleccionado nacional que participó en la Copa Mundial de Italia 90, evento de gran trascendencia en el mundo futbolístico, y de particular importancia para el país, como se profundizará en la investigación.

El trabajo busca resaltar cómo la figura del futbolista que participa en la Copa Mundial de Italia 90 es utilizada como elemento base de un discurso nacionalista que se apoya en este deportista para representar la identidad nacional, destacando el éxito en la representación patria. Por tanto se ha procurando enfocarse en objetivos muy claros como son el heroísmo y su impregnación en el discurso nacional mediante figuras deportivas. Las huellas culturales reflejan los ejes constructores de una realidad, y en un país como Costa Rica el fútbol y sus logros representan una huella cultural.

La selección de fútbol de Costa Rica es un referente identitario para el país porque une al pueblo bajo un mismo uniforme y alimenta el vínculo entre el costarricense y su nación generando el apoyo a las representaciones patrias, y específicamente en las competiciones deportivas. El costarricense llega a no sólo admitir la identificación pues también se reconoce con ella, se identifica él mismo así como admite la identificación de otros compatriotas. La pasión del fútbol llega a niveles muy altos que llega a acomodar agendas y manejar horarios de vida conforme a la disputa de partidos, crea asociaciones de horarios o lugares para ver los cotejos.

De esta manera, la presente investigación procura enfocarse en destacar la importancia que toman los discursos nacionalistas, con especial énfasis en el presente respecto a la figura del jugador de Italia 90, para mostrar como la identificación patria reflejada en el nacionalismo es una fuente de un sector colectivo que une su voz bajo un deseo de victoria que deje el nombre del país en alto.

Justificación

Trabajar con un texto cultural sobre el fútbol es un tema de interés personal, y más aún cuando se puede vincular estrechamente con un discurso nacional de carácter heroico, el cual llega a ser muy interesante. La trascendencia del tema abarca una sociedad costarricense donde el fútbol es una de las actividades, recreaciones y aficiones de mayor apoyo de parte del pueblo costarricense. El costarricense ha adoptado este deporte y se ha identificado plenamente como un aficionado, y en algunas ocasiones como algo más.

El tema es trascendente porque explora la construcción de figuras heroicas en una situación más moderna a la presentaba muchos años atrás cuando la nación comenzada a dar sus primeros pasos.

El jugador de fútbol ha sido utilizado como parte de un discurso nacional que pretende destacar la identificación y unión de un país bajo un uniforme común que adecuadamente porta los colores patrios.

Es pertinente el análisis de esta construcción de “héroe nacional” en el fútbol, porque como cita Edmond Cros la lectura que se hace hic et nunc de un texto pasado no se organiza en torno que lo que fue sino en torno a lo que se es como sujeto cultural (Cros, 1997:130). Todavía persiste ese discurso nacional del “héroe de Italia 90”.

Varios autores han trabajo con el tema del fútbol. Entre fuentes bibliográficas se puede citar a Carlos Sandoval con Fuera de juego, donde analiza la relación entre el fútbol y el costarricense, o el de Jorge Salazar llamado El fútbol en su intimidad, donde aborda la trascendencia del fútbol a nivel global. Estudios pertinentes pues se concentran tanto en la universalidad del deporte como en la particularidad recepción de un país. Sergio Villena expresa que la identidad se juega los domingos a mediodía o miércoles por la noche en el estadio en su trabajo Fútbol e identidad nacional (Villena, 1996:12).

La trascendencia de este tema se da por la gran afición e identificación del pueblo con el fútbol, y mayor aún cuando es la selección nacional la que juega, porque representa a toda la nación y es una muestra del orgullo que está en disputa. Se presentan ejes problemáticos como la identificación y el por qué es necesario crear un discurso nacional o elaborar uno nuevo, cuestionando el por qué el costarricense siente tanto pasión por un deporte y la trascendencia que puede tener para el apoyo masivo.

Héroe específico

El corpus para el trabajo de investigación se concentra en el tema de la figura del seleccionado nacional de fútbol del combinado patrio durante el evento de la Copa Mundial de Fútbol en Italia 90. Se establece como tema central el análisis sobre el texto cultural que representa este jugador en específico, como el seleccionado y no como jugador de club. No se pretende analizar la figura del jugador de fútbol como un profesional, un empleado del club, que es su empresa. Por tanto no se analiza su figura como trabajador que rinde cuentas ante un jefe, sino la figura del representante nacional cuando es llamado a defender los colores patrios en competiciones internacionales.

Fútbol y sociedad

Jorge Emilio Salazar presenta su trabajo El fútbol en su intimidad, en el cual menciona la importancia que tiene el fútbol tanto para el jugador, el dirigente, y para el aficionado. Salazar relata hechos históricos a nivel mundial que sirven de ejemplo de cómo la pasión por el deporte alcanza niveles muy altos, y la pertinente mención del apoyo del espectador para alimentar la construcción del fútbol como un gran imperio. Carlos Sandoval en Fuera de Juego, presenta un trabajo orientado hacia la trascendencia sociológica del costarricense hacia este deporte.Explica que su trabajo se plantea como un objetivo importante la exploración del surgimiento de un sentimiento de pertenencia nacional a través del fútbol, destacando como el combinado nacional de la selección representa también intereses nacionales (Sandoval, 2006:71).

Sandoval considera que el equipo que participa en Italia 90 es un ícono de la nacionalidad (Sandoval, 2006:14). Sergio Villena, por su parte, ofrece un interesante análisis sobre la intensa afición del costarricense por el fútbol.

Expone Villena como su hipótesis que el fútbol es uno de los más destacados y múltiples fragmentos que componen una especie de “espejo trizado” en el cual la nación refleja sus ansias, pasiones y temores ontológicos” (Villena, 1996:10). También expresa Villena que el juego y los discursos del balompié son una rica alegoría de lo social en tanto constituyen un modo de construir-emocional, moral y apasionadamente, que enfocan las preguntas y respuestas fundamentales acerca del ser costarricense o el carácter nacional (Villena, 1996:10).

Modelo del deporte: Héroe con talento

Objetivo general: Analizar cómo se construye un héroe nacional con el propósito de señalar la figura del futbolista de la selección nacional de Costa Rica en el Mundial de Italia 90 como gran exponente de la patria.

Objetivos Específicos

Demostrar como el jugador de fútbol de Costa Rica en el Mundial de Italia 90 es un modelo del Star-System.

Destacar el juego de alienación que señala el Sujeto Cultural en la relación entre el jugador y el espectador.

Determinar cómo el discurso nacional de la selección de fútbol vincula a la creación de una figura heroica.

Propuesta de apreciación

La figura del jugador de fútbol de la selección nacional de Costa Rica durante el Mundial de Fútbol Italia 90 se construye como héroe nacional por las acciones realizadas en pro de su patria, las cuales poseen un carácter extraordinario.

El sujeto: indivual y colectivo

Sujeto cultural

El crítico Edmond Cros presenta su trabajo El sujeto cultural. Sociocrítica y Psicoanálisis, en el cual comenta sobre las diversas relaciones con las que se topa el individuo en la sociedad. El ser humano vive en sociedad y pronto comprenderá la función de la cultura y cómo él es parte de una cultura y las implicaciones que esto genera en sus acciones y formas de pensamiento.

Cros destaca que la cultura es el dominio donde lo ideológico se manifiesta con mayor eficacia y más cuando se presenta una incorporación ante la problemática que posee la identificación. Para Cros la subjetividad es conminada a sumergirse en la misma representación colectiva que la aliena (Cros, 1997:9).

La cultura necesita una manifestación específica, concreta, porque no posee una existencia ideal ya que es sólo mediante sus manifestaciones concretas que existe, por eso no puede ser la cultura una idea abstracta (Cros, 1997:10). Las manifestaciones concretas son aquellas que permiten apreciar las huella culturales, los vestigios que dejan.

Esto explica la razón para que se utilice el discurso nacional como un medio de elaboración de figuras heroicas: se necesita una manifestación concreta. Es necesario aclarar que no es el discurso nacional la única herramienta en esta tarea, pero sí es una de las más eficientes porque al permitirse perdurar aumenta el conocimiento de la figura para generaciones posteriores, que ya crecerán bajo un discurso que llevará años de estar cumpliendo su labor. Las manifestaciones concretas que señalaba Atlhusser se enfocan en la transmisión, comunicación, realizado por un colectivo bajo una ideología. Por tanto el sujeto es quien crea y agrupa la idea mediante la colectividad para luego volver, como un sujeto cultural, y reproducirla.

El amor por una camiseta

La propuesta de apreciar la cultura como algo específico y colectivo, un medio de identificación que se expresa muy concretamente, ya sea con maneras de expresarse o vestimentas, pensamientos o acciones. El fútbol es un ámbito donde se puede apreciar muy bien el Sujeto Cultural, pues las acciones expresan y señalan muy bien tanto ideologías como identificaciones culturales. Cros dice que concibe al sujeto cultural como aquella instancia que integra a todos los individuos de la misma colectividad (Cros, 1997:10).

El fútbol permite apreciar mediante la afición que se genera en el espectador ciertas identificaciones y cuando se habla de un combinado nacional es un gran colectivo, auspiciado bajo la bandera nacional. También Cros expresa al sujeto cultural como el agente de la alienación, que se concentra en explicar la manera en la cual operará tanto en y por la lengua como en y por el discurso (Cros, 1997:10).

El discurso nacional permite apreciar como opera un Sujeto Cultural mediante la lengua y el poder de la palabra, siempre asociada a las hazañas propiamente heroicas. Esa unión entre palabra y acción es necesaria para el efecto del Sujeto Cultural en el mundo del fútbol, con elementos como alienación que genera tanto la unión  como la separación.

Si la diversidad crea, se comprende que en efecto el Ego se formará a partir de la imagen del otro. El discurso nacional presente en la selección nacional de fútbol marca una distinción entre el pueblo costarricense y el enemigo, comprendido de muchas denominaciones: extranjero, rival, contrincante.  Los discursos nacionales utilizan el lenguaje como herramienta y en el caso del fútbol la búsqueda de unidad de un país mediante la gran afición y atracción hacia un deporte muy gustado.

El sujeto cultural es un discurso que plantea saber quién habla en el sujeto hablante, es un espacio proyectado de identificación fundamentado en un modo específico de relaciones entre el sujeto y los otros (1997:18). La afición de cada costarricense por el equipo nacional no aprecia cómo habla y se expresa un individuo en particular: su voz es la de un pueblo.

El grito de un “gol” no lo pronuncia una sola garganta, si bien se puede estar espacialmente solo admirando un juego, detrás hay un colectivo que tiene el mismo deseo y ansía de triunfo. La hipótesis de Cros es que el sujeto cultural y el Ego emergen al mismo tiempo (1997:18). El yo que se identifica con el equipo nacional es un yo común, somos todos bajo el yo.

Por eso es que el agente de la identificación, según Cros, es la cultura, no el sujeto. El sujeto es un medio para expresar, pero es la cultura la voz que se ve en cada aficionado. Se puede comprender cómo el sujeto es un medio para vislumbrar cómo actúa la cultura.

Heroísmo

El héroe, en estos discursos nacionales, actúa como un star-system, en una función de instrumento. Cros señala en su trabajo al actor-ídolo como el mejor garante del éxito y de la correlativa rentabilidad de una película (1997:41). La figura heroica cumple un rol similar, pues si bien no busca la rentabilidad de una película, sí pretende alcanzar el apoyo y la identificación de un colectivo bajo esta figura, ejecutante de una acción de gran trascendencia.

El discurso es un objeto de intercambio entre destinador y el destinatario, y el discurso del héroe pretende darla al pueblo una figura a la cual admirar, y la figura el reconocimiento de un colectivo que valora sus acciones.

Cros indica que la cultura es el dominio donde lo ideológico se manifiesta con mayor eficacia (Cros, 1997:9), y eso dominio de lo ideológico permite apreciar que en efecto las ideas que dominan se muestran actuando según la intencionalidad para la cual fueron elaboradas. El objetivo del discurso nacional de heroísmo era crear la conciencia en el costarricense de un pasado representado por hombre que defendieron a la patria, procurando generar la perduración dentro de la memoria colectiva de la concepción de estos hombres como héroes.

Como señala Cros, la subjetividad se conminada a sumergirse en el seno de la misma representación colectiva que la aliena (Cros, 1997:9), lo cual permite que en efecto aquella ideología generada por un  grupo selecto se convierta en un discurso de carácter nacional al buscar precisamente generar una representación colectiva en ciertos individuos que cumplen el rol de héroes para la patria que se empieza a desarrollar.

Salazar desarrolla la presentación de distintas clases de nacionalismos presentes en el fútbol. Para el caso heroico que se utiliza en la investigación se puede rescatar el nacionalismo que llama Nacionalismo Pionero.

Según Salazar es el nacionalismo basado en el alcance de lograr una clasificación nunca antes conseguida, o llegar por primera vez a cierta etapa en la historia futbolística patria, lo que es propicio para activar el prestigio nacional o nacionalismo futbolístico (Salazar, 1988:37). Cita Salazar a Chile, México y Haití como ejemplo a ello, pero la acción de la selección nacional de Costa Rica en Italia 90 también cumple esta clasificación. Desde el momento que el equipo partió a Italia a representar al país ya estaba presente ese nacionalismo pionero al ser la primera vez que el país tenía representación en una Copa Mundial de Fútbol. Esta es una acción considerada heroica, porque nunca antes fue alcanzada y convirtiéndose así en extraordinaria, porque perdura todavía hoy en el colectivo costarricense como una acción de gran prestigio.

¿Qué es un héroe nacional?

Héroe

Comenta las acepciones de “héroe” según la RAE. 1) Varón ilustre y famoso por sus hazañas o virtudes. 2) El que lleva a cabo una acción heroica. 3) Personaje principal de todo poema en que se representa una acción, y del épico principalmente. (Renard, 2006:178).

Selección nacional

La selección nacional es la representación patria de un país en un evento deportivo de carácter internacional. Es el grupo elegido, seleccionado, para participar en competiciones deportivas tomando como criterio de elección las cualidades y el rendimiento en el deporte específico que se juega. El ser parte de la selección nacional implica ser parte de un combinado de los mejores hombres o mujeres del país en el deporte, y por tanto es una muestra de orgullo por ser valoradas las habilidades, pero también por representar al país. 

Jugador de fútbol

El jugador de fútbol es la persona aficionada al deporte del fútbol que lo practica. Se crea la distinción en dos niveles: el amateur y el profesional. Futbolista amateur es aquel que no se dedica a la práctica del fútbol como trabajo con pago, sino que lo realiza por diversión y recreación. El profesional, es aquella persona que deja de ser aficionado para convertirse en un empleado de la empresa, club de fútbol, y por tanto acata normas y reglamentos.

Cultura  y Sujeto Cultural 

Para efectos del trabajo de investigación se utilizará la definición de “cultura” brindada por Edmond Cros. Esto debido a que resulta muy adecuada para los fines propuestos. Según Cros la cultura puede ser definida como el espacio ideológico que posee una función objetiva que consiste en el enraizamiento de una colectividad en la conciencia de su propia identidad (Cros, 1997:9). Cros aclara que la característica principal es su especificidad porque la cultura sólo existe en la medida en que se diferencia del resto pues sus límites proceden por los indicios de la diferenciación sin importar las divisiones entre culturas nacionales, regionales o de clases (Cros, 1997:9).

La cultura se relaciona con la propuesta del Sujeto Cultural que Cros propone. Cros explica que al hablar de sujeto cultural designa en un mismo momento a la instancia de discurso ocupada por Yo, a la emergencia y el funcionamiento de una subjetividad, a un sujeto colectivo, y a un proceso de sumisión ideológica (Cros, 1997:9). Este Sujeto Cultural es un instrumento de análisis muy útil y aplicable a distinta cantidad de textos tanto literarios como no literarios.

Herramienta de análisis: el valor de un gol

La metodología utilizada para este trabajo consiste un análisis del futbolista bajo la consideración de figura heroica como una huella cultural. Para ello se procederá a analizar el nivel de heroísmo que presenta esta figura, los factores que inciden en su exaltación, y en vincular cómo el discurso nacional toma a esta figura y la adapta a su expresión, bajo la consideración de una figura heroica.

Para ello se procede a analizar la figura heroica como una representación ideada bajo la teoría  del Sujeto Cultural, del académico Edmond Cros.

Esta teoría es pertinente porque sirve de gran apoyo a mostrar las expresiones colectivas que confluyen en imágenes particulares, y las cuales denuestan a lo largo de la historia especificidad en determinados acontecimientos que son expresiones propias de construcciones que poseen una ideología. Luego se procura analizar las acciones de estos futbolistas, consideradas como hazañas, lo cual es el elemento principal para poder colocar a la figura del futbolista de Italia 90 como un héroe nacional, bajo ese discurso nacional que enaltece a la selección nacional e identifica con el país.

Seguidamente se procura analizar la importancia en la recepción del discurso nacional mediante la figura del espectador y el vínculo que posee con el futbolista. Posteriormente se tomará el discurso nacional para demostrar la necesidad que presenta de construir figuras heroicas como una muestra de las manifestaciones concreta que son propias de la cultura.


Texto cultural: el futbolista heroico

El texto a analizar es la huella cultural del futbolista como un héroe nacional, con la particular figura del futbolista que participó en Italia 90. No se concentra específicamente en alguno de los jugadores, pues se pretenden analizar el jugador como el representante nacional, aquel elegido para llevar los colores patrios, procurando destacar como el futbolista es una representación de una imagen colectiva sobre un héroe particular.

La Alienación tiene una parte importante del discurso nacional. El Sujeto Cultural se presenta buscando una unidad en su grupo, y creando distancia con los “otros”. Fomenta la alienación para comenzar a apreciar quién está en cada bando.

Aquel que no comparte una afición o que apoya a otro equipo es el rival, el otro. Cros dice que la alteridad en un primer momento se moldea en lo semejante (Cros, 1997:50), y la afición al fútbol lo demuestra pues el Sujeto Cultural comienza a notar que el otro posee una semejante afición por el deporte y por el equipo, lo que comprende luego es que toda esa devoción no va con el mismo equipo y así comienza la división.

En el equipo nacional de fútbol se comprende la alteridad con el extranjero, aquel que apoya a su patria, pero que esa patria no es la misma. Esta alteridad con el extranjero enseña cómo lo nacional es lo que me hace parte, lo que vincula, la identidad a un grupo específico que apoyo a un país en la particularidad de un deporte cuando se desarrolla en representación nacional y más dentro de una competencia de carácter mundial.

El discurso nacional es un discurso simbólico, pues pretende crear signos que identifican y que ya sólo con su apreciación visual crean un texto y transmiten un mensaje. El jugador, futbolista, es una herramienta, es el “héroe” que crea hazañas que crean la exaltación y admiración de todo un pueblo bajo una causa común. Precisamente dice Cros que el Sujeto Cultural es la instancia que regulas las relaciones que mantiene el Ego con el Otro  (1997:114). El ego es la afición costarricense, el otro será el rival: sea Escocia, Suecia, Brasil, o cualquiera otra selección que se enfrente al país, inclusive el mismo costarricense que no apoya a la selección.

Comenta Cros que la cultura funciona como una memoria colectiva que sirve de referencia y, por consiguiente, es vivida oficialmente como guardiana de continuidad y garante de la fidelidad que el sujeto colectivo debe observar para con la imagen de sí mismo que de este modo recibe (Cros, 1997:9). Es por esto que afirma Cros que la cultura es un bien simbólico, de carácter colectivo, que existe precisamente porque es compartido colectivamente (Cros, 1997:10).


Esa identificación nacional por el país se une a la identificación mundial por el deporte para crear una identificación con la patria mediante el deporte, mostrando la coyuntura de la afición y la identificación. La cultura destaca en su diversidad, y en el caso del costarricense el fútbol es un medio de expresión y una huella cultural por las constantes asociaciones al éxito que llega con las victorias del equipo o con la misma consideración del fútbol costarricense como gran exponente de talento.

El fútbol es claramente asociado a la guerra: hay bandos y hay disputa. Se presentan victorias y derrotas donde cada participante posee un color que le identifica y distingue, separa, del rival.

Gustavo Segura Soto explica el léxico del ambiente futbolístico bajo la metáfora bélica, donde el costarricense (y en el de todo el mundo) existe lo que se puede se presenta esta metáfora bélica, la cual es referida al uso de vocablos y expresiones que en un sentido primario de uso pertenecen o se generan en el campo de lo militar o de la guerra, pero que en razón de un uso metaforizado experimentan un traslado semántico en el interior del léxico del fútbol (Segura, 2009:68).

La metáfora bélica es pertinente de mención porque permite apreciar cómo el fútbol se asocia con el éxito, con la victoria, como un medio para alcanzar gloria y orgullo, y cuando ese éxito es alcanzado con un país la gloria se propaga a un nivel nacional aumentado la identificación y el orgullo hacia el país que ha alcanzado méritos a nivel internacional.

Segura acota que el fútbol es la disputa por la posesión de una bola con el fin de introducirla o introducírsela como una daga en la portería al bando enemigo (Segura, 2009:69). Eso consigue el fútbol, y también en él se pueden encontrar tipos de nacionalismo, y las acciones de Italia 90 son muestra del “nacionalismo quijotesco” que expresa Salazar: resultado favorable ante un país futbolísticamente superior (Salazar, 1988:39). Salazar destaca la acción como “quijotada” que sirve para alentar el prestigio nacional.

Héroe: El Star-System como modelo.

Como bien se explicó previamente sobre el héroe, éste realiza hazañas de carácter extraordinario que permiten enaltecer su figura, y erigirle como un héroe de carácter nacional siempre que las acciones realizadas se hayan presentado bajo la representación nacional. El futbolista es, especialmente en los últimos años, un profesional, un trabajador, por lo cual rinde cuentas ante sus jefes. Sin embargo, como se aclaró previamente, el futbolista que juega para la selección nacional de su país es muy distinto al jugador de club.

Hablando sobre la sociología literaria, Enrique Anderson Imbert señala que el método sociológico examinará las huellas de la comunidad en el valor estético, y hasta encarecerá el mérito que tiene un escritor por haber transparentado tan bien las nervaduras sociales (Anderson Imbert, 1969:94-95).

Si bien Anderson Imbert se refiere a la sociología literaria, no deja de ser importante, y válida, esta comprensión de cómo la sociología examina las huellas de la comunidad en el valor estético, porque para el caso del fútbol, las huellas que perduran y que recuerdan la comunidad son las acciones esplendorosas, los triunfos, los méritos alcanzados. Pero no sólo eso, pues también la manera en cómo se consiguen, y se destaca el factor estético.

Goles y victorias: consagración del héroe

El futbolista que anota un gol es admirado, pero el que anota un gol de extraordinaria factura mucho más admirado aún. La belleza del gol, o la elegancia de un pase crea admiración del espectador hacia esa figura que se destaca por las “obras hermosas” que traza en la cancha de fútbol. El star-system detecta a ese jugador talentoso y lo erige como un destacado entre la mayoría, y así llega su figura a ser reconocida.

Es aquí cuando el discurso nacional empieza a fijarse en aquel talentoso que ha sido llamado a representar al país: uno más entre los pocos elegidos. El jugador de fútbol de la selección nacional carga ahora una responsabilidad, y debe cumplir con las expectativas. ¿Qué sucede en Italia 90? Las supera, magistralmente, porque se realizan acciones más allá de lo esperado.

El star-system comienza a ver la rentabilidad que tiene el futbolista “héroe” del evento, y es entonces cuando el jugador estrella se convierte en parte de este modelo. Una vez que es parte del modelo del star-system, el discurso nacional toma este modelo para construir a la figura heroica. Así como el método sociológico ve la literatura entramada en la sociedad, que dice Anderson Imbert, también ve en el jugador un modelo para la sociedad.

Concluye la Copa Mundial de Fútbol, pero es apenas el comienzo del discurso nacional del héroe de Italia 90. Al regresar del evento futbolístico que convoca tanta afición, estos jugadores aprenderán que su vida no será la misma y empezaran a ser llamados por la prensa, cámaras fotográficas y micrófonos por todo lado, buscando sus palabras e imágenes.

Sandoval menciona la acotación de Maguire y Marshall sobre la vida profesional de los jugadores, específicamente a la mención sobre cómo la vida privada como la profesional del jugador se ve expuesta, y se vuelve materia de comentario en los medios de comunicación y en la vida cotidiana, en manera similar a como sucede con los cantantes y demás figuras dedicadas al mundo del espectáculo (Sandoval, 2006:39).

Algo importante que también destacan Maguire y Marshall según Sandoval, es la consideración del jugador de fútbol como una “vedette deportiva” que puede estar alternando una noción de “héroe” que ha pasado de ser una figura estable a constituirse en una transitoria (Sandoval, 2006:39).

Sin embargo, para los héroes de Italia 90 esta transición en figura heroica transitoria no se presenta, porque sus logros en Europa perduran y trasciende por ser recordados siempre, y parte de ese recuerdo está fundamentado en la gran hazaña que fue lograr una participación mundialista por primera vez.

Las acciones que hacen estas figuras fuera de la cancha no altera su figura heroica porque esta consideración perdura por su carácter extraordinario.

La perduración de la figura heroica de Italia 90 se mantiene, y muestra de ello son las constantes menciones de reminiscencia a “aquella época”, “aquellos héroes” que consiguieron su hazaña hace veintiún años.

Precisamente Sandoval comenta como después de la clasificación a la Copa Mundial la consideración de “época de oro” es empleada con menor frecuencia, especialmente, por las nuevas generaciones porque el debut en aquel mundial no tiene punto de comparación (Sandoval, 2006:59).

Parte de la consideración como gran hazaña, de manera obvia, se parte por el rendimiento mostrado, y principalmente por la superación de lo esperado. Ya el mero hecho de participar era suficiente para considerar todo como una hazaña nacional, como ese tipo de nacionalismo pionero. Resulta que además de participar el equipo supera todo lo esperado e inclusive lograr clasificar a la siguiente fase.

 Sandoval, constantemente, evoca   la selección nacional de Costa Rica de la Copa Mundial de Italia  como la “cenicienta” (Sandoval, 2006:66). La consideración se fundamenta en la participación del equipo en un primera Copa del Mundo, por lo cual no se tenían grandes expectativas y cuando se logra hacer una participación tan brillante el equipo rompe las expectativas deslumbrado y situando en una posición privilegiada.

Señala Sandoval a Bora, el técnico, como el destinador que permite superar la prohibición de siquiera imaginar con ir a algo más allá de la participación. El carácter bajo esta “cenicienta” se enfoca en la superación de las adversidades, con pocos recursos y expectativas para un equipo que participaba por primera vez. Es por eso que como el mismo Sandoval indica la narrativa dominante durante la Copa Mundial de Italia 90 fue del equipo que llega como la “cenicienta” del torneo y logra alcanzar la gloria de un triunfo.

En la búsqueda de los star-system

El star-system recurre a la transformación de figuras ordinarias en figuras extraordinarias, porque se enfoca en mostrar en esas figuras aquellos talentos o cualidades que les ha permitido destacarse, se busca expone las cualidades que se han explotado y que funcionan como causas de su fama. Bajo el modelo de star-system es como un jugador de fútbol, que ya por ser profesional es candidato a admiración por la popularidad del deporte, comienza a ser apreciado como un héroe nacional cuando sus logros han sido reconocidos y siempre bajo la representación patria, la camisa de la selección.

El modelo de star-system crea una figura de culto la cual podrá ser explotada en muchos aspectos, y no se limita sólo al ámbito de fútbol porque al ser imagen pública esta jugador, exitoso en el torneo, es una representación de éxito y triunfo, es un modelo ejemplar, una inspiración a seguir. Es una pieza fundamental de un discurso de identificación nacional que ocupan modelos de ejemplo: héroes.

Destaca Salazar cómo al jugador de fútbol desde muy joven se le empieza a construir como una figura heroica, como expone en la mención del Copa Mundial de Fútbol Infantil China 85, donde el equipo costarricense logra clasificar y de la cual algunos jugadores destacaron en la gesta de Italia 90.

Salazar rescata el suceso que el ex vicepresidente del país, Armando Arauz, expresará el 25 de mayo de 1985 luego de haber clasificado que en nombre del gobierno de la República de Costa Rica les felicita por una brillante jornada deportiva en donde el orgullo abarca a todo el pueblo porque desde muy temprana edad ellos han comenzado a honrar a la patria con coraje, disciplina, y recia voluntad de triunfo (Salazar, 1988:13).

Las palabras de este ex vicepresidente son una muestra clara de cómo el jugador de fútbol desde muy joven es un modelo heroico, y cuando crece y alcanza las hazañas es entonces que cumple el papel del star-system porque se vuelve una figura de admiración, pero también de rentabilidad y sumamente productiva para el discurso nacional que luego le utilizará buscando la identificación con el equipo de la patria.

El jugador de fútbol encuentra en este deporte oportunidad y progreso. Especialmente en los últimos años, con salarios desorbitante en algunos casos, el jugador de fútbol haya en el deporte un medio de trabajo que le brinda la oportunidad de alcanzar estudios y bienestar para su familia mediante el apoyo económico que recibe con su salario.

Además el ingreso le ayuda para continuar con alguna clase de estudios que se tengan pendientes o rezagados, mostrando la oportunidad de superación y progreso. Ser parte del star-system es otra muestra de ello porque el jugador dentro de este modelo será parte de admiración y vivirá la experiencia de cambio en un individuo ordinario a una figura extraordinaria y admirada.

Ejemplos del fútbol nacional que considera Sandoval son los casos de Froylan Ledezma y Gilberto Martínez, dos futbolistas de bajo recursos que mediante el fútbol encontraron una oportunidad de progreso. Dice Sandoval que tanto Ledezma como Martínez encarnan el sueño del niño humilde que aspira a surgir y ascender socialmente a través del fútbol, pero con resultados muy diversos (Sandoval, 2006:16).

Los resultados diversos que señala Sandoval es parte de ese modelo del star-system porque no cualquiera puede mantener dentro de este. Ledezma por sus problemas de disciplina, alcohol, fiestas y excesos de mucho tipo fue perdiendo el rol ejemplar a nivel social, alejándose de ser un héroe. Mientras que Martínez era una representación de trabajo, esfuerzo, responsabilidad y disciplina reflejadas en un comportamiento adecuado.

Si bien estos dos jugadores encuentran fama, no son parte del mismo héroe de Italia 90, porque aquel jugador que participó en la Copa Mundial y logró tanto éxito se erige como una figura forjadora del éxito internacional para el país. Se puede hablar de muchos grandes jugadores de fútbol, pero es el futbolista que participa en Italia 90 el que calza con el modelo del star-system buscando explotar su talento y fama para erigirse como representante de un discurso de unificación nacional.

Villena expone que la presión sobre los jugadores costarricense es mayor cuando prestan sus servicios en el extranjero, porque les corresponde desempeñar una función simbólica e inclusive más importante que la confiada a los embajadores (Villena, 1996:17). Las palabras de Villena son importantes porque menciona la importancia del suceso en su carácter internacional. Los futbolistas pueden ser admirados en el país, pero el jugador que representa la camiseta nacional lleva un peso especial.

Se comprende, como mencionaba Cros sobre la cultura, la importancia de la especificidad de cada cultura y en el caso del costarricense hay un antes y un después de la participación en Italia 90. La cultura costarricense particularmente alaba a hombres por sus acciones, y es necesario aclarar que el motivo principal de esa admiración radica en las acciones precisamente, no en la esencia del individuo.

El star-system es un modelo que no explota a hombres de buenos sentimientos, o poseedores de grandes valores, este modelo explota hombres que han hecho acciones importantes. Por eso que el espectador admira a un jugador no por lo que es, sino por lo que hace en la cancha, y bajo una camiseta particular

Copa Mundial: Todos en una bandera

La importancia del evento de la Copa Mundial es muestra de los eventos importantes y trascendentes. Villena dice que el mayor anhelo nacional es repetir, o mejorar esa hazaña  (Villena, 1996:15). Esta idea es parte de la exaltación de la figura del héroe porque sólo alguien extraordinario podría repetir o superar la gesta de otro extraordinario de antaño. El star-system crea un héroe buscando su rentabilidad para inspirar y motivar acciones de terceros, y en el caso particular de la cultura costarricense para permitirse el apoyo a un equipo que representa al país.

La publicidad y Mass Media son parte importante en la construcción de figuras heroicas, especialmente en los últimos años. Estos medios son herramientas del star-system porque mediante las fotografías, entrevistas, imágenes que capturan y transmiten, son un medio de divulgación de una figura que será expuesta en la mayor cantidad posible porque le convierte en “estrella”. Ser una “estrella” es ser alguien brillante, alguien destacable, alguien fuera de lo ordinario.

El factor de la exposición que tine la figura del futbolista recurre a elementos como su origen para apreciarle como el representante nacional. Como dice Sandoval, que la mercantilización del fútbol a través de los medios ha posibilitado su “nacionalización” (Sandoval, 2006:88). Sus palabras son acertadas porque bajo el modelo del star-system es que la figura es expuestas nacionalmente, es el medio que expone y buscar generas las primeras muestras de simpatía y recepción. Los mass media logran la producción, circulación y recepción de discursos y el del héroe nacional por el fútbol no escapa en un país con una afición tan grande por el deporte.

Exclusión e inclusión: el juego de la alienación.

Salazar menciona que por medio del fútbol resulta posible la consideración entre habitantes de una nación unos a otros como iguales (Salazar, 1988:30). La convivencia social permite apreciar cómo diversas circunstancias marcan distinción entre los individuos. Pero así como hay factores que los excluyen, hay otros tantos que les unen. Sandoval cita a Gilliam Rose, en referencia a la distinción entre visión y visualidad, donde según Rose la visión alude al ojo humano, fisiológicamente, es capaz de ver, la visualidad, también llamada “cultura visual”, refiere a la forma en la cual la visión es construida (Sandoval, 2006:10). Esta distinción resulta pertinentemente esencial, ya que permite apreciar cómo se da ese giro para construcción una visión.

El fútbol es el giro que construye una visión igualitaria mientras se hable o se esté en una actividad referente a él. ¿Cómo lo hace?

Llama la atención cómo se utiliza la alienación para permitir comprender el vínculo entre el espectador y el jugador. Uno admira al otro, el otro es idolatrado y sabe la importancia de su admirador. En el apartado anterior se reflexionó sobre cómo la figura heroica del futbolista de la selección nacional de Costa Rica de Italia 90 es un ejemplo de un modelo del star-system, y en este se procede a analizar la parte referente al espectador, responsable en parte de esa construcción heroica mediante su profunda, y en ocasiones descontrolada, afición.

Es importante, como señala Salazar, la transición que experimentan un espectador cuando, como esa cantidad de millones de hombres que agradan de jugar fútbol, no está en condiciones de pertenecer al club de su preferencia y por ello equilibran ese deseo frustrado convirtiéndose en espectadores y admiradores de un espectáculo del cual hubiesen preferido, claramente, ser los grandes actores (Salazar, 1988:25).

Hay “transferencia” que vive el aficionado al fútbol cuando no puede dedicarse al deporte de manera profesional. El club de fútbol funciona como una empresa, y al no poder ser parte de ella como su “gran empleado”, el espectador encuentra una especie de consuelo en admirar a aquellas figuras que sí lo consiguen.

Aquí comienza el juego de la alienación: admiro lo que no soy. 

El juego se basa en esa admiración sobre aquel rol que el espectador hubiera deseado desempeñar, irónicamente admirando aquello que le excluye. Al no ser un jugador profesional el aficionado se ve excluido del club y no encuentra otro medio de seguir con su afición más que apoyar a la distancia: desde lejos. Es un fenómeno común en la sociedad y se puede ver en otras artes como el cine, donde muchos admiran a los actores pero en el fondo bien que hubiesen deseado cumplir ellos ese papel y recibir esos aplausos de otros.

A nivel de fútbol el futbolista exitoso alcanza reconocimientos por sus acciones, por lo que hace adentro de la cancha. Si bien últimamente se presentan algunos elementos que adquieren más fama y popularidad por sus acciones afuera del terreno de juego, la esencia de admiración hacia el jugador de fútbol está basada en lo que hace en la cancha.

Quienes no vivieron esa gran hazaña de Italia 90, o no la recuerdan por haber sido muy pequeños, escuchan las narraciones de sus familiares e individuos cercanos, quienes como aficionados al equipo patrio mencionan con gran recuerdo aquellos jugadores y aquella participación. Es parte de la divulgación del discurso nacional: la perduración de la consideración. Es el espectador una herramienta para que esa figura de Italia 90 sea permanente y no transitoria.

En opinión de Villena  el fútbol es uno de los acontecimientos fundamentales donde se genera, expresa y reproduce un fuerte sentido de pertenencia a un grupo (club) o a la nación (selección), y cita de ejemplo como el ser saprissista o liguista es una declaración de pertenencia, compartida con otras personas con las cuales no se posee un contacto directo pero que definen la simpatía o la repulsión en las ocasiones de encuentro (Villena, 1996:11). El espectador del club se siente perteneciente a la institución, pero el espectador de la selección es una representación colectiva de todo el país. Un aficionado tiene la voz de un pueblo, y la declaración de pertenencia hacia la selección es parte de la identificación con el país.

El costarricense busca apoyar al atleta destacable, sea la disciplina que sea, por ser un apoyo también al país. En el caso de un deporte tan popular en el país se aprecia la utilización del discurso nacional en el fútbol para encontrar aficionados que colaboren con la creación de figuras heroicas, necesarias para el discurso nacional como se profundizará en el siguiente apartado.

El juego de la alienación excluye a aquel que no es apto para ser jugador de fútbol, de poder pertenecer a la selección, y esa exclusión genera la oportunidad de pertenencia mediante otro medio: el apoyo. Si no se puede ser actor del espectáculo el individuo buscar otra manera para pertenecer a aquel grupo que la ha excluido, y la encuentra en el apoyo a ese equipo anhela pertenecer.

Así la alienación excluye en el discurso nacional del héroe porque crea la división entre los héroes, extraordinarios, y quienes no los son, ordinarios. Sin embargo al crear esa brecha el juego de la alienación, el discurso nacional complementa su fin con la identificación de la figura heroica como nacional. Porque si bien el futbolista es extraordinario, sus acciones se hicieron en pro de la patria, y si hay distinciones entre héroes y quienes no lo son, la alienación permite una invitación a la identificación nacional bajo aquel sector que no puede pertenecer directamente al equipo del país, pero como miembro del país, por ser costarricense, encuentra que su apoyo es otro medio de pertenencia al país.

Salazar señala que la importancia vital que ha adquirido el fútbol demuestra cómo, en extremo, la humanidad se preocupa más por los hombres que juegan el fútbol que a aquellos hombres que se consagran a salvar seres humanos (Salazar, 1988:73).

Las palabras de Salazar exponen el gran fenómeno del fútbol y la importancia del jugador como la figura principal, por eso sus acciones en la cancha han generado que sean parte de un deseo común y colectivo de todo un país bajo la misma camiseta.

Algo importante que Salazar también acota es que el ídolo en el fútbol es amado o admirado por los aficionados según la situación en que se encuentre ese ídolo (Salazar, 1988:74). La situación del ídolo es importante, como se mencionó antes es parte de un modelo de admiración, y el aficionado puede volcar o no su admiración. El espectador es parte del sistema que construye al héroe, es quien le aplaude y le consagra, y la importancia de este individuo aficionado está basada en la admiración a otro en respuesta ante la exclusión que no le permite participar de manera directa en el mundo del fútbol.

Villena expresa que nadie, o casi nadie, se atreve a afirmar que el fútbol tico no es bueno, porque eso equivaldría a autonegarse la posibilidad de ser (Villena, 1996:14). La identificación con la nación es tan importante que se asocia con los individuos porque ellos son elemento esencial en esta configuración: el futbolista que aporta el talento, y la afición el apoyo.

El no apoyar al equipo nacional es autonegarse la posibilidad de ser parte de la nación, bajo el discurso nacional de la selección nacional de fútbol. No apoyar al equipo o no creer en su calidad es, dentro de este discurso, una manera de estar en contra de la misma calidad del país. El juego de la alienación muestra la exclusión como el paso inicial para buscar otro modo de pertenencia: el apoyo.

Discurso nacional de la selección nacional: la necesidad del héroe.

La identificación nacional recurre a distintos medios para congregar el apoyo hacia el país, utilizando las artes o deportes como medios de expresión que rescatan el talento y llaman la atención del aficionado, que cuando se disputan cotejos bajo la representación patria se presenta el suceso de la búsqueda de pertenencia. El aficionado se motiva a ser parte de la representación patria.

¿Qué se hace para atraer la atención y admiración hacia la representación patria? La creación de figuras heroicas es un gran recurso, por la admiración que históricamente representa la figura del héroe.

Para Sandoval el fútbol se ha convertido en la forma de identificación nacional por excelencia tanto por los éxitos alcanzados como también por la debilitación de otros referentes de la identidad nacional (Sandoval, 2006:8). Las palabras de Sandoval muestran cómo el fútbol ha ido acaparando un lugar primordial dentro de la vida del costarricense, y parte de ello ha sido la debilitación de otros referentes, pues como bien se puede apreciar en los últimos años la confianza en la política no es la misma que era hace muchos años, por citar un ejemplo.

El fútbol, en los últimos veinte años, ha logrado generar muchas expectativas de éxito nacional, y ha saltado como una opción de identificación más para el costarricense. Cree Sandoval que el decoro nacional se aprecia en la preocupación de los hombres por el honor y el orgullo nacionales (Sandoval, 2006:9). Al adherirse el fútbol como un elemento importante, el discurso nacional presenta en el fútbol la oportunidad de identificación con el orgullo patriótico y con la excelencia añorada.

El fenómeno de Italia 90 está estrechamente relacionado con el éxito, y entonces es apto para su participación en el discurso nacional, que utiliza como eje las acciones exitosas para convencer la identificación patria.

Una consideración que Sandoval señala, muy asimilada desde hace algunos años,  es la consideración de la selección nacional de fútbol como “el equipo de todos”. Dice Sandoval que a partir de la década de 1960 se empezó a constituir en esta denominación, y que precisamente es en Italia 90 donde se culmina como ícono de la nacionalidad (Sandoval, 2006:14).

Esta denominación es una especie de invitación al pueblo en creer en la participación del equipo en cada cotejo procurando exaltar siempre las cualidades dadas para él éxito. Alcanzar el éxito es una obra de orgullo nacional y como el fútbol actúa como un medio de éxito, especialmente en competiciones internacionales, resulta apto para la exigencia del discurso nacionalista.

Como se dijo en los apartados anteriores, la mass media tiene importante participación en la construcción de figuras heroicas, pero también la mercantilización reciente del fútbol ha sido parte importante. La creciente atención del fútbol aumenta más su sentimiento de pasión por el aficionado y esto genera el comentado deseo de pertenencia.

Es importante destacar la señalización que hace Sandoval sobre los deportes colectivos, donde destaca que estos  favorecen la constitución del “nosotros” (Sandoval, 2006:30). El fútbol es un deporte admirado en el país, pero el mero hecho que sea un deporte colectivo influye en la aceptación de más miembros a su afición.}

Los deportes colectivos son representaciones de la unión y el esfuerzo en conjunto, es una invitación al país a trabajar en equipo para resolver situaciones y principalmente para alcanzar un éxito.

El discurso nacional recurre a un deporte que representación la unión del país, pero es necesaria la presencia de ciertos referentes dentro del fútbol. Los héroes, los más destacados, aquellos que con acciones particulares permiten el éxito son el modelo ejemplar, son la memoria para el futuro de que hubo presencia de grandes hombres que alcanzaron éxito, y bajo esta exaltación se desea poder emular o superar las grandes hazañas.

La importancia de un evento como la Copa Mundial de Fútbol es de gran calibre. Según Salazar el fútbol se juega por puro prestigio nacional y el vencer a un rival no es solamente un triunfo de carácter futbolístico porque es más una victoria en todos los campos, donde se incluye el bélico (Salazar, 1988:21). Las consideraciones de Salazar son destacabales por la concepción del fútbol como unidad, pero especialmente cuando se trata de represenación nacional se puede identificar más fácilmente la metáfora bélica que posee el fútbol.

La metáfora bélica presenta al país bajo la unión, un ejército, y al equipo rival como el enemigo, el adversario. Está metáfora bélica también es parte de la consideración del discurso nacional para utilizar el fútbol como un medio de atracción. Si dos naciones se enfrentan ocupan líderes, y por lo general estos alcanzan ese puesto por acciones anteriores que resaltaron sus capacidades. Los líderes se asocian con héroes, y el discurso nacional ocupa figuras particulares.

El discurso nacional de la selección nacional de fútbol muestra cómo el nacionalismo recurre a elementos atractivos para consignar la identificación con la patria. Dice Salazar que el nacionalismo utiliza algunos de los sentimientos más viejos del ser humano, donde destaca el amor por el país natal y el recelo o desconfianza hacia el extranjero (Salazar, 1998:27).

Ese amor por el país natal se une al amor por el fútbol, y la necesidad de poseer una figura particular se concentra en resaltar en individuos específicos las cualidades del éxito. La selección de fútbol de Costa Rica es una representación nacional, y en ella se aprecian tanto la bandera como el himno para los partidos de fútbol, y la presencia de estos elementos tan representativos como la bandera y el himno le otorgan a la selección no sólo la representación del país sino también el éxito anhelado y que es posible de alcanzar.

Así como otras acciones o aficiones han perdido apoyo y no han alcanzado éxito o aceptación dentro del costarricense, el fútbol se ubica como un medio común para la cantidad extensa de aficionados que tiene y el discurso nacional colabora a que esta aceptación aumente cuando genera la conciencia de la representación nacional y la unión de un pueblo bajo un uniforme, con los colores patrios.

Compara Salazar que el fútbol es una especie de guerra en miniatura con los futbolistas como soldados diminutos de un ejército que no sólo los tiene a ellos porque también cuenta con los espectadores (Salazar, 1988:21). El discurso nacional de la selección nacional de fútbol une al futbolista y al aficionado, y se complementa con la consideración del primero como figura de admiración y del segundo como fuente para su admiración.

Villena destaca cómo el fútbol proporciona identidad, comentando como es parte del ser latinoamericano que está muy constituido por la pasión por el fútbol, y esa identidad proporcionada no sólo es producto de una afición compartida, también por el carácter nacional (Villena, 1996:7).

La utilización de figuras heroicas en el discurso nacional es presentada por destacar sus acciones y elevarles como modelo ejemplar para el pueblo. En el caso específico del fútbol la identidad se da por el gusto por el deporte, pero se adhiere la identificación con el país, en el cual se puede representar mediante el fútbol. Como Cros menciona en su teoría del Sujeto Cultural, la cultura se aprecie en manifestaciones concretas y las muestras de apoyo y admiración a los futbolistas de Italia 90 es una manifestación concreta del discurso nacional del héroe.

Conclusión

En su trabajo Sandoval cita a Eduardo Galeano, cuando hace la comparación entre el fútbol y Dios, afirmando que tienen en común la devoción de muchos creyentes y la desconfianza de muchos intelectuales (Sandoval, 2006:4). El fútbol es un deporte colectivo que llama la atención y afición de muchos hombres.

Representa un medio de diversión y recreación, pero también es una muestra de una sociedad que se une o desune por una preferencia futbolística, y que además acapara la identificación con colores, banderas y escudos específicos.

Los ejes constructores de identidad se ven reflejados en las huellas culturales, y eje constructor del costarricense ha reflejado la huella cultural del héroe futbolista, y particularmente en el país: el héroe de Italia 90.

El narrador es transmisor de una ideología, y el apoyo a un grupo que representa al país, la devoción a figuras particulares ubican momentos y tiempos específicos. Esa ideología que se transmite se puede rastrear en el discurso nacional del fútbol, el cual necesita una manifestación concreta de la cultura y utiliza al futbolista héroe, por méritos conseguidos, como el representante de esa imagen tanto de triunfo como de identificación patria.

Hay hechos que fomentan la construcción del futbolista de Italia 90 como un héroe nacional: el discurso nacional ocupa héroes, el héroe se establece por sus hazañas, un evento de Copa Mundial es sumamente importante, un deporte popular se vincula con la patria que lo aprecia y la promulgación de la selección nacional de fútbol como un discurso nacional.

Cuando estos elementos confluyen se tiene la construcción del futbolista de Italia 90 como un héroe nacional.

La necesidad de tener héroes de parte del discurso nacionalista le hace recurrir a buscar individuos realizadores de acciones extraordinarias, y los encuentra en un deporte muy apreciado en el país y los erige durante un evento tan trascendental como una Copa Mundial de Fútbol, basándose en un discurso nacionalista previo como lo es la selección nacional de fútbol como el equipo del país, el que une a la nación.

Destacar el rol productivo del futbolista de Italia 90 bajo el molde de star-system para el éxito del discurso nacional que busca la identificación y la unión del pueblo va motivado por demostrar una huella cultural presente en la nación respecto a figuras heroicas y una afición deportiva.

Anderson Imbert dice que la historia es la evocación del pasado humano  (Anderon Imbert, 1969:27); y las acciones heroicas son las que perduran en la memoria colectiva de una nación. Los discursos nacionales instauran hechos esenciales y memoriales para que el futuro recuerde la gloria de antaño. La huella cultural es como el significado propio de la palabra vestigium en latín, es el vestigio, lo que se puede comprender y permitir conocer un hecho particular y trascendente para una nación.

El discurso nacional se basa en el star-system para construir esta figura heroica, y utiliza como base central de esta elección la búsqueda de identificación nacional y el recuerdo de un suceso trascendente e inolvidable. En un país como Costa Rica, tan aficionado al fútbol, no podían dejarse de lado las grandes hazañas referidas a este deporte, y la conseguida en Italia 90 es la más grande hasta el momento.

Sandoval comenta que la clasificación para el Mundial de Italia 90 y el éxito logrado consolidó el fútbol y en particular a la selección como símbolo de nacionalidad porque las narrativas acerca del triunfo se elaboran como narrativas épicas, donde las cuales figuras heroicas acaparan la mayor atención (Sandoval, 2006:80). Estas palabras son una muestra clara de la construcción nacionalista de un héroe en el futbolista que participó en este evento deportivo. Las narrativas en efecto toman un carácter épico, y el protagonista de la épica por excelencia es el héroe.

El discurso nacional necesita crear héroes, y en el caso del país construye uno a partir de la mayor hazaña deportiva en el deporte más admirado en el país. Dice Villena que toda sociedad requiere un centro ejemplar, un modelo que expresa en acción valores sociales que son considerados como fundamentales para la existencia particularizada de la comunidad (Villena, 1996:16).

Cuando algunas áreas se han debilitado, otras emergen, y es el caso del héroe del fútbol, el cual viene como un sustituto para recobrar la creencia en el pueblo de éxitos venideros, y destacar siempre la importancia de la identidad patria y la unión en el trabajo. El fútbol es un juego en equipo que aspira a la victoria y es lo mismo que pretende el país: conseguir victorias en unión e identificación con la camiseta. La figura heroica del discurso nacional es rentable, porque se sigue creyendo en las hazañas.


Bibliografía

Anderson Imbert, Enrique. 1969. Métodos de crítica literaria. Ediciones Castilla, Madrid.

Cros, Edmond. 1997. El sujeto cultural. Sociocrítica y Psicoanálisis. Ediciones Corregidor, Buenos Aires.

Ette, Ottmar. El fútbol como pasión: el Mundial, Costa Rica y lo estudios culturales. Iberoamericana. Nueva época Vol 7, n. 27. Págs. 117-130.

Renard, J. 2006. Grandes guerreros mitológicos. Edimat, Madrid

Sandoval, C. 2006. Fuera de juego: Fútbol, identidades nacionales y masculinidades en Costa Rica. Editorial Universidad de Costa Rica, San José.

Salazar, E. 1988. El fútbol en su intimidad. Servicios Litográficos, San José

Urbina, C. 2001. 1873-1921: un estudio acerca del origen del fútbol y la construcción de un deporte nacional. 1 Ed. Libros EUNA, San José

Urbina, C. 2001. Fútbol e identidad nacional en Centroamérica: un análisis comparativo de los casos de Guatemala, El Salvador y Costa Rica. Revista de Ciencias Sociales Universidad de Costa Rica, n. 113-114, págs. 177-187.

Villena, S. 1996. Del fútbol y otros demonios fútbol, religión y nacionalismo en Costa Rica. Anuario de estudios centroamericanos Universidad de Costa Rica, Instituto de Investigaciones Sociales, vol. 35/36 págs. 137-147.

Villena, S. 1996. Fútbol e identidad nacional. Programa Costa Rica, Fac. Latinoamericana de Ciencias sociales, San José

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Una respuesta a “El héroe de Italia 90. SEBASTIÁN ALTAMIRANO PACHECO

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