LA CULTURA DEL GUARO por Maribel Bonilla Cervantes

 

 

 

La alcoholocracia costarricense:

La Cultura del Guaro en Costa Rica:  una huella con doble moral


 “El hombre se toma un trago, el trago se toma otro trago y el trago se toma al hombre”

Gaetano Pandolfo

 

Estudiante:  Maribel Bonilla Cervantes

Profesor:  Emilio Arias Astúa

INTRODUCCIÓN

Hasta el día de hoy, se dice en los medios de prensa que los habitantes de Costa Rica son las personas más felices de Latinoamérica, ciertamente creo que habría que revisar muy bien el concepto de felicidad que proponen quienes hacen esa afirmación, pues no hace falta investigar mucho para saber que hay una buena cantidad de población costarricense que sufre la pobreza, incluso la miseria, el abandono, la enfermedad, al igual que en el resto de los países del mundo y en esas condiciones la felicidad nunca es completa.

Lo que si creo, es que a una buena mayoría de costarricenses les es fácil reponerse de sus tragedias refugiándose en la botella de guaro.  Todo es propicio en este país para planear una celebración: cumpleaños, feriados, Navidad, año nuevo, bautizos, primeras comuniones, hasta la Semana Santa, porqué no, lo importante es que se dé la ocasión de “matizar con unos tapicitos”.

Esta cultura del guaro es una tradición heredada e incluso impulsada por el Estado costarricense, que vio en el guaro un fuente de captación de dinero nada despreciable de la que podría sacar gran provecho, mientras que, por otro lado debe dar la lucha por los inconvenientes que la ingesta de licor en exceso causa a la salud pública, sin contar con otro tipo de problemas sociales que se desarrollarán en este trabajo.

ANTECEDENTES

Es precisamente  la “institucionalización” del guaro en Costa Rica, a la luz de su emergencia del contexto histórico social, lo que permite comenzar a comprender, según Miguez (1987), los límites de la tolerancia social hacia el uso y el abuso de las bebidas alcohólicas en este país.

 Este mismo autor indica que los patrones culturales de ingestión correspondientes al campesinado y a las comunidades indígenas, constituyen las raíces de “la cultura del guaro”.

Posteriormente, se agregaron las influencias de otras culturas y todo el patrón general fue cambiando en el tiempo y para cada formación social particular.

Por otra parte, es interesante la forma como se caracterizan algunas de las situaciones que se encuentran en torno al beber y la bebida de diferentes grupos sociales costarricenses: comunidades indígenas, campesinado y sector de los obreros agrícolas que, según Miguez, constituyen junto a otros grupos  diferentes mosaicos que aportan a “la cultura del guaro” su propia representación de la bebida y el beber.

Estos mosaicos culturales convergen en una sola identidad social “descrita como herencia y sedimentación transhistórica” regida por el sujeto cultural (Cross, 1997)

Es necesario, además, comenzar por definir el “guaro” como un tipo de bebida particular, el aguardiente de caña y, en forma genérica es como se denomina popularmente a cualquier bebida alcohólica en Costa Rica.  La producción ilegal y/o clandestina del aguardiente se conoce como “guaro de contrabando”  que se ligó históricamente al campesino de las montañas del Valle Central, llegando a ser reconocido incluso, como un elemento del folklore local.   Asimismo, suele denominarse como “cultura del guaro” al complejo de representaciones y actuaciones que norman la relación del hombre con el alcohol (Miguez, 1987).

Ver historia real sobre el “guaro de contrabando” en:

http://www.ficcionblog.com/2007/08/guaro-de-contrabando-historia-real.html

 

JUSTIFICACION

En Costa Rica, desde hace más de cien años se instauró una empresa oficial del Estado para la monopólica producción del guaro que consumía el país.  La decisión de crear esta industria se basó en una disposición que, aunque parezca mentira, pretendía cuidar la salud pública ya que por aquella época se producía el famoso “guaro contrabando” que se preparaba en improvisadas empresas familiares y cuya elaboración y producto final carecía de la pureza requerida para no afectar la salud de las personas que lo ingerían.

Esta empresa ha sido, hasta la fecha, una industria pujante y en franco crecimiento que, junto con otras nuevas empresas de elaboración de lúpulos generan increíbles ganancias.  Y es que, en muchos hogares costarricenses la botella de licor es parte de la canasta básica, a veces incluso se le pone por encima de otros productos de primera necesidad, como la leche de los niños por ejemplo…

Es importante dar un vistazo a esta llamada “cultura del guaro”, o “alcoholocracia costarricense” (Pandolfo, 2006) como se le ha llamado también,  que es parte de nuestra idiosincrasia y es un elemento identificador de la cultura ó, en palabras de Edmon Cross, una práctica social.

De esta manera será posible tener elementos que permitan ahondar en el tema y hacer consideraciones del papel bueno o malo que cumple la cultura del guaro en la sociedad hasta nuestros días.

OBJETIVOS

General:   Analizar cómo se ha fomentado la cultura del guaro en la sociedad costarricense, y, de qué manera le ha afectado hasta el día de hoy.

Específicos:

Estudiar el desarrollo histórico de la elaboración de los licores en Costa Rica.

Examinar el sentido del licor para los costarricenses y de qué manera  lo han habituado a su vida diaria .

Indagar de qué manera la cultura del guaro ha sido, de alguna manera, una piedra en el zapato de la sociedad costarricense hasta el día de hoy.

HIPOTESIS

La cultura del guaro en Costa Rica es un hecho social, una realidad primera en que el sujeto cultural se muestra alienado a la vez que lucha por el flagelo de su propia conciencia.

ALGUNOS CONCEPTOS IMPORTANTES:

Guaro, es el nombre que en el lenguaje popular se utiliza para indicar comúnmente una bebida alcohólica a base de etanol.  Es la denominación que se le da a cualquier bebida alcohólica en Costa Rica.

Cultura, conjunto de hechos sociales en el tiempo y el espacio, según Cross es como una “realidad primera”, el espacio ideológico que posee una función objetiva que consiste en el enraizamiento de una colectividad en la conciencia de su propia identidad (1997)

Sujeto cultural, instancia que integra a todos los individuos de la misma colectividad…en un mismo conjunto al tiempo que los remite a sus respectivas posiciones de clase, en la medida en que… cada una de esas clases sociales se apropia ese bien colectivo de maneras diversas (Cros, 1997:9).

Cultura del guaro, es el conjunto de pautas de conducta y relaciones del hombre con el guaro.

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Una  reseña histórica

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 En Costa Rica, desde hace más de cien años se instauró una empresa oficial del Estado para la monopólica producción del guaro que consumía el país. Fue en 1853, siendo jefe de Estado Juan Rafael Mora Porras, que nació una de las industrias más grandes del Estado, la Fábrica Nacional de Licores (FANAL), inicialmente bajo el nombre de Fábrica Nacional de Aguardientes, creada con el firme propósito de fomentar la industria cañera, defender a la población del consumo de licores perniciosos con alto contenido de impurezas y elementos tóxicos, que se comercializaban al margen de la ley, afectaban los ingresos Estatales y constituían un riesgo para la salud pública.

Esta industria pujante y en franco crecimiento, junto con otras nuevas empresas de elaboración de lúpulos, generan increíbles ganancias.  Y es que, en muchos hogares costarricenses la botella de licor es parte de la canasta básica, a veces incluso se le pone por encima de otros productos de primera necesidad, como la leche de los niños por ejemplo…

La decisión de crear esta industria se basó en una disposición que, aunque parezca mentira, pretendía cuidar la salud pública ya que por aquella época se producía el famoso “guaro contrabando” que se preparaba en improvisadas empresas familiares y cuya elaboración y producto final carecía de la pureza requerida para no afectar la salud de las personas que lo ingerían.

Los primeros equipos de destilación de FANAL estuvieron donde actualmente funciona el Centro Nacional de la Cultura CENAC en San José.  El 24 de agosto de 1856 se inauguró la planta, con la asistencia del presidente de la República, don Juan Rafael Mora Porras y el Arzobispo de San José, Anselmo Llorente La fuente.

(Historia de FANAL  en: http://www.fanal.co.cr/historia.html)

La Dra. Patricia Vega en su artículo Consumo de licor, publicidad y diversiones en Costa Rica (1900-1930) (2008), habla de que la construcción de la cultura del consumo es una característica fundamental de la modernidad.

A través de los recursos materiales y simbólicos, se producen y sustentan las identidades. Estas se construyen y reconstruyen a través de la forma de consumir bienes pero también, con la manera en que se llevan a cabo actividades a través de las cuales se erigen apariencias y se organizan tanto el tiempo de ocio como los encuentros sociales.

La Dra. Vega, hace un recuento  de las diversiones públicas que preferían los costarricenses de esa época y que, según indica, se concentraron en cuatro escenarios: las fiestas oficiales, en particular relacionadas con las actividades electorales y/o festejos civiles; las diversiones de elite aglutinadas en el teatro, el cine y los clubes; los encuentros en posadas, cafeterías, fondas, billares y taquillas; y las tradicionales actividades religiosas, galleras, turnos, ferias y mercados además de las tertulias familiares o vecinales. Los juegos de azar y la asistencia a la Iglesia, constituyeron los recreos más comunes. En algunas de estas reuniones participaron los vecinos principales como los del común, pero en todas las ocasiones, guardando las diferencias a través del vestuario, los alimentos que ingerían, los lugares que ocupaban en los recintos o en las procesiones (Vega, 2008).

Además, señala que a inicios del siglo XX, en la ciudad de San José, las posibilidades de diversión se ensancharon con las retretas en el Parque Morazán los lunes y viernes; los conciertos en el Parque Central los miércoles, los paseos alrededor de esa plaza y la visita a las cafeterías o refresquerías, así como las fiestas con motivo de las navidades, los funerales y fiestas de Santos Patronos.

Esta historia de vida en Costa Rica sirve para señalar que en encuentros comunales o familiares, más íntimos, igual que en los festejos públicos, la chicha, el aguardiente para el pueblo, el vino o el champagne para los señores principales, igual que el cognac o el Wisky, estaban siempre presentes. “Las bebidas espirituosas eran tan comunes que parecían ser indispensables para amenizar los momentos de esparcimiento” (Vega, 2008).

 La Dra. Patricia Vega también hace alusión a la forma como los anuncios de la prensa escrita en ese momento y los anuncios comerciales en general, en donde se invitaba a las actividades sociales de la época, todo estaba saturado por la publicidad de licores nacionales y extranjeros:

El consumo de alcohol en el país era generalizado, tanto que incluso era el líquido indispensable en la mayoría de los hogares, restaurantes, fondas, refresquerías, pulperías y cantinas del país.

La oferta de licores ocupa un porcentaje importante de los anuncios publicados en los periódicos costarricenses entre 1900. La mayoría de ellos corresponde a la cerveza (104 de 213 anuncios de licores). Las hay de distintas marcas: negras, Richmond, Ice and Farm, Águila y fundamentalmente Traube. Esta última, que “da vigor a los viejos, fuerza a los jóvenes y belleza a las mujeres” es la más anunciada entre 1900 y 1930…

Esta bebida es apreciada por el público, en particular por los extranjeros procedentes de Europa quienes la introdujeron en el siglo XVI en América Latina y en especial por los ingleses, consumidores frecuentes de cerveza en su país…

En los impresos, se ofrece también Champagne, Cognac Renault, Biscuit, Martel y Otard, Vinos de Burdeos, tintos, franceses, de Naranja y de Marañón. Estos licores se podían conseguir a diversos precios en tiendas de abarrotes, pulperías y específicamente en las vinaterías. Todos ellos eran importados y los anunciantes destacaban su procedencia como parte de los atributos del producto… pues una bebida como el Champagne tenía un significado especial, daba estatus y sentido de clase y educación.

Dada la competencia que significaba para la venta de licores nacionales, en 1845 el gobierno tomó la decisión de prohibir a particulares la compra de bebidas tipo aguardiente y mistelas, dejándola exclusivamente en manos del gobierno, mientras los vinos, cervezas, cidras y otros quedaban bajo libre importación tras el pago de unas patentes. Cinco años más tarde se derogó el monopolio de licores extranjeros en manos del Estado y la compra de estos artículos en el exterior, proliferó (Vega, 2008).

Los periódicos, cuyo principal sostén económico era la publicidad, anunciaban las funciones de teatro, las presentaciones artísticas y los licores que habían en abundancia no solo para la venta de botellas sino también servidos en cantinas, taquillas, fondas, restaurantes y clubes. Tener una buena cantina –esto es, contar con licores importados y exóticos- era un elemento promocional para atraer clientes a estos sitios de venta pública de alimentos y bebidas (Vega, 2008).

Este artículo de carácter histórico se puede accesar en la página:

http://historia.fcs.ucr.ac.cr/articulos/2008/especial2008/articulos/04-Cultural/52.pdf

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MARCO TEÓRICO

Ya en el ámbito de la ingesta de licor propiamente, el Dr. Hugo Miguez señala que dos grades perfiles relacionados con la utilización de la bebida alcohólica  pueden ser: a) Alcohol como facilitador social, permitiendo la expresión de contenidos habitualmente inhibidos bajo el peso de convenciones y normas.  Por ejemplo el uso de la bebida con el fin de facilitar la integración del individuo con el grupo social y asegurar la unión entre los miembros.    b) Alcohol como neutralizador de aspectos angustiantes, donde es utilizado con el propósito de eliminar temporalmente una situación que puede ser especialmente dolorosa o tensionante, permitiendo un escape “total” de ésta, aunque sea momentáneo en la realidad.  De todas formas, ambos patrones ponen de relieve un elemento común:  la búsqueda activa de la embriaguez, la cual aún con distintos significados y por diferentes formas la conclusión concreta es finalmente la intoxicación alcohólica.

El alcohol, por su parte, es una sustancia depresora del sistema nervioso central; además de tener efecto sobre el cerebro y variar algunas de sus funciones como la coordinación, atención, memoria, etc., su uso continuo afecta también otros órganos vitales.  Inicialmente su ingesta causa efectos sutiles, pero pueden ser peligrosos porque una persona bajo sus efectos no es buen juez de su conducta.

Ver:    http://www.youtube.com/watch?v=d6GIWu5e52k&w=420&h=315 

Frente a esto, Miguez concluye que la prevención del problema está ligada en forma indisoluble al conocimiento, tanto de las representaciones que son parte de la cultura del guaro como de las razones de su emergencia y convalidación social.  Difícilmente se puede comprender el uso de la bebidas alcohólicas si no se considera desde el principio su participación en la conducta colectiva y por lo tanto la conformación del beber como acto social:

Aún cuando en algunos caso suele destacarse la característica de conducta individual que lo caracteriza en las sociedades modernas, lo cierto es que de todas formas, su uso no es independiente de un marco de símbolos, valores y significados que le dan legitimidad social a una elección aparentemente personal.  Esto es lo que ha hecho al alcohol una droga ´institucionalizada´, de la que puede disponerse con absoluta libertad.

En Costa Rica este arraigo tolerado del alcohol en la cultura, suele ser reconocido popularmente como “la cultura del guaro”.  Esta comprende todo lo que es considerado, creído o actuado en relación con las bebidas alcohólicas, en la suposición que este es el modo general de ser.

Para poner esto en palabras de Edmon Cros diríamos que esa “cultura del guaro” de la que hemos venido hablando en Costa Rica, es el conjunto de  imágenes inconscientes, descritas como herencia y sedimentación transhistóricas y pertenecen al material regido por el sujeto cultural, que es la instancia mediadora entre el lenguaje, estructura socializada y el habla (Cross, 1997).

La cultura, según Cros (1997), puede ser definida como:

 …el espacio ideológico cuya función objetiva consiste en enraizar una colectividad en la conciencia de su propia identidad…  La cultura funciona como una memoria colectiva que sirve de referencia y, por consiguiente, es vivida oficialmente como guardiana de continuidad y garante de la fidelidad que el sujeto colectivo debe observar para con la imagen de sí mismo que de este modo recibe

No obstante, la cultura es producto de hechos sociales, por lo que constantemente se ve modificada por la colectividad, pero en lo que respecta al licor parece que en Costa Rica el hecho social es constante.  Como  decía doña Carmen Granados, la famosa “Rafela”:

Los costarricenses todo lo resuelven con guaro: toman cuando les va mal o les va bien, cuando gana, pierde o empata, cuando tiene que hablar o callar. Cuando entra el verano o inicia el invierno.

Toma si su mujer se embaraza o le pone los cuernos. Cuando tiene que “llegarle” a una muchacha o sacarla a bailar. Cuando hay turnos o velorios. Cuando la cosecha es buena o la arruina una plaga. Cuando lo abandonan, le sale un “lance” o pare la chancha.

Toda ocasión es óptima para “doblar el codo”, meterse unos “mechazos” y “montarse en la carreta”… Todo con boca de “ahí voy, ¿qué se puede hacer?  (Cita Domingo Ramos en Semanario Universidad).

ANALISIS

Tal y como lo hemos podido constatar hasta acá, no me equivocaría al decir que en Costa Rica todo hay que celebrarlo y aparentar ser las personas más felices del planeta. Desde la celebración del viernes por la tarde, cuando llega el fin de semana y por lo tanto hay que salir a tomarse unas “birritas”, talvés bailar y, por qué no, la ligadita que no estaría de más.  O para qué esperar el día fin de semana si el día de pago caé en miércoles…  Si cumplimos años, termina el semestre en la U, juega la “Sele” o, simplemente hace calor y la tarde hace buen ambiente para refrescarse…  Siempre el licor es buen acompañante en un festejo, con el se alegra la vida y la gente deja de ser cohibida, se desinhibe y las historias de un “fiestón” son las mejores, las que contaremos en una próxima mesa de tragos.

Tenemos hasta un himno para cantarle odas al guaro: http://www.youtube.com/watch?v=mZ2sHMF3tjA

“El guaro blanco es un alimento,

yo sólo jumo quisiera estar, (bis)

cuando me pasa por la garganta

como me encanta saber tomar (bis).

Anís del mono, ron colorao, wisky y ginebra

quiero beber, (bis)

quiero embriagarme, y vivir plantao

prefiero un trago que una mujer (bis).

Oiga mi amigo zámpese un trago

de sangre bruja que es lo mejor, (bis)

no piense en suegra ni sienta pena,

que andando jumo ya no hay dolor” (bis)

Cuando me subo hasta las estrellas

Solo jumito quiero vivir (bis)

Y que me entierren con cien botellas

Si es que del vicio yo he de morir (bis).

La cultura del guaro en Costa Rica es toda una huella cultural, un pedazo de nuestra historia y de nuestra idiosincrasia, no nos interesa el tema del consumo de licor y el alcoholismo, sino la forma en que los costarricenses hemos escrito nuestra historia de la mano con el guaro. Y es que posiblemente no hay quien después de un tiempo  fuera del país o, quien estando aquí mismo gozando de una buena fiesta, no haya entonado con lágrimas de anhelo:

 De la caña se hace el guaro                                                                       

que caramba si la caña es buena fruta

si la caña se machuca

que caramba

si el guaro también se chupa

Tu eres la que me decías que nunca me olvidarías

vámonos emborrachando que caramba

y hasta que amanezca el día

vámonos emborrachando que caramba

y hasta que amanezca el día…

Anoche dormí en el suelo,

Dormí en el suelo teniendo cama

por culpa de ese maldito,

de ese maldito guaro de caña…

Las instituciones de salud del país, lo mismo que las instituciones encargadas de velar por el control y la lucha contra las drogas, han establecido el alcoholismo como una enfermedad.  Otras personas, individualmente, lo consideran más bien una alcahuetería y un gran problema social que afecta desde distintas dimensiones, entre otras:  economía familiar, violencia contra la mujer, desempleo y la que está más de moda, irresponsabilidad social que causa muertes y peligro en las carreteras por conducir bajo los efectos del licor.

Precisamente, en los años ochentas se produjo en Costa Rica un documental denominado “La cultura del guaro” sobre el problema del alcoholismo en Costa Rica, bajo la Dirección del Dr. Carlos Freer.

En la primera parte se enmarca el alcoholismo como enfermedad y expone los síntomas, características y la forma cómo afecta al individuo.  En la segunda parte, muestra el alcoholismo en el contexto de nuestro diario vivir:  la cantidad de cantinas, de los momentos que los ticos festejan con alcohol, los contrabandos, la propaganda que incita al consumo de licor, cuánto “la celebramos”, cuánto se canta y se baila en honor de esa “cultura del guaro”.  Esta parte se hace como denuncia social.

http://www.cineyvideocentroamericano.org/index.php?Itemid=18&catid=20:representativas&id=69:la-cultura-del-guaro&option=com_content&view=article

Como parte de ese grupo que denuncia en la “cultura del guaro” un problema social, podemos encontrar varios artículos en la prensa nacional, en donde personas preocupadas culpan a la irresponsabilidad en la ingesta de licor cada día cobra más vidas en el país a causa de los accidentes de tránsito.  Incluso hemos sido partícipes de cómo en los últimos años en la Asamblea Legislativa se ha venido gestando una modificación a la Ley de Tránsito en la que se penalice fuertemente a los conductores borrachos que simplemente sean interceptados o que lleguen a provocar accidentes de tránsito por su estado de ebriedad… o bueno, por lo menos eso es lo que se pretende que haga la ley pero, en la realidad que vivimos somos testigos de cómo la toma de decisiones en este sentido le son tan difíciles a nuestros legisladores, los actuales y los del gobierno anterior.  Pareciera que les da miedo ser realmente drásticos pues en cualquier momento pueden ser ellos mismos presa de sus propias leyes.  En fin… esta ley se modifica y remodifica tratando siempre de ser condescendientes con “los pobres borrachitos que van por la calle atropellando y matando personas inocentes en la vía pública”.

  

Veamos algunas opiniones interesantes en:

De guaros, leyes y realidades

En: Semanario Universidad, Miércoles 17 de agosto, 2011.  Autor: Domingo Ramos

De la cultura se hace el guaro   

En: Periódico La Nación,  Editorial, Lunes 05 de abril de 2010.  Autor: Marco Cañizales

http://www.aldia.cr7ad_ee/2007/noviembre/07/nacionales1299523.html 

En:  Periódico Al Día, Miércoles 7 de noviembre de 2007.  Autor:  Carlos Freer

http://www.larepublica.net/app/cms/www/index.php?pk_articulo=22366

En: Periódico La República, Viernes 6 de marzo de 2009.  Autor:  Luis Alberto Muñoz

http://victoremiliogranadoscalvo.blogspot.com/2008/11/la-cultura-del-guaro.html 

Miércoles 5 de noviembre de 2008

http://wvw.nacion.com/ln_ee/2007/octubre/15/opinion1278438.html 

En:  Periódico La Nación, 15 de octubre de 2007.  Autora: Claudia Wiedemann

Coincido con los autores de estos artículos en que la doble moral prevalece tanto en nuestro país como la propia cultura del guaro.  Lo que si es una realidad, es el hecho de que respecto al guaro es difícil para los gobernantes tomar decisiones, más aún cuando son ellos mismos parte de las estadísticas de los más “tapiz” y, peor aún, si se ponen en evidencia por infringir las leyes y jalarse sus tortas en la vía pública .

Recientemente, por ejemplo, los periodistas de un medio de prensa denunciaron a una diputada porque sus padres preparan y venden guaro de contrabando en su casa de habitación, aún cuando esta es una práctica totalmente prohibida en nuestro país. http://www.diarioextra.com/2009/diciembre/21/nacionales01.php.  También hemos visto en la prensa a diputados, ministros y altos jerarcas del gobierno infringiendo la ley de forma muy evidente a causa del licor.

Este mismo guaro ha disparado los índices de violencia doméstica y de pobreza en el país,  pero son solo ejemplos del “dejar hacer, dejar pasar” que es cosa de cada día en nuestro país, y más si se trata de “guaro” en donde reconocemos que somos los “CACIQUES DE NUESTRA TIERRA”.

Como vemos el licor es parte del costarricense, tanto  como el gallo pinto o la maña de pedir fiado. Pero antes, meterse unos “tapis” era cosa de hombres, hoy lo es también de las mujeres.

Según el Dr. Carlos Sojo (2010), nuestros jóvenes tienen su primer encuentro con el licor  partir de los 12 años, al menos perceptivo, entre los 15 y 16 años tienen su primera prueba y el consumo se vuelve regular a partir de los 18 años.  Además, las mujeres están experimentando un nivel de riesgo en constante crecimiento, incluso podría decirse que en ingesta de licor semanal están al nivel del promedio masculino y en fin de semana por encima de éste.  Para confirmar estos números:

  http://www.ministeriodesalud.go.cr/gestores_en_salud/comsumo_alcohol/costa_rica_patrones_de_consumo_12marzov3.pdf

CONCLUSIONES

Pero cómo podría ser diferente la “cultura del guaro” en Costa Rica, si a través de la historia de los pueblos y de los tiempos, el licor siempre ha estado presente en todos los encuentros sociales, incluso en la Biblia podemos encontrar cantidad de pasajes alusivos a la celebración de las fiestas y la multiplicación de los vinos, y los ticos no somos indiferentes a todo eso, más bien, como buenos imitadores, podría ser que solamente hayamos seguido los pasos de aquellos que fueron grandes en la antigüedad y nunca dejaron de lado la oportunidad de tomar “un buen vino”.

Como pudimos constatar además, los jóvenes desde muy chicos empiezan a tener sus encuentros con el guaro y a sus 18 años, ya se les puede ver en cualquier actividad social tomandose sus “birritas”, además, es común ver en sus páginas de facebook las fotografías expuestas de las superfiestas del fin de semana y ahor incluso de los tours nocturnos por San José, donde el alcohol y la droga son el plato fuerte.

Los viejos, por su parte, continúan con su rutina de tomarse sus tragos cada fin de semana, o cada día depués del trabajo y antes de regresar a la casa.  Y los fiesteros de toda la vida, cuyos hogares son sitio de frecuentes encuentros sociales u organizadores del “pelón” siempre buscando el mejor sitio para sacar la “pachanga”, todo motivo es bueno para festejar.

Dificilmente, a corto plazo seremos una sociedad que controle el problema del alcoholismo, al contrario, con las estadísticas de accidentes de tránsito, nos podemos dar cuenta de cómo la irresponsabilidad en la ingesta del licor va en aumento, de la mano con armas pesadas como lo son los vehículos, causando grandes pérdidas de vidas, de respeto y de valores.

Para terminar, cito a Gaetano Pandolfo quien ofrece en su artículo de prensa una lista de factores que pueden contribuir a mantener una conducta sobria o tener un consumo de alcohol responsable y moderado:  a) Un proyecto de vida con metas claras. b) Carácter firme para hacer frente a diferentes presiones de grupo. c) Actitud crítica para ver el trasfondo que hay en la publicidad en general y especialmente en la relacionada con bebidas alcohólicas. d) Conocimiento acerca del alcohol, sus efectos en el comportamiento y sus consecuencias y daños. e) Conocimiento de las razones por las que la legislación prohíbe la venta de licores a menores de edad. f) Uso de diferentes estrategias para decir no. g) Saber recrearse sanamente. h) En el hogar no hay bebidas alcohólicas ni se consumen. i) Actitud reflexiva ante la tolerancia y permisividad familiar o ante la disponibilidad y uso de bebidas alcohólicas en el hogar. j) Desarrollo de autonomía, autogobierno y autoestima. k) Fuertes principios morales y religiosos en el hogar. l) Atención adecuada a las necesidades de afecto y respeto. m) Ocupación del tiempo libre en actividades sanas y productivas. n) Desinterés en probar bebidas alcohólicas (Fuente del autor: Folleto estudiantil SI es con alcohol, NO es conmigo’).  http://comminit.com/la/node/264956

 

 

  BIBLIOGRAFIA

 Alfaro Valverde, Alicia. (2001).  El guaro de contrabando:  leyenda o realidad.  En: Revista Herencia.  Vol. 13 N.1

Cros, Edmond (1997) El sujeto cultural.  Sociocrítica y Psicoanálisis.   Ediciones Corregidor.  Buenos Aires, Argentina.Miguez, Hugo (1987).  Apuntes sobre la cultura del guaro en Costa Rica.  En:  Acta Psiquiátrica y Psicológica de América Latina. Vol. 33 N.2.  pgs. 105-111.  

Sojo, Carlos (2010). Patrones de consumo excesivo de bebidas alcohólicas en Costa Rica.  Consultoría de FLACSO Costa Rica para el Ministerio de Salud.  En: http://www.ministeriodesalud.go.cr/gestores_en_salud/comsumo_alcohol/costa_rica_patrones_de_consumo_12marzov3.pdf

Vega Jiménez, Patricia (2008). Consumo de licor, publicidad y diversiones en Costa Rica (1900-1930).  En:  Diálogos Revista Electrónica de Historia.  Número especial 2008.  Dirección web: http://historia.fcs.ucr.ac.cr/dialogos.htm

 

 


 

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