La reimaginación de la identidad costarricense Una lectura desde Soy Tico y Welcome to paradise. Por Ana María Acosta

La reimaginación[1]de la identidad costarricense.

 Una lectura  desde las canciones

Soy Tico de Carlos Guzmán

Welcome to Paradise de Yatsel Domínguez (Yaco)

 

Por:Ana María Acosta Barrientos

  

Dedicado a Roy Cordero L.  por su constancia en la apreciación de la música.

 

Soy Tico, y si esto no te dice nada

 yo te mostraré mi Patria

 ¡dame la oportunidad!

Soy Tico, Carlos Guzmán

 

Vasijas, hamacas, tinajones decorados,

hechos por manos de indígenas con hambre, marginados,

tenemos mil historias contadas por viejos,

 a La Segua,  a La Mona, a La Llorona y al Cadejo.

Welcome to paradise, Yaco

 

 Introducción

La construcción de una identidad surge de la necesidad de responder preguntas como ¿quién soy?, ¿de dónde soy?, ¿qué o quienes me representan?  Las respectivas respuestas debieran tener sentido ante un yo y un otros que también tienen identidad.

 La presente propuesta de investigación, titulada La reimaginación de la identidad costarricense. Una lectura  desde las canciones Soy Tico de Carlos Guzmán y Welcome to Paradise de Yatsel Domínguez (Yaco), reúne elementos como la conceptualización de la identidad, un antes y un después de la institución de la misma, la música como medio y como respuesta para proclamar los elementos identitarios y el público a quien va dirigido el discurso.

Las consideraciones musicales se justifican por ser la primera, un canto de gran trayectoria y uno de los primeros en rescatar los elementos, que dentro de la historia política y popular se han planteado como huella cultural e identitaria. La segunda, por ser la composición más recientemente editada, la cual parece incluir todo el repertorio de hechos significativos por los cuales ha pasado el país, en los últimos cinco años, aproximadamente; mismos que han puesto en tela de duda el discurso oficial de la identidad nacional.

Además, cabe rescatar que, dentro del análisis, se tomará en cuenta la dirección del discurso, pues la primera letra musical permite un proceso de apropiación, por la forma discursiva en la que está plantada; la segunda, va de un nosotros costarricense a un ustedes extranjeros, lo cual permite esclarecer aún más, la construcción de la identidad hacia afuera.

De modo que, finalmente, se pueda identificar el proceso de reimaginación de la identidad costarricense, a partir de las ideas que se conservan como huellas culturales y de las que se han dejado atrás, desde los textos musicales en cuestión.

Por qué y qué debe ser rescatado?

El constante cuestionamiento sobre la identidad costarricense y la eterna búsqueda del origen  para definirla son situaciones que no pierden vigencia. A nivel personal, siempre he considerado que sí hay un molde de valores a los cuales adherirse para vivir pero no es el mismo con el cual uno pudiera definirse como hijo de un país o de otro.

En torno a toda esta discusión sobre identidad y qué es lo que debe ser rescatado como costarricense, ante opiniones que surgieron durante el presente año 2011, al establecerse nuevos lazos comerciales con Oriente, por motivos de olimpiadas deportivas, por certámenes de belleza, por los conflictos territoriales con Nicaragua, por el surgimiento de nuevos representantes musicales –de corte internacional– y muchas otras situaciones, es que este planteamiento tiene relevancia.

Lo anterior, sumando a que la música es un medio por el cual, las ideas de un sector poblacional cobran valor público ante las acciones de otros, en muchos casos, son desproporcionadas; por medio de ella también, muchos se apropian de un mensaje que no fueron capaces de elaborar pero que sí lo comparten.

Ahora bien, cabe rescatar que la valorización que se le otorga a estos textos musicales en estudio, se debe a la época que responde a su creación, a la razón de su publicación y especialmente, al contenido que presenta. Ambos textos remiten a un ser costarricense, al contexto de vida de los mismos y lo que se ofrece al otro que nos mira.

De gran importancia resulta el enfoque de cada texto musical, pues si bien, el primero describe elementos identitarios a partir de una primera persona singular, lo cual permite que cada sujeto cultural se apropie del mensaje y lo promulgue; el segundo, está dirigido a modo de invitación, desde una primera persona plural; es decir, es inclusivo y a la vez, generalizador.

Además, impresionante es reconocer que a estos textos solamente los distancian menos de dos décadas de historia, que parecen, han sido suficientes para reelaborar el ideal y la construcción del imaginario de identidad de los ticos, el cambio implica la reelaboración del concepto para sí mismos y para los demás.

Durante el reconocimiento de la identidad…

Desde la época colonial, se dio un proceso de implantación de la identidad. Después del reconocimiento por parte de los españoles de la escasez de minerales en el territorio, situación que generó la búsqueda de otras labores y el  holocausto que sufrieron los indígenas, causando una disminución en la presencia de mano de obra, los españoles asumieron en parte el rol de labriegos (Soto, 1998), lo cual no significa que no implementaron un sistema de castas.

Por el contrario, con los años, fueron establecidos varios elementos básicos que aportaron en la forja de la identidad, por ejemplo, se tenía conciencia del espacio geográfico que enmarcaba a la sociedad costarricense, al menos en los pueblos y villas se hablaba un mismo idioma, toda la población blanca y mestiza practicaba una religión oficial, la católica, el proceso de evangelización continuaba dando sus frutos con los indígenas y también existía conciencia de pertenecer a una misma raza y cultura cristiana.

En Costa Rica, desde los primeros años de independencia, las élites costarricenses empezaron a identificarse con rasgos particulares, entre ellos: el pacificismo, la neutralidad, la ejemplaridad y la laboriosidad; todas consideradas como parte de las virtudes de una nación. Pero también, poco a poco, se tornó evidente una noción de comunidad homogénea especialmente, en términos raciales dentro del contexto del nacionalismo emergente, es decir, desde mediados del siglo XIX, en 1848, con el surgimiento de la República (Soto, 2006).

Ahora bien, al tomar en cuenta lo expuesto por Malgesini y Giménez (2000), la construcción de estados nacionales conlleva la confección paralela de una cultura que pueda ser considerada nacional, supuestamente homogénea. De modo que, según los defensores de la idea de la identidad nacional, para ello existen una serie de pautas de comportamiento, tradiciones, costumbres, rasgos culturales, entre otros aspectos, que se deben mantener esencialmente, inamovibles por siglos y que justifiquen la separación histórica entre los nacionales y los extranjeros, entre nosotros y los otros.

Al respecto, Ivan Molina (citado por Jiménez 2010b), afirma que “el proceso de invención de la nación fue exitoso por que los discursos coincidían con las prácticas y procesos sociales del momento”, pues, por ejemplo, los liberales afirmaban que Costa Rica era una nación blanca, cuando por un lado, los indígenas estaban viviendo en comunidades establecidas en zonas fronterizas y  por otro, los afrodescendientes habitaban las zonas de Limón; es decir, que desde esos márgenes territoriales, ambos grupos étnicos eran invisibilizados.

Por cuanto, se reconoce que es en la época liberal costarricense, en que se moldeó la identidad nacional como parte fundamental de un proyecto de Estado. Justificándose en que, la ideología liberal y el desarrollo de las estructuras capitalistas necesitaban de un elemento básico de cohesión y acorde con su modelo de desarrollo. Este elemento cohesionador fue el desarrollo de la identidad nacional, el cual terminó por identificar a la sociedad entera con el proyecto de las clases dominantes.

Con respecto a la historia y la relación que se establece con la música, Francisco Piedra (2010)  recuerda que para el siglo XX, muchas zonas del territorio costarricense, aún no formaban parte de la idea de nación, como Puntarenas y Limón, por ejemplo. Hasta que personajes como Roberto Cantillano, Julio Fonseca y José Daniel Zúñiga hicieron la labor de recolección de melodías por todo Guanacaste y con estas, publicaron unos cuadernillos que eran repartidos en escuelas de la región, con el fin de fomentar el aprendizaje musical a partir de sus propias creaciones regionales.

Estos mismos folletos alcanzaron a llegar a San José, donde en primera instancia, fueron subvalorados, pero como parte del discurso político de los 80, fueron incluidos como parte del repertorio de especialmente, guitarristas, en zonas josefinas.

Además, se recuerda que, en esta época de los 80, es que las élites generaron, como parte de la construcción del Estado Soberano, a partir de las ideas que surgieron a raíz de la independencia, la invención[2] de un discurso que reunía aspectos considerados tradicionales, los cuales serían los que poco a poco, constituirían la identidad costarricense (Jiménez, 2010).

Dentro del contexto musical, entre los representantes de la música popular costarricense, se ubica la figura de Carlos Guzmán. Él es fruto de la educación recibida en el Conservatorio Castella y la Escuela de Música de la Universidad Nacional, así como, del programa juvenil de la Orquesta Sinfónica Nacional. Hoy, se desempeña como director, productor, tecladista, intérprete y profesor de Música.

En 1977, Guzmán integra y cofunda junto a sus hermanos, el grupo costarricense Gaviota, con el cual viajó por Centroamérica, Estados Unidos, México, Puerto Rico, Suramérica y Europa. Como director y arreglista ha viajado  también a España y Japón (Guzmán, s.f.).

Para el año 1995, como parte de su repertorio de música popular costarricense, Guzmán presenta la canción Soy Tico. Esta canción es definida por la crítica costarricense como “la canción que describe al ser costarricense” y así, pretende establecerse como un himno identitario popular. Esta composición es un resumen de los elementos con los cuales un “tico” se puede identificar.

Por su parte, el cantautor cubano-costarricense, Yatsel Domínguez, conocido artísticamente como Yaco, ha recibido desde la crítica, el título de cantante “urbano”. El género de su música responde a la denuncia social y aunque, él en varias de sus canciones expresa que no se identifica con un único ritmo musical, la crítica lo en marca alrededor del rap y el hip hop (Culturacr.net, 2011).

Desde una producción independiente, propone canción a canción, una crítica a los problemas sociales, los que atañen a diario a la sociedad costarricense, los cuales incluso, se pueden apreciar en otras zonas latinoamericanas.

Yaco presenta, para el año 2011, la canción Welcome to paradise, en la cual, bajo la misma intención de rescatar los elementos que identifican recientemente al contexto costarricense, propone una visión distinta de Costa Rica, visión que responde a un proceso de reelaboración de la identidad y de los espacios costarricenses.

De manera que, el planteamiento de esta investigación se elabora en respuesta a una inconformidad social que se ha planteado en distintas formas de expresión artística, desde varios años atrás. Inconformidad en contra de esa propuesta de las élites, que sin duda ha evolucionado según los intereses políticos y hoy por hoy, es altamente cuestionada por el pueblo, especialmente, en momentos de conflicto con el centro político.

La razón de ser…

La noción de identidad del ser costarricense actualmente, excluye el contexto paisajístico que en su momentose contruyó, el cual caracterizaba a un sujeto cultural adherido a lo verde, montañoso, ecológico, a lo humilde, sencillo y labriego. Por medio de la música esta noción ha sido reimaginada para elaborar una nueva propuesta; esta incluye al sujeto dentro de un contexto nacional modernizado, globalizado, contaminado, accesible e híbrido. Lo anterior se afirma, pero por medio de este ensayo, se pretende comprobar.

La finalidad de este ensayo responde a la intención de analizar la noción de la identidad costarricense presente en los textos musicales, con el propósito de evidenciar la reimaginación de lo que se considera “ser costarricense”.  Para ello, inicialmente se deben de  presentar los elementos que cada texto musical muestra como identitarios, en relación con la historia nacional costarricense y posteriormente, poner en evidencia el proceso de reimaginación por el cual ha pasado la institución de la identidad nacional, a partir de los dos textos musicales, uno elaborado en 1995  y el otro en el 2011.

Desde las bases teóricas… 

El sujeto cultural y su posicionamiento dentro de los textos musicales

El texto El sujeto cultural. Sociocrítica y Psicoanálisis reúne y expone parte de la teoría que desarrolló Edmond Cros a lo largo de su vida, así como, sus aplicaciones en la literatura. Parte de esta propuesta, consiste en analizar desde distintos puntos, los vínculos que establece el ser humano en sociedad, pues esta relación, podría afirmarse que es inherente y por ende es vasta en articulaciones.

Es pertinente con este trabajo, rescatar el inicio del texto de Cros, en tanto plantea una de tantas definiciones de cultura, como “el espacio ideológico cuya función objetiva consiste en enraizar una colectividad en la conciencia de su propia identidad” (1997:9) y posteriormente, afirma que su existencia y valoración existe en tanto se diferencia de otras culturas.  Pertinente, en cuanto se reafirma que, la concepción de identidad, la cual se integra al proceso de construcción cultural debe ser implantada e interiorizada por una colectividad, para responder así a los mismos intereses sociales.

Asimismo, acatando la mención que Cros plantea de Althusser para referirse a la cultura, se retoma la idea, en cuanto afirma que la cultura es una construcción concreta que se manifiesta por medio de prácticas discursivas, sociales y del sujeto mismo (1997:10). Lo anterior, a razón de que el material de estudio responde a una manifestación social concreta como lo es la música, la cual tiene como punto de origen un sujeto social, a la vez, poseedor de una construcción ideológica.

Ahora bien, Cros (1997:10) plantea que el sujeto cultural es una instancia que integra a todos los individuos de una misma colectividad al mismo tiempo que los remite a sus respectivas posiciones de clase. Por ello, es que las voces intérpretes se asumen también como voces integradoras y representativas de una colectividad, a sabiendas de que es por medio del lenguaje, que el ser humano se constituye como sujeto cultural (1997:11).

Como parte de esta teoría, el sujeto cultural es considerado un avatar del sujeto ideológico, por tanto, una vez más, se exponen a las voces interpretativas en función de una labor, en primer lugar, en función del ideal político y en segundo lugar, en representación de un movimiento social popular.

Por otra parte, es importante rescatar el planteamiento que hace Cros con respecto al signo, pues los elementos que serán extraídos de los textos musicales cobran valor en tanto son signos de una realidad social, pues bien “el signo convoca a la realidad y la realidad se desvanece en el signo en beneficio de su representación” (1997:15).

Es decir, el signo no es, ni la realidad debe apreciarse per se, sino que es necesario para una mejor comprensión, tomar en cuenta el resultado de la representatividad, para el caso, la noción de identidad nacional.

Finalmente, en lo que respecta a la enunciación de discurso, Cros cita a Benveniste expresando que “el sujeto hablante se pone en escena de enunciación en forma de yo, apropiándose de un conjunto de signo vacíos… siempre disponibles, los cuales se llenan en cuanto el locutor los asume dentro de su discurso” (1997:16).

De modo que, reforzando la intención de esta propuesta investigativa, en el primer texto musical, el cual está expresado desde un yo cumple a cabalidad la función de despertar la apropiación del discurso cada vez que sea interpretado o reproducido en otra voz o mente, la cual al fin es común y colectiva y en el caso del segundo texto musical, es mayor la evidencia pues gramaticalmente se expone en un nosotros, mismo que representa esa inclusión de un todos identitario. De ahí, Cros expresa que, el agente de la identificación es la cultura, no el sujeto (1997:18). El sujeto es el medio de expresión, pero es la cultura la que integra el discurso de cada sujeto.

Conceptualizaciones de la identidad costarricense.

Varios puntos de vista

En las propuestas teóricas de Ronald Soto (2006) y Ericka Golcher (1993), desde sus respectivos textos, se integran las distintas conceptualizaciones de la identidad costarricense. Varias de esas conceptualizaciones se comentarán a continuación, según se consideró pertinente.

En primer lugar, se tiene que la identidad nacional ha sido evocada como aquella que pertenece a una población denominada nación; sin embargo, es necesario diferenciarla de las que surgen en la cotidianeidad de una población –que de hecho no forman parte de un todo monolítico sino muy heterogéneo y en segundo, la identidad nacional particular ha sido un producto histórico selectivo y formulado por una intelectualidad en el ámbito reflexivo de la conciencia de clase (Soto, 2006). Es decir, la identidad nacional, se trata entonces de una forma particular de membresía.

En ambos textos se rescata que en las historias nacionales se puede reconocer un imperativo clave, que la construcción de la historia que va a dar lugar a la identidad debe ser ejemplarizante, considerando que son un medio a través del cual, debe cumplirse la decisiva adhesión al Estado-nación.

Desde la Psicología, Golcher (1993) presenta que la noción de identidad está muy relacionada con el legado teórico de Erik Erikson, el cual menciona, entre otras cosas, que se debe a la posibilidad de comprender el proceso de construcción de la identidad como proceso de interacción subjetivo, inscrito en la afectividad humana.

Se puede decir, entonces que, la identidad nacional es esencialmente una imagen histórica. Una imagen que se extiende a través del tiempo, atrás hacia un pasado recordado y adelante hacia un imaginado futuro.

A continuación las canciones que conforman este marco teórico:

Soy Tico, 1995

Letra y Música: Carlos Guzmán

Soy Tico, porque llevo a Costa Rica en las entrañas

porque lloro cuando escucho una guitarra

cuando trema una marimba y con la puesta del sol.

Soy Tico y si me asomo a la ventana

me cautiva la montaña y se me alegra el corazón.

Soy Tico, porque siento las canciones

de mi tierra, porque vibro con la “Luna Liberiana”, “Caballito Nicoyano”, “La Patriótica”, y “Pasión”;

Soy Tico, y cuando miro la alborada

el lamento del yigüirro me acelera la emoción.

Y cuando caen los fuertes aguaceros

es como si yo fuera la semilla

me huele a tierra fértil el sendero

llenando de ilusión mi alma sencilla.

Soy Tico, porque cada vez que encuentro

a un amigo forastero

le demuestro mi calor.

Soy Tico, porque vivo enamorado

y orgullosos de la tierra

que ha inspirado mi canción.

Y cuando caen los fuertes aguaceros

es como si yo fuera la semilla

me huele a tierra fértil el sendero

llenando de ilusión mi alma sencilla

Soy Tico, porque una guaria morada

me engalana la mirada y

me impresiona de verdad

Soy Tico, y si eso no te dice nada

yo te mostraré mi Patria

¡dame la oportunidad!

Welcome to paradise, 2011

Letra: Yaco

Hi Hello!, welcome to Costa Rica!,

Aquí tenemos playas, volcanes y chicas,

arena y sol, techos de lata,

paisajes exóticos y mota barata.

No tenemos ejército en nuestra nación

pero tenemos armas y asaltos por montón.

Tenemos bares open 24 horas al día

y nenas que se apuntan a cumplir tus fantasías.

Tenemos casinos igual que en Las Vegas,

esto es un paraíso y nadie lo niega.

Tenemos clubes de música electrónica,

bares gay y travestis como Susy, como Mónica.

Tenemos volcanes en constante erupción,

cines porno y treinta iglesias por cantón.

Tenemos gente decente y proxenetas al acecho,

para que cada turista siempre salga satisfecho.

Welcome to Centroamérica

Welcome to paradise,

Aquí de todo hay…

Welcome to Costa Rica!

Welcome!, wilkomen!, benvenue!, Benvenuto!,

tenemos prostitutas y también prostitutos.

Tenemos todo tipo de droga pa llevar,

tenemos una excelente y buena doble moral

Tenemos religiones, tenemos corrupción,

un estadio en un parque, un night club en un avión.

Tenemos barrios marginales, también residenciales,

pero esto es democracia, todos somos iguales.

Tenemos lapas, pumas y al mono aullador,

muchas especies, todas en peligro de extinción.

Ex presidentes presos, sacerdotes imputados,

chinos pulperos y nicas nacionalizados.

Tenemos piratas, tenemos pasa pasa,

una campeona boxeadora, un cosmonauta de la NASA.

Tenemos una pista, doble vía hacia Caldera

y terraplenes que se vienen sobre dicha carretera.

Tenemos toros, topes, comuniones, misas.

Tenemos a la Liga y tenemos al Saprissa,

Guaro Cacique, Imperial, Big Cola Light,

Diga mister turista en Tiquicia ¿que no hay?

Vasijas, hamacas, tinajones decorados,

hechos por manos de indígenas con hambre, marginados.

Tenemos mil historias contadas por los viejos,

a La Segua, a La Mona, a La Llorona y al Cadejo.

Coro

Gracias por su visita, lo esperamos caballero,

gracias por su propina, gracias por su dinero.

No importa si eres narco o un homicida perseguido,

si usted viene con su money será siempre bienvenido.

Tenemos amnistías y vulnerables leyes,

tenemos una milpa y otra milpa y buenos bueyes.

Tenemos policías con dos meses de experiencia

y chapulines con un doctorado en delincuencia.

Pero sin embargo, maras no tenemos

pero tenemos a la Doce y a la Ultra por lo menos.

Tenemos sicarios, violadores, pandilleros,

narcos, genocidas, pervertidos pero no mareros.

Tenemos playas, montañas y un hermoso valle,

tenemos jocote, tamarindo y pejibaye.

Tenemos metaleros, chatas, ponketos, hippies,

Coca, crack, ácidos, hongos, hi-red, crippy.

Caminata a la Basílica, fiestas patronales,

clásicos, Festival de la Luz y carnavales.

Una nadadora ondina, un premio Nobel de la Paz,

tres mundiales, y tenemos mucho más…

Coro (bisx2)

Cómo se leerán las huellas?

La metodología utilizada para este trabajo consiste en un análisis de la noción de la identidad costarricense presente en dos textos musicales, producto de la institución de las huellas culturales nacionales que menciona Cros, mismas que alcanzan a ser uno con el sujeto ideológico, con la finalidad de poner en evidencia el proceso y resultado de la reimaginación de lo que se consideró ser costarricense en los 90 y lo que hoy se considera relevante para la representación de la identidad, dos décadas después.

Para ello, primeramente se retomaran las nociones representativas históricamente de la construcción de la identidad nacional que fueron expuestas en los Antecedentes; en un segundo lugar, se identificarán los elementos identitarios que se rescatan en ambos textos musicales, así como, los elementos ausentes para luego, contrastarlos con los elementos identificados históricamente.

De modo que, al final se genere suficiente información que permita evidenciar el proceso de cambio y de reimaginación de la identidad que hoy se propone por medio de la música y otras expresiones artísticas.

“Yo te mostraré mi Patria…aquí tenemos…”

Soy Tico. Elementos de análisis

La canción en sí, alcanza mayor representación en tanto se apela a un sentimiento capaz de sentir el que es tico en tanto se identifica con muchos elementos o situaciones. Los primeros elementos que se muestran son:

  • Los acordes de una guitarra
  • El movimiento de la marimba

Estos dos signos de identificación responden a construcciones sociales, de la época, en la cual los dos instrumentos acotados formaban parte de la cotidianeidad de los hombres en el seno de una familia.  Mismos que generaban ambientes familiares, ritos de conquista, o incluso, inspiración en más de uno para componer. En el caso particular de la marimba, esta se integra a la familia de instrumentos tradicionales a raíz de la Anexión de Guanacaste.

A partir del tercer verso, los elementos apelados responden al paisaje y la vegetación:

  • La puesta del sol
  • La ventana
  • La montaña

El primero, entre muchos otros significados, representa el final de una jornada de trabajo en el campo y desde la visión de los hacendados, era el hecho que generaba el regreso a sus haciendas. La ventana trae a colación las construcciones de los lados y frentes de las casas, los cuales, en su mayoría tenían un ventanal de doble cierre, desde el cual se podía apreciar el paisaje o bien, la montaña. Al respecto se puede recordar el hecho de que las personas se asentaban al pie de una montaña, por los beneficios que esta inclinación le otorgan a los cultivos.

En un tercer lugar, presenta el repertorio musical: “Luna Liberiana”, “Caballito Nicoyano”, “La Patriótica” y “Pasión”;  las cuales son aún, de aprendizaje obligatorio en la escuela y que respondían a la construcción de la identidad costarricense por la vía de la música considerada patriótica, la misma que una vez más remite al contexto guanacasteco.

Finalmente, para esta primera gran estrofa, Guzmán integra al yigüirro, el cual fue decretado ave nacional el 3 de enero de 1977.

En una segunda estofa, Guzmán recupera las características que representan a Costa Rica en tanto es apta para el cultivo, tanto por una fertilidad en la tierra como por la presencia abundante de la lluvia.

Asimismo, es capaz de integrar la relación que se espera que un tico asuma, en cuanto se encuentra un extranjero, la cual sería de gran acogida y consideración.

Y en una última estrofa apela otro símbolo nacional, la guaria morada, considerada como tal desde 15 de junio de 1939, la cual es digno de apreciar por su color, delicadeza y variedad. Cerrando la composición con una invitación a conocer Costa Rica por medio de la ayuda de cualquiera de sus hijos.

De modo que Guzmán plantea un recorrido amplio y sobrio dentro del proceso de construcción de la identidad costarricense que toma en cuenta la música, el paisaje, el carisma, el producto comercial, los sentimientos, la proyección humana y finalmente la disposición.

La mayoría de esos elementos son pilares de un discurso político desde el cual se pretende identificar a los habitantes de Costa Rica, con todo lo que en ella existe y así inculcar la valoración del trabajo, de la música y del paisaje.

Si, en este punto se considera la teoría de Cros, es fácil identificar la función que cumple una construcción melódica como esta. Es una realidad que la composición está inscrita en un momento histórico, en el cual se estaban instaurando los referentes culturales y como este teórico afirma, es por medio de las manifestaciones culturales que se difunde la identidad.

Welcome to paradise. Elementos de análisis

Esta canción, le dobla en extensión, en contenido, en manejo del discurso a la anterior. El discurso es propio de esta década y responde más al sentimiento de crítica social que a la de integración e igualdad.  Esta se considera para el análisis desde el concepto de reimaginacón de la identidad costarricense, en oposición al concepto de desimaginación, pues no se trata de olvidar el pasado, sino más bien, imaginarlo de manera integral con todo lo nuevo que confluye en el territorio costarricense.

Es un propuesta para los otros que ven Costa Rica como una opción turística, recreativa, cultural o bien, para radicar en él. Esta implica inicialmente, una comparación con el paraíso, la cual explícitamente integra nociones religiosas y sus contradicciones propias de la vida en sociedad. La invitación está planteada en “espanglish”, en respuesta a la variedad cultural a la que puede pertenecer el receptor del mensaje.

Para tomar en cuenta la mayoría de elementos expresados, se agruparon por campos semánticos, los cuales serían: paisaje natural (playas, volcanes, montañas, un hermoso valle) estructura gris (techos de lata), objetos en venta (mota barata, coca, crack, ácidos, hongos, hi-red; vasijas, hamancas, tinajones),  lugares de visita (casinos, bares, clubes de música, cines porno, iglesias, estadio en un parque, un night club en un avión, barrios marginales, residenciales), clases o roles sociales (gente decente, presidentes, pulperos, prostitutas, sacerdotes, piratas, indígenas, caballeros, narcos, pandilleros, policías, chapulines).

Asimismo expone la situación política (corrupción, democracia, igualdad, amnistías, vulnerables leyes), figuras admiradas (Hanna Gabriels, Franklin Chang, Claudia Pol, Oscar Arias), flora y fauna (jocote, tamarindo, pejibaye, lapas, pumas, mono aullador), historia nacional (sin ejército, concepción de igualdad, tres mundiales), actividades culturales (topes, comuniones, misas, caminata a la Basílica, fiestas patronales, Festival de la Luz, carnavales, clásicos de fútbol) y la variedad (guaro Cacique, Imperial, Big Cola; sicarios, violadores, genocidas, pervertidos; metaleros chatas, ponketos, hippies) como tópico central de cada uno de estos campos.

En fin, a partir de la gran variedad temática, Yaco precisa la realidad nacional y es pertinente destacar que el discurso está construido como mensaje publicitario, en donde se alcanza a escuchar términos como: venga, aproveche, vea, disfrute y viva.

Conclusiones

La construcción de la identidad nacional costarricense tiene una trayectoria que data del tiempo de la Colonia. Fue, a partir de las costumbres inculcadas por los españoles, que se dieron las primeras imposiciones de identidad, las cuales tienen que ver con roles que se cumplían en la sociedad y posición jerárquica. Esta última también generaba un condicionamiento más, que aportaba a la identidad, la apropiación y adquisición de territorios y el dominio sobre estos y otros bienes.

Gran parte de la identidad que aún hoy se manifiesta, surge en respuesta a una necesidad política-administrativa, de los años 80. Los personajes principales que influyeron en la propuesta de identidad fueron las élites, inspiradas en las ideas que se le adjudicaron al país en el proceso de independencia. El discurso de identidad se formó de acuerdo con premisas económicas, políticas, sociales y religiosas.

La historia y el comercio han permitido que las nociones de identidad nacional entren en discusión con las nociones de aquellos que son extranjeros. Dos décadas han sido suficientes para recrear el paisaje y la concepción de identidad nacional. Esta reimaginación de la identidad integra tanto a la tradición como a la globalización, pues este proceso promulga precisamente la capacidad de integrar el pasado con el futuro, sin necesidad de olvidar el primero.

Ambos exponentes de la música lograron, cada quien en su momento histórico, reunir los elementos identitarios vistos desde muchos espacios sociales. Aún así, es evidente el proceso de reelaboración, tomando en cuenta que la intención de representación es la misma, pero los intereses creadores del primero son distintos a los del segundo. El primero se presenta desde el ser  el segundo desde el tener.

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http://www.teletica.com/noticia-detalle.php?id=12194&idp=3

Soto-Quirós, Ronald.  (1998). “Desaparecidos de la Nación” Los indígenas en la construcción de la identidad nacional costarricense 1851 y 1942”. Ciencias Sociales 82. Editorial UCR, 1998. pp.25.

Soto-Quirós, Ronald.  (2006). “Mestizaje, raza y nación en Centroamérica: identidades tras conceptos, 1524-1950”. Boletín Asociación para el Fomento de los Estudios en Centroamérica 25. Octubre,  AFEHC.


[1] Concepto acuñado desde las Ciencias Políticas, el cual, en conjunto con la noción de desimaginación y reinvención, plantean una base teórica en el campo del análisis de la construcción de Estado-Nación.

[2] Con invención no se quiere decir que es algo irreal, por el contrario, es un objeto, en este caso, cultural, creado a partir de la existencia de un vacío, que se debe cubrir.

Una respuesta a “La reimaginación de la identidad costarricense Una lectura desde Soy Tico y Welcome to paradise. Por Ana María Acosta

  1. Gracias por publicar esto! Soy el productor musical y manager de Yaco. Me da mucho gusto leer un análisis acertado y en detalle del contenido de esta canción.

    Han habido opiniones encontradas en la crítica de este tema: muchas opiniones favorables y personas que se identifican con la descripción de Yaco, y otras personas que se sienten ofendidas y defienden a su país a punta de insultos. Algunas de estas personas incluso le han atribuído super-poderes a Yaco: “con esta canción está afectando el turismo!”

    Lo interesante de todo el asunto no es si la canción está a favor o en contra de nada, sino las razones que llevaron a Yaco a escribirla en primer lugar. Por qué un artista llega a tener esta imagen del país en el que vive y que identifica como su patria?

    En mi opinión, fuera del marco de mi trabajo con Yaco, los artistas musicales son la voz de un pueblo. Son un reflejo de las cosas que pasan, y una forma histórica de documentar la realidad a través del tiempo, desde una perspectiva inalienable. Son ciudadanos que hablan un poco más fuerte que la mayoría y difunden mensajes que pueden impresionar. Este canal de comunicación puede ser una herramienta muy útil para brincarse los medios de comunicación masiva y los comunicados del gobierno (con mi comentario no pretendo atacar, solo ilustrar).

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